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Voto de El Golo Cine:
8
Voto de El Golo Cine:
8
8,0
20.895
Drama
Frederick Manion (Ben Gazzara), un teniente del ejército, asesina fríamente al presunto violador de su mujer (Lee Remick). Ella contrata como abogado defensor a Paul Biegler (James Stewart), un honrado hombre de leyes. Durante el juicio se reflejarán todo tipo de emociones y pasiones, desde los celos a la rabia. Uno de los dramas judiciales más famosos de la historia del cine. (FILMAFFINITY)
26 de junio de 2020
26 de junio de 2020
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
En Anatomy of a murder (1959) su director Otto Preminger pone a consideración una serie de discusiones prohibidas en tiempos de censura y macartismo. Un militar que asesinó a un hombre que presuntamente había violado a su mujer es juzgado.
Por Nicolás Bianchi
William Hays fue un político y burócrata del Partido Republicano que ocupó distintos cargos administrativos durante su carrera comprendida en las cuatro primeras décadas del siglo pasado. Como presidente de la Asociación Cinematográfica de América (MPAA, por sus siglas en inglés) estableció un código que reglamentó, entre 1934 y 1967, lo que se podía mostrar en las películas. La censura tenía un propósito moralizador: quedaron prohibidas las escenas de sexo, la exhibición de genitales, la violencia, el crimen y cientos de cuestiones más, aunque los cineastas, en muchos casos lograron encontrar los bordes de lo que había quedado vedado. Por ejemplo, el Código Hays* establecía que “el uso de alcohol nunca se debe representar de manera excesiva”. Sin embargo, se pudieron proyectar, con gran éxito, films sobre el alcoholismo, como The lost Weekend (1944) o Days of wine and roses (1962). Para mostrar consumo de alcohol había que vestirlo con el disfraz de la enfermedad, como si la bebida llevara inequívocamente al camino de la adicción.
Por Nicolás Bianchi
William Hays fue un político y burócrata del Partido Republicano que ocupó distintos cargos administrativos durante su carrera comprendida en las cuatro primeras décadas del siglo pasado. Como presidente de la Asociación Cinematográfica de América (MPAA, por sus siglas en inglés) estableció un código que reglamentó, entre 1934 y 1967, lo que se podía mostrar en las películas. La censura tenía un propósito moralizador: quedaron prohibidas las escenas de sexo, la exhibición de genitales, la violencia, el crimen y cientos de cuestiones más, aunque los cineastas, en muchos casos lograron encontrar los bordes de lo que había quedado vedado. Por ejemplo, el Código Hays* establecía que “el uso de alcohol nunca se debe representar de manera excesiva”. Sin embargo, se pudieron proyectar, con gran éxito, films sobre el alcoholismo, como The lost Weekend (1944) o Days of wine and roses (1962). Para mostrar consumo de alcohol había que vestirlo con el disfraz de la enfermedad, como si la bebida llevara inequívocamente al camino de la adicción.

Para cuando Anatomy of a murder (1959) llegó a las pantallas, el código todavía gobernaba sobre el contenido de las películas. Seguía habiendo muchas cosas que no se podían hacer. En ese contexto la película de Otto Preminger fue disruptiva porque puso bajo la luz, especialmente, al personaje de Laura Manion (Lee Remick), una mujer sumamente sensual que se vestía de manera sugestiva y disfrutaba de la atracción que generaba. Vale aclarar que ser sugerente al vestir consistía en usar el pelo suelto, tacos altos, una blusa con un pequeño escote y pantalones algo ajustados en vez de polleras a la rodilla.
Anatomy of a murder cuenta la historia de Paul Biegler (James Stewart), un ex fiscal retirado que se dedica a la pesca y beber bourbon por la noche con su colega Parnell (Arthur O´Connell) hasta que se le presenta la oportunidad de volver a los tribunales como abogado. Frederick Manion (Ben Gazzara) es un militar veterano de la guerra de Corea que entró a un bar y asesinó a balazos a otro hombre, que supuestamente había violado a su esposa Laura. Como no tiene dinero para contratar un defensor sus opciones se reducen a que lo represente un letrado del Estado o que Biegler acepte el caso con la promesa de un pago a futuro. Luego de algunos rodeos el fiscal retirado acepta defender a Manion.
Anatomy of a murder cuenta la historia de Paul Biegler (James Stewart), un ex fiscal retirado que se dedica a la pesca y beber bourbon por la noche con su colega Parnell (Arthur O´Connell) hasta que se le presenta la oportunidad de volver a los tribunales como abogado. Frederick Manion (Ben Gazzara) es un militar veterano de la guerra de Corea que entró a un bar y asesinó a balazos a otro hombre, que supuestamente había violado a su esposa Laura. Como no tiene dinero para contratar un defensor sus opciones se reducen a que lo represente un letrado del Estado o que Biegler acepte el caso con la promesa de un pago a futuro. Luego de algunos rodeos el fiscal retirado acepta defender a Manion.

La elección de un actor clave para la trama de la película marca dónde estaba parado el director. Gran parte de la película consiste en el juicio que se lleva adelante contra Manion por asesinato. El juez fue interpretado no por un actor profesional sino por un abogado, Joseph Welch, que se había enfrentado públicamente al senador Joseph McCarthy en un caso televisado en el que se investigaba cómo bajo la premisa de perseguir comunistas se había logrado promover irregularmente a miembros del ejército. McCarthy se hizo célebre por su “caza” de comunistas, de lo que deriva el calificativo macartista o macartismo. El senador divulgó durante muchos años la idea de que numerosos agentes comunistas se habían infiltrado en distintos aspectos de la vida norteamericana, como por ejemplo la industria del cine, para incitar a que se produzca una revolución socialista en los Estados Unidos. McCarthy, que alentó la censura en todas sus formas, murió a los 48 años por una hepatitis derivada de su adicción a las bebidas alcohólicas.
Con sumo cuidado Preminger logra esquivar la censura en distintos momentos de la película. En principio pone, de manera ambigua, distintos temas bajo la atención de sus espectadores. En el juicio se juzga a un homicida pero gran parte del tiempo está ocupado por el tema de la violación. Allí se expone a quienes serían los abogados del Estado que martirizan a Laura, supuesta víctima de la violación, preguntándole sobre de qué manera se vestía, qué conductas tenía o si solía pasar las noches en bares. También está presente el tema de la violencia en la pareja, ya que la relación entre los Manion está atravesada por la agresividad de Frederick. En ningún momento hay un juicio definitivo de Preminger, sino un señalamiento, como si estuviera marcando las tramas que se esconden en la sociedad norteamericana de entonces.
Anatomy of a murder, más que arribar a conclusiones lo que hace es formular preguntas sobre un país, a la vista del director, disfuncional. Un veterano de guerra considerado un héroe vive en un tráiler aparcado en un camping en el que no parece tener mayor ocupación que pasar sus días bebiendo. Una mujer que denuncia que la violaron es puesta bajo escrutinio como posible incitadora de lo que dice que le pasó. La idea de justicia por mano propia sobrevuela el juicio. También el modo en que funciona el sistema judicial y el juicio por jurados es expuesto. Hasta el final el film mantiene la ambigüedad que lo convierte en una obra atrapante y sugestiva. Como adicional, la banda sonora está compuesta y ejecutada por el músico de jazz Duke Ellington, que tiene un cameo durante la película.
Con sumo cuidado Preminger logra esquivar la censura en distintos momentos de la película. En principio pone, de manera ambigua, distintos temas bajo la atención de sus espectadores. En el juicio se juzga a un homicida pero gran parte del tiempo está ocupado por el tema de la violación. Allí se expone a quienes serían los abogados del Estado que martirizan a Laura, supuesta víctima de la violación, preguntándole sobre de qué manera se vestía, qué conductas tenía o si solía pasar las noches en bares. También está presente el tema de la violencia en la pareja, ya que la relación entre los Manion está atravesada por la agresividad de Frederick. En ningún momento hay un juicio definitivo de Preminger, sino un señalamiento, como si estuviera marcando las tramas que se esconden en la sociedad norteamericana de entonces.
Anatomy of a murder, más que arribar a conclusiones lo que hace es formular preguntas sobre un país, a la vista del director, disfuncional. Un veterano de guerra considerado un héroe vive en un tráiler aparcado en un camping en el que no parece tener mayor ocupación que pasar sus días bebiendo. Una mujer que denuncia que la violaron es puesta bajo escrutinio como posible incitadora de lo que dice que le pasó. La idea de justicia por mano propia sobrevuela el juicio. También el modo en que funciona el sistema judicial y el juicio por jurados es expuesto. Hasta el final el film mantiene la ambigüedad que lo convierte en una obra atrapante y sugestiva. Como adicional, la banda sonora está compuesta y ejecutada por el músico de jazz Duke Ellington, que tiene un cameo durante la película.
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