Godzilla contra Biollante
1989 

5,2
284
Terror. Acción. Drama. Ciencia ficción
A través de un experimento científico se pretende manipular material genético de Godzilla. Un comando terrorista islámico pretende utilizar dichas células para sus propios intereses, pero un científico renegado las termina combinando con los genes de una rosa y de su propia hija fallecida. El resultado es Biorante, una gigantesca criatura biológica que amenaza destruir Japón. Para detenerla regresará Godzilla, desde el interior de su ... [+]
27 de enero de 2017
27 de enero de 2017
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
El regreso de Godzilla a las pantallas cinematográficas en 1984 tras 9 años de descanso resultó ser un buen éxito en la taquilla japonesa que hizo que la bestia volviera a su merecido trono. Si bien para la siguiente entrega habríamos de esperar 5 años. Para la nueva propuesta de la saga, Toho pensó una estrategia novedosa para involucrar a los fans. Se animó a que éstos enviaran sus propios guiones para escoger uno que fuera la base argumental de la nueva entrega de la saga. Para el concurso se presentaron nada más y nada menos que 5000 guiones diferentes, algunos se utilizaron para otros films que no tenían nada que ver con la saga. En uno de ellos se planteaba el enfrentamiento de Godzilla contra un superordenador, esta historia se convirtió en el film japonés Gunhed (1989). Un guión en donde se relataba una historia delicada y poética sobre un científico el cual pierde a su hija y ésta se reencarna en una especie de flor monstruosa llamó la atención a Toho. El guión fue escrito curiosamente por un dentista japonés llamado Shinichiro Kobayashi. Esta historia se convirtió en Godzilla contra Biollante (1989).

Godzilla contra Biollante fué quizás el film que acabó por modernizar al personaje a las nuevas generaciones con una propuesta que incorporaba muchas influencias del cine ochentero y norteamericano de la época. Todo se lo debemos al recién llegado a la saga, Kazuki Omori, el cual junto a ésta entrega y la siguiente, Godzilla contra King Guidorah (1991) logró renovar totalmente la saga. El film incorpora conceptos como el de la manipulación genética o el espionaje industrial. Además Biollante no tiene nada que ver con ningún enemigo al que se haya enfrentado Godzilla anteriormente. Un monstruo orgánico y tentacular que vendría a ser una mezcla entre La Cosa (1982) y la planta de La pequeña tienda de los horrores (1986), inicialmente apareciendo como una rosa desproporcionada y luego evolucionando a una enormidad monstruosa con cabeza de cocodrilo. Lo más interesante de esta bestia es (aparte de su poquísima presencia en pantalla) su origen genético/espiritual ya que el científico derrumbado por la muerte de su hija mezcla el ADN de ésta con una rosa y con células de Godzilla naciendo la criatura vegetal. Godzilla es el protagonista absoluto del film (de nuevo) así cómo las estrategias militares para derrotarlo. Otro elemento interesante es la absoluta continuidad respecto a la anterior entrega ya que el film empieza al día siguiente del final de Godzilla (1984) con la reconstrucción de Tokyo, además se respeta que Godzilla aún continúe atrapado en el volcán. Esta continuidad entre las entregas será una particularidad de esta Serie Heisei (1984-1995) hasta el punto que casi parecerá una serie de televisión. Otro que se estrena en la saga es el encargado de los efectos especiales Koichi Kawakita, el cual con esta entrega se erige como el auténtico sucesor de Eiji Tsuburaya. El trabajo que Kawakita realiza en este film y que realizará hasta el año 1995 es para quitarse el sombrero con un nivel técnico en las escenas de destrucción impresionante (con planos desde el suelo o aéreos). Además el diseño de Godzilla se remodeló a un aspecto musculoso y totalmente animal y asalvajado y que se ha convertido en el diseño más famoso y recordado de la bestia japonesa añadiendo animatronics para las escenas donde solo aparece la cabeza de la bestia de un nivel perfecto. Godzilla contra Biollante (1989) es la entrega técnicamente más perfecta hasta el momento. Las 2 batallas del film están rodadas magníficamente, atrás han quedado las luchas de sumo ridículas de los años 70, aquí los monstruos luchan como animales de verdad.

Otro punto interesante es la inclusión de la telepatía con la aparición de un personaje femenino llamado Miki Sagusa la cual tiene poderes telequinéticos capaz de saber donde está Godzilla. El personaje, carismático, aparecerá como secundario en el resto de entregas hasta 1995. Sin duda, fantástica la escena en donde todos los niños telequinéticos enseñan lo que han soñado en forma de dibujo y todos ellos son Godzilla.
Por otro lado hay ciertos aspectos del film que rechinan. No contentos con tener un Súper-X en Godzilla (1984), en ésta tenemos al Súper-X 2, más y mejor que el anterior aunque técnicamente deje mucho que desear. Además con tantas subtramas: espionaje industrial, puñaladas entre gobiernos de diferentes países, persecuciones, tramas científicas, telepatía y además los monstruos gigantes... El conjunto se haga largo y por momentos bastante poco interesante hasta que aparece Godzilla. Además, no era necesario que la banda sonora fuera tan molestamente parecida a John Williams, por momentos parece que estés viendo un film de un Spielberg japonés, aunque se quisiera acercar al cine ochentero del momento, el resultado rechina. Y sencillamente horripilante el momento final en donde aparece la cara de la hija muerta del científico flotando en los cielos.
Godzilla contra Biollante es un film que merece más atención de la que tuvo, es un film que moderniza totalmente la saga con planteamientos novedosos aunque con las ansias de querer abarcar mil conceptos diferentes el film se vuelva algo irregular y caótico en su primera mitad pero imbatible en sus momentos monstruosos. La taquilla del film en Japón fue bastante floja con únicamente 2 millones de espectadores por lo que Toho decidió recuperar a los monstruos más famosos de la saga (King Guidorah o Mothra) y dejarse de modernidades. Por cierto, Godzilla contra Biollante se estrenó en video y LaserDisc en EEUU en 1992 y fue el primer film de la saga en llegar intacto (sin remontajes ni doblajes extraños).
(https://orientparadiso.blogspot.com/)
Por otro lado hay ciertos aspectos del film que rechinan. No contentos con tener un Súper-X en Godzilla (1984), en ésta tenemos al Súper-X 2, más y mejor que el anterior aunque técnicamente deje mucho que desear. Además con tantas subtramas: espionaje industrial, puñaladas entre gobiernos de diferentes países, persecuciones, tramas científicas, telepatía y además los monstruos gigantes... El conjunto se haga largo y por momentos bastante poco interesante hasta que aparece Godzilla. Además, no era necesario que la banda sonora fuera tan molestamente parecida a John Williams, por momentos parece que estés viendo un film de un Spielberg japonés, aunque se quisiera acercar al cine ochentero del momento, el resultado rechina. Y sencillamente horripilante el momento final en donde aparece la cara de la hija muerta del científico flotando en los cielos.
Godzilla contra Biollante es un film que merece más atención de la que tuvo, es un film que moderniza totalmente la saga con planteamientos novedosos aunque con las ansias de querer abarcar mil conceptos diferentes el film se vuelva algo irregular y caótico en su primera mitad pero imbatible en sus momentos monstruosos. La taquilla del film en Japón fue bastante floja con únicamente 2 millones de espectadores por lo que Toho decidió recuperar a los monstruos más famosos de la saga (King Guidorah o Mothra) y dejarse de modernidades. Por cierto, Godzilla contra Biollante se estrenó en video y LaserDisc en EEUU en 1992 y fue el primer film de la saga en llegar intacto (sin remontajes ni doblajes extraños).
(https://orientparadiso.blogspot.com/)
10 de junio de 2008
10 de junio de 2008
12 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo mismo, con el mismo nombre y las mismas características, en situaciones levemente diferentes. Godzilla siempre se comporta igual, y las películas de Godzilla, por suerte para la coherencia de la saga, pero por desgracia para los que vemos sus películas son mera repetición. Esta vez, la maravillosa excusa es luchar contra un rosa cruzada con una doncella y con el propio Godzilla. El resultado de esto es un precioso mutante que para variar, asolará Japón. Ya se sabe, si es extraterrestre, ataca Estados Unidos, y si es mutante, se conforma con Japón.
¿Que es tan (o más) grande, malo, feo y mal hecho que Biollante? Pues Godzilla. Claro. ¿Y como se convence al gran lagarto de que destruya a la flor mutante? Pues despertándole de la siesta, que siempre enfada. Si a mi me pasa, ¿como no le va a pasar a un mostrenco como Godzilla? Será proporcional, digo yo.
Quien gana el combate es algo que lo dejo al sufrimiento de quién vea la película. No seré yo quién quite toda la diversión.
Y ya lo siento, pero a mi no me vale eso de que la película es vieja y que antes no tenían los medios que hay ahora, porque lo que se ve, es una parte no definitiva de todo el conjunto; si el guión es bueno, las actuaciones valen, la fotografía es curiosa, etc., entonces la película puede ser buena. Aquí falla todo. Incluso intentando verla pensando en disfrutar de la propia necedad del film, sigue siendo una hecatombe.
Pero aún así, siempre queda un consuelo, que aquellos que la hemos sufrido lo sabemos; ¡Nosotros somos los letales!
¿Que es tan (o más) grande, malo, feo y mal hecho que Biollante? Pues Godzilla. Claro. ¿Y como se convence al gran lagarto de que destruya a la flor mutante? Pues despertándole de la siesta, que siempre enfada. Si a mi me pasa, ¿como no le va a pasar a un mostrenco como Godzilla? Será proporcional, digo yo.
Quien gana el combate es algo que lo dejo al sufrimiento de quién vea la película. No seré yo quién quite toda la diversión.
Y ya lo siento, pero a mi no me vale eso de que la película es vieja y que antes no tenían los medios que hay ahora, porque lo que se ve, es una parte no definitiva de todo el conjunto; si el guión es bueno, las actuaciones valen, la fotografía es curiosa, etc., entonces la película puede ser buena. Aquí falla todo. Incluso intentando verla pensando en disfrutar de la propia necedad del film, sigue siendo una hecatombe.
Pero aún así, siempre queda un consuelo, que aquellos que la hemos sufrido lo sabemos; ¡Nosotros somos los letales!
9 de abril de 2021
9 de abril de 2021
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El que escribe estas líneas no puede evitar fascinarse permanentemente por la longeva vida que han tenido algunas propiedades intelectuales que siempre han tenido muy poco que dar de sí. El caso del Kaiju Eiga me deja especialmente desconcertado, y las reflexiones sobre este subgénero son más pertinentes que nunca considerando el éxito comercial que está suponiendo el estreno en salas de Godzilla vs Kong. Si bien el imaginario fílmico del simio de Isla Calavera es más contenido y además escasamente variado en sus escasas iteraciones, el radioactivo dinosaurio (acepción sin duda vergonzante) cuenta a sus espaldas con varias decenas de títulos, repartidos durante varias décadas. Servidor tuvo claro que era este subgénero demente el que debía escudriñar para este dossier sobre el género monstruoso. De entre las tres eras cinematográficas de Godzilla, me detuve en uno de los títulos más aplaudidos de la era Heisei: Godzilla contra Biollante, dirigida por Kazuki Omori. Una desprejuiciada extravagancia que, sin embargo, encuentra en su macedonia tonal una coherencia intachable.
Al encarar un filme de estas características lo que cabría esperar es que no ofrezca más que un espectáculo ligero y carente de ambiciones de fanfarria, tortas y megalomanía monstruosa. Y durante varias secuencias de su metraje, muy logradas en su ejecución, sin duda Godzilla contra Biollante lo da. Pero ante todo lo que nos encontramos es un drama cargado de tragedia. Tragedia familiar compungida acompañada de un delicado lirismo. Y lo es, para asombro mayúsculo, sin resultar ridícula por el camino. Más aún considerando los elementos narrativos sobre los que construye la obra.
Que Godzilla contra Biollante surgiese con la intención de hacer realidad la historia de uno de sus aficionados (que logro dicho reconocimiento gracias a un concurso) marca irreversiblemente la estrafalaria y genuina naturaleza de esta entrega de la longeva franquicia, segunda tras una nueva versión del clásico fundacional estrenada años después de los últimos episodios de la era Showa. Observando ese título, cabría esperar que la nueva criatura, Biollante (de diseño tan disparatado como atractivo), fuese el núcleo del filme. Sin embargo, apenas dispone de unos minutos de metraje para su lucimiento. El foco está en otro elemento, el cuál solo podemos apreciar a través de un microscopio.
Paradójicamente, aquello que tan a menudo se critica como una de las mayores flaquezas de este tipo de películas es el corazón de Godzilla contra Biollante: la verborrea humana entre burócratas, militares y científicos. Gran parte de la historia se centra en las diatribas de lo que no dejan de ser maniquíes con bata, y su extensa y por lo general indiferente conversión científica recoge la mayor carga dramática de la película. La tragedia desgarradora que marca a los protagonistas, no en vano, está relacionada con unas células. Células de Godzilla mezcladas con las de una planta y, motivo principal del conflicto, lágrimas de una hija fallecida.
Esta conexión personal entre el padre doctor y la temible criatura llamada a enfrentarse con Godzilla se encuentra presente de manera tonal en los momentos climáticos del filme, bañando atmosféricamente las secuencias militares en las que los tanques y demás arsenal bélico se dispone a prevenir la aparición de los kaijus. Instantes que, al contrario que en sus homólogos americanos, nos implican por su sensible lirismo, puntuado a través de una elegante banda sonora. Un tono, por lo tanto, solemne para una narración cargada de elementos camp y que, además, no se resigna a agradar al fan con convincentes dosis de batalla. Diversión, disparate, suspense y drama. Y todo ello encajado de manera sorprendentemente orgánica. El entramado tonal y la integración de la banda sonora permite que una etapa derive a la otra sin estridencias, y el rigor con el que se lleva a cabo cada faceta del largometraje logra obtener como resultado una experiencia audiovisual sin duda limitada pero satisfactoria.
La reflexión que podemos sustraer del visionado de Godzilla contra Biollante es sin duda interesante para los estudios americanos: no son los elementos de sus películas de monstruos los que las hacen naufragar, sino la ejecución atmosférica con la que se llevan a cabo. Con la sensibilidad, estilo y detalle adecuados, se pueden obtener con los mismos ingredientes resultados cinematográficos mucho más estimulantes.
Al encarar un filme de estas características lo que cabría esperar es que no ofrezca más que un espectáculo ligero y carente de ambiciones de fanfarria, tortas y megalomanía monstruosa. Y durante varias secuencias de su metraje, muy logradas en su ejecución, sin duda Godzilla contra Biollante lo da. Pero ante todo lo que nos encontramos es un drama cargado de tragedia. Tragedia familiar compungida acompañada de un delicado lirismo. Y lo es, para asombro mayúsculo, sin resultar ridícula por el camino. Más aún considerando los elementos narrativos sobre los que construye la obra.
Que Godzilla contra Biollante surgiese con la intención de hacer realidad la historia de uno de sus aficionados (que logro dicho reconocimiento gracias a un concurso) marca irreversiblemente la estrafalaria y genuina naturaleza de esta entrega de la longeva franquicia, segunda tras una nueva versión del clásico fundacional estrenada años después de los últimos episodios de la era Showa. Observando ese título, cabría esperar que la nueva criatura, Biollante (de diseño tan disparatado como atractivo), fuese el núcleo del filme. Sin embargo, apenas dispone de unos minutos de metraje para su lucimiento. El foco está en otro elemento, el cuál solo podemos apreciar a través de un microscopio.
Paradójicamente, aquello que tan a menudo se critica como una de las mayores flaquezas de este tipo de películas es el corazón de Godzilla contra Biollante: la verborrea humana entre burócratas, militares y científicos. Gran parte de la historia se centra en las diatribas de lo que no dejan de ser maniquíes con bata, y su extensa y por lo general indiferente conversión científica recoge la mayor carga dramática de la película. La tragedia desgarradora que marca a los protagonistas, no en vano, está relacionada con unas células. Células de Godzilla mezcladas con las de una planta y, motivo principal del conflicto, lágrimas de una hija fallecida.
Esta conexión personal entre el padre doctor y la temible criatura llamada a enfrentarse con Godzilla se encuentra presente de manera tonal en los momentos climáticos del filme, bañando atmosféricamente las secuencias militares en las que los tanques y demás arsenal bélico se dispone a prevenir la aparición de los kaijus. Instantes que, al contrario que en sus homólogos americanos, nos implican por su sensible lirismo, puntuado a través de una elegante banda sonora. Un tono, por lo tanto, solemne para una narración cargada de elementos camp y que, además, no se resigna a agradar al fan con convincentes dosis de batalla. Diversión, disparate, suspense y drama. Y todo ello encajado de manera sorprendentemente orgánica. El entramado tonal y la integración de la banda sonora permite que una etapa derive a la otra sin estridencias, y el rigor con el que se lleva a cabo cada faceta del largometraje logra obtener como resultado una experiencia audiovisual sin duda limitada pero satisfactoria.
La reflexión que podemos sustraer del visionado de Godzilla contra Biollante es sin duda interesante para los estudios americanos: no son los elementos de sus películas de monstruos los que las hacen naufragar, sino la ejecución atmosférica con la que se llevan a cabo. Con la sensibilidad, estilo y detalle adecuados, se pueden obtener con los mismos ingredientes resultados cinematográficos mucho más estimulantes.
2 de noviembre de 2024
2 de noviembre de 2024
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Qué cosas. Biollante, mitad rosa, mitad Godzilla y con la inspiración del espíritu de una joven japonesa, es el monstruo más raro que han ofrecido en esta macrosaga de más de treinta filmes. La idea provino de un concurso para el público en general. Jopé, si dicho concurso, ganado por un odontólogo, se hubiese convocado unos añitos más tarde ¿se imaginan que hubiese ganado un monstruo gigante al estilo Chiquito de la Calzada?
La película es rara, incluso para los estándares de este subgénero. Biollante no da para mucho, así que tienen que añadir una supernave humana dirigida por control remoto como si fuese un dron y una chica con habilidades telekinéticas que podría ser de la Patrulla X. Todo ello para detener al lagarto nuclear.
Y de rebote, una trama de espionaje absurda y estéril, con corporaciones malignas estadounidenses y asesinos de algún estado petrolero del Oriente Medio, que quiere diversificar sus inversiones. Hay que decir que los guionistas tuvieron visión de futuro, aunque se equivocaron de objetivo, a los árabes les gusta más comprar a todos los deportistas y deportes al peso, pero no a monstruos radiactivos.
Tanto embrollo queda disimulado por el no parar de escenas de acción. Godzilla no gana para hundir barcos, destruir helicópteros, enfrentarse a sus enemigos, echar rayos por la boca, recibir impactos de todo tipo de armas, sufrir enfermedades y arrasar Osaka. Mucho trabajo acumulado para el Kaiju.
El filme se deja ver, y si eres fan de los Power Rangers hasta te puede hacer gracia las peleas de ambos monstruos, rodeados de maquetas. Entrañable.
La película es rara, incluso para los estándares de este subgénero. Biollante no da para mucho, así que tienen que añadir una supernave humana dirigida por control remoto como si fuese un dron y una chica con habilidades telekinéticas que podría ser de la Patrulla X. Todo ello para detener al lagarto nuclear.
Y de rebote, una trama de espionaje absurda y estéril, con corporaciones malignas estadounidenses y asesinos de algún estado petrolero del Oriente Medio, que quiere diversificar sus inversiones. Hay que decir que los guionistas tuvieron visión de futuro, aunque se equivocaron de objetivo, a los árabes les gusta más comprar a todos los deportistas y deportes al peso, pero no a monstruos radiactivos.
Tanto embrollo queda disimulado por el no parar de escenas de acción. Godzilla no gana para hundir barcos, destruir helicópteros, enfrentarse a sus enemigos, echar rayos por la boca, recibir impactos de todo tipo de armas, sufrir enfermedades y arrasar Osaka. Mucho trabajo acumulado para el Kaiju.
El filme se deja ver, y si eres fan de los Power Rangers hasta te puede hacer gracia las peleas de ambos monstruos, rodeados de maquetas. Entrañable.
2 de octubre de 2025
2 de octubre de 2025
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una película perfecta, pero perfecta para conciliar el sueño, por mas que intentaba mantener la atención no lograba evitar dar una cabezada tras otra.
Es la primera película de Godzilla después de mi nacimiento, esta es del 89 y yo del 88 y eso algo se nota en los efectos especiales que aunque aun son algo pobres mejoran bastante a las anteriores, pero quitando eso es más de lo mismo un Godzilla destructor que se enfrenta a otro monstruo en una batalla final, eso sí antes ya había atacado a una flor gigante.
La batalla final es algo mejor, pero sigue pareciéndome ridícula.
Es la primera película de Godzilla después de mi nacimiento, esta es del 89 y yo del 88 y eso algo se nota en los efectos especiales que aunque aun son algo pobres mejoran bastante a las anteriores, pero quitando eso es más de lo mismo un Godzilla destructor que se enfrenta a otro monstruo en una batalla final, eso sí antes ya había atacado a una flor gigante.
La batalla final es algo mejor, pero sigue pareciéndome ridícula.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana

