Brain Damage
1988 

5,7
1.013
Terror
Brian (Rick Hearst) es un tipo que vive con su hermano en un apartamento, cuando un día un extraño parásito con forma de pene y llamado Aylmer, se le aparece y le inyecta un alucinógeno líquido en el cerebro... Pero Aylmer le pide a Brian algo de alimento a cambio. Y lamentablemente Aylmer se alimenta de cerebros...
30 de mayo de 2013
30 de mayo de 2013
6 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Pero esto qué es? me pregunté yo cuando una vez haciendo zapping por los canales del Satélite Digital me topé con un extraño film que estaba empezando en el que fue uno de los mejores canales existentes, Calle 13 (ya no lo es, lástima). Gracias a Calle 13 descubrí algunas de las mayores frikadas que he visionado en mi vida y también excelentes curiosidades, como la que nos ocupa. "Brain Damage" es una película mejor de lo que parece a simple vista y es que es un film que desde luego rompe con ciertos esquemas, sobre todo si hablamos de la clase de película que es y de su componente audiovisual. Es lógico que pensemos que un film de serie B y de los ochenta (de bajo presupuesto por lo tanto) no tenga una elaboración audiovisual muy currada, pues aquí es donde "Brain Damage" demuestra lo contrario y es que estamos ante una de las películas, por así clasificarlas, casposas ochenteras que mejor fotografía tiene. Tiene tal calidad que parece un film de mucho mayor presupuesto, ya que la puesta en escena es francamente impresionante por lo tanto es una prueba ejemplar para demostrar que no porque una película tenga mayor número de limitaciones ha de ser una chapuza en cuanto a realización. Impresiona más cuando se compara con el anterior trabajo de su director, la más casposa "Basket Case" y se observa la evolución positiva que ha sufrido este director y cómo ha sabido dotar a este "Brain Damage" de un aura muy especial. Pero ¿acaso el principal atractivo de esta película es la fotografía?, pues no, aparte tiene un guión gamberro enormemente original, toques de humor igual de gamberros muy bien traidos y desternillantes y gore a patadas con unos maquillajes impresionantes, impecablemente elaborados. Por lo tanto tenemos un pack completo de puntos sobresalientes que convierten a este film en unos de los mejores productos de serie B ochentera, sin lugar a dudas. "Bran Damage" siempre he sostenido que es una alegato anti-drogas, y es que si leemos entre líneas observamos que el bicho malo del film que domina al chaval protagonista, representa el universo de las drogas, un universo que lleva la muchacho a un éxtasis mágico para caer en un abismo de decadencia y dependencia, cuya dependencia le lleva a ser responsable de atroces actos. Yo vi este film antes que "Trainspotting" (no mucho antes, pero antes al fin y al cabo) y cuando presencié ciertos fragmentos de la propia "Trainspotting" me hicieron recordar a "Brain Damage", ese universo del protagonista cuando alucina cosas horribles y se empieza a hundir en su propia decadencia, así que no me extrañaría que Danny Boyle tomase ciertas referencias de este film, que aunque de tipo fantástico desgraciadamente hay más de un aspecto que podría ser aplicable al mundo real y en concreto a ese universo autodestructivo de las drogas. A mí "Brain Damage", tengo que decirlo, me parece un peliculón, una combinación asombrosa de humor, fantastía y horror como pocas veces se ha visto en este universo underground de la serie B casposa, además está muy bien elaborada y es super entretenida. Con la mano en el corazón recomiendo esta joya por desgracia desconocida, es una película a reivindicar porque es buena de verdad, para mí de auténtico culto y con el valor añadido de ser de los ochenta. UNA AUTÉNTICA JOYA, tan rara y extravagante como magnífica y espectacular.
15 de enero de 2023
15 de enero de 2023
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ya sabemos lo que se metían por la vena en los años ochenta, así que encontrar símiles con la realidad es bastante fácil, así como obvio es el proceso de intoxicación propio de la droga dura, el mono, querer quitarse, cabalgar a lomos del caballo, la lucidez propia de cuando estás de subida, la destrucción del entorno familiar, la decadencia física y moral.... Y un largo etcétera que todos conocemos. Son los años ochenta, ya lo he dicho, y el mismo director que metió en una cesta a un inolvidable hermano siamés para pasearlo por las calles de Nueva York, en esta ocasión crea un mini monstruo con forma de pene al que le gusta comer cerebros.
No nos vayamos de la olla, no es una obra maestra, pero reconozco que es fresca y divertida, es muy original y hay momentos de verdad inolvidables. No cayó en nuestras manos cuando tocaba, en aquellas estanterías del videoclub, una lástima, de haber sido así nos hubiéramos sentido como dioses. Porque es cachonda, es una risa, es terror con humor y la parte seria es tan ridícula que no pasa nada por decir que es también una risa. De hecho, las explicaciones de la existencia del bicho es lo de menos.
No nos vayamos de la olla, no es una obra maestra, pero reconozco que es fresca y divertida, es muy original y hay momentos de verdad inolvidables. No cayó en nuestras manos cuando tocaba, en aquellas estanterías del videoclub, una lástima, de haber sido así nos hubiéramos sentido como dioses. Porque es cachonda, es una risa, es terror con humor y la parte seria es tan ridícula que no pasa nada por decir que es también una risa. De hecho, las explicaciones de la existencia del bicho es lo de menos.

Lo importante es que ese monstruo dentado con forma de pene tiene hambre y puede y sabe más que nadie. Siempre queda tras cualquier salto de guión la similitud con la droga dura, pero no es una película seria. Merece todo nuestro respeto, pero no es seria...
21 de abril de 2025
21 de abril de 2025
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una bizarrada monumental, con más mugre que sentido y más babas que trama. Pero, curiosamente, imposible de olvidar. Henenlotter, tras la infame Basket Case, decidió que lo suyo no era la sutileza, sino el exceso: Brain Damage es una oda al delirio ochentero, al gore viscoso y al mal gusto vestido de parábola antidroga.
La premisa es demencial: un chaval se engancha (literal y metafóricamente) a un parásito fálico parlante que le inyecta alucinógenos por el cuello a cambio de cerebros humanos frescos. ¿Alegoría sobre la adicción? Por supuesto. ¿Tratada con delicadeza? Ni por asomo. Esto es una mezcla de videoclip lisérgico, porno gore encubierto y cuento moral contorsionado.
Hay que reconocerle algo: Brain Damage tiene estilo. Un estilo cutre, sí, pero reconocible. Tiene personalidad. Eso sí, el guion hace aguas por todas partes, el ritmo se tambalea, y los actores parecen haber sido contratados por la capacidad de no reírse ante un pepino parlante. Pero Henenlotter logra lo que se propone: un descenso a los infiernos del yonqui mutante con neones, gore casero y una banda sonora electrónica que parece sacada de una sala recreativa poseída.
La premisa es demencial: un chaval se engancha (literal y metafóricamente) a un parásito fálico parlante que le inyecta alucinógenos por el cuello a cambio de cerebros humanos frescos. ¿Alegoría sobre la adicción? Por supuesto. ¿Tratada con delicadeza? Ni por asomo. Esto es una mezcla de videoclip lisérgico, porno gore encubierto y cuento moral contorsionado.
Hay que reconocerle algo: Brain Damage tiene estilo. Un estilo cutre, sí, pero reconocible. Tiene personalidad. Eso sí, el guion hace aguas por todas partes, el ritmo se tambalea, y los actores parecen haber sido contratados por la capacidad de no reírse ante un pepino parlante. Pero Henenlotter logra lo que se propone: un descenso a los infiernos del yonqui mutante con neones, gore casero y una banda sonora electrónica que parece sacada de una sala recreativa poseída.

¿Es buena? No en ningún sentido convencional. ¿Es disfrutable? Si sabes a lo que vienes, muchísimo. Un viaje demencial, cutre y fascinante como un cómic underground mojado en LSD. No es cine para todos. Pero para algunos, es puro veneno (del bueno).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La criatura Aylmer, con su voz educada y su diseño a medio camino entre un juguete sexual y una morcilla alienígena, es tan ridícula que resulta entrañable. Y algunas escenas, por grotescas, alcanzan un tipo raro de brillantez: el polvo oral con extracción de cerebro incluida es ya historia del cine malsano.
22 de septiembre de 2024
22 de septiembre de 2024
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En "Brain damage" pesan tal vez más lo defectos, se ve a este hombre (Henenlotter) más contenido, más renqueante. Un muchacho cualquiera se ve un día parasitado por Elmer, una criatura milenaria con aspecto de gusano (por no decir algo peor) que le proporciona una experiencia psicodélica directa al cerebro a cambio de alimento en forma de cerebros humanos, y que viene huyendo de sus anteriores dueños; una pareja de ancianos locos.
No hace falta ser un genio, aunque Henenlotter lo sea, para ver aquí una metáfora de la drogadicción. En una sociedad despersonalizada, sus miembros más vulnerables se refugian en paraísos artificiales y se ven cada día más esclavizados por el subidón momentáneo, autodestruyéndose, aislándose cada vez más y dejando fuera de su vida a sus seres queridos (en este caso, una novia y un hermano) mientras la enfermedad se apodera de uno y se hace imposible de vencer la dependencia.
De nuevo vemos a un director disfrazando de astracanada zetosa, con punciones cerebrales y sustancias azuladas, su preocupación por los problemas de su tiempo, recreándose lo suyo en un bicho tipo marioneta que es impagable y en las cosas que le hace a su huésped para “estimular” sus capacidades sensoriales y abrirle el ojo… de la mente.
No hace falta ser un genio, aunque Henenlotter lo sea, para ver aquí una metáfora de la drogadicción. En una sociedad despersonalizada, sus miembros más vulnerables se refugian en paraísos artificiales y se ven cada día más esclavizados por el subidón momentáneo, autodestruyéndose, aislándose cada vez más y dejando fuera de su vida a sus seres queridos (en este caso, una novia y un hermano) mientras la enfermedad se apodera de uno y se hace imposible de vencer la dependencia.
De nuevo vemos a un director disfrazando de astracanada zetosa, con punciones cerebrales y sustancias azuladas, su preocupación por los problemas de su tiempo, recreándose lo suyo en un bicho tipo marioneta que es impagable y en las cosas que le hace a su huésped para “estimular” sus capacidades sensoriales y abrirle el ojo… de la mente.

Lógicamente esto lleva a situaciones descabelladas, asesinatos delirantes, nuevamente una fiesta con connotaciones sexuales, a medida que Elmer proporciona a nuestro héroe esa confianza que le falta, dejándonos por el camino algún que otro plano de él caminando por la calle que pudiera ser digno de la nouvelle vague. Homenaje puntual a “Basket case” en forma de cameo, aparición de cierto actor fetiche en una escena, en esta ocasión, homoerótica… y lo peor, un doblaje al castellano bastante lamentable, que incluso introduce morcillas inventadas y supuestamente graciosas.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Las cosas se salen de madre en un desenlace al que no le falta un punto inquietante; una especie de explosión de la conciencia y un adentrarse, ya sin mirar atrás, en lo que pudiera ser una iluminación trascendente, un éxtasis o una enajenación definitiva y alejada de todo lo humano.
20 de abril de 2023
20 de abril de 2023
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
es una película de terror y comedia que combina elementos surrealistas con efectos visuales espectaculares. En general, la película destaca por su creatividad y originalidad. La trama, aunque puede parecer un tanto extraña al principio, es interesante y mantiene al espectador atrapado hasta el final. Además, las actuaciones son sorprendentemente buenas, y la química entre los personajes es palpable. El diseño de producción es otro de los puntos fuertes de la película; hay toda una paleta de colores y efectos de sonido, que colaboran con la atmósfera surrealista y alucinógena de la trama.
En definitiva, "Brain Damage" es una película realmente única que se destaca de su género. Es una obra maestra del terror y la comedia que sabe cómo ser sorprendente y original.
En definitiva, "Brain Damage" es una película realmente única que se destaca de su género. Es una obra maestra del terror y la comedia que sabe cómo ser sorprendente y original.
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