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Voto de MiqBala:
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Acción. Bélico. Aventuras. Fantástico Adaptación del cómic de Frank Miller (autor del cómic 'Sin City') sobre la famosa batalla de las Termópilas (480 a.C.). El objetivo de Jerjes, emperador de Persia, era la conquista de Grecia, lo que desencadenó las Guerras Médicas. Dada la gravedad de la situación, el rey Leónidas de Esparta (Gerard Butler) y 300 espartanos se enfrentaron a un ejército persa que era inmensamente superior. (FILMAFFINITY)
25 de enero de 2024
9 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
El motivo por el cual 300 despierta tantas pasiones confrontadas se debe a que es un claro ejercicio de mitificación de un hecho histórico. Convierte un hecho en un cuento complaciente con los prejuicios. Los que comparten los mismos prejuicios les encanta el film, los que no los compartimos, no.

Es evidente que la intención de la película no es reproducir fielmente hechos del pasado. Esto se entiende en la estética forzada, fiel al comicbook y muy alejada de cualquier tradición realista o naturalista. Parecerse estéticamente al cómic es una opción que implica unas ideas.
Aparecen monstruos, efectos especiales, filtros de cámara, escenas a cámara lenta, se resalta la sangre y su color, se exageran facciones, se remarcan músculos, protuberancias y malformaciones físicas, se distorsionan voces y cuerpos, etc. en resumen sensacionalismo, exageración y artificialidad ¿Por qué usar un hecho histórico si no se va a ser fiel a él?

La película se defiende apelando a su fidelidad al cómic. Pero esto no desmiente las críticas y reproches que se le achacan. Si la película es de un determinado modo (argumento, estética, contenido, mensaje, ideas, estilo, etc.) y trata de ser igual que el del cómic, es que la crítica se pueda aplicar por igual a las dos formas artísticas (cómic y film). Si el film asume el estilo del cómic, es porque comparte sus mismas ideas, intenciones, valores, formas, criterios, principios… en resumen su mismo proyecto. La crítica puede ser aplicada a ambos.
La intención, tanto del cómic original como de su versión cinematográfica, no es la comprensión histórica, social, cultural, antropológica o política, sino utilizar unos hechos del pasado para una ideología actual. La historia es puesta al servicio y utilizada para expresar unos valores, ideales y creencias.

El mundo presentado pierde su profundidad y riqueza de matices, se simplifica hasta el aplanamiento del prejuicio. Esto se evidencia en la perspectiva completamente parcial, sesgada y de un maniqueísmo exacerbado. La película muestra la situación como una burda dicotomía entre amigos buenos y enemigos malos. Por un lado, los espartanos, mostrados como heroicos, guerreros, valientes, nobles, fuertes, de musculatura definida y bien formada, con gran compañerismo, camaradería, coraje sin igual, etc. En contraposición están los persas, que son retratados como monstruosos, deformes, repugnantes, feos, depravados, pervertidos, ambiciosos, viciosos, corruptos, animalizados, bestializados, deshumanizados, etc.
Esta deshumanización del oponente podría ser más o menos aceptable en un mundo imaginario como Atlantis, en la Tierra Media, en Westeros… pero no en el mundo real. Y mucho menos representando culturas y personas que existieron realmente. En este caso, la caracterización del otro es deshonesta, etnocéntrica, racista, interesada, manipuladora, prejuiciosa, irracional, ignorante… cutre.

La eugenesia, por ejemplo, es una de las ideas que explícitamente o tácitamente se defiende en el film junto a la fuerza y el militarismo patriotero. Además de presentarse como una actividad de perfeccionamiento social y físico de los espartanos, se justifica en la conversa entre el rey Leonidas y el deforme Efialtes. Este es un ser repugnante, pusilánime y traicionero que permite entender y justifica la eugenesia.

Si la Grecia clásica es recordada por su paso del mito al logos, 300 hace el recorrido inverso y nos lleva del logos al mito. Nos va alejando de la razón y nos va hundiendo en sus prejuicios irracionales que niegan los hechos históricos en nombre de los prejuicios de la ignorancia y la barbarie. El film finge reconstruir un pasado épico. Pero de hecho, lo que hace es construir artificialmente imágenes que justifiquen los prejuicios y miedos atávicos para complacer las necesidades de la propia ignorancia. Así “reconstruye el pasado” de forma mítica, sin análisis ni fidelidad a los hechos.

De aquí viene la animadversión contra la película, porque escenifica y justifica los prejuicios y los miedos infundados, tratando de justificarlos sin reflexión ni análisis. No es un film que trate de convencer, argumentar, explicar o debatir, solo expresa su ideología como una propaganda.

Patria, falange, sangre y tierra, la alteridad monstruosa, el machismo zafio, el ensalzamiento del militarismo, la eugenesia, la fuerza sobre el pensamiento, el caudillo que guía a los suyos, el realismo heroico y popular, maniqueísmo… todos los tics fascistas aparecen de manera tan poco inteligente, tan poco elaborada que dan vergüenza ajena.
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