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Ana Caulder

Western. Drama Tres hermanos bandoleros violan a una bella mujer después de matar a su marido. Movida por el odio y la sed de venganza, se hará una experta en el uso del revólver para acabar con ellos, aunque también contará con la ayuda de un cazador de recompensas. (FILMAFFINITY)
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8
1 de agosto de 2017
9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
A veces sórdida, desalmada, traicionera y cruenta, la historia del oeste es uno de los referentes asiduos en el celuloide desde los comienzos de la historia del cine.

Película recia cuyo fulgurante comienzo pone un nudo en la garganta y sienta las bases para un desarrollo argumental poderoso e intenso.
Al margen de ciertas concesiones a lo comercial y algunas refriegas innecesarias, el largometraje posee solvencia, capacidad narrativa, está filmada con habilidad, su sentido del ritmo es admirable y tanto la banda sonora como la fotografía proporcionan el ambiente requerido.
Racial, vehemente y cruel.

A finales del siglo XIX, la épica de la justicia y de la venganza cabalgaban bajo el sol inmisericorde del desierto muy cerca de la frontera de México.
5
25 de febrero de 2019
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
23/02(04/02/19) Western prometedor por el gran elenco actoral, por estar protagonizado por una Raquel Welch en la cima de esplendor físico, por estar dirigido por un artesano del género como Burt Kennedy, y que además ha llamado mi atención al leer que en él (entre otras cintas) se inspiró Quentin Tarantino para su “Kill Bill”, además de estar rodada en mi tierra, Almería (aunque ambientado en la frontera USA-México). Pero la película es una serie b spagueti-western, más plano que una mesa, sin escenas que queden en la retina, sintiéndose un refrito de ideas ya muy vistas, de hecho me recuerda y mucho a “Nevada Smith” (1966) de Henry Hathaway. Una simple historia de venganza con un Pygmalion de por medio, predecible, y con unas escenas de tiroteos sin fuste alguno, con un tono atropellado que discurre entre lo humorístico de un trío de villanos guiñolescos (lo mejor estos carismáticos Jack Elam, Strother Martin y Ernest Borgnine), el drama de un asesinato y una violación, y un romance grimante, añádanse los toques exploitation de pasarse sin sentido alguno (durante un tramo sí, pero cuando llega a la ciudad y puede comprar ropa…) la protagonista ataviada únicamente con un poncho, dejando entrever parte de su cuerpo desnudo, lo cual dice mucho del público al que estaba destinado. Y es que al final la cinta solo tiene el valor de explotar la imagen sensual de Raquel Welch, apodada “El Cuerpo”. Dice mucho de la calidad del film que el guión basado en una historia de Peter Cooper y personajes de Ian Quicke y Bob Richards lo escribieran el director junto a David Haft, y sin embargo fueran acreditados bajo el seudónimo ZX Jones.
Raquel Welch
Quentin Tarantino dijo que la película fue una de sus inspiraciones para Kill Bill . "Por qué amo tanto a Hannie Caulder es a Robert Culp. Es tan magnífico en esa película. En realidad creo que hay un poco de similitud entre Sonny Chiba y Uma (en Kill Bill) y Raquel Welch y Robert Culp en Hannie Caulder".

Tienen un arranque rutinario con un atraco a un banco, pero en un tono de humor estrafalario, pues el trío de ladrones Clemens (Rufus, Em y Frank) lo perpetran delante de un destacamento de soldados mexicanos, que son reflejados desde la visión folclórica estadounidense, como vagos haraganes durmiendo tirados en la acera. Huyen por el desierto de los militares en medio de disputas entre ellos mismos, unos ineptos hermanos siempre discutiendo entre ellos, todo muy caricaturesco. Pero este aire de comedia bufa se rompe en un tramo cortante pero filmado de modo inquietantemente extraño, pues tras asesinar al dueño de un rancho los tres violan uno tras otro a la esposa del difunto (Annie Caulder encarnada por una esplendorosa sexy Raquel Welch), pero la cámara recoge el punto de vista desde de atrás de la cama de barrotes, con ella tirada en la cama resistiéndose, los rostros vitriólicos sonriendo de estos son niños jugando con su nueva bici, como no dando importancia a lo que sucede, esta impresión potenciada por una música fuera de lugar. No resaltando la ultra-violencia machista, incluso incluyendo un gag slapstick en el que los hermanos echan a Rufus de la casa por una ventana, y este aguantándose los pantalones para no se le caigan da la vuelta a la vivienda para entrar por la puerta, un humor fuera de lugar con lo que está sucediendo. Luego prenden fuego a la casa y la escena se convierte en Avernal con Annie aterrada saliendo de casa liada, en lo que supone una montaña rusa de arritmia de tonos que confunden.
Raquel Welch
Luego está el tramo en que Hannie conoce al cazarecompensas Tom Price (correcto Robert Culp), en un tramo bastante forzado, donde la química entre los dos es impostada y nada creíble, el tira y afloja entre ambos es chirriante, con diálogos burdos, cavando todo de modo previsible en el resistimiento de Price a ayudarla; Está el tramo en el puesto de la playa del maestro armero encarnado por un desubicado Christopher Lee como Bailey. Ahí Price aleccionará a Hannie para ser una buena pistolera, ello con métodos rutinarios, a la vez que se nos quiere dar masticado un emergente romance (puaj!), pero si ella acaba de quedar viuda traumáticamente y quiere vengarse del asesinato de su marido (marido que no menciona en todo el film) Todo resulta tan metido con calzador como la escena del tiroteo en este puesto playero, de la nada surge, sin saberse los motivos, simplemente (supongo) que el metraje era demasiado pasivo entonces y había que meter una balacera que levantará al espectador (puaj!); Esto en paralelo a escenas de los Clemens como unos tipos sacados de viñetas toons, incompetentes incapaces de abrir una caja fuerte sin explotar el dinero de dentro, y más idioteces propias de dibujos animados infantiles. Esto suponiendo un desequilibrio tonal estridente, como si estuviéramos en películas diferentes dentro de la misma, donde se mezcla un simplista relato de vendetta adornado de música intensa, con otro de unos Looney Tunes acompañados de música divertida, donde cualquier atisbo de amenaza de estos torpes es nula.

Y queda el último tramo en la ciudad un compendio de situaciones entre insípidas y ridículas, donde Stephen Boyd tiene una breve aparición sin acreditar como un pistolero conocido simplemente como "El Predicador", un rol enigmático que se sabe que pinta en la película con un protagonismo de la nada pero crucial (a lo mejor su personalidad se perdió en la mesa de montaje).

Parece que la cinta intenta ser una reivindicación de la mujer, de cómo la mujer supera las adversidades que los hombres le provocan y sabe valerse sí misma para hacer justicia, pero esto me llega atrofiado, pues en cada paso que da es un hombre el que le sirve de muleta para seguir adelante. Y es que se busca un hombre de mentor para convertirse en hábil con el revólver, se enamora de este hombre, y en el duelo final, nos meten de la nada a otro hombre que hace posible Annie se reponga… (sigue en spoiler)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
… Para muestra del machismo que se esconde tras el protagonismo de una mujer vale la frase que suelta ella "no hay mujeres duras, solo hombres blandos", frase que habla de hombres débiles, pero que deja en mal lugar a las mujeres. De hecho puede verse mejor como una idealización del hombre de cómo debe ser una mujer, hermosa y sensual, y siempre dependiente de un macho Alpha (puaj!), menudo empoderamiento femenino rancio representa. Verla lucirse bañándose con solo unos pantalones para ajustarlos y levantarse de espaldas a cámara para lucir su lindo trasero ajustado, o que el sheriff le diera una palmadita en esta parte que empieza donde acaba la espalda, solo atomiza esta impresión distorsionada de machismo soterrado bajo la excusa de que no, porque la protagoniza una mujer (puaj!).

Las escenas de acción resultan ordinarias, meros ejercicios olvidables (como el film), donde si algo me llamó la atención es lo penoso de las manchas de sangre que parecen que sale en vez de balas de las armas, sale kétchup de los cañones para dejar impregnada la ropa, cual juego de paint-ball, donde no hay heridas pero si supuesta hemoglobina sobre la ropa.
Raquel Welch
Raquel Welch da vida a la heroína del film, donde confirma dos cosas, una que es un bellezón de caérsete la baba, y que el director fomenta con esa escasa ropa que lleva en todo momento (de hecho cuando está más vestida es en su primera aparición, pero tiene un escote no apto para cardiacos), exprimiendo que era entonces a sus fulgentes 31 años un sex símbolo mundial. Lo otro que demuestra es que como actriz quedaba muy escasita (siendo muy benévolo) su rostro resulta inexpresivo; Robert Culp da algo más como actor, pero tampoco es que su rol de mucho de sí; Los que sí tienen carisma son el trío de malos malísimos, tres clásicos del cine del oeste que demuestran pasárselo muy bien, eso sí, en unos papeles que parecen de otra película, Ernest Borgnine, Jack Elam y Strother Martin, dan una lección de cómo encarnar con química a unas “víboras” viciosas, viscosas, y divertidas, todo este lástima que estén en un film tan rutinario; Christopher Lee como el armero Bailey no se sabe bien que pinta en el film, no sé si su papel se perdió en la mesa de montaje o solo estaba para hacer cartel y pasar el cazo, inane.

La puesta en escena es propia del sub-género spagueti western, frugal de medios, con dirección artística de José Algueró (“Mando perdido” o “El regreso de los 7 magníficos”), rodando en España (Almería: Texas Hollywood-Fort Bravo/ Mini Hollywood/Tabernas/ Playa de los Genoveses es donde tiene la residencia Bailey; En Málaga; y para interiores en Moro Studios de Madrid), y en UK (Twickenham Studios- Middlesex para trabajos de post-producción). La banda sonora es obra de Ken Thorne (“Golfus de Roma” o “Superman II”), pomposa, estridente y mal ubicada. El virtuoso de la guitarra flamenca Paco de Lucía hace un cameo como músico mexicano.

Spoiler:

Tampoco se entiende el buenismo de Hannie, dejando a los villanos defenderse cuando se enfrenta a ellos, dándoles una oportunidad que ella y su marido no tuvo, me resulta estridente; Como me cruje ese clímax donde por el último de los Clemens y de la nada aparece un tipo vestido de negro (Stephen Boyd), que de modo condescendiente salva la vida a la mujer, para darle la oportunidad de vencerle en el duelo letal. Ridícula aparición que incide en el hehco machista d eque la mujer sin el hombre no podría subsistir.

En conjunto me queda una cinta pasable, entretenida en los tramos de los Clemens, y visualmente atractiva para los erotómanos fans de “El Cuerpo”. Fuerza y honor!!!

PD: Lo de la carátula es de juzgado de guardia, que se vea Raquel Welch con un vestido que no lleva en todo el film, espatarrá, y rodeada por los tres tipos que la violan en plan colegueo es para mear y no echar gota (puaj!).
2
21 de mayo de 2019 3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Básica, sencilla, interesante, rompedora, poderosa, bella, atrevida, genuina, poderosa, irregular, contundente, certera, chapucera y decepcionante producción en forma de western para el lucimiento de su estrella protagonista, Raquel Welch, en el papel de una mujer decidida a vengarse después de haber sido violada y comprobar que han matado a su marido.
Ana Caulder, es una película sencilla y contundente que parte de una premisa convencional para dejar espacio para el lucimiento de la bella y atrevida, Raquel Welch,encarnando un personaje que le permite lucir toda su belleza y demostrar que la mujer puede tomar partido en un sucio mundo de hombres violentos y asquerosos.
La película se sigue con facilidad y ofrece buenos momentos de entretenimiento, dejando espacio para momentos de calma y sosiego antes de dar paso a la inevitable venganza.
La película cuenta con un reparto de secundarios excepcional, destacando la presencia de la figura de uno de los grandes del cine de terror, Christopher Lee, demostrando que podía funcionar en todo tipo de cosas. Su aparición y presencia le da un toque distintivo a la película.
Raquel Welch
El resto, pues digamos que sigue lo esperado aunque es posible que tenga ciertos puntos sorprendentes que decepcionen. En este punto, debo decir que la resolución me dejó decepcionado puesto que aparece de la nada un personaje que ya lo daba por desaparecido e irrelevante, alcanzando una resolución que peca de forzada y sacada de la manga.
En líneas generales debo decir que me parecía una propuesta interesante con un desarrollo correcto para alcanzar un desenlace decepcionante. Me hubiera gustado que habría mantenido el nivel ofrecido hasta su desenlace.
Jon
4
20 de octubre de 2020 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Así de resuelta se muestra Ana Caulder (Welch) ante el sheriff de turno cuando le lleva uno de los cadáveres de los tres hermanos Clemens que asesinaron a su marido y la violaron a ella. Se trata de Rufus (Martin), Em (Borgnine) y Frank (Elam), tres magníficos secundarios que sin duda conforman lo mejor de la cinta, aunque se pasen el rato haciendo el botarate. Muy por encima de la estrella protagonista que da nombre a la película.
De lo demás hay poco que contar. Un aceptable pistolero con gafas, Tom Price (Culp), "¿Eres cazarrecompensas, matas por dinero? -Conoces otra razón mejor". Y luego un montón de personajes que aparecen en escena de golpe sin venir a cuento, como los mejicanos que se acercan a la casa del armero en la playa (lo que da a la obra un toque de western marítimo), o el pistolero enlutado que aparece también por allí y luego en el desenlace final, también sin esperarlo lo más mínimo.
Al margen de los paisajes de Almería y de lo que parecen playas canarias, poca cosa más, salvo la citada presencia de los tres hermanos Clemens y, claro está, de la despampanante Welch. El resto es una cáscara vacía del todo.
5
13 de enero de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Reino Unido se sumaba a la moda del Spaghetti Western y nos traía una propuesta rompedora en su momento. El personaje principal sería una mujer buscando venganza contra aquellos que la violaron y mataron a su marido. Raquel Welch en todo su esplendor es la única razón por la cual el producto llama la atención. Cámbiala por otro intérprete varonil y sería un Western del montón. "Hannie Caulder" (en algún póster "Ana Coulder", así por la cara), se desmarcaba de todo lo conocido del género y sería pionera en traernos una vaquera usando el revólver.

Con una música más o menos buena y esperanzadora junto a planos del mar bastante bonitos, Raquel Welch se juntaba con Robert Culp, personaje que hace verla pequeña en pantalla. Christopher Lee aparece dándole caché a la cinta con un pequeño papel como fabricante de armas. Los villanos resultan ser bastante bobos y se pasan todo el metraje haciendo el botarate, quizá el que tiene algo de presencia es Jack Elam. Parece que el film trata de justificar todo el rato que son forajidos de tercera, porque sino una mujer sería incapaz de ganarles en un duelo.

La evolución de Hannie está bastante bien partiendo de cero a al menos, saber disparar y superar el conflicto de arrebatar una vida humana. Es contradictorio pues la única motivación del personaje es esa y sigue dubitativa todo el metraje. El mensaje anti venganza es latente todo el rato; "pase lo que pase, perderás" "no volverás a ser la misma". Tampoco entiendo muy bien de acabar de perder a tu marido y estás traumatizada por la agresión sexual pero le haces ojitos al pistolero. Parece que le fastidió más la violación que la muerte de su cónyuge al que no se le menciona nunca.

Una cinta peculiar con muchas "cosillas" a las que sacarle punta. Al menos tenemos una buena dosis de violencia con pintura roja salpicando la pantalla. Drama empañado con humor británico y Hannie, opacada y ayudada porque parece ser que no podían dejarla sin supervisión en ningún momento.

Buena y transgresora idea, algo mal ejecutada. Rareza de la época necesaria de verse al menos una vez.
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