Sueño de una noche de invierno
Drama
Serbia, invierno de 2004. Cuando Lazar regresa a casa tras diez años de ausencia, es un hombre diferente: ha recuperado la libertad, se ha liberado de la pesada carga del pasado y ha empezado una nueva vida en otro país. Se encuentra con que su apartamento está ocupado por una mujer que ha huido de Bosnia y su hija, una niña autista de doce años. Lazar no tiene valor para echarlas a la calle. Poco a poco, estos tres seres marginados ... [+]
14 de julio de 2006
14 de julio de 2006
35 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es innegable que el guión tiene "defectos", como ya han mencionado las críticas anteriores. pero para entender esto, hay que comprender que en el cine eslavo, predominan las metáforas, y muchas veces la metáfora es el justificante de algunos fallos de guión, de credibilidad, etc...
El director fue uno de los intelectuales que se opusieron a Tito, luego reclamaron la democracia, lucharon desde dentro contra Milosevic, y en el caso especifico de Goran, hizo campaña por un partido democrático pro-europeo y participo en la revolución que acabo con "el carnicero de los Balcanes".
Dicho esto, el filme es una gran metáfora de la Serbia actual. La pareja protagonista representa a la Serbia que quiere mirar hacía un nuevo horizonte y cerrar heridas mientras que la hija autista representa a la sociedad serbia en general, totalmente anonadada y a la deriva desde hace ya demasiado tiempo (¿pero a quien coño le importa, no?).
SIGO EN SPOILER
El director fue uno de los intelectuales que se opusieron a Tito, luego reclamaron la democracia, lucharon desde dentro contra Milosevic, y en el caso especifico de Goran, hizo campaña por un partido democrático pro-europeo y participo en la revolución que acabo con "el carnicero de los Balcanes".
Dicho esto, el filme es una gran metáfora de la Serbia actual. La pareja protagonista representa a la Serbia que quiere mirar hacía un nuevo horizonte y cerrar heridas mientras que la hija autista representa a la sociedad serbia en general, totalmente anonadada y a la deriva desde hace ya demasiado tiempo (¿pero a quien coño le importa, no?).
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SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Pero toda su lucha para seguir hacía delante es inútil. El autismo de la niña no tiene cura, por mucho que luchen y lo intenten la niña (o Serbia) seguirá totalmente perdida. Por si fuera poco, los fantasmas del pasado volverán de nuevo (Todos saben ya en Serbia que los ultra nacionalistas van a volver al gobierno), representados en el marido de ella o por el hombre de negocios del taxi (crítica, de paso, a la corrupción que reina). Los malos tiempos van a volver. La revolución a fracasado. El intento de mirar hacía delante, ser moderados o cerrar heridas no es más que una ilusión.
En fin, termine la crítica, espero haber ayudado un poco a entender porque esos "fallos" de guión. Ahora voy a ver la tele para enterarme de los bombardeos sobre el Líbano.
Perro mundo.
En fin, termine la crítica, espero haber ayudado un poco a entender porque esos "fallos" de guión. Ahora voy a ver la tele para enterarme de los bombardeos sobre el Líbano.
Perro mundo.
7 de agosto de 2005
7 de agosto de 2005
17 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
El director serbo-croata Goran Paskaljevic realiza la obra como metáfora, pesimista y descarnada, de lo que ocurre en su país. Obtuvo (2004) el Premio Especial del Jurado del Festival de San Sebastián.
Narra la historia de un ex-militar serbio (Lazar), movilizado contra su voluntad, obligado a intervenir en matanzas escalofriantes, desertor por imperativo de conciencia, condenado a prisión por la muerte violenta de su mejor amigo, Milan. Tras diez años de prisión, regresa con el propósito de emprender una nueva vida en un país que cree renovado. Encuentra su casa ocupada por madre e hija, dos refugiadas bosnias, a las que el marido y padre ha abandonado por no soportar la enfermedad de la niña, autista. Pese a algunas vacilaciones, decide acogerlas. Mientras consigue un automóvil que utiliza como taxi, entabla con la madre una relación de amistad creciente que pronto se convierte en enamoramiento. Por la niña siente una debilidad especial que se manifiesta en un encariñamiento tierno y paternal. Los tres son damnificados de una guerra extremadamente cruel y despiadada, que ha dejado en ellos huellas profundas de desarraigo, que Goran y Jasna desean superar a toda costa. La escena del 14 cumpleaños de la niña, con música, tarta, velas y alegría, alimenta la esperanza de ambos.
La vigilancia a la que les someten algunos vecinos, los turbios manejos de un abogado que se mueve en lodos de corrupción, la recuperación del poder por parte de los discípulos de quienes provocaron la guerra y otros factores, provocan en Lazar una terrible decepción, un desaliento infinito, una fustración angustiosa. Ni la niña podrá sanar nunca, ni él podrá aliviar sus traumas, ni el país superará el autismo feroz de su aislamiento voluntario.
La filmación de las escenas de Jovana, autista en la ficción y en la realidad, se hizo sin artificios y sin trucos, de ahí la naturalidad y la frescura de su intervención. La música que acompaña la acción está tomada de melodías populares y de canciones tradicionales, que ubican y enriquecen la obra. Los protagonistas Lazar y Jasna están interpretados por actores expertos, que realizan un trabajo lleno de credibilidad y emotividad.
Narra la historia de un ex-militar serbio (Lazar), movilizado contra su voluntad, obligado a intervenir en matanzas escalofriantes, desertor por imperativo de conciencia, condenado a prisión por la muerte violenta de su mejor amigo, Milan. Tras diez años de prisión, regresa con el propósito de emprender una nueva vida en un país que cree renovado. Encuentra su casa ocupada por madre e hija, dos refugiadas bosnias, a las que el marido y padre ha abandonado por no soportar la enfermedad de la niña, autista. Pese a algunas vacilaciones, decide acogerlas. Mientras consigue un automóvil que utiliza como taxi, entabla con la madre una relación de amistad creciente que pronto se convierte en enamoramiento. Por la niña siente una debilidad especial que se manifiesta en un encariñamiento tierno y paternal. Los tres son damnificados de una guerra extremadamente cruel y despiadada, que ha dejado en ellos huellas profundas de desarraigo, que Goran y Jasna desean superar a toda costa. La escena del 14 cumpleaños de la niña, con música, tarta, velas y alegría, alimenta la esperanza de ambos.
La vigilancia a la que les someten algunos vecinos, los turbios manejos de un abogado que se mueve en lodos de corrupción, la recuperación del poder por parte de los discípulos de quienes provocaron la guerra y otros factores, provocan en Lazar una terrible decepción, un desaliento infinito, una fustración angustiosa. Ni la niña podrá sanar nunca, ni él podrá aliviar sus traumas, ni el país superará el autismo feroz de su aislamiento voluntario.
La filmación de las escenas de Jovana, autista en la ficción y en la realidad, se hizo sin artificios y sin trucos, de ahí la naturalidad y la frescura de su intervención. La música que acompaña la acción está tomada de melodías populares y de canciones tradicionales, que ubican y enriquecen la obra. Los protagonistas Lazar y Jasna están interpretados por actores expertos, que realizan un trabajo lleno de credibilidad y emotividad.
7 de abril de 2007
7 de abril de 2007
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un hombre serbio (Lazar) llega a su casa tras cumplir una condena de diez años y encuentra que en ella viven una mujer (Jasna) y su hija pequeña autista (Jovana), ambas refugiadas bosnias. Lejos de echarles de casa, él las acepta y, juntos intentan construir un mundo propio que está condenaco al fracaso.
Esta película, cuyo título evoca una conocida obra de Shakespeare, es un comprometido y duro retrato de la sociedad serbia actual, una sociedad destrozada por la guerra, cuyos ciudadanos, al igual que la hija autista, se ven abocados a una dificultad irreductible para relacionarse con el mundo exterior y superar sus graves problemas. Pese a la crudeza del film, hay un toque poético y humano en la narración, una narración que, a nivel formal, adolece de un ritmo excesivamente cargado de escenas cortas y fundidos en negro que acaban por minar poco a poco la profundidad de la propia película.
No obstante, nos encontramos ante una película notable, en la que los tres personajes en torno a los que gira, aunque lentamente dibujados, están fantásticos, especialmente la hija autista Jovana Mitkic, a la que el director encontró en un centro especializado, y Lazar Ristovski.
El cine de Paskaljevic, cuyo último estreno Optimistas consiguió la Espiga de Oro de Valladolid en la pasada edición, se hace necesario para adentrarnos en el retrato de la sociedad serbia, a la que, pese a su cercanía geográfica, se le ha venido dando la espalda desde Europa. Lejos de caer en lo grotesco, el cineasta serbio hace gala de un realismo y una crudeza, cargados a la vez de crítica y humanidad, que me parecen imprescindibles para cualquier película que pretenda lanzar una mirada sobre una sociedad marcada por la posguerra.
Es imposible olvidar esa neblina invernal de Belgrado, omnipresente a lo largo de toda la película, una metáfora de la depresión en la que está inmersa la Serbia posterior a la guerra de los Balcanes.
Esta película, cuyo título evoca una conocida obra de Shakespeare, es un comprometido y duro retrato de la sociedad serbia actual, una sociedad destrozada por la guerra, cuyos ciudadanos, al igual que la hija autista, se ven abocados a una dificultad irreductible para relacionarse con el mundo exterior y superar sus graves problemas. Pese a la crudeza del film, hay un toque poético y humano en la narración, una narración que, a nivel formal, adolece de un ritmo excesivamente cargado de escenas cortas y fundidos en negro que acaban por minar poco a poco la profundidad de la propia película.
No obstante, nos encontramos ante una película notable, en la que los tres personajes en torno a los que gira, aunque lentamente dibujados, están fantásticos, especialmente la hija autista Jovana Mitkic, a la que el director encontró en un centro especializado, y Lazar Ristovski.
El cine de Paskaljevic, cuyo último estreno Optimistas consiguió la Espiga de Oro de Valladolid en la pasada edición, se hace necesario para adentrarnos en el retrato de la sociedad serbia, a la que, pese a su cercanía geográfica, se le ha venido dando la espalda desde Europa. Lejos de caer en lo grotesco, el cineasta serbio hace gala de un realismo y una crudeza, cargados a la vez de crítica y humanidad, que me parecen imprescindibles para cualquier película que pretenda lanzar una mirada sobre una sociedad marcada por la posguerra.
Es imposible olvidar esa neblina invernal de Belgrado, omnipresente a lo largo de toda la película, una metáfora de la depresión en la que está inmersa la Serbia posterior a la guerra de los Balcanes.
7 de diciembre de 2005
7 de diciembre de 2005
11 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
... un final forzado en demasía haga desmerecer está película sobre el autismo y la soledad.
Parte de culpa la tiene un guión manipulador que prima el aspecto melodrámatico sobre el verosímil (ver spoiler)
Por lo demás una película notable.
Parte de culpa la tiene un guión manipulador que prima el aspecto melodrámatico sobre el verosímil (ver spoiler)
Por lo demás una película notable.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Por favor, ese marido que aparece de repente después de no se sabe cuánto tiempo o el vecino que se presenta también de improviso de la manera más inoportuna. Todos éstos detalles y alguno más hubieran sido más creíbles si en algún otro momento de la narración se nos hubiera presentado al marido que quiere volver con ella o al vecino que les visita de vez en cuando, pero no es así y eso en mi opinión es forzar demasiado un guión por lo demás bastante coherente.
10 de marzo de 2008
10 de marzo de 2008
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Paskaljevic sitúa su película en el momento de su rodaje practicamente. En Serbia, en el invierno de 2004 cuando un ex-militar (Ristovski) regresa a su casa tras largos años de ausencia y privado de libertad. Allí se encuentra con Jasna (Zalica) y su hija autista Jovana (Mitic), que refugiadas en Bosnia, llevan un tiempo ocupando su vivienda...
Paskaljevic vuelve a hablar de las heridas sin cicratizar que manan perenne pus y que crean una nación autista como la niña Jovana, una Serbia y unos Balcanes dormidos, doloridos, escocidos, autistas, sin darse una oportunidad para despertar. Es una obra eminentemente metafórica, con gran fuerza en las imágenes, en la concepción de las secuencias, en las interpretaciones (la niña autista es tal cual). Hay verismo y emoción nada desteñida en este triángulo. Magnífica (y cruel).
Paskaljevic vuelve a hablar de las heridas sin cicratizar que manan perenne pus y que crean una nación autista como la niña Jovana, una Serbia y unos Balcanes dormidos, doloridos, escocidos, autistas, sin darse una oportunidad para despertar. Es una obra eminentemente metafórica, con gran fuerza en las imágenes, en la concepción de las secuencias, en las interpretaciones (la niña autista es tal cual). Hay verismo y emoción nada desteñida en este triángulo. Magnífica (y cruel).
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