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España España · Málaga
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Voto de Kaori:
6
Voto de Kaori:
6
Fantástico. Terror. Acción En un mundo en guerra, en el que cohabitan hombres y vampiros, el caso de Blade es extraordinario: es un vampiro que no se alimenta de sangre humana y que, además, pretende acabar con la raza de "seres superiores" que mordieron a su madre cuando estaba embarazada. (FILMAFFINITY)
18 de mayo de 2013 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siempre discuto con un amigo sobre lo mucho que ha decaído el mito vampírico. Él no está de acuerdo, claro, así que nos enfrascamos en lo que pueden ser horas de sano y ameno debate. «Blade» es un ejemplo de vampiro moderno, construido y modificado a través de un cómic que seguramente se inspiraría en otros tantos juegos de rol y literatura fantástica contemporánea. ¿El resultado? Una película interesante, pese a los nuevos aires.

Así, nos topamos con unos vampiros empresarios que se protegen de la luz con una crema antisolar, sin miedo al agua bendita y con un gobierno vampírico en la sombra, elementos que rompen bastante con la tradición, desmitificando la idea del no-muerto. Lo bueno, y por ahí se salva, es que la historia es incapaz de liberarse por completo del pasado, así que mientras nos hacen un análisis de la hemoglobina vampírica, introducen un trasfondo religioso en el que el pueblo de los vampiros idolatra al Dios de la Sangre, entidad indefinida pero de evidente contenido mágico, cuya leyenda ancestral es clave para el desarrollo de la historia. Esta hibridación entre ciencia y fantasía deja al vampiro de «Blade» un tanto huérfano, sin una explicación clara sobre sus orígenes y naturaleza, pero si no pensamos demasiado en ello y aceptamos la historia como una mezcla que busca la espectacularidad y la aventura con estilo, la veremos con buenos ojos.
N'Bushe Wright & Wesley Snipes
Katanas para cortar cabezas, plata para combatir al enemigo, un «elegido» que «ha visto el sol», mucha música de baile, mucha sangre roja, rojísima y llamativa en perfecto contraste con la negritud y la blancura de escenarios y personajes; un protagonista que cae bien y un villano que cae mal. Secuencia inicial de impacto, coreografías de lucha que se ven y se disfrutan, y una recta final vibrante, con clímax argumental y sexual incluido a través de un mordisco nunca tan explícito y lujurioso. Buenísimo.

Entretenida y vistosa, para pasar un rato de absoluto entretenimiento, a pesar de algún que otro desfase. No pares, Blade.
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