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Bugs Bunny: El conejo de SevillaCortometrajeAnimación

Bugs Bunny: El conejo de Sevilla (C)
7,2
1.981
Animación. Comedia. Musical Rabbit of Seville (traducido como Conejo de Sevilla) es un cortometraje animado de Looney Tunes dirigido por Chuck Jones y estrenado el 16 de diciembre de 1950 por Warnner Bros. Pictures. La animación estuvo a cargo de Phil Monroe, Ben Washam, Lloyd Vaughan, Ken Harris y Emery Hawkins. En 1994 apareció en el puesto número 12 de la lista 50 Greatest Cartoons, la cual se basó en los votos de aproximadamente 1.000 personalidades de la ... [+]
Críticas 4
Críticas ordenadas por utilidad
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6
7 de junio de 2011
10 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Efectivamente, esa frase se la dice Bugs Bunny vestido de mujer a Elmer en el corto, lo cual no deja de ser chocante.

Pero vaya, más allá de la anécdota, que este mítico cortometraje de Chuck Jones para los Looney Tunes es todo un alarde de pequeños gags muy bien acompasados al ritmo de las grandes melodías de Carl Stalling. Cantando al ritmo de las mismas, Bugs Bunny martiriza (una vez más) al tenaz pero ingenuo Elmer el cazador proponiéndole un absurdo plan de afeitado entre persecuciones.

Atención sobre todo a la primera parte del corto, sobresaliente. Mientras la segunda, siendo buena, resulta menos llamativa con el sketch de untar varios ungüentos en la despejada cabeza de Elmer.

Buena animación, simpáticos gags con respuesta rápida y una confluencia de elementos bien usados para 7 minutos de un trabajo animado de altura, propio de un genio como Chuck Jones.
10
10 de mayo de 2022 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Considerado por la crítica uno de los mejores cortos de animación de la historia, personalmente creo que es un pedazo de arte cinematográfico realizado en tan solo 7 minutos.

El corto posee un montaje milimétrico, que incluye una sucesión de gags uno tras otro, y todos bien encajados. Mezcla 2 mitades bien diferenciadas, la primera con diálogos hablados a través de una ópera cantada (la del barbero de Sevilla), y la segunda sin diálogos, apoyándose completamente en la imagen (igual que el cine mudo).

El ritmo es frenético, y todo el aspecto técnico está muy bien cuidado, y la verdad, roza la perfección en lo que es la animación.

Una nota anecdótica, pero que creo que sirve también para argumentar lo memorable del Conejo de Sevilla. Como muchos, de chico miraba los Looney Tunes, y entre los cientos de cortos que hay, muchas imágenes del presente, sin saber siquiera como se llamaba, o tener conocimientos para poder juzgarlo, se me quedaron grabadas en la memoria, tanto que muchos años después, y viéndolo ahora con otros ojos, todavía las recordaba. Eso si no lo logran las verdaderas obras de arte, no se que lo logre entonces.
Una obra maestra no solo de la animación, sino del cine en general, y uno de los cortos imprescindibles de ese genio que fue Chuck Jones.
9
8 de marzo de 2023 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
58/02(02/03/23) Divertidísimo y desternillante cortometraje de animación de Warner Bros, perteneciente a los Homéricos Looney Tunes, con más de 70 años desde su estreno en 1950 se mantiene fresco y radiante, con otro de los míticos enfrentamientos entre el conejo Bugs Bunny y el cazador Elmer Fudd. Dirigido por el grandioso animador y caricaturista Chuck Jones, con guion del divino Michael Maltese, derrochando humor en sus escasos 7 minutos, cual torrente tsunámico. Tomando como hilo conductor la representación en el escenario de la Icónica obertura de la ópera bufa de 1816 del compositor italiano Gioachino Rossini "El barbero de Sevilla", aquí con los arreglos musicales de Carl Stalling. Un despliegue sensacional de coreografías en miscelánea con la música apabullante, siendo Legendario el momento en este sentido de cuando Bugs masajea el cuero cabelludo rapado de Elmer al ritmo de la rítmica melodía. Toda una sinfonía radiante de imaginación, con gags delirantes, con mucho de absurdo, un poquito de slapsticks, y unas gotas furia desatada. Un encadenado de viñetas maravillosamente hiladas. Ello en una progresión gradual, donde en la primera parte hay algunos diálogos y frases sueltas en modo cantado operístico, y en la segunda todo toma el poder la imagen y la música en su torbellino de situaciones de chanzas.

Arranca con gente entrando para ver ‘El barbero de Sevilla’ en un anfiteatro. Inadvertidos desde lo alto de unas colinas en la parte trasera del teatro, se ven y escuchan destellos de disparos. Bugs Bunny y Elmer Fudd que lo persigue, corre desde las colinas hasta la puerta abierta detrás del escenario del teatro. Bugs corre a través de la puerta y cierra de un portazo para esconderse tras ella cuando Elmer entra y, busca a Bugs, acecha sin saberlo en el escenario detrás de la cortina. De espaldas a la cortina, Elmer no se da cuenta que se eleva, ni escucha los aplausos de la audiencia, cuando Bugs, usando una zanahoria para hacerlo, acciona el interruptor para subir la cortina. El director, después de una breve y confusa mirada a su reloj, se encoge de hombros y da comienzo a la orquesta, lo que hace que Elmer se estremezca y se gire, con los ojos muy abiertos, hacia la audiencia. Bugs, vestido como un barbero, sale a la puerta de una barbería escenificada frente a un pintoresco telón de fondo de la ciudad y comienza a cantar mientras habla. Agarra a Elmer, tratando de escabullirse fuera del escenario, y lo afeita, cortando ferozmente la navaja y dejándolo "agradable y limpio.

Comenzando una persecución de puro sabor a ópera (bufa), con temas adaptados al sentido cómico entremezclado con el Barbero. NO puede faltar el clásico momento de travestido de Bugs para engatusar (reírse) a Elmer, danzando a su alrededor pícaramente, cortándole los tirantes (con las tijeras de barbero) para deja al cazador cazado, dejando entrever sus paños menores, mientras le ata el cañón de la escopeta, ello para provocar un momento kármico; Tenemos el antológico tramo de masaje de la calva por parte de Bugs a Elmer, donde para seguir el ritmo de la música frenética al conejo le surgen 5 dedos, en vez de los cuatro que siempre ha , derivando en que viniéndose arriba Bugs con la ayuda de una toalla y frutas crea un sombre ‘Carmen Miranda’ para el cazador; Está el momento encantador… de máquinas de afeitar; Hay una desopilante competición de sillones elevadores, como no, persiguiendo Elmer a Bugs hasta llegar a las alturas; Hay buna pedicura salvaje que vacaba con un brochazo de pintura, hay una máquina cortacésped mini para afeitar la cabeza de Elmer, y hasta una mascarilla de belleza que se convierte en hormigón a quitar con un martillo y cincel, le unta con "Figaro Fertilizer", lo que hace que crezca el cabello… y algo más.

En el arreglo de Stalling, la estructura básica de la obertura se mantiene relativamente intacta; se eliminan algunos pasajes repetidos y la pieza general se realiza a un ritmo más rápido para adaptarse a la longitud de ejecución estándar de la caricatura.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Final: En el rush conclusivo los dos antagonistas hacen un duelo de a ver quién tiene el arma más amenazante. Elmer y Bugs consiguen hachas, pistolas y cañones. Bugs cambia la Guerra por el amor, ofrece flores, chocolates y un anillo a Elmer, quien distraídamente se agacha fuera del escenario y regresa como una novia sonrojada, gag este muy transgresor, dejando emerger algo tan adelantado a su tiempo como es el amor sin barreras, transversal. Bugs se viste de novio, y la melodía cambia brevemente a la parte final de la "Marcha nupcial" de Mendelssohn cuando los dos son "casados" por un sacerdote; la actuación concluye con Bugs corriendo con su "novia" por un tramo de escaleras muy largo y, cuando llegan a una puerta de entrada de una casa falsa en la parte superior, Bugs levanta a Elmer como si fuera a llevarlo al otro lado del umbral. En cambio, lo deja caer de cabeza en un gran pastel de bodas debajo, etiquetado, "Las bodas de Fígaro". Bugs luego mira a la cámara, sonríe y, rompiendo la cuarta pared, dice mientras come una zanahoria, de la misma manera en que pronuncia su eslogan: "Eh, siguiente?

El cartel del "Barbero de Sevilla" que aparece al comienzo de la película presenta tres nombres: Eduardo Selzeri, Michele Maltese y Carlo Jonzi, que son versiones italianizadas de los nombres del productor (Edward Selzer) , escritor ( Michael Maltese ), y director ( Chuck Jones ) de la película.

En 1994, el Conejo de Sevilla ocupó el puesto número 12 en una lista de " Los 50 mejores dibujos animados". "Estrenado en América del Norte durante el siglo XX, clasificación compilada a partir de los votos emitidos por 1.000 artistas, productores, directores, actores de doblaje y otros profesionales en el campo de la animación.

Antología catódica. Gloria Ucrania!!!
10
7 de septiembre de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si alguien se pregunta por qué ese título, es que hay un motivo real. Debo señalar que me encanta Buster Keaton, eso si.

Empezaré por el principio: Vi que para las mejores películas de Buster Keaton, obras maestras de ingeniería y diseño de gags visuales slapstick gozan de un digno respeto compartido por todos; el slapstick es como se llama al género de humor loco con acrobacias peligrosas perfectamente calculadas de las películas mudas, considerado uno de los grandes géneros estadounidenses (creado por un inmigrante canadiense). Ese es el género de El hombre mosca, las grandes películas de Keaton o las de Chaplin, en los años 30, salvo por Chaplin y la transición de los Hermanos Marx, prácticamente se extinguió por las comedias screwball, que eran tramas disparatadas pero sin acrobacias peligrosas y demás como Bringing up Baby (gran película, por cierto).

Queréis saber algo muy interesante? Los gags del slapstick solían ser cosa de equipos de "guionistas" muy grandes, y tras la caída del género, siguieron en la animación donde hubo rienda suelta.

A dónde quiero ir a parar con todo esto? Pues que esto es El conejo de Sevilla. Son cerca de siete minutos de gags disparatados perfectamente calculados y además (gracias al sonoro) en este caso al ritmo de la obertura de la ópera El barbero de Sevilla de Rossini y alguna canción paródica. El motivo por el que comento esto es porque otras reseñas sólo lo comentan parcialmente, cuando se supone que lo que ha hecho tan especial a éste corto fue ser un espectáculo digno del mejor Buster Keaton al ritmo de una ópera de Rossini.

Es que nadie se da cuenta del ingenio que tiene esto detrás!? Es decir, no estoy desmereciendo a nadie, sino que digo que nadie habla de todas las cosas diferentes, efectivas y perfectamente calculadas que vemos. Diré sólo una para no spoilear:

Elmer persigue a Bugs con un hacha, y Bugs corre tan rápido que sale de la pantalla, después Elmer (aún en la pantalla) frena de golpe y corre mientras Bugs regresa a la pantalla con un hacha más grande, después se repite con Elmer, quien regresa a la pantalla con una pistola. Éste ciclo se repite unas veces más: Bugs vuelve con una escopeta, Elmer con un cañón pequeño, Bugs con un cañón de un barco pirata y Elmer con un cañón gigantesco. Parece una tontería, parece fácil una vez dicho, pero a alguien de aquí se le habría ocurrido de verdad algo así? Porque es muy fácil decirlo, pero todos sabemos que es inmensamente difícil.

Yo hablo de la genialidad necesaria para crear algo así. Todos sabemos que éste corto goza de un respeto institucional pero ni éste triunfó ni lo hizo ninguno de sus otros grandes trabajos como Duck Amuck o What's Opera, Doc?, es más, del sagrado Chuck Jones sólo ganó The dot and the line por ser experimental y un Oscar honorífico reconociendo su gran trabajo tarde y mal como a Hayao Miyazaki, y yo me pregunto: Por qué no le premiasteis en un principio para luego no tener que reconocer años después que os equivocasteis, como con Hitchcock o David Lynch? No tengo pruebas pero tampoco dudas)

Y...bueno, realmente no hay nada más que decir, es un espectáculo milimétrico perfecto digno de Buster Keaton al ritmo de Rossini, es sólo disfrutar de toda la imaginación y precisión que tiene y ya está. Aunque señalo que la "crítica más respetada" de este grandioso corto le pone un 6 y en general tiene un 7,2 mientras las obras maestras de Keaton El maquinista de la general, El moderno Sherlock Holmes o Siete ocasiones tienen críticas de 9 y pasan del 8.

En realidad quiero comentar esto porque me parece despreciable, veréis: Esa nota se la pusieron en otra era, una en la que la animación no tenía ningún valor artístico, era una cosa para niños. Mira, yo no sé por qué los "académicos" de Hollywood odian la animación, pero usaron sus influencias para intentar aislarla como si fuera un virus o el comunismo (el Cordón sanitario, una movida de la Primera guerra mundial, buscadlo). Creo que sus "alarmas" se dispararon tras la creciente popularidad de Pixar, la premiación de la venerable La princesa Mononoke de Hayao Miyazaki como Mejor película en general en los premios de la Academia de cine japonesa (lo explico después) y el éxito crítico de Shrek. Entonces, crearon el Oscar a la mejor película de animación como una especie de gueto que sólo romperían películas de Disney/Pixar (para Up y Toy story 3 de Pixar, y La bella y la bestia de Disney en sus respectivos momentos, actualmente la misma entidad) además de que la Academia japonesa postuló para competiciones internacionales La princesa Mononoke y El viaje de Chihiro (ambas de Hayao Miyazaki, auténticas obras maestras) pero fueron ignoradas por completo, además de que el Óscar a la mejor película de animación entre 2003 y 2021 (salvo 2005, 6, 11 y 18) se lo repartieron esa entidad con dos nombres (Disney/Pixar). Además extendieron sus influencias para que el resto de galardones mundiales (hasta Japón) metieran esa categoría para globalizar el gueto de la animación.

Por qué os suelto aquí toda ésta chapa? Pues porque El conejo de Sevilla merece todo el respeto que reciba por ejemplo Tarantino, pero es "una cosa para que se entretengan los críos con nulo valor artístico", cuando los adultos podrían disfrutar perfectamente de ese espectáculo cómico perfecto. En su lugar, vemos que El viaje de Chihiro tiene un 8,1 (nada mal, la película animada más valorada), pero que le tiran mierda (porque tiene el récord que no tiene su peli favorita, le echan mierda por tener la nota que no tiene El rey león, no es broma) antes tenía un 8,5 pero lucharon para bajarle 4 décimas porque (ésta cita me la invento yo, pero resume lo que decían) "una animación para críos y encima de japos no merece ser arte, japos drogatas". Algo parecido pasó con Arcane, al parecer cuando salió era un "crimen" hablar bien de ella porque tuvimos más de 20 años de live actions de videojuegos nefastos.

(sigue en spoiler, sin spoiler)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Creéis que existe un problema? Porque yo sí. Si un espectáculo slapstick prácticamente perfecto no tiene una nota digna de Buster Keaton, por qué? Porque es animada? Porque sólo se le respeta si su director pasa al imaginario colectivo? (el genio que dirigió este corto, Chuck Jones, es casi de nicho e infravalorado)

En fin, para mí sería un rollo volver a escribir esto, porque se ha repetido con sus otras obras maestras Duck Amuck, One Froggy Evening y What's Opera, Doc? y no sé si comentarlo de nuevo en reseñas individuales. Sólo puedo recomendar que os los veáis, y si os acaba gustando Jones más que los directores de moda Fincher o Tarantino (muy buenos directores, me encantan Se7en o Django desencadenado que son grandísimas películas, pero todos sabemos que muchos fans suyos lo son por moda), nadie os miraría mal por ello. A fin de cuentas, el arte es arte, no? O sólo vale si es de Disney? Porque se me olvidó decir que El viaje de Chihiro, que triunfó con el segundo Oscar a la mejor película de animación, tuvo que recibir ayuda de John Lasseter (jefazo de Pixar y amigo de Miyazaki) distribuyéndola y usando la maquinaria de marketing de Disney.

Haré como en Noche y niebla de Alain Resnais, aunque haya dicho que pienso que es nepotismo, simplemente os dejaré todos estos datos para que os hagáis vuestra propia opinión.

También quiero señalar que El golpe de George Roy Hill triunfó siendo slapstick y objetivamente no tan milimétrico como El conejo de Sevilla, pero con un buen guion que es lo más elogiado de la película, aunque es cierto que Buster Keaton tampoco se concentraba tanto en la historia.
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