arrow

El sabor de las cosas simples

Drama Después de una experiencia cercana a la muerte, el chef más reconocido de Francia se lanza a la búsqueda del sabor con el que un chef japonés le venció en un concurso en 1978 con un sencillo bol de ramen. (FILMAFFINITY)
Críticas 6
Críticas ordenadas por utilidad
escribe tu crítica
3
31 de mayo de 2023
11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una historia bastante floja nos presenta esta película francesa que dista mucho de ser entrañable para convertirse en un guion torpe.

Nos cuenta la historia de Gabriel Carvin, un prestigioso chef que acaba de conseguir su tercera estrella michelín, a pesar de ello no se encuentra bien y está al borde de una grave depresión. A eso se le suma que su esposa está teniendo una aventura. Cuando su mejor amigo le intenta hipnotizar le llega un gran recuerdo de cuando hubo en los años 70 un concurso de cocina en París y el quedo en segundo lugar tras un cocinero japonés que hizo un ramen riquísimo. Ni corto ni perezoso decide ir a Japón en busca de este cocinero para saber como le ha ido la vida y de paso conseguir la receta del famoso "Umami", un quinto sabor muy buscando en la alta cocina.

Pero no consigue el director Slony Sow levantar la película ni cuando llega al país nipón, la historia pierde fuerza e interés, llegando incluso a parecer un documental sobre curiosidades de Japón presentadas por Gerard Depardieu, el cual se dedica a deambular y a emborracharse de vez en cuando.

Depardieu se pasa la película de mal genio y refunfuñando por todo, confunde a los chinos con los japoneses, se mete en un hotel cápsula, no entiende ni palabra de todo lo que le dicen, enseña su cicatriz de operación de corazón a todo el mundo sin ningún sentido. Lo de ponerse un kimono y andar en bicicleta hasta una montaña es un completo absurdo (no sé si pretendía el director hacer algo gracioso) todo esto hace que no le cojas ningún aprecio, pero ni a él ni a ningún personaje secundario, ya que son todos fallidos por culpa de un pésimo guion.

Le falta totalmente sabor a este film sobre cocina.
Destino Arrakis.com
6
24 de marzo de 2023 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El sabor de las cosas simples es un menú degustación sobre la vida misma. Es un retrato de todo aquello que a veces creemos querer antes de que las circunstancias de nuestra existencia nos hagan ver que hay cosas mucho más importantes.

En la cinta se muestran distintos personajes que han perdido, en cierta manera, el rumbo de sus vidas, pero al final siempre hay un propósito para cada uno. Algunos lo llamarán destino, otros, casualidad y los que hayan apreciado el film lo llamarán umami. Ese sabor inexplicable, extraordinario e intenso es lo que hace que el resultado se perciba emocionalmente bueno pese a su simpleza. Siguiendo a estos protagonistas, la película nos deleita con un viaje literal y emocional sobre aquello que nos une, el amor, la pasión y la amistad.

No obstante, hay algunos roles un tanto insípidos e innecesarios en cuanto a la relevancia de la historia, ya sea porque no están muy definidos o porque no generan gran interés. Añadir que, en un principio, el chef principal no logra que empaticemos con él, pero poco a poco y junto con las relaciones que va forjando en el camino, compone una experiencia cultural y gastronómica que nos hace disfrutar de su aventura.

www.contraste.info
6
17 de junio de 2023 Sé el primero en valorar esta crítica
En la introducción de El sabor de las cosas simples (2022), segundo largometraje del cineasta francés de Slony Sow, un personaje equipara el hotel en el que trabaja, en el que sus habitaciones son capsulas que asemejan a ataudes, a la vida desvitalizada del cocinero más considerado en Francia, Gabriel Carvin (Gerard Depardieu). Es una secuencia que adelanta el encuentro de ambos personajes en un momento de transición (que también es geográfica pues acontece en Japón) en la vida del cocinero, quien, tras sufrir un operación a corazón abierto, se replantea su vida, una vida en la que su único incentivo era el tiempo que pasaba en la cocina, ya que sentía a su esposa, Louise (Sandrine Bonnaire) más lejana que las estrellas (esa distancia quedaba señalizada por el hecho de que ella fuera amante del crítico que le había lanzado al éxito a Carvin), y no consideraba que Jean (Bastien Bouillon), el hijo que tuvo con su primera esposa, dispusiera de las cualidades necesarias para ser su relevo como chef (ni su presente ni su futuro le ofrece incentivos, por eso se refugia en la cápsula de su cocina). Una sesión de hipnosis, con su amigo Rufus (Pierre Richard), despierta en él un impulso de recuperar el sabor de su vida a través de la búsqueda de cómo se consigue el sabor del umami, la receta de un chef japonés, Morita (Kyozo Nagatsuka), que le derrotó en un concurso cuarenta años atrás, y que ahora, para su sorpresa, regenta un modesto restaurante en una calle apartada (mientras que Gabriel dispone de toda una mansión). Una inmersión en el pasado pareciera la forma de reconstituir su aprecio por el presente y por las posibilidades de un futuro.

En los primeros pasajes destaca un brillante uso de las transiciones, asociaciones que unen a personajes, cuyo vínculo no se establecerá hasta ya avanzada la narración. El polvo blanco sobre la mesa de la cocina se asocia con la nieve que cae donde vive Mai (Sumire), nieta de Morita, y que padece un profundo estado de melancolía, por una decepción vital cuyo motivo no se conocerá hasta los pasajes finales (en cierto modo, ejerce de equivalente en la distancia geográfica con respecto a Carvin). En una de las más bellas secuencias, al son de la canción The bitter earth, de Dinah Washington mezclada con On the nature of daylight, de Max Richter (como fue por primera vez combinada, por Robbie Robertson, para la banda sonora de Shutter island, 2010, de Martin Scorsese), se conjuga el salto en paracaídas de Nino (Rod Paradot), el hijo de Gabriel con Louise, hasta llegar al suelo, con el gesto de Mai tumbándose en su cama. Un salto de alegría, con un desplome que rezuma tristeza.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Mai es un personaje que ejerce de reverso de Gabriel (a un plano de la operación de Gabriel le sucede otro de Mai tumbada en la cama mirando a unos corazones colgantes en el techo), pero de la misma manera que Gabriel reencontrará el sabor en su vida gracias al proceso de búsqueda, como un entrenamiento, que le plantea Morita, del sabor del Umami, Louise reencontrará el estímulo vital en su vida gracias a Nino (que ejercerá de dinamo o salto vital para reconstituir su disfrute por la vida tras la humillación que sufrió por parte de su anterior pareja). Aprender es viajar, le dirá Louise, a lo que replicará Nino que viajar es aprender. Perspectivas que se complementan en una narración, que colinda armónicamente con la excentricidad, y que conjuga diversas perspectivas, incluidas las recapacitaciones de Louisa con respecto a una relación que consideraba abocada al invierno emocional, y el afán de superación de Jean (que conseguirá la confianza de la carecía con respecto a sus aptitudes como cocinero). Si Rufus, antes de hipnotizar a Gabriel, encuentra, tras décadas dedicado a la pesca, una perla en una ostra, los personajes se revelan como reflejos de unos en otros en su búsqueda de esa perla que haga sentir que su vida no es una mera inercia mecánica o un sumidero de decepción.

Alexander Zárate
elcinedesolaris.blogspot.com
7
10 de octubre de 2023 Sé el primero en valorar esta crítica
Película tranquila, de las que empieza poco a poco a contarte la historia y los porque de esta. Hasta terminar de montar un puzzle.

El éxito de un chef francés, que casi muere, le abre los ojos de que no es feliz, que le falta algo para serlo. Y es un sabor el Umami, con lo que viaja a Japón, para enfrentarse a un cocinero japonés, que le venció en un antiguo certamen de cocina.

Y poco a poco se va reconstruyendo a él mismo con la búsqueda de ese sabor.
Y descubre que la felicidad no está en el éxito o el reconocimiento, sino en algo tan sencillo como disfrutar de la familia.

A mi me ha parecido interesante, ya que, la historia principal se nutre de historias que van sucediendo a su alrededor.

Le doy un 7, por su sencillez y lo fácil que te hace ir del punto A al B.
5
20 de octubre de 2023 Sé el primero en valorar esta crítica
La última cinta del director francés Slony Sow tiene como protagonistas a dos chefs que han cosechado mucho éxito a lo largo de su trayectoria en el mundo de la cocina. Por un lado, tenemos a un chef francés con problemas de sobrepeso y con una salud delicada (su peso y malos hábitos de vida le han conducido a padecer problemas de corazón) que se encuentra de pronto solo tras alcanzar el éxito profesional. Su mujer lo engaña con otro hombre y su primogénito no está a la altura de las altas expectativas que le impone, por lo que no lo considera un digno heredero de su imperio gastronómico. Parece tener una mejor relación con su hijo más joven (ambos son fruto de dos matrimonios diferentes) pero no le basta para sentirse feliz o realizado. Por otro lado, tenemos a un chef japonés que regenta un local mucho más modesto que el francés. Allí trabaja con su hija e intenta vivir una vida apacible y relajada en la que siempre busca alejarse de los recuerdos de su esposa fallecida. A pesar de haber ganado un importante concurso de cocina años atrás (en el que venció al chef francés y obtuvo el primer puesto) lo único que ocupa su mente a diario es el estado de su nieta (que padece depresión y se mantiene alejada de la sociedad tras haber descubierto unas fotos intimas suyas que su novio filtro sin su consentimiento en una página porno).


La vida de estas dos personas tan alejadas en un principio acabara por cruzarse cuando el chef francés decide hacer un viaje a Japón para conocer al chef japonés que lo derroto y descubrir el sabor del umami. En Japón descubrirá un nuevo sabor al que nunca había prestado la suficiente atención antes. Un sabor capaz de adentrar en tu interior y reconciliarte con la vida, ofreciéndote una segunda oportunidad.


He de decir que lo que más me ha gustado de la cinta han sido las conversaciones que mantiene el chef francés con un japonés al principio de la cinta (pese a ser de dos mundos y culturas diferentes, ambos descubren que han volcado su existencia únicamente en alcanzar el éxito profesional dejando de lado a su familia por lo que en su madurez sufren de soledad). También me ha parecido mucho más interesante la vida del chef japonés (y de su nieta que pone de manifiesto la realidad del sexting con la que tantas mujeres se enfrentan a diario) que la del chef francés y su familia. Le doy un 5 por que es una historia mil veces vista que no aporta nada lo suficientemente novedoso. Además, creo que Depardieu está muy sobreactuado y es lo peor de la cinta (no le acabo de pillar el punto cómico a verlo en kimono montado en una bicicleta ni a verlo entrar en albornoz en un restaurante japonés). La galería de personajes freak japoneses que nos cuelan con calzador (la tipa que le toca la guitarra a los cerdos para que su carne sea más sabrosa o el que hace dulces) tampoco tiene mucho sentido.


Al final más que una cinta que invite a la reflexión, el guion de Slony Sow parece una nueva edición de ‘’Españoles por el mundo’’ pero a lo ‘’Franceses por el mundo’’ con Gérard Depardieu viviendo extravagantes aventuras e invitándonos a recorrer los lugares más recónditos de Japón. Y no se al resto, pero a mí ni fu ni fa. Parece más un documental de viajes con ligeros toques de humor que otra cosa. El desenlace une a las dos familias de los chefs en un tramo final extremadamente dulce y acaramelado (tal vez demasiado cursi para mi gusto).


Posdata: La cinta está llena de referencias a los trabajos de Depardieu. Por ejemplo, se hace mención a ‘’Astérix y Obélix’’ y a ‘’Los miserables’’. Supongo que el director debe ser fanático del actor.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
  • Filters & Sorts
    You can change filter options and sorts from here
    arrow