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España España · San Sebastian
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Voto de kawenzotz:
6
Voto de kawenzotz:
6
Drama Kang vive solo en una casa grande. A través de los ventanales, mira hacia los árboles golpeados por el viento y la lluvia. Siente un dolor extraño de origen desconocido que apenas puede soportar y que afecta a todo su cuerpo. Non vive en un pequeño apartamento en Bangkok donde prepara platos tradicionales de su pueblo natal. Cuando Kang se reúne con Non en un cuarto de hotel, ambos hombres comparten su soledad.
20 de setiembre de 2020
4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ya tenía yo la mosca detrás de la oreja después de visionar el tráiler sin diálogos de ésta película taiwanesa que inauguraba la sección Zabaltegi del Zinemaldi y opta al premio Sebastiane que concede la asociación LGTBI Gehitu y la verdad es que seguirla hasta el final en la sesión del Trueba, a las diez y cuarto de la noche, es una gesta que no todo el público, crítica incluída, puede resistir.

El director malayo y residente en Taiwán Tsai Ming-Liang, pone a prueba los nervios y la paciencia de los espectadores con ésta historia minimalista y contemplativa sobre la soledad de dos hombres que ni siquiera en su encuentro íntimo, intenso y hermoso, eso sí, son capaces de salir de su estado de aparente apatía emocional en el que se encuentran. No sabemos nada de ellos ni de los porqués de sus acciones, pero es que tampoco sus acciones nos dicen mucho más sobre ellos de lo que vemos en la pantalla.

La sucesión de planos fijos y largos, que digo largos, larguísimos, puede llegar a ser agotadora puesto que nunca sabemos lo que va durar cada uno de ellos y después del primer toque de atención justo comenzar la película con un plano interminable en el que “Kang” ve llover por la ventana, uno cree que ya está preparado para todo lo que pueda suceder, hasta que “Non” se pone a lavar la comida y pelar un pepino con la misma parsimonia que todo lo demás. Es en ese mismo momento cuando das gracias al señor, aunque seas ateo convencido, de que no se le haya ocurrido cocinar un cardo con borraja o unas alubias con sacramentos orientales.
No se puede negar cierta similitud con la manera de hacer cine de Kim Ki Duk y aunque esté bastante lejos de atraparnos como en sus conocidas “Hierro7” o “Primavera, verano, otoño...”se puede apreciar un fino tacto para llevar a cabo una película que, no obstante, puede llevar a la desesperación a cualquier espectador occidental que se interese por la historia y decida asomarse a la pantalla.
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