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6
2 de septiembre de 2025
2 de septiembre de 2025
151 de 168 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vengo de ver "After the Hunt" en ese maravilloso lugar y momento en el mundo que se llama Venecia. De irla a ver a ciegas, antes de que termine de levantar la polvareda que se viene, porque Guadagnino nos trae una película que está hecha para que se hable de ella y para polarizaciones varias. Las notas actuales de la prensa varían del nada al mucho. Luego está el título en español "Caza de Brujas" que mal… Mal, muy mal.
Pero creo que nuestro amigo Lucas va a estar contento con el revuelo. En parte al menos. Creo que sabía a lo que venía, aunque también creo que pensaba que su transgresión iba a venir acompañada de un éxito de crítica o al menos de premios. Si no para él, para su elenco que (todo sea dicho) está fantástico. Muy bien Julia Roberts y muy bien Andrew Garfield en un papel no muy fácil y nada imán para ningún reconocimiento. Pero si lo tuviesen, genial sería. Fantásticos todos.
Los halagos no terminan aquí. Cinematográfica y visualmente es una delicia, al punto de que parece que la cacería de Guadagnino es en realidad una búsqueda perpetua de aquellos planos y pistas visuales que digan por los personajes aquellas cosas que en los vacuos, largos y muchas veces pedantes diálogos no llegan a decir. Primeros planos de manos y brazos que indican recepción a la comunicación o todo lo contrario; encuentros en pasillos donde la cámara toma el rol del receptor de una conversación a dos, siendo en este punto donde los personajes de Alma (Julia Roberts) y Hank (Andrew Garfield) hablan directamente a cámara de su desesperación e incomodidad ante la situación que están viviendo. Hablamos, por ende, de que lo visual no complementa lo escrito, sino que más bien aporta una calidad y enaltece un guión que cojea y que tira de recursos un poco baratos. Un envoltorio de oro para un contenido que a veces es muy de plástico.
Pero creo que nuestro amigo Lucas va a estar contento con el revuelo. En parte al menos. Creo que sabía a lo que venía, aunque también creo que pensaba que su transgresión iba a venir acompañada de un éxito de crítica o al menos de premios. Si no para él, para su elenco que (todo sea dicho) está fantástico. Muy bien Julia Roberts y muy bien Andrew Garfield en un papel no muy fácil y nada imán para ningún reconocimiento. Pero si lo tuviesen, genial sería. Fantásticos todos.
Los halagos no terminan aquí. Cinematográfica y visualmente es una delicia, al punto de que parece que la cacería de Guadagnino es en realidad una búsqueda perpetua de aquellos planos y pistas visuales que digan por los personajes aquellas cosas que en los vacuos, largos y muchas veces pedantes diálogos no llegan a decir. Primeros planos de manos y brazos que indican recepción a la comunicación o todo lo contrario; encuentros en pasillos donde la cámara toma el rol del receptor de una conversación a dos, siendo en este punto donde los personajes de Alma (Julia Roberts) y Hank (Andrew Garfield) hablan directamente a cámara de su desesperación e incomodidad ante la situación que están viviendo. Hablamos, por ende, de que lo visual no complementa lo escrito, sino que más bien aporta una calidad y enaltece un guión que cojea y que tira de recursos un poco baratos. Un envoltorio de oro para un contenido que a veces es muy de plástico.

Julia Roberts
Por un lado (y esto es importante), habla de la justicia reparatoria versus la venganza vicaria. Plantea para ello dos escenarios (uno que es el que lleva la trama y otro más sutil que sirve para complementar el primero), grises, muy grises, sin mostrar o narrar ningún acto, sino que nos sitúa ante un él-dice/ella-dice, replicando lo que en la realidad sucedería. No tenemos en nuestra vida una cámara para de forma objetiva visualizar los hechos, sino que nos basamos en relatos y piezas de información que vamos encajando, y eso es precisamente lo que le ocurre a Alma en esta historia. Porque por mucho reparto coral que se nos presente en los títulos de crédito, no nos equivoquemos: Alma es vehículo de la historia, es los ojos del espectador y es con la que vivimos ese vaivén de cambios de opinión y dudas que se van desatando. ¿Es lícito dudar de lo sucedido en este caso? Ese gris que antes mencionaba es el de un cretino que tiene pocos o ningún límite en lo que dice y en su forma de actuar con los alumnos, y que además tiene tendencia a la sobreexcitación en los momentos tensos. Es un relato oscuro pero con matices, donde se habla de la falta de consentimiento de palabra, pero no queda claro qué ocurrió ni en el antes ni en el después de la palabra “no”. Y es ahí donde Guadagnino lanza el órdago al espectador: él actúa mal, de forma reprobable, merecedor incluso de consecuencias legales. Podría haber sido capaz de cometer el delito del que se le acusa. Hay una clara señal de que existe probabilidad de que el relato sea veraz. Pero lo que plantea Guadagnino no es tanto la veracidad del relato (de hecho, el que venga buscando esa respuesta se irá de vacío). En donde centra el foco es en si la denuncia ocurre no porque ese acto gris (o probablemente negro como el carbón) haya causado un agravio en la denunciante, sino en si en realidad lo que la mueve es una necesidad de atención y de retribución a través de lo sucedido. ¿Es lícito, parece preguntarnos, que condenemos a una persona no porque el agraviado quiera que su mal sea reparado, sino porque quizá el agraviado no haya sufrido por lo sucedido y solo esté utilizando un episodio gris-oscuro-casi-negro para vengarse o conseguir otros propósitos?

Andrew Garfield
Otro de los vértices es la necesidad de atención, prestigio e individualismo en el entorno que se nos presenta, en este caso en el ámbito académico. El marido de Julia Roberts parece estar ahí para darnos pistas sobre los personajes y ayudarnos a analizarlos en la dirección en la que el director quiere. Así es como, desde el comienzo, presenta a Alma como una egocéntrica con necesidad de adulación. No es una amistad verídica lo que la une a sus alumnos, sino la necesidad de que éstos la veneren, y es esto mismo lo que termina volviéndose en su contra cuando quiere dejar de ser un simple objeto de replicación o de veneración y dar abiertamente su opinión. Lo mismo sucede con sus colegas, con quienes demuestra que mantiene relaciones puramente transaccionales: bien sea porque son su fuente de información (Chloë Sevigny), o por ser su mano derecha en el camino a la cima del reconocimiento profesional (Andrew Garfield). La nueva generación que llega no es tan diferente de Alma: su necesidad de trascender viene cubierta por un episodio que se explota para convertirse en la imagen de una problemática hipercategorizada — mujer, joven, negra, minoritaria. La ironía es que hay una necesidad tan grande de categorizarlo todo, que el personaje de Maggie está en las antípodas de la mujer negra explotada que representa: viene del privilegio, de una familia de poder y dinero, es una estudiante mediocre que precisamente ha obtenido cierto foco no por las dificultades atravesadas, sino por la posición de privilegio de la que dispone.
----- (CONTINUA EN SPOILER POR FALTA DE ESPACIO)
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SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Parece, por tanto, que Guadagnino nos ha dado una obra que da para hablar y debatir a lo grande — y esto no lo digo yo, lo ha dicho él mismo en Venecia y Julia Roberts lo ha recalcado tambien. El problema es que, bien sea por pura provocación o por lo que parece más bien una declaración de intenciones y opiniones colada de forma sutil en el film, la película se me queda a medio gas. Como una obra que quiere dar su propia opinión polémica, pero que decide no hacerlo de forma directa por priorizar el “dar que hablar”. Como una obra que usa recursos zafios y bastante pobres (aquí entra el guión) para que la historia eche a andar, siendo el mejor ejemplo ese segundo episodio gris que antes mencionaba y que está escrito con “mucho baño” pero poca sustancia. Y otros recursos desde la dirección como por ejemplo el nada casual uso de los títulos de crédito de Woody Allen (que, independientemente de lo que uno piense de lo sucedido, es el paradigma de las situaciones grises y además padre biológico del investigador e instigador del movimiento "Me Too").

Julia Roberts
Leía antes de entrar a la sala en Venecia a alguien que decía que “la obra de Guadagnino es la de un hombre blanco de 57 años” y quizá sea esto lo que más lástima me dé: porque es cierto que el director quiere abrir un debate sobre esa hipercategorización de la que antes hablaba y des-etiquetar las situaciones y opiniones para abrir un debate… mientras, curiosamente, termina haciendo una obra donde se ve por dónde cojea durante todo el metraje. No hay un foco sobre el comportamiento bastante nefasto del género masculino, sino en el mal actuar de las mujeres víctimas. Entiendo. Pero dejándome todas esas cartas sobre la mesa para que yo, como espectadora, llegue a conclusiones, ¿por qué algo tan pretencioso pero tan pobre en sustancia? ¿Por qué pasearme durante dos horas por los pedantes pasillos de una universidad donde todo discurso filosófico me da una pista sobre hacia dónde debo reflexionar, sin hacer hincapié ni trabajo ni profundidad en sus personajes, fuera del uso de un léxico apabullante?
Me apena también porque Venecia estaba llena de notas donde Guadagnino ha salido muy mal parado. Y esas notas puestas en un mural dicen de todo: que condona la violencia sexual y que es un boomer, siendo esto último lo menos alejado de la realidad. Me apena porque la película es en definitiva, una obra con talento y gran factura visual, que sin duda genera conversación (y eso siempre es valioso en el cine), pero que fracasa en su intento de posicionarse con claridad. Guadagnino al no querer dar un mensaje termina dándolo, y no necesariamente está bien dado. Lástima.
Eso sí, hay que ir a verla. Merece la pena.
Me apena también porque Venecia estaba llena de notas donde Guadagnino ha salido muy mal parado. Y esas notas puestas en un mural dicen de todo: que condona la violencia sexual y que es un boomer, siendo esto último lo menos alejado de la realidad. Me apena porque la película es en definitiva, una obra con talento y gran factura visual, que sin duda genera conversación (y eso siempre es valioso en el cine), pero que fracasa en su intento de posicionarse con claridad. Guadagnino al no querer dar un mensaje termina dándolo, y no necesariamente está bien dado. Lástima.
Eso sí, hay que ir a verla. Merece la pena.
20 de febrero de 2011
20 de febrero de 2011
152 de 201 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tiene su gracia que definir una película y su estilo visual cómo videoclipero es claramente un desprecio hacia el film. Y juro que no lo entiendo. No lo entiendo simplemente porque el cine es un arte en constante evolución y modernización. El otro día, viendo “La Tentación Vive Arriba” no pude evitar pensar en cómo hemos cambiado esa puesta en escena teatral por una nueva forma de hacer cine (salvo algunas excepciones que tienen aroma a clásico, cómo es “University Of Laughs”, genial ejemplo nipón). Hoy eso ha quedado desfasado y el cine juega diferentes bazas, siendo una de ellas el poderío visual, que es precisamente lo que destila este film.
“Confessions” está envuelta en un preciosismo absoluto, con una fotografía en tonos azulados y grises, inusualmente bella en contraste con la frialdad que representa. Otros recursos tachados cómo “videocliperos” son, bajo mi punto de vista, absolutamente magníficos, rozando la perfección. Cómo la literatura de García Márquez y su realismo mágico… aquí se representan las emociones a través de imágenes, convirtiendo lo fantástico en normalidad. Un ejemplo: una pompa que se rompe cerca del oído representando la pérdida de una figura importante durante la infancia. Y por supuesto ese clímax final, dónde este recurso y realidad se dan la mano para bajar a los infiernos y conocer a través de la imagen la representación de la consecuencia más grave que podía tener para uno de los adolescentes.
“Confessions” está envuelta en un preciosismo absoluto, con una fotografía en tonos azulados y grises, inusualmente bella en contraste con la frialdad que representa. Otros recursos tachados cómo “videocliperos” son, bajo mi punto de vista, absolutamente magníficos, rozando la perfección. Cómo la literatura de García Márquez y su realismo mágico… aquí se representan las emociones a través de imágenes, convirtiendo lo fantástico en normalidad. Un ejemplo: una pompa que se rompe cerca del oído representando la pérdida de una figura importante durante la infancia. Y por supuesto ese clímax final, dónde este recurso y realidad se dan la mano para bajar a los infiernos y conocer a través de la imagen la representación de la consecuencia más grave que podía tener para uno de los adolescentes.

Otros recursos mal tachados cómo innecesarios e incluso directamente malos, cómo el reiterado uso de la cámara lenta, son este film pequeñas notas de autor que dotan de carisma y alma propia a un film que sólo con su guión, interpretaciones y el resto de apartados técnicos (cómo la increíble OST) seguiría siendo una de las mejores películas realizadas durante el curso del año pasado.
“Confessions” arranca de manera arriesgada y difícil, en plena anarquía, dónde una profesora de manera amena y una frialdad increíble relata la muerte de su hija y las circunstancias en las que se produce. Parece que cuenta cosas inconexas unas con otras, aunque finalmente hilvana todo para que haga parte de lo mismo. Un monólogo que servirá como entrante de la curiosa forma narrativa del film, el cual está plagado de reiteraciones no sólo soportables sino necesarias, sobre el mismo tema (una y otra vez), con giros inesperados y en los cuáles se revela que la bondad y la maldad son dos extremos separados por una delgada línea. Quiénes creíamos buenos, en realidad hacen uso de características negativas para tomar sus propósitos. Quiénes inspiran lástima en realidad no son tanto víctimas cómo verdugos. Quiénes son malos, son malos siempre, e incluso más malos todavía… Pero todo está perfectamente explicado, debido a la complejidad de los personajes, quiénes a través de sus relatos van describiéndose a sí mismos, sus virtudes y sus más repugnantes defectos.
“Confessions” arranca de manera arriesgada y difícil, en plena anarquía, dónde una profesora de manera amena y una frialdad increíble relata la muerte de su hija y las circunstancias en las que se produce. Parece que cuenta cosas inconexas unas con otras, aunque finalmente hilvana todo para que haga parte de lo mismo. Un monólogo que servirá como entrante de la curiosa forma narrativa del film, el cual está plagado de reiteraciones no sólo soportables sino necesarias, sobre el mismo tema (una y otra vez), con giros inesperados y en los cuáles se revela que la bondad y la maldad son dos extremos separados por una delgada línea. Quiénes creíamos buenos, en realidad hacen uso de características negativas para tomar sus propósitos. Quiénes inspiran lástima en realidad no son tanto víctimas cómo verdugos. Quiénes son malos, son malos siempre, e incluso más malos todavía… Pero todo está perfectamente explicado, debido a la complejidad de los personajes, quiénes a través de sus relatos van describiéndose a sí mismos, sus virtudes y sus más repugnantes defectos.
(Sigue en SPOILER)...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Y aunque parece al principio del film que en ese monólogo podría acabar todo y haber terminado el film cómo un interesantísimo corto, la película va in crescendo. Porque la sencillez no es una baza que se dé en “Confessions”, y esa complejidad de la que antes hablaba es la que acaba con la verdadera venganza, una venganza perfecta dónde sólo es tomado lo que se ha quitado.
Desde ya, un peliculón y una de las mejores películas de todo el curso pasado. Imprescindible.
SPOILER: Una madre pierde a su hija a mano de dos adolescentes. Dos adolescentes pierden a sus madres a manos de ellos mismos, gracias a esa mujer. Una de esas madres representa la sobreprotección, la otra la falta de responsabilidad y el pasotismo absoluto. Ambas dos polos de una misma realidad: la mala educación dada a unos hijos, menores dónde impera la falta de responsabilidad y la total falta de reprobación sobre unos actos sobre los que son mucho más conscientes de lo que la ley quiere hacer ver.
Personajes que parecen buenos: esa niña que decide no participar en el acoso. Se revela la verdad: esa niña también es una asesina.
Ese niño que parece manipulado por su único amigo. Ese mismo niño, que quiere demostrar que puede seguirle la estela terminando de matar a la pequeña.
Esa madre que quiere venganza. Esa madre que utiliza a un profesor para conseguir sus propósitos.
Lo único que falla en “Confessions” es lo inverosímil de su argumento en algunas ocasiones. Cuesta creer que exista tanto asesino junto en una misma clase. Cuesta creer que una clase de treinta alumnos guarde silencio sobre el asesinato y la supuesta transmisión del VIH a través de la leche. Cuesta creer además que exista ese absoluto desconocimiento sobre la enfermedad citada. Cuesta creer que un alumno cuelgue en su blog su intención de hacer una masacre en su discurso y nadie llame a la policía. Cuesta creer que un cúmulo de casualidades permita a la profesora conseguir su venganza, idéntica en los dos homicidas.
Y sobre todo, ¿por qué dejan historias a medias? ¿Qué sucede con ese profesor buen rollista que es acusado falsamente de provocar la locura que induce a matar a su madre a uno de los asesinos?
Desde ya, un peliculón y una de las mejores películas de todo el curso pasado. Imprescindible.
SPOILER: Una madre pierde a su hija a mano de dos adolescentes. Dos adolescentes pierden a sus madres a manos de ellos mismos, gracias a esa mujer. Una de esas madres representa la sobreprotección, la otra la falta de responsabilidad y el pasotismo absoluto. Ambas dos polos de una misma realidad: la mala educación dada a unos hijos, menores dónde impera la falta de responsabilidad y la total falta de reprobación sobre unos actos sobre los que son mucho más conscientes de lo que la ley quiere hacer ver.
Personajes que parecen buenos: esa niña que decide no participar en el acoso. Se revela la verdad: esa niña también es una asesina.
Ese niño que parece manipulado por su único amigo. Ese mismo niño, que quiere demostrar que puede seguirle la estela terminando de matar a la pequeña.
Esa madre que quiere venganza. Esa madre que utiliza a un profesor para conseguir sus propósitos.
Lo único que falla en “Confessions” es lo inverosímil de su argumento en algunas ocasiones. Cuesta creer que exista tanto asesino junto en una misma clase. Cuesta creer que una clase de treinta alumnos guarde silencio sobre el asesinato y la supuesta transmisión del VIH a través de la leche. Cuesta creer además que exista ese absoluto desconocimiento sobre la enfermedad citada. Cuesta creer que un alumno cuelgue en su blog su intención de hacer una masacre en su discurso y nadie llame a la policía. Cuesta creer que un cúmulo de casualidades permita a la profesora conseguir su venganza, idéntica en los dos homicidas.
Y sobre todo, ¿por qué dejan historias a medias? ¿Qué sucede con ese profesor buen rollista que es acusado falsamente de provocar la locura que induce a matar a su madre a uno de los asesinos?
9
11 de marzo de 2015
11 de marzo de 2015
150 de 220 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lejos queda la unanimidad con la que critica y publico alababan a la opera prima de un desconocido Blomkamp. En ‘Chappie’ lo que recibe el sudafricano es de todo menos unanimidad: a día de hoy, pocos días después de su estreno, tiene tan solo un 29% en Rotten Tomatoes y de forma casi irónica recoge una nota media de 7.4 en IMDB. Y juro que no entiendo que lo que hace algunos años fascino a propios y extraños en ‘District 9’, llegando inclusive a convertirse en candidata al Oscar, horrorice aquí ahora a unos cuantos que de forma errática despotrican sobre la (in)volución del director.
Porque, queridos usuarios de esta gran familia, ‘Chappie’ bien podría haber sido rodada paralelamente con ‘District 9’, con la que comparte y de la que hereda prácticamente todo. En esta Sharlto Copley cambia la piel de alienígena antipático por el acero de robot simpático, llevando siempre en ambas el tótem de todo argumento dado en películas de Blomkamp: la marginación (AKA es un paria). De nuevo además tenemos grupos de delincuentes organizados armados hasta los dientes que viven al margen de la sociedad. Y por si el mensaje de su opera prima no había quedado claro, el sudafricano nos da una vuelta más sobre el mismo argumento. Que no señores, que no hay esperanza en el ser humano: tratamos al diferente como escoria y si tiene algo de especial, le utilizamos para nuestro propio beneficio.
Porque, queridos usuarios de esta gran familia, ‘Chappie’ bien podría haber sido rodada paralelamente con ‘District 9’, con la que comparte y de la que hereda prácticamente todo. En esta Sharlto Copley cambia la piel de alienígena antipático por el acero de robot simpático, llevando siempre en ambas el tótem de todo argumento dado en películas de Blomkamp: la marginación (AKA es un paria). De nuevo además tenemos grupos de delincuentes organizados armados hasta los dientes que viven al margen de la sociedad. Y por si el mensaje de su opera prima no había quedado claro, el sudafricano nos da una vuelta más sobre el mismo argumento. Que no señores, que no hay esperanza en el ser humano: tratamos al diferente como escoria y si tiene algo de especial, le utilizamos para nuestro propio beneficio.

Yolandi Visser, Sharlto Copley & Jose Pablo Cantillo
En ‘Chappie’ sin embargo se arriesga más, y no me refiero al estilo narrativo, que era mucho menos clásico en ‘District 9’. La del robot es una película donde se fusionan infinidad de géneros, y donde explota mucho más la comedia hasta en algunos casos rozar la parodia (y si alguien no está de acuerdo, que alguien me explique qué hacen Die Antwoord haciendo de sí mismos de forma bastante sobreactuada, con nombres incluidos). Blomkamp sigue rodando aquellas situaciones inverosímiles de antaño, pero ahora las dota de algo más de credibilidad: por lo menos quien se salta todo control de seguridad tiene acceso a las instalaciones, y no como aquel Copley en evolución que accedía a donde quisiera a base de cuatro disparos mal dados. Y no solo eso, sino que sigue abusando de la ternurita que transmiten sus personajes marginados, al punto de intentar tocar el lacrimal del espectador. No se preocupe quien haya visto ‘District 9’ y espere personajes y entes malignos desarrollados con nada de profundidad: si te gusta el caldo, toma dos tazas.

Yolandi Visser, Sharlto Copley & Dev Patel
Queda claro entonces que no hay tanta diferencia entre ambas. Ahora analicemos a ‘Chappie’ sin comparaciones, como obra única, que es en realidad como toda película debiera ser analizada.
Debajo de la escarcha que recubre la película y la hace, a primera vista, un producto Blockbuster de entretenimiento un tanto inocuo, existe toda la evolución de un personaje de infante a (casi)adulto, que pasa por todas sus etapas y que difícilmente no robara el corazón del espectador. Blomkamp nos habla del ‘nurture’ como método de aprendizaje. Y nuestro guía en tal proceso será Chappie, que es un robot que ‘nace’ con una ‘tabula rasa’. En su infinita inocencia y causando la carcajada del espectador, Chappie no entiende que crece en un entorno de delincuencia, ni que significa llevarse el dedo a la nariz (gesto que aprende siendo un infante y repite siempre a lo largo del film), ni tan siquiera entiende la diferencia entre estar dormido y estar muerto. Y es en esa ignorancia que nos enternece en la que de repente se despierta su conciencia y da el paso final a su existencia como ser vivo: el miedo a su propia muerte.
Pero mientras se encuentra en este proceso, ‘Chappie’ también nos deja ver como ese entorno que le rodea le amolda y le influencia para convertirse en quien es una vez pasada su infancia. Y es que, como dije anteriormente, Blomkamp vuelve a hablarnos del miedo al diferente, del acoso, la marginación, la falta de humanidad y la explotación de alguien semejante a nosotros. Ante tal panorama, donde lo que le rodea es destrucción y muerte, es de hecho cuando Chappie toma conciencia de que ha de luchar por su existencia, una existencia que ni siquiera entiende porque otros le quieren arrebatar.
Y ahora sí, cubriendo toda esta parte de la película que más de uno deseara que hubiera sido mejor y más desarrollada, se encuentran las ‘estrellas’ de la película, unos Hugh Jackman y Sigourney Weaver que soportan el peso de unos personajes planísimos y desaprovechados, que sirven como enlace para la parte de acción final. Una parte que resulta muy entretenida, tanto como de poco original. Y sin embargo, una parte que juega sus últimas cartas tratando un tema casi ineludible en una película como esta… (1)
Supongo que sin tan siquiera haber sido estrenada en España, poco puedo hacer para que la opinión general de esta comedia sci-fi cambie. Pero en los recuerdos de esta humilde cinéfila que gusta de dejarse las gafas de pasta en casa cuando ve un producto como el que nos ocupa, esta película quedara guardada por mucho tiempo. En aquella parcela de la memoria donde ‘Transformers’, ‘Fast & Furious’ y demás Blockbusters de verano son borrados a los pocos minutos de haberse visto.
Debajo de la escarcha que recubre la película y la hace, a primera vista, un producto Blockbuster de entretenimiento un tanto inocuo, existe toda la evolución de un personaje de infante a (casi)adulto, que pasa por todas sus etapas y que difícilmente no robara el corazón del espectador. Blomkamp nos habla del ‘nurture’ como método de aprendizaje. Y nuestro guía en tal proceso será Chappie, que es un robot que ‘nace’ con una ‘tabula rasa’. En su infinita inocencia y causando la carcajada del espectador, Chappie no entiende que crece en un entorno de delincuencia, ni que significa llevarse el dedo a la nariz (gesto que aprende siendo un infante y repite siempre a lo largo del film), ni tan siquiera entiende la diferencia entre estar dormido y estar muerto. Y es en esa ignorancia que nos enternece en la que de repente se despierta su conciencia y da el paso final a su existencia como ser vivo: el miedo a su propia muerte.
Pero mientras se encuentra en este proceso, ‘Chappie’ también nos deja ver como ese entorno que le rodea le amolda y le influencia para convertirse en quien es una vez pasada su infancia. Y es que, como dije anteriormente, Blomkamp vuelve a hablarnos del miedo al diferente, del acoso, la marginación, la falta de humanidad y la explotación de alguien semejante a nosotros. Ante tal panorama, donde lo que le rodea es destrucción y muerte, es de hecho cuando Chappie toma conciencia de que ha de luchar por su existencia, una existencia que ni siquiera entiende porque otros le quieren arrebatar.
Y ahora sí, cubriendo toda esta parte de la película que más de uno deseara que hubiera sido mejor y más desarrollada, se encuentran las ‘estrellas’ de la película, unos Hugh Jackman y Sigourney Weaver que soportan el peso de unos personajes planísimos y desaprovechados, que sirven como enlace para la parte de acción final. Una parte que resulta muy entretenida, tanto como de poco original. Y sin embargo, una parte que juega sus últimas cartas tratando un tema casi ineludible en una película como esta… (1)
Supongo que sin tan siquiera haber sido estrenada en España, poco puedo hacer para que la opinión general de esta comedia sci-fi cambie. Pero en los recuerdos de esta humilde cinéfila que gusta de dejarse las gafas de pasta en casa cuando ve un producto como el que nos ocupa, esta película quedara guardada por mucho tiempo. En aquella parcela de la memoria donde ‘Transformers’, ‘Fast & Furious’ y demás Blockbusters de verano son borrados a los pocos minutos de haberse visto.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
...(1) La inmortalidad.
24 de octubre de 2010
24 de octubre de 2010
93 de 115 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una ya se aburre de lo reiterativo que resulta encontrarse con films lapidados por críticas excesivamente subjetivas dónde lo que prima es la censura al contenido y no la calidad del mismo. Porque parece increíble que en pleno S.XXI, superados ya los tijeretazos metidos a los metrajes en la época franquista, hay quién aún quiera censurar determinados films por la violencia de sus escenas. Pero sí , aún sucede. Y no estamos hablando nunca de imágenes dónde la sucesión de depravaciones sea reales precisamente, causa por la que sería la primera en no sólo gritar todo tipo de improperios, sino además en pisar una comisaría para denunciar tales hechos. Sin embargo cuándo yo, embriagada por el morbo del enésimo film más violento de la historia (cómo TODOS), acudo a ver una obra de FICCIÓN, soy consciente de la irrealidad de tales imágenes de las que ya estábamos advertidos.
Y sí, destaco en mayúsculas FICCIÓN porque la carga emocional que tiene este film no es más que placebo, cómo en absolutamente todas las películas, fueran del género que fueran. No se me olvida nunca que detrás de una tortura, un asesinato y hasta este nuevo término de “newborn porn”, se esconde trozo de látex bien filmado, por lo que nadie resulta herido durante la grabación. Saber además que destaco el TODOS porque precisamente TODOS somos quiénes consumimos este tipo de productos por su publicidad ganada por la violencia que contiene. Y que son MUCHOS quiénes se rasgan las vestiduras vilipendiando la FICCIÓN cuándo todos los días comen frente a un telediario que puede mostrar imágenes snuff verdaderas, cómo esas en las que periodistas son ejecutados a manos de talibanes.
Y sí, destaco en mayúsculas FICCIÓN porque la carga emocional que tiene este film no es más que placebo, cómo en absolutamente todas las películas, fueran del género que fueran. No se me olvida nunca que detrás de una tortura, un asesinato y hasta este nuevo término de “newborn porn”, se esconde trozo de látex bien filmado, por lo que nadie resulta herido durante la grabación. Saber además que destaco el TODOS porque precisamente TODOS somos quiénes consumimos este tipo de productos por su publicidad ganada por la violencia que contiene. Y que son MUCHOS quiénes se rasgan las vestiduras vilipendiando la FICCIÓN cuándo todos los días comen frente a un telediario que puede mostrar imágenes snuff verdaderas, cómo esas en las que periodistas son ejecutados a manos de talibanes.

Además existe hoy la extraña manía de tener que justificar la violencia en pantalla con algún mensaje de trasfondo para complacer a determinado público. Y no me lo explico… ¿A alguien le satisfizo el supuesto mensaje de “Holocausto Caníbal”? ¿Era suficiente el criticar las barbaridades japonesas durante la Segunda Guerra Mundial para justificar las torturas en “Los Hombres Detrás Del Sol”? ¿Puedo disfrutar de “Saló” porque es del grandioso Passolini? ¿Acaso “La Matanza De Texas” tenía algún tipo de mensaje oculto que justificase todo el derrame de sangre? Y sí, la mayoría de las anteriores son películas de culto. Inclusive dos de ellas contienen muertes reales (de animales) y aún así siguen recibiendo todo tipo de halagos. Nadie recurre al trillado tema de la “violencia sin justificación”. Tampoco veo que nadie se acuerde cuándo visualiza esta nueva oleada de ¿gore? de que en las anteriores expuestas (que tienen al menos dos décadas de existencia) se suceden violaciones, se empalan mujeres, se tortura hasta el punto de que los intestinos salgan por el recto de un personaje, se congelan extremidades para arrancarlas a cuajo después, se come mierda, se parten cuerpos con motosierra, etc. Y lanzo una pregunta al aire… ¿Son todas ellas BASURA? ¿A la misma altura de la que nos ocupa? [Sigo en Spoiler]
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
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Porque, entrando en materia, cómo suele suceder “A Serbian Film” no es ni una mierda ni una maravilla. Podría calificarse aunque suene irónico de película “decente”. Cómo todas, el film viene siendo un polvo a medias. Hay una excitación in crescendo gracias a unos preliminares correctos e intrigantes que van diluyéndose en la nada y que para cuándo una quiere cascarle una buena nota la cosa no llega al clímax.
La película no está mal rodada, de hecho curiosamente se cuida más la estética “limpia” de las películas pornográficas mostradas que la de la trama principal del film, dónde reina una atmósfera opresiva.
“A Serbian Film” toma en la mitad del metraje un ritmo menos pausado del que le acontecía y comienza a teñirse de onirismo y abuso de flashback. Es aquí donde la dirección se torna hacia lo casi experimental, se hace más personal pero también fallida. El ritmo narrativo no sigue la estela de lo que visualizamos, que no deja de ser bastante reiterativo.
La película no está mal rodada, de hecho curiosamente se cuida más la estética “limpia” de las películas pornográficas mostradas que la de la trama principal del film, dónde reina una atmósfera opresiva.
“A Serbian Film” toma en la mitad del metraje un ritmo menos pausado del que le acontecía y comienza a teñirse de onirismo y abuso de flashback. Es aquí donde la dirección se torna hacia lo casi experimental, se hace más personal pero también fallida. El ritmo narrativo no sigue la estela de lo que visualizamos, que no deja de ser bastante reiterativo.

Es una pena que a la película le falte más pulso y que por momentos se note tanto que el director es amateur, porque desde luego es cierto que logra poner los pelos de punta en más de una ocasión y crear una tensión pocas veces vista en los films del género, pero la falta de personalidad se acusa y es más que probable que “A Serbian Film”, con tanto bombo y platillo, acabe cayendo en saco roto.
Y aunque la cosa vaya de porno (de todas las edades) no es ni explícita en el sexo ni en la violencia. Así que cómo suele suceder es mayor lo que se dice que lo que es. Y aún así con todo, no deja de ser desagradable.
SPOILER: Decir que las escenas de torturas no son visualizadas en su mayoría, sino que son mostradas sus consecuencias. No ocurre lo mismo con las violaciones que aún siendo bastante duras, no son excesivamente largas ni en ellas se recurren a planos morbosos. Así que no nos engañemos, la película tiene cómo polémica una sola escena: el “newborn porn”. Absolutamente jodida de ver aunque se insinúa más de lo que en realidad se nos muestra. Y eso que se nota a leguas la falsedad del Nenuco en cuestión. A parte de la ya famosa escena, destacaría cómo especialmente duro la orgía final (con padre violando a su hijo incluído), dónde la película acaba tomando tintes fantásticos con un pene perforador que no venía a cuento (¿?).
Pero sobretodo me parece desolador y psicológicamente durísimo la parte final dónde padre, madre e hijo sobreviven a la masacre y no pueden reponerse. La culpabilidad mostrada por el personaje de Milos que deambula entre fantasmas es brillante, y eso que toda esta parte es muda: todo lo que se nos muestra es a través de lenguaje no verbal. No hay palabras que decir, sólo una pistola con la que acabar con tan poca idílica situación bajo el calor de una familia que a pesar de todo, permanece unida. Eso sí, la cagan con una última secuencia que no sólo no aporta nada, sino que repite lo que ya hemos visto durante hora y media.
Y aunque la cosa vaya de porno (de todas las edades) no es ni explícita en el sexo ni en la violencia. Así que cómo suele suceder es mayor lo que se dice que lo que es. Y aún así con todo, no deja de ser desagradable.
SPOILER: Decir que las escenas de torturas no son visualizadas en su mayoría, sino que son mostradas sus consecuencias. No ocurre lo mismo con las violaciones que aún siendo bastante duras, no son excesivamente largas ni en ellas se recurren a planos morbosos. Así que no nos engañemos, la película tiene cómo polémica una sola escena: el “newborn porn”. Absolutamente jodida de ver aunque se insinúa más de lo que en realidad se nos muestra. Y eso que se nota a leguas la falsedad del Nenuco en cuestión. A parte de la ya famosa escena, destacaría cómo especialmente duro la orgía final (con padre violando a su hijo incluído), dónde la película acaba tomando tintes fantásticos con un pene perforador que no venía a cuento (¿?).
Pero sobretodo me parece desolador y psicológicamente durísimo la parte final dónde padre, madre e hijo sobreviven a la masacre y no pueden reponerse. La culpabilidad mostrada por el personaje de Milos que deambula entre fantasmas es brillante, y eso que toda esta parte es muda: todo lo que se nos muestra es a través de lenguaje no verbal. No hay palabras que decir, sólo una pistola con la que acabar con tan poca idílica situación bajo el calor de una familia que a pesar de todo, permanece unida. Eso sí, la cagan con una última secuencia que no sólo no aporta nada, sino que repite lo que ya hemos visto durante hora y media.
8
23 de abril de 2012
23 de abril de 2012
54 de 65 usuarios han encontrado esta crítica útil
La vendieron como una cosa y resultó ser un thriller-dramón apocalíptico sobre una serie de personajes en una situación límite, y por ello le caen críticas negativas por doquier. Ah, bueno, pues menuda gilipollez… ¿Es por ello una mala película?
Me gusta la forma en la que Gens empieza: presenta personajes estereotipados hasta en el corte de pelo. Creemos saber entonces la película, y la sabemos. Sabemos que personaje va a ser moralmente intachable, cuáles lucharan por el liderazgo, quiénes perderán la cordura antes y hasta tenemos historia de amor prohibido de por medio. Pero a mitad de la película, cambiamos de género, y Gens desarrolla hasta el extremo unos personajes a los que viola, martiriza y tortura sin descanso, sorprendiéndonos con el grado de violencia psíquica que alcanza y dándole la vuelta a la tortilla… Porque tiene más razón que un santo, y en nuestra vida diaria nosotros también no somos más que estereotipos cortados con el mismo patrón, y sólo el tiempo y las experiencias vividas desnudan nuestras sutiles (o no tan sutiles) diferencias.
Que “The Divide” tiene fallos (y gordos) es una verdad a gritos, pero que al final perdono y hasta me gustan. Es reiterativa y larga, pero exceptuando alguna escena, no podría recortar mucho más el metraje sin dejar algo imprescindible en el camino para su lento desarrollo. La música y el final, Sony Vegas total, es una ida de olla, de acuerdo… ¿Pero no posee una fuerza increíble?
A partir de aquí, me veo en la obligación de entrar en SPOILERS porque es imposible defender el film de tanto ataque sin entrar en materia. Si has leído hasta aquí, entonces simplemente te recomiendo que la veas, porque te parezca acertada o fallida, es un ejercicio cómo mínimo interesante.
1. Mucho se ha hablado de la película que puedo ser y no es. Podría haber sido una película de experimentos médicos, de acción desenfrenada y con banderitas americanas. De hecho, se trata el tema en la película… ¿Fueron los musulmanes? ¿Los norcoreanos? Y pregunto retóricamente… ¿Necesitábamos otra película con Estados Unidos mirándose el ombligo? Yo agradezco el riesgo que toma Gens: somos parte del búnker y no necesitamos saber más que los personajes. Los hombres de blanco (que son científicos principalmente, no militares) son sólo una excusa para sellar esa puerta y que esperemos lo mismo que los protagonistas: una respuesta que al final entendemos que no importa nada.
2. Entrando en materia principal, y obviando los comentarios sobre el nivel actoral (que peores mierdas tragamos en el género), creo que todos los personajes (exceptuando a Adrien, cuyo personaje sólo sirve para terminar de semi-explotar a otro) están bien desarrollados:
Me gusta la forma en la que Gens empieza: presenta personajes estereotipados hasta en el corte de pelo. Creemos saber entonces la película, y la sabemos. Sabemos que personaje va a ser moralmente intachable, cuáles lucharan por el liderazgo, quiénes perderán la cordura antes y hasta tenemos historia de amor prohibido de por medio. Pero a mitad de la película, cambiamos de género, y Gens desarrolla hasta el extremo unos personajes a los que viola, martiriza y tortura sin descanso, sorprendiéndonos con el grado de violencia psíquica que alcanza y dándole la vuelta a la tortilla… Porque tiene más razón que un santo, y en nuestra vida diaria nosotros también no somos más que estereotipos cortados con el mismo patrón, y sólo el tiempo y las experiencias vividas desnudan nuestras sutiles (o no tan sutiles) diferencias.
Que “The Divide” tiene fallos (y gordos) es una verdad a gritos, pero que al final perdono y hasta me gustan. Es reiterativa y larga, pero exceptuando alguna escena, no podría recortar mucho más el metraje sin dejar algo imprescindible en el camino para su lento desarrollo. La música y el final, Sony Vegas total, es una ida de olla, de acuerdo… ¿Pero no posee una fuerza increíble?
A partir de aquí, me veo en la obligación de entrar en SPOILERS porque es imposible defender el film de tanto ataque sin entrar en materia. Si has leído hasta aquí, entonces simplemente te recomiendo que la veas, porque te parezca acertada o fallida, es un ejercicio cómo mínimo interesante.
1. Mucho se ha hablado de la película que puedo ser y no es. Podría haber sido una película de experimentos médicos, de acción desenfrenada y con banderitas americanas. De hecho, se trata el tema en la película… ¿Fueron los musulmanes? ¿Los norcoreanos? Y pregunto retóricamente… ¿Necesitábamos otra película con Estados Unidos mirándose el ombligo? Yo agradezco el riesgo que toma Gens: somos parte del búnker y no necesitamos saber más que los personajes. Los hombres de blanco (que son científicos principalmente, no militares) son sólo una excusa para sellar esa puerta y que esperemos lo mismo que los protagonistas: una respuesta que al final entendemos que no importa nada.
2. Entrando en materia principal, y obviando los comentarios sobre el nivel actoral (que peores mierdas tragamos en el género), creo que todos los personajes (exceptuando a Adrien, cuyo personaje sólo sirve para terminar de semi-explotar a otro) están bien desarrollados:
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
- Mickey está creado para ser odiado desde el principio aunque se le quiera dar un atisbo de bondad innecesaria. Pero la segunda parte del metraje es tan violenta psicológicamente, está tan llena de maldad intrínseca y descontrolada, que olvidé que el personaje de Mickey era un hijo de puta y ansiaba su regreso como líder.
- Marilyn pierde a su hija sí, pero su locura no consiste en adoptar una lata de alubias, pues toma el camino del maltrato, el que se inflinge a su misma y el que se deja infligir por los demás. Quizá mucho más consciente de los acontecimientos venideros, se deja morir (y matar de una manera tremendamente cruel). Ella arrastra a los impulsivos y amorales líderes a la locura.
- Bobby, el eterno acólito de Josh. Muy parecido a él, acaba aceptando su papel de eterno segundón en su rol cómo jefes, e incluso es muy significativo su cambio final: ante la muerte de Marilyn, toma el papel femenino en la extraña pareja. Si esta hubiese sido una película más larga, su futuro hubiese sido muy parecido al de la madre. Sin embargo, sabiendo que no puede cambiar su realidad con Josh, al que admira pero teme, intenta (caracterizado de mujer) ejercer de líder con Sam, y que este tome el papel femenino para demostrar su hombría y su superioridad.
- Josh, antagonista y dictador. Su locura va in crescendo al mismo ritmo que su hijoputez, creando un mayor abismo entre ambos grupos. El control que ejerce sobre una Marilyn anulada es tal que entiende el miedo que inflinge, por lo que acaba viendo a sus compañeros como propiedades, objetos y bufones, incluído su acólito. Fue el único en salir del búnker, por lo que entiende que algo sucede con “el pelo” y decide rapárselo junto a Bobby. Cuando avanza el metraje ambos pierdan su apariencia humana y adoptan una aparencia monstruosa, símbolo de su progresiva pérdida de cordura y por consiguiente, de humanidad.
- Sam es incapaz de luchar con el resto de hombres por el liderzgo. Herido en su orgullo de macho e incapaz de proteger a su mujer, teniendo ésta que descuartizar un cuerpo para protegerle y continuamente humillado por los dos cabecillas, decide al final autoconvencerse de su hombría matando al hombre con el que mujer coincide más que él.
- Eva, que más personaje cliché no puede ser. Moralmente irreprochable, pero humana y por tanto más cercana (vive intentando evitar el contacto directo, y sin interceder demasiado por Marilyn). Al final termina con su papel de buena persona y mejor cristiana haciendo lo que han hecho todos… Ver por su propio culo. Porque… ¿podía confiar en un tío que ha matado y escondido comida? ¿merecía la pena salvar a su marido, un egoísta soplapollas más preocupado por lo que opinaban dos desquiciados que por lo que opinaba ella?... Cruelmente los deja morir, pero se embarra de mierda porque al final…
Al final no hay nada. Ellos destruyeron lo poco que quedaba.
Y sí, el WC no estaba en el cuarto de comida… ¿Pero importa? Los pelos cómo escarpias.
- Marilyn pierde a su hija sí, pero su locura no consiste en adoptar una lata de alubias, pues toma el camino del maltrato, el que se inflinge a su misma y el que se deja infligir por los demás. Quizá mucho más consciente de los acontecimientos venideros, se deja morir (y matar de una manera tremendamente cruel). Ella arrastra a los impulsivos y amorales líderes a la locura.
- Bobby, el eterno acólito de Josh. Muy parecido a él, acaba aceptando su papel de eterno segundón en su rol cómo jefes, e incluso es muy significativo su cambio final: ante la muerte de Marilyn, toma el papel femenino en la extraña pareja. Si esta hubiese sido una película más larga, su futuro hubiese sido muy parecido al de la madre. Sin embargo, sabiendo que no puede cambiar su realidad con Josh, al que admira pero teme, intenta (caracterizado de mujer) ejercer de líder con Sam, y que este tome el papel femenino para demostrar su hombría y su superioridad.
- Josh, antagonista y dictador. Su locura va in crescendo al mismo ritmo que su hijoputez, creando un mayor abismo entre ambos grupos. El control que ejerce sobre una Marilyn anulada es tal que entiende el miedo que inflinge, por lo que acaba viendo a sus compañeros como propiedades, objetos y bufones, incluído su acólito. Fue el único en salir del búnker, por lo que entiende que algo sucede con “el pelo” y decide rapárselo junto a Bobby. Cuando avanza el metraje ambos pierdan su apariencia humana y adoptan una aparencia monstruosa, símbolo de su progresiva pérdida de cordura y por consiguiente, de humanidad.
- Sam es incapaz de luchar con el resto de hombres por el liderzgo. Herido en su orgullo de macho e incapaz de proteger a su mujer, teniendo ésta que descuartizar un cuerpo para protegerle y continuamente humillado por los dos cabecillas, decide al final autoconvencerse de su hombría matando al hombre con el que mujer coincide más que él.
- Eva, que más personaje cliché no puede ser. Moralmente irreprochable, pero humana y por tanto más cercana (vive intentando evitar el contacto directo, y sin interceder demasiado por Marilyn). Al final termina con su papel de buena persona y mejor cristiana haciendo lo que han hecho todos… Ver por su propio culo. Porque… ¿podía confiar en un tío que ha matado y escondido comida? ¿merecía la pena salvar a su marido, un egoísta soplapollas más preocupado por lo que opinaban dos desquiciados que por lo que opinaba ella?... Cruelmente los deja morir, pero se embarra de mierda porque al final…
Al final no hay nada. Ellos destruyeron lo poco que quedaba.
Y sí, el WC no estaba en el cuarto de comida… ¿Pero importa? Los pelos cómo escarpias.
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