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Voto de TOM REGAN:
7
Voto de TOM REGAN:
7
6,9
40.047
Intriga. Thriller. Drama. Romance
En su primer viaje a Philadelphia, el pequeño Samuel Lap (Lukas Haas), un niño de una comunidad amish, presencia por casualidad el brutal asesinato de un hombre. John Book (Harrison Ford) es el policía encargado de proteger al chico y a su madre Rachel de quienes quieren eliminar a Samuel, unico testigo del homicidio. (FILMAFFINITY)
7 de marzo de 2025
7 de marzo de 2025
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
52/22(23/02/25) Buen y sugestivo drama romántico, con MacGuffin de thriller, y es que la tensión violenta solo está presente en su tramo inicial y final, lo mollar es la historia de amor entre la pareja protagonista separados, cual Romeo y Julieta, por una grieta insalvable, la cultural-religiosa, este es uno de los mantras del realizador aussie Peter Weir, el choque de culturas, como mostró en sus cintas australianas “The Last Wave” (1977) y “The Year of Living Dangerously” (1982), colisionan nuestro modo de vida occidental con el cerrado costumbrismo de la ‘civilización’ de los Amish, comunidad hermética ue vive anclada en el pasado de modo fundamentalista. Protagonizada por Harrison Ford y Kelly McGillis, la trama se centra en un detective de policía protege a una mujer amish y a su hijo (Lukas Haas), se convierte en objetivo tras presenciar un brutal asesinato. Película que he visto por ser la efeméride del 40 aniversario de su estreno (07/02/1985). Peter Weir debutaba en USA como director y lo hizo en un proyecto que no tenía nada suyo.

Harrison Ford & Kelly McGillis
El film es una mirada humanista exterior a una cultura complicada de entender para un ‘occidental’, que no entendemos el porque de esa cerrazón de no querer disfrutar de los avances del progreso y haberse quedado estancados a voluntad propia en la pre-Revolución Industrial. Frente a ello el argumento contrarresta con los vicios inherentes a la sociedad ‘occidental’, su corrupción moral, su codicia, su violencia, su cainismo. En medio una dulce historia de amor entre dos mundos que se rozan delicadamente, una relación gradual mostrada desde conflicto inicial, para ir pasando a miradas, silencios, la curiosidad del uno por el otro, el humor (ella contándole como la hermana del prota lo ha deconstruido, la vestimenta Amish de John Book, las balas harinadas,…), el baile del granero, como ella lo ve como un Amish más mientras construyen el granero, ese baño nocturno de ella con la puerta entornada que acaba con la tensión sexual entre ambos.
En la primera parte Weir tiene la habilidad de trenzar de modo notable a estos dos mundos. Todo esto en la catarsis de asesinato en los servicios de la estación. Allí el inquieto niño Samuel es testigo de un brutal asesinato por degüello, habiendo Samule de escapar de modo valiente de los malos que han oído un ruido. Dejando una imagen que seguro no es casual, cuando se deja el sombrero (todos los Amish llevan sombrero) atrás y vuelve a recogerlo, seguro es guiño al popular personaje encarnado por Harrison Ford, el arqueólogo Indiana Jones que tiene gestos parecidos en sus dos primeras entregas ya estrenadas. Poco más adelante hay una ingeniosa e intensa secuencia del niño vagando por la comisaria mientras John habla por teléfono, deambula curioso por el bullicio, un maleante esposado se ríe de él, observa una vitrina de reconocimientos, hasta que en una foto observa al asesino de la estación, no dice nada, solo señala con su dedito, John lo mira impactado y se da cuenta que al fina ha dado con el criminal, estupendo tramo. Luego la cinta cae en algún que otro cliché sobre polis corrompidos. Hasta que todo desemboca en la granja Lapp. Con la enternecedora relación entre ella y él, John y Rachel. Ello con la mirada inquisidora del suegro de ella, Eli Lapp (Jan Rubes), que vive con la madre e hijo, y que es el guardián de las costumbres Amish. Se nota no ve con buenos ojos la situación.
En la primera parte Weir tiene la habilidad de trenzar de modo notable a estos dos mundos. Todo esto en la catarsis de asesinato en los servicios de la estación. Allí el inquieto niño Samuel es testigo de un brutal asesinato por degüello, habiendo Samule de escapar de modo valiente de los malos que han oído un ruido. Dejando una imagen que seguro no es casual, cuando se deja el sombrero (todos los Amish llevan sombrero) atrás y vuelve a recogerlo, seguro es guiño al popular personaje encarnado por Harrison Ford, el arqueólogo Indiana Jones que tiene gestos parecidos en sus dos primeras entregas ya estrenadas. Poco más adelante hay una ingeniosa e intensa secuencia del niño vagando por la comisaria mientras John habla por teléfono, deambula curioso por el bullicio, un maleante esposado se ríe de él, observa una vitrina de reconocimientos, hasta que en una foto observa al asesino de la estación, no dice nada, solo señala con su dedito, John lo mira impactado y se da cuenta que al fina ha dado con el criminal, estupendo tramo. Luego la cinta cae en algún que otro cliché sobre polis corrompidos. Hasta que todo desemboca en la granja Lapp. Con la enternecedora relación entre ella y él, John y Rachel. Ello con la mirada inquisidora del suegro de ella, Eli Lapp (Jan Rubes), que vive con la madre e hijo, y que es el guardián de las costumbres Amish. Se nota no ve con buenos ojos la situación.

Kelly McGillis & Harrison Ford
El (imposible) amor va germinando entre ambos, seducidos por el otro, ello atomizado por la excelente química entre McGillis y Ford, generando altas cotas de tensión sexual a punto de estallar. Ford probablemente nunca ha estado mejor y con más capas de matices en una actuación, de hecho, esta ha sido su única nominación al Oscar que ha tenido (lo ganó William Hurt por “El beso de la mujer araña”), demuestra sutil expresividad, un manejo gestual y de mirada muy bueno; McGillis borda su rol de madre viuda Amish, deja traslucir su pasión sexual reprimida, emite una dulzura seductora, imposible no enamorarse de ella.
Hay escenas que quedan en la retina: La del baile improvisado al son de “What a wonderfud world” de Sam Cooke, danzado en el granero entre Rachel y John, donde la tensión sexual se puede cortar, el beso entre ambos está a flor de piel; Los trazos de humor desengrasante, como cuando Eli Lapp quiere que John aprenda a ordeñar vacas, y ante su inoperancia en la labor, le espeta si es que nunca ha tocado ubres tan gordas, y John le responde que de animal no, ante lo que Lapp capta la broma y ríe, dejando que los Amish también tienen sentido del humor; La Icónica secuencia de la construcción del granero, con esa hermosa música de Maurice Jarre ‘Building the barn’ (que escucho mientras escribo), adornando esta viñeta cuasi-documental costumbrista de una beldad poética fascinante, como se mezcla el duro trabajo épico de los hombres, mientras las mujeres preparan tentempiés de limonadas, el almuerzo, o tejen sábanas para los recién casados. Ello mientras tenemos las miradas cómplices entre Rachel y John; Está la mítica escena, que unos jóvenes turistas borrachuzos se meten con los mansos Amish en el pueblo, rebañan el helado en el rostro de alguno, pero John no es Amish y no aguanta la humillación, y se convierte en el espectador, haciendo lo que todos en su lugar hubiéramos hecho; Está el baño de ella en el barreño (spoiler); Está el clímax con el enfrentamiento muy del western entre tres villanos y John Book, una especie de “Solo ante el peligro”, con un final épico; Y está el cortante epílogo, nada acomodaticio, valiente y con ello de caldo emocional.
Entre los secundarios destacar a un buen Lukas Haas como el niño testigo, demuestra carácter a la par que inocencia; El cantante de ópera checo Jan Rubes brilla como el rígido patriarca Lapp, impregna de fuerte carisma su complicado papel, sin caer en la caricatura simplista, nota como el a mor ‘prohibido’ surge entre su nuera y el ‘inglés’. Muy bueno;... (sigo en spoiler)
Hay escenas que quedan en la retina: La del baile improvisado al son de “What a wonderfud world” de Sam Cooke, danzado en el granero entre Rachel y John, donde la tensión sexual se puede cortar, el beso entre ambos está a flor de piel; Los trazos de humor desengrasante, como cuando Eli Lapp quiere que John aprenda a ordeñar vacas, y ante su inoperancia en la labor, le espeta si es que nunca ha tocado ubres tan gordas, y John le responde que de animal no, ante lo que Lapp capta la broma y ríe, dejando que los Amish también tienen sentido del humor; La Icónica secuencia de la construcción del granero, con esa hermosa música de Maurice Jarre ‘Building the barn’ (que escucho mientras escribo), adornando esta viñeta cuasi-documental costumbrista de una beldad poética fascinante, como se mezcla el duro trabajo épico de los hombres, mientras las mujeres preparan tentempiés de limonadas, el almuerzo, o tejen sábanas para los recién casados. Ello mientras tenemos las miradas cómplices entre Rachel y John; Está la mítica escena, que unos jóvenes turistas borrachuzos se meten con los mansos Amish en el pueblo, rebañan el helado en el rostro de alguno, pero John no es Amish y no aguanta la humillación, y se convierte en el espectador, haciendo lo que todos en su lugar hubiéramos hecho; Está el baño de ella en el barreño (spoiler); Está el clímax con el enfrentamiento muy del western entre tres villanos y John Book, una especie de “Solo ante el peligro”, con un final épico; Y está el cortante epílogo, nada acomodaticio, valiente y con ello de caldo emocional.
Entre los secundarios destacar a un buen Lukas Haas como el niño testigo, demuestra carácter a la par que inocencia; El cantante de ópera checo Jan Rubes brilla como el rígido patriarca Lapp, impregna de fuerte carisma su complicado papel, sin caer en la caricatura simplista, nota como el a mor ‘prohibido’ surge entre su nuera y el ‘inglés’. Muy bueno;... (sigo en spoiler)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
… Reseñable la actuación del debutante en cine Alexander Godunov, bailarín de ballet soviético que desertó en 1979, rol de pretendiente Amish de Rachel, aporta mesura, sobre todo sabe del ‘peligro’ para sus intenciones de John, y lo trata con mezcla de cordialidad y resquemor, notable presencia.
Gran puesta en escena para sumergirnos sobre todo en el sub mundo Amish. Gracias al estimable trabajo del nominado al Oscar diseño de producción de Stan Jolley (“Superagente 86”), filmándose en la granja Paul Krantz (no era Amish) en Lancaster County (Pensilvania-USA), recrea el modo de vida de estos lugareños, sus carros, vestimenta, trabajos; Esto enaltecido por la (también) nominada al Oscar cinematografía de John Seale (Mad max: Fury on the road”), se inspiró en maestros de la pintura holandeses del siglo XVII. Weir llamó la atención sobre pinturas de Johannes Vermeer, se utilizaron de inspiración para la iluminación y composición, especialmente en escenas John Book se recupera de la herida de bala en la casa de Rachel. Preciosa en panorámicas de prados, en pictóricas tomas de la granja, o en intimistas secuencias de interiores alumbradas con lámparas de gas.
Gran puesta en escena para sumergirnos sobre todo en el sub mundo Amish. Gracias al estimable trabajo del nominado al Oscar diseño de producción de Stan Jolley (“Superagente 86”), filmándose en la granja Paul Krantz (no era Amish) en Lancaster County (Pensilvania-USA), recrea el modo de vida de estos lugareños, sus carros, vestimenta, trabajos; Esto enaltecido por la (también) nominada al Oscar cinematografía de John Seale (Mad max: Fury on the road”), se inspiró en maestros de la pintura holandeses del siglo XVII. Weir llamó la atención sobre pinturas de Johannes Vermeer, se utilizaron de inspiración para la iluminación y composición, especialmente en escenas John Book se recupera de la herida de bala en la casa de Rachel. Preciosa en panorámicas de prados, en pictóricas tomas de la granja, o en intimistas secuencias de interiores alumbradas con lámparas de gas.

Kelly McGillis & Harrison Ford
Spoiler:
Una noche, John Book ve a Rachel dándose un baño de esponja, ella no oculta su desnudez, él la mira asombrado. Hay segundos de tensión y él termina por darse la vuelta y marcharse, dejándola a ella frustrada. A la mañana siguiente él se le acerca cuando ella está en el gallinero y le dice que si hubieran hecho el amor ella tendría que haber dejado a su gente o él debería haber dejado la suya, ella no dice nada y él se aleja. Esto entronca (tras el impasse de la visita al pueblo con el ‘truculento’ encuentro con turistas) a cuando Rachel observa por la ventana como su suegro y John colocan la pajarera ya arreglada tras el accidente (señal de que John se marcha). Ella manda a dormir a su hijo. John se queda solo en el prado con cielos poéticamente nublados al anochecer. Ella se quita la cofia delicadamente (señal de que va abandonar a los Amish?), y sale afuera y se lanza a los brazos de John, y se besan apasionadamente en el campo. Pero Weir nos deja con la duda de si han ido a mayores (consumar sexo) o se ha quedado la cosa ahí. Pues de eso pasamos a la llegada por la mañana de los tres ‘pistoleros’.
Rush final: El clímax final, con el tiroteo solo se recordará por como Boook entierra a uno de los malos en el silo con maíz, aunque le momento en que Samuel hace sonar la campana y los Amish vienen de todos lados en ayuda d ellos Lapp es brillante. Con tantos testigos presentes, Schaeffer (sus otros dos compinches yacen en la graja) se entrega y luego es arrestado. Ahora que Rachel y Samuel ya no corren peligro, Book parte hacia Filadelfia para despedirse. Antes de partir, Eli le desea lo mejor a John diciéndole: "Ten cuidado ahí fuera, entre esos ingleses". El amor imposible es imposible, el arrebato de pasión no puede superar las barreras de sus culturas entre Rachel y John.
Se le podría achacar que tiene el fallo de no entenderse porque John Book no acude a Asuntos Internos cuando descubre la corrupción policial, decide liarse la manta a la cabeza y huir hacia ningún lado. Si hubiera denunciado esto a instancias superiores seguramente el amigo Carter (Brent Jennings) se habría salvado. Pero tampoco habría habido tramo en el universo Amish.
Sugestivo drama romántico con ribetes de acción-thriller. Gloria Ucrania!!!
PD. La película se convirtió en un éxito inesperado, recaudando más de 116 millones de dólares en todo el mundo. En los Premios Óscar, obtuvo ocho nominaciones, incluyendo Mejor Película y Mejor Actor para Ford, ganando Mejor Guion Original y Mejor Montaje.
PD2. Aparece breve el actor Viggo Mortensen en su primer papel en cine, no dice palabra. Weir pensó que tenía el rostro adecuado para el papel de un hombre Amish.
Para leer más sobre el film ir a: https://tomregan.blogspot.com/2025/02/unico-testigo.html
Una noche, John Book ve a Rachel dándose un baño de esponja, ella no oculta su desnudez, él la mira asombrado. Hay segundos de tensión y él termina por darse la vuelta y marcharse, dejándola a ella frustrada. A la mañana siguiente él se le acerca cuando ella está en el gallinero y le dice que si hubieran hecho el amor ella tendría que haber dejado a su gente o él debería haber dejado la suya, ella no dice nada y él se aleja. Esto entronca (tras el impasse de la visita al pueblo con el ‘truculento’ encuentro con turistas) a cuando Rachel observa por la ventana como su suegro y John colocan la pajarera ya arreglada tras el accidente (señal de que John se marcha). Ella manda a dormir a su hijo. John se queda solo en el prado con cielos poéticamente nublados al anochecer. Ella se quita la cofia delicadamente (señal de que va abandonar a los Amish?), y sale afuera y se lanza a los brazos de John, y se besan apasionadamente en el campo. Pero Weir nos deja con la duda de si han ido a mayores (consumar sexo) o se ha quedado la cosa ahí. Pues de eso pasamos a la llegada por la mañana de los tres ‘pistoleros’.
Rush final: El clímax final, con el tiroteo solo se recordará por como Boook entierra a uno de los malos en el silo con maíz, aunque le momento en que Samuel hace sonar la campana y los Amish vienen de todos lados en ayuda d ellos Lapp es brillante. Con tantos testigos presentes, Schaeffer (sus otros dos compinches yacen en la graja) se entrega y luego es arrestado. Ahora que Rachel y Samuel ya no corren peligro, Book parte hacia Filadelfia para despedirse. Antes de partir, Eli le desea lo mejor a John diciéndole: "Ten cuidado ahí fuera, entre esos ingleses". El amor imposible es imposible, el arrebato de pasión no puede superar las barreras de sus culturas entre Rachel y John.
Se le podría achacar que tiene el fallo de no entenderse porque John Book no acude a Asuntos Internos cuando descubre la corrupción policial, decide liarse la manta a la cabeza y huir hacia ningún lado. Si hubiera denunciado esto a instancias superiores seguramente el amigo Carter (Brent Jennings) se habría salvado. Pero tampoco habría habido tramo en el universo Amish.
Sugestivo drama romántico con ribetes de acción-thriller. Gloria Ucrania!!!
PD. La película se convirtió en un éxito inesperado, recaudando más de 116 millones de dólares en todo el mundo. En los Premios Óscar, obtuvo ocho nominaciones, incluyendo Mejor Película y Mejor Actor para Ford, ganando Mejor Guion Original y Mejor Montaje.
PD2. Aparece breve el actor Viggo Mortensen en su primer papel en cine, no dice palabra. Weir pensó que tenía el rostro adecuado para el papel de un hombre Amish.
Para leer más sobre el film ir a: https://tomregan.blogspot.com/2025/02/unico-testigo.html
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