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Voto de Luis Gayán:
7
Voto de Luis Gayán:
7
5,8
27.358
15 de diciembre de 2017
15 de diciembre de 2017
1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Jugaba yo con ventaja lo reconozco. No recordaba en absoluto la versión de Lumet de hace cuarenta años; así que todo era nuevo para mí. Estaba atento al tanto de los detalles puramente cinematográficos como las sorpresas que el guion nos va deparando. Diré sin más preámbulos que el film me ha gustado bastante, como casi todas las películas de Kenneth Branagh.
Hay, quién lo duda, un fuerte componente teatral, ya que la acción se desarrolla básicamente en un tren, algo delicioso para los que somos amantes de las locomotoras y vagones, pero Brannagh consigue hacer de la obra una obra plenamente cinematográfica. Ya no solo por los planos iniciales de Jerusalem o Estambul, que son francamente espectaculares, sino sobre todo por el desarrollo dentro del tren, del mítico Orient Expres. La cámara va acariciando cada detalle del Orient, va buscando los ángulos más inversímiles, como el contrapicado absoluto cuando se descubre el asesisanto, sin caer en ningún momento en el barroquismo o la gratuidad. También ayuda las escenas filmadas en el exterior nevado del tren acccidentado.
Hay, quién lo duda, un fuerte componente teatral, ya que la acción se desarrolla básicamente en un tren, algo delicioso para los que somos amantes de las locomotoras y vagones, pero Brannagh consigue hacer de la obra una obra plenamente cinematográfica. Ya no solo por los planos iniciales de Jerusalem o Estambul, que son francamente espectaculares, sino sobre todo por el desarrollo dentro del tren, del mítico Orient Expres. La cámara va acariciando cada detalle del Orient, va buscando los ángulos más inversímiles, como el contrapicado absoluto cuando se descubre el asesisanto, sin caer en ningún momento en el barroquismo o la gratuidad. También ayuda las escenas filmadas en el exterior nevado del tren acccidentado.

Decía Truffaut que las películas son trenes que avanzan en la noche. El de esta obra avanza entre gigantescas montañas nevadas con un fuerza e ímpetu extraordinario. No le está a la zaga, el estupendo elenco de actores. Casi sería imposible destacar a uno, aunque de tener que hacerlo lo haría con el mismo Kenneth Brannagh, imponente tras su extraordinario mostacho.
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