The Christophers
2025 

6,4
93
13 de mayo de 2026
13 de mayo de 2026
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Antes de empezar: vedla en versión original; de lo contrario habréis desperdiciado una buena película. Es un consejo que ni siquiera tendría que dar, y menos tratándose de Ian McKellen. Un Ian McKellen, que a los 85 años en el momento de rodar esta película, muestra una soberbia lucidez y maestría en el oficio de la interpretación.
Es una película que he disfrutado muchísimo. No voy a detenerme en aspectos técnicos, los cuales, por cierto, son intachables. Como el arte, es algo que relacionado con las tripas y no con segundas o terceras lecturas ni oscuros significados ocultos.
La sinopsis de la película apenas es el esbozo del resumen de la síntesis del extracto del bosquejo de lo que se va a ver (y disfrutar) durante 97 minutos.
Los dos hijos-buitre («the dud Barnaby and the harridan Sallie») de un otrora afamando pintor, Julian Sklar, piden a Lori (Michaela Coel), restauradora de cuadros y vendedora ambulante de comida china, que se «infiltre» como asistenta/aprendiz en casa del pintor para acabar, a espaldas de él, una mítica serie de ocho pinturas, ocho retratos, conocidos como «The Christophers», de los que poco se sabe y, quizás, ni siquiera existan.
Es una película que he disfrutado muchísimo. No voy a detenerme en aspectos técnicos, los cuales, por cierto, son intachables. Como el arte, es algo que relacionado con las tripas y no con segundas o terceras lecturas ni oscuros significados ocultos.
La sinopsis de la película apenas es el esbozo del resumen de la síntesis del extracto del bosquejo de lo que se va a ver (y disfrutar) durante 97 minutos.
Los dos hijos-buitre («the dud Barnaby and the harridan Sallie») de un otrora afamando pintor, Julian Sklar, piden a Lori (Michaela Coel), restauradora de cuadros y vendedora ambulante de comida china, que se «infiltre» como asistenta/aprendiz en casa del pintor para acabar, a espaldas de él, una mítica serie de ocho pinturas, ocho retratos, conocidos como «The Christophers», de los que poco se sabe y, quizás, ni siquiera existan.

Tras una breve discusión sobre las diferencias entre restauración y falsificación, y tras unas cervezas, Lori acepta el encargo de los dos poco escrupulosos, codiciosos y rastreros hermanos (interpretados por Jessica Gunning y el cómico y presentador de televisión James Corden).
Cuando Lori conoce al pintor, se encuentra con un anciano gruñón, cínico, de habla pomposa. Y muy incisivo. Una entrevista inicial que habría hecho desfallecer a cualquiera. Esa escena merece, por sí sola, unos aplausos. Lori y Julian marcan territorios con reflexiones sobre vida privada y laboral.
A partir de aquí la película tiene muchos giros argumentales y dos o tres sorpresas como guindas, de manera que se hace fácil de ver, con una narrativa muy fluida. Contrasta la siempre magistral interpretación de McKellen con la del personaje de Michaela Coel, casi siempre contenida e, incluso, aparentemente mecánica, que es un truco de oficio de Steven Soderbergh para acentuar los caracteres de los personajes.
Cuando Lori conoce al pintor, se encuentra con un anciano gruñón, cínico, de habla pomposa. Y muy incisivo. Una entrevista inicial que habría hecho desfallecer a cualquiera. Esa escena merece, por sí sola, unos aplausos. Lori y Julian marcan territorios con reflexiones sobre vida privada y laboral.
A partir de aquí la película tiene muchos giros argumentales y dos o tres sorpresas como guindas, de manera que se hace fácil de ver, con una narrativa muy fluida. Contrasta la siempre magistral interpretación de McKellen con la del personaje de Michaela Coel, casi siempre contenida e, incluso, aparentemente mecánica, que es un truco de oficio de Steven Soderbergh para acentuar los caracteres de los personajes.
En un momento dado, durante disquisiciones entre estilo y técnica, hay un magnífico diálogo en el que Lori le describe al pintor la evolución de su estilo, lo que supone un punto de inflexión en la relación entre ambos personajes.
La película deja caer, pretendiéndolo o no, cargas de profundidad contra el arte actual, contra los galeristas, contra los supuestos mecenas y los millonarios que compran arte, contra concursos televisivos de artistas y contras las academias de arte. «To judge art, you must possess the various skills it takes to make said art.», dice en un momento el personaje de Ian McKellen.
Noventa y siete minutos para disfrutar de un gran actor en una película a la que no le sobra ni le falta nada. Si tenéis un mínimo de talento artístico o de sensibilidad para el arte (y, a ser posible, una vena cínica), no os arrepentiréis de ver «The Christophers».
Podría haber títulado esta crítica de la película con otra frase de Ian McKellen: «It's physically impossible to make it bad».
La película deja caer, pretendiéndolo o no, cargas de profundidad contra el arte actual, contra los galeristas, contra los supuestos mecenas y los millonarios que compran arte, contra concursos televisivos de artistas y contras las academias de arte. «To judge art, you must possess the various skills it takes to make said art.», dice en un momento el personaje de Ian McKellen.
Noventa y siete minutos para disfrutar de un gran actor en una película a la que no le sobra ni le falta nada. Si tenéis un mínimo de talento artístico o de sensibilidad para el arte (y, a ser posible, una vena cínica), no os arrepentiréis de ver «The Christophers».
Podría haber títulado esta crítica de la película con otra frase de Ian McKellen: «It's physically impossible to make it bad».
13 de mayo de 2026
13 de mayo de 2026
1 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siempre me intriga el cine de Steven Soderbergh, tiene infinidad de películas que son totalmente diferentes, ha tocado temas muy diversos, algunas muy interesantes y otras no tanto. Después de la curiosa película de terror "Presence" en 2024, ha realizado el thriller Confidencial (Black bag) y la que nos ocupa "The Christophers" en 2025.
Julian Sklar es un pintor británico muy reconocido en el mundo del arte contemporáneo, sus obras de los años 70 llamadas "The Christophers" son muy valiosas llegando a subastarse por más de 3 millones de dólares, ahora ya muy viejo vive recluido en una lúgubre casa señorial de Londres amargado y solitario.
Tiene dos hijos con los que se ha distanciado mucho, estos sabiendo que tiene en el ático de la casa 9 cuadros de la época inacabados urden un plan, contratar a Lori Butler una joven restauradora para que los falsifique y los termine, así los podrían vender cuando el pintor fallezca y hacerse ricos.
Lori comienza a trabajar en la casa de Julián como asistenta colocada por sus hijos y lo que comienza siendo una estafa de arte se convertirá en un duelo psicológico entre ambos, dos personas heridas por motivos diferentes.
El film se ve con interés, sin embargo tienes la sensación de que es un trabajo menor del director, centrándose mucho en el trabajo actoral de Ian McKellen y Michaela Coel, los dos muy arrogantes y sarcásticos que ponen encima de la mesa el valor del arte, la avaricia de los herederos de estos famosos artistas.
Hay momentos de diálogos muy brillantes, que chocan con otros aburridos entre maestro y alumna, los dos en cierta manera frustrados con sentimientos diferentes pero a a la vez parecidos.
A mi parecer le falta cierta profundidad dramática y emocional entre los dos y su dos hijos para que llegara a ser un film redondo ya que la premisa es muy interesante. De todas maneras es una película inteligente, elegante y muy bien interpretada, aquí se le nota el oficio de Soderbergh.
Ricar - Destino Arrakis.com
Julian Sklar es un pintor británico muy reconocido en el mundo del arte contemporáneo, sus obras de los años 70 llamadas "The Christophers" son muy valiosas llegando a subastarse por más de 3 millones de dólares, ahora ya muy viejo vive recluido en una lúgubre casa señorial de Londres amargado y solitario.
Tiene dos hijos con los que se ha distanciado mucho, estos sabiendo que tiene en el ático de la casa 9 cuadros de la época inacabados urden un plan, contratar a Lori Butler una joven restauradora para que los falsifique y los termine, así los podrían vender cuando el pintor fallezca y hacerse ricos.
Lori comienza a trabajar en la casa de Julián como asistenta colocada por sus hijos y lo que comienza siendo una estafa de arte se convertirá en un duelo psicológico entre ambos, dos personas heridas por motivos diferentes.
El film se ve con interés, sin embargo tienes la sensación de que es un trabajo menor del director, centrándose mucho en el trabajo actoral de Ian McKellen y Michaela Coel, los dos muy arrogantes y sarcásticos que ponen encima de la mesa el valor del arte, la avaricia de los herederos de estos famosos artistas.
Hay momentos de diálogos muy brillantes, que chocan con otros aburridos entre maestro y alumna, los dos en cierta manera frustrados con sentimientos diferentes pero a a la vez parecidos.
A mi parecer le falta cierta profundidad dramática y emocional entre los dos y su dos hijos para que llegara a ser un film redondo ya que la premisa es muy interesante. De todas maneras es una película inteligente, elegante y muy bien interpretada, aquí se le nota el oficio de Soderbergh.
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