Solo los bravos volvieron
6,2
417
Bélico. Acción
Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de oficiales alemanes, que se hallan presos en un campo de prisioneros situado en Escocia, intentan escapar. Los servicios de inteligencia británicos envían a un capitán para que descubra el método que quieren emplear en su fuga. (FILMAFFINITY)
20 de febrero de 2008
20 de febrero de 2008
33 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dentro del cine bélico hay un subgénero que nos ha dado muchas e importantes películas como ha sido el de los prisioneros de guerra. “Evasión o victoria”, “El puente sobre el río Kwai”, “La gran evasión” o “Feliz Navidad Mr Lawrence” son algunas muestras de ello, aunque personalmente nunca han sido ni mucho menos un subtema que me apasione. Pero sí hay una que siendo casi desconocida para el gran público me gusta bastante y es esta titulada “Los que saben morir”.
Los motivos son varios, para empezar el tono realista que encontramos a lo largo del film (los alemanes parecen alemanes, la lluvia moja y los barracones están sucios), la inversión tradicional de roles en los protagonistas –esta vez son los germanos los que se quieren fugar y son más jóvenes y guapos-, la extraordinaria actuación de Brian Keith, en uno de los pocos papeles principales de su carrera o sin ir más lejos ese desenlace que sorprenderá a más de uno y que podríamos encuadrarlo dentro de la ambigüedad judaica.
Por cierto, nunca el “Panzerlied” sonó tan bien en el cine, incluso mejor que en “La batalla de las Ardenas”.
La mejor película del director Lamont Johnson.
Nota: 7,2
Los motivos son varios, para empezar el tono realista que encontramos a lo largo del film (los alemanes parecen alemanes, la lluvia moja y los barracones están sucios), la inversión tradicional de roles en los protagonistas –esta vez son los germanos los que se quieren fugar y son más jóvenes y guapos-, la extraordinaria actuación de Brian Keith, en uno de los pocos papeles principales de su carrera o sin ir más lejos ese desenlace que sorprenderá a más de uno y que podríamos encuadrarlo dentro de la ambigüedad judaica.
Por cierto, nunca el “Panzerlied” sonó tan bien en el cine, incluso mejor que en “La batalla de las Ardenas”.
La mejor película del director Lamont Johnson.
Nota: 7,2
10 de marzo de 2014
10 de marzo de 2014
24 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Difícilmente podremos hallar una película sobre la II Guerra Mundial como esta: donde se concede al enemigo (los alemanes, los integrantes del ejército cuyo comandante en jefe era Hitler) algo que por lo general en casi todas las cintas cinematográficas realizadas con la visión de los aliados vencedores se les roba, es decir, la inteligencia, la dignidad, el patriotismo, el encanto seductor de sus cantos o marchas, el honor, el saber llevar a cabo la burla y la estrategia de la guerra (en este caso concreto, confundiendo, molestando, rebelándose contra los británicos mientras se hayan en situación de presos en un campo de prisioneros militares alemanes en Escocia).
Lamont Johnson realiza una dirección de gran altura al respecto, con unas escenas de cautivadora calidad en el desarrollo del argumento y sobre todo con un final sorprendente y magnífico donde los haya, al menos originalísimo, realista, autocritico y magistral en cuando a finales de cine bélico se refiere. ¡A la cantidad de directores famosísimos que no tienen ni idea de como poner punto final a una película y la cierran de las formas más impresentables y mediocres, les recomendaría que contemplen una y otra vez este filme concentrándose en su final, a ver si aprenden el arte de saber poner un broche-fin de calidad a una obra cinematográfica! Es Lamont Jonhson todo un ejemplo en dicho sentido y por lo tanto de como lo bien hecho está relacionado con lo bien acabado.
Por lo tanto, "Los que saben morir" es una película fuera de lo común, profunda hasta la admiración en base a que no demoniza al enemigo sino que se pone en su lugar y lo describe como pocas veces se ha visto: ni más ni menos que igual de listo, sagaz, sacrificado, audaz, fuerte de alma, cuerpo y mente, que la propaganda hace hasta el empacho con los héroes propios en sus acciones de sortear los obstáculos y salir de los purgatorios.
Una película esta que merece sacarse de las sombras donde fue arrinconada y reivindicarse en su estupenda hechura y acabado. Sin olvidarnos de las interpretaciones tan sobresalientes, sobre todo la de Brian keith, de quién es difícil recordar un aplomo y una actuación tan estupenda como la que aquí lleva a cabo, con una frase genial al final del fílme, puesta en su boca y dirigida al oficial alemán enemigo (ese hombre que no le ha dado ni un momento de calma desde que lo conoce), la cual debería recogerse entre las mejores frases antológicas de cierres de películas.
No entiendo las razones para que esta dignísima película haya sido marginada y casi segregada por los programadores y por los expertos habladores en cine bélico de la II G.M., pero quizá sea porque los especialistas ahítos de democracia suelen estar tan absolutizados de sí mismo que son incapaces de admitir en los tachados de "malos" (máxime si eran "malos" a las órdenes de Hitler), aquellos talentos de seres humanos heroicos que ensalzamos cientos de veces en nuestro círculo de heroicidades. La palabra justicia tiene significados muy diferentes, pero viendo este excelente filme la apreciamos y comprendemos gracias a su director, en tanto y cuanto la descripción que hace de principio a fin de unos y otros, en especial del grupo de los militares alemanes.
Fej Delvahe
Lamont Johnson realiza una dirección de gran altura al respecto, con unas escenas de cautivadora calidad en el desarrollo del argumento y sobre todo con un final sorprendente y magnífico donde los haya, al menos originalísimo, realista, autocritico y magistral en cuando a finales de cine bélico se refiere. ¡A la cantidad de directores famosísimos que no tienen ni idea de como poner punto final a una película y la cierran de las formas más impresentables y mediocres, les recomendaría que contemplen una y otra vez este filme concentrándose en su final, a ver si aprenden el arte de saber poner un broche-fin de calidad a una obra cinematográfica! Es Lamont Jonhson todo un ejemplo en dicho sentido y por lo tanto de como lo bien hecho está relacionado con lo bien acabado.
Por lo tanto, "Los que saben morir" es una película fuera de lo común, profunda hasta la admiración en base a que no demoniza al enemigo sino que se pone en su lugar y lo describe como pocas veces se ha visto: ni más ni menos que igual de listo, sagaz, sacrificado, audaz, fuerte de alma, cuerpo y mente, que la propaganda hace hasta el empacho con los héroes propios en sus acciones de sortear los obstáculos y salir de los purgatorios.
Una película esta que merece sacarse de las sombras donde fue arrinconada y reivindicarse en su estupenda hechura y acabado. Sin olvidarnos de las interpretaciones tan sobresalientes, sobre todo la de Brian keith, de quién es difícil recordar un aplomo y una actuación tan estupenda como la que aquí lleva a cabo, con una frase genial al final del fílme, puesta en su boca y dirigida al oficial alemán enemigo (ese hombre que no le ha dado ni un momento de calma desde que lo conoce), la cual debería recogerse entre las mejores frases antológicas de cierres de películas.
No entiendo las razones para que esta dignísima película haya sido marginada y casi segregada por los programadores y por los expertos habladores en cine bélico de la II G.M., pero quizá sea porque los especialistas ahítos de democracia suelen estar tan absolutizados de sí mismo que son incapaces de admitir en los tachados de "malos" (máxime si eran "malos" a las órdenes de Hitler), aquellos talentos de seres humanos heroicos que ensalzamos cientos de veces en nuestro círculo de heroicidades. La palabra justicia tiene significados muy diferentes, pero viendo este excelente filme la apreciamos y comprendemos gracias a su director, en tanto y cuanto la descripción que hace de principio a fin de unos y otros, en especial del grupo de los militares alemanes.
Fej Delvahe
25 de noviembre de 2011
25 de noviembre de 2011
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una traducción del título bastante sui generis, para variar. Me habían dicho que esta peli era una historia de fugas durante la Segunda Guerra Mundial desde el punto de vista de los alemanes. Y no es exactamente así, o por lo menos los alemanes comparten protagonismo pero siguen siendo los malos de la película.
Se trata de la situación en un campo escocés de prisioneros de guerra alemanes, donde el capitán de submarinos Schluetter, líder de los prisioneros y con pasado en las juventudes hitlerianas, se dedica a putear a los británicos a base de constantes motines colectivos. Schluetter tiene carisma, se pasa la convención de Ginebra por el forro y, además de ser un dolor de cabeza para sus captores, tiene acojonados a sus propios hombres, de los cuales muy pocos se niegan a llevarle la contraria. Ante las dificultades que el responsable del campo tiene para controlar a los prisioneros, el ejército británico envía al Capitán Conner (Brian Keith) para poner orden entre los prisioneros, de cuyas acciones se sospecha que forman parte de un plan de fuga. Como así es.
Me ha gustado bastante por momentos sin ser una película extraordinaria. Actuaciones y escenarios convincentes.
Se trata de la situación en un campo escocés de prisioneros de guerra alemanes, donde el capitán de submarinos Schluetter, líder de los prisioneros y con pasado en las juventudes hitlerianas, se dedica a putear a los británicos a base de constantes motines colectivos. Schluetter tiene carisma, se pasa la convención de Ginebra por el forro y, además de ser un dolor de cabeza para sus captores, tiene acojonados a sus propios hombres, de los cuales muy pocos se niegan a llevarle la contraria. Ante las dificultades que el responsable del campo tiene para controlar a los prisioneros, el ejército británico envía al Capitán Conner (Brian Keith) para poner orden entre los prisioneros, de cuyas acciones se sospecha que forman parte de un plan de fuga. Como así es.
Me ha gustado bastante por momentos sin ser una película extraordinaria. Actuaciones y escenarios convincentes.
22 de septiembre de 2016
22 de septiembre de 2016
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Film de mucho talento. Un escenario fijo para empezar. 600 prisioneros alemanes en un campo británico en Escocia. Un comandante que se rige por leyes internacionales de prisioneros y los prisioneros que le hacen frente. Son nazis, no se rinden, se creen superiores y tienen un plan de fuga.
Las imágenes son de teleserie británica ochentera. Predomina el tono siena tostado apagado; la uniformidad es excelente y lo referente a las maneras castrenses y el ambiente bélico en población está plenamente conseguido. Así que es un film que interesa desde el primer minuto en el que los nazis, cantando su himno, no hacen más que irse para arriba.
En ayuda del comandante envían a un capitán para poner orden. Este capitán (Brian Keith) es un figura, lo nombran como agregado de la Sección de Inteligencia pero la verdad es que lo envían porque es un perro viejo difícil de engañar. Me ha llamado poderosamente la atención su personalidad. Es el típico oficial indisciplinado que si no fuera porque le une la amistad con un general, estaría en primera línea de combate “reconvertido” en soldado raso. El tío pasa de convencionalismos y sobre todo pasa de la rigidez del comandante, aunque lo hace amablemente para no joderle más su pundonor herido. Lógicamente, el comandante de la prisión no puede tener mayor mosqueo, hay que ponerse en su lugar. Es duro tener que someterse a los dictámenes de una persona que está por debajo de su rango, a cualquiera le jodería de lo lindo, y más si esto sucede en el ejército.
El caso es que surge un enfrentamiento que tiene su punto irónico entre el coronel nazi prisionero y el capitán inglés. Es un tira y afloja en el que ninguno parece que se va a salir con la suya. Este punto, además de interesante, crea un atractivo que en muy raras ocasiones se suele plantear, el de que no se vislumbra vencedores ni vencidos.
La película no es bélica en sí, es recomendable, distraída y sobre todo que está muy bien realizada, muy bien cuidada en todos los aspectos: vida cuartelera, argot militar, todo muy real, y por último una representación puntual de fuerzas marítimas para añadir al suspense. Pulcritud británica.
Las imágenes son de teleserie británica ochentera. Predomina el tono siena tostado apagado; la uniformidad es excelente y lo referente a las maneras castrenses y el ambiente bélico en población está plenamente conseguido. Así que es un film que interesa desde el primer minuto en el que los nazis, cantando su himno, no hacen más que irse para arriba.
En ayuda del comandante envían a un capitán para poner orden. Este capitán (Brian Keith) es un figura, lo nombran como agregado de la Sección de Inteligencia pero la verdad es que lo envían porque es un perro viejo difícil de engañar. Me ha llamado poderosamente la atención su personalidad. Es el típico oficial indisciplinado que si no fuera porque le une la amistad con un general, estaría en primera línea de combate “reconvertido” en soldado raso. El tío pasa de convencionalismos y sobre todo pasa de la rigidez del comandante, aunque lo hace amablemente para no joderle más su pundonor herido. Lógicamente, el comandante de la prisión no puede tener mayor mosqueo, hay que ponerse en su lugar. Es duro tener que someterse a los dictámenes de una persona que está por debajo de su rango, a cualquiera le jodería de lo lindo, y más si esto sucede en el ejército.
El caso es que surge un enfrentamiento que tiene su punto irónico entre el coronel nazi prisionero y el capitán inglés. Es un tira y afloja en el que ninguno parece que se va a salir con la suya. Este punto, además de interesante, crea un atractivo que en muy raras ocasiones se suele plantear, el de que no se vislumbra vencedores ni vencidos.
La película no es bélica en sí, es recomendable, distraída y sobre todo que está muy bien realizada, muy bien cuidada en todos los aspectos: vida cuartelera, argot militar, todo muy real, y por último una representación puntual de fuerzas marítimas para añadir al suspense. Pulcritud británica.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
“La hemos cagado los dos” se dice más o menos a sí mismo el capitán sabiendo que le está llamando el general y que ve que el coronel nazi al final no ha logrado escapar, aunque los demás sí lo hayan hecho. Ni vencedores ni vencidos, al menos del todo.
Creo que este tipo de personajes es ideal para películas así, el del capitán inglés, un poco fuera de lugar, indolente, cansado de tan estricto cumplimiento de las normas. Pienso que uno que suscribe terminaría siendo como él.
Los submarinos alemanes fueron perdiendo la efectividad que tuvieron en el inicio de la guerra debido al desarrollo del sonar en los buques americanos.
Creo que este tipo de personajes es ideal para películas así, el del capitán inglés, un poco fuera de lugar, indolente, cansado de tan estricto cumplimiento de las normas. Pienso que uno que suscribe terminaría siendo como él.
Los submarinos alemanes fueron perdiendo la efectividad que tuvieron en el inicio de la guerra debido al desarrollo del sonar en los buques americanos.
12 de abril de 2022
12 de abril de 2022
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Más que notable y diferente película de fugas ambientada en la II.G.M. En un campo de prisioneros en Escocia.
Está basada en dos fugas que ocurrieron, una en Gales y otra en Ontario (Canadá).
De hecho en la película se menciona la de Canadá, en un momento determinado.
Los personajes son menos maniqueos que habitualmente, tanto alemanes como británicos.
Tiene escenas de gran realismo y conseguida verosimilitud.
La lluvia es lluvia y cala como tal, así como la climatología, rodada en exteriores.
El ritmo está muy conseguido con un guión ágil y excelentes elipsis.
Sabe lo que contar y cómo, evita lo superfluo y nos va acercando a los personajes principales.
Sin adelantar nada, la parte final me parece sobresaliente y contiene planos de avioneta y acción notables.
Destaca la creación de su personaje por parte de Brian Keith, sobresaliente.
Ver en VOS, gana mucho. El título puesto en España es ridículo, pero que le vamos hacer, el filme es muy recomendable y eso es lo que cuenta.
Está basada en dos fugas que ocurrieron, una en Gales y otra en Ontario (Canadá).
De hecho en la película se menciona la de Canadá, en un momento determinado.
Los personajes son menos maniqueos que habitualmente, tanto alemanes como británicos.
Tiene escenas de gran realismo y conseguida verosimilitud.
La lluvia es lluvia y cala como tal, así como la climatología, rodada en exteriores.
El ritmo está muy conseguido con un guión ágil y excelentes elipsis.
Sabe lo que contar y cómo, evita lo superfluo y nos va acercando a los personajes principales.
Sin adelantar nada, la parte final me parece sobresaliente y contiene planos de avioneta y acción notables.
Destaca la creación de su personaje por parte de Brian Keith, sobresaliente.
Ver en VOS, gana mucho. El título puesto en España es ridículo, pero que le vamos hacer, el filme es muy recomendable y eso es lo que cuenta.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana


