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España España · Rivas-Vaciamadrid
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Voto de Quinto Sertorio:
9
Voto de Quinto Sertorio:
9
Fantástico. Terror. Acción En un mundo en guerra, en el que cohabitan hombres y vampiros, el caso de Blade es extraordinario: es un vampiro que no se alimenta de sangre humana y que, además, pretende acabar con la raza de "seres superiores" que mordieron a su madre cuando estaba embarazada. (FILMAFFINITY)
7 de enero de 2020
23 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
En el año 1998 no había un cine de superhéroes. De vez en cuando aparecía alguna, que generalmente era un insulto al aficionado al comic y al personaje que se trataba de adaptar. No olvidemos el Batman de Burton, una visión particular de un iluminado como Burton, pero sin nada que ver con la esencia del comic y no digamos sus secuelas-basura. Y ello se acentuaba con el Universo Marvel, con películas de serie Z, cuyo Capitán América (1990) de Albert Pyun, era bastante lamentable. Aún faltaban dos años para los X-Men.

Blade abrió el camino a un trato digno de los superhéroes. Puso la primera piedra para el Universo Cinemático Marvel, aunque no forme parte de él. Fue nº 1 de taquilla, lo que evidenció que este género. bien tratado, podía ser una gran negocio. Blade, no lo olvidemos, era un personaje muy secundario de la Marvel y fue completamente recreado para la película. Poco tiene que ver con los comics si bien la historia y los personajes son suficientemente interesantes. Y la esencia del personaje está ahí.
A su vez, junto a una historia afortunada, se une un director en estado de gracia. Norrington estuvo brillante en este filme. Trepidante, con magníficas escenas de acción, bien rodadas, como la del metro. Y los actores cumplen con creces. Dorff es un villano magnífico y magnético, nada que ver con las payasadas de Nicholson en Batman. Y Snipes había nacido para el papel de Blade, lo hace suyo, coreografía sus escenas de acción, transmite un carisma como pocos. Incluso los secundarios están logrados, tanto del lado vampírico como del lado humano. Todos convencen.

Y la escenografía es original. Abandona el mundo del cartón-piedra de los filmes de Drácula de la Hammer para situarlo en una mezcla de modernidad y tradición milenaria y misteriosa, como una sociedad secreta, un Deep state, próximo a los conceptos de John Carpenter en "Están vivos". Tecnología y tradición, tanto con los vampiros como para matarlos. Gadgets para Blade, una especie de Batman Dark Knight, pero manejando katanas, algo nunca visto en este tipo de filmes, salvo, y muy lejos, en "Capitán Kronos, cazador de vampiros".
Un film por el que no pasa el tiempo y que siempre que se asoma a la pequeña pantalla, me quedo a verlo. Me sigue atrapando.
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