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The Dark Horse

Comedia El partido progresista nomina como candidato al zopenco Zachary Hicks (Guy Kibbee) al puesto de Gobernador. La secretaria del partido, Kay Russell, (Bette Davis) quiere contratar a su novio, Hal Blake (Warren William), como director de campaña, a pesar de que está en la cárcel por no pagar la pensión alimenticia a su ex mujer, Maybelle (Vivienne Osborne). Impresionado con sus capacidades, el comité del partido lo rescata de la cárcel y ... [+]
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10 de agosto de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
En el partido progresista llevan cuatro días de convención para elegir gobernador, sin conseguir desempatar a los dos principales candidatos. A la desesperada, los partidarios de uno, proponen a un candidato sorpresa desconocido para intentar así acaparar votos del otro candidato, y allanar el camino al suyo. Pero lo que nadie espera es que los partidarios de los principales candidatos se anulen entre sí, y acabe saliendo ganador el desconocido Zachary Hicks (Guy Kibbee), un auténtico simplón sin idea de política.

Ante el bochorno que se le avecina al partido, la secretaria Kay Russell (Bette Davis) propone contratar a un director de campaña que sea capaz de convertir a Hicks en gobernador, aunque parezca una tarea titánica. Lo que no cuenta es que mantiene una relación amorosa con el tal Hal Blake (Warren William), y que además está actualmente en prisión por no pagar la pensión alimenticia a su exmujer.

Por si la propia ineptitud del candidato no fuera suficiente escollo para Blake, la aparición de su exmujer (Vivienne Osborne), reclamándole el dinero que le debe, complicará la campaña de forma notoria.

Comedia ambientada en el mundo de la política que parece, en un principio, que va a tomar la senda capriana del personaje humilde y honesto que quiere luchar contra el partidismo y la corrupción. Pero es una idea que desechamos rápidamente al comprobar que Zachary es un completo inútil, que actúa de forma infantil, y encima se le nubla el juicio por unas faldas. La tensión del argumento pone el foco en Blake y sus intentos de llegar a final de campaña con posibilidad de victoria, sorteando los obstáculos que se encuentra en el camino.

Caras conocidas de la época para casi todos los personajes principales, donde brilla como de costumbre Bette Davis. Guy Kibbee hace de borrego que se zancadillea a sí mismo por su falta de luces, y Warren Williams está perfecto como manipulador de medios, y granujilla que desperdicia sus virtudes por su mala gestión del dinero.

Ya son varias las películas de Alfred E. Green que me han resultado interesantes y entretenidas, todas con un ritmo alto, condensando la historia en pocos minutos, y con habilidad para que en ese frenesí los actores se luzcan.

En esta cinta me ha llamado especialmente la atención el gran ambiente que se crea alrededor de todo lo concerniente a unas elecciones. Desde la convención inicial, pasando al día a día de la campaña promocional de Hicks, siempre se nota en pantalla la algarabía y frenesí de ese ambiente. Escenas dinámicas, cargadas de personas interactuando en la vorágine, generando una atmósfera contagiosa de expectación. Tiene buena mano además en las escenas de masas, desenvolviéndose de forma muy eficiente y dotando a la película de un empaque ciertamente atractivo.

Hablamos de ese aroma inconfundible del cine clásico que destilan las historias bien contadas, capaces de hablar de temas serios a través de las situaciones simpáticas de la comedia, y que hacían gala de una puesta en escena encomiable, aprovechando al máximo su modesto presupuesto.
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