Anatomía de un asesinato
1959 

8,0
20.894
Drama
Frederick Manion (Ben Gazzara), un teniente del ejército, asesina fríamente al presunto violador de su mujer (Lee Remick). Ella contrata como abogado defensor a Paul Biegler (James Stewart), un honrado hombre de leyes. Durante el juicio se reflejarán todo tipo de emociones y pasiones, desde los celos a la rabia. Uno de los dramas judiciales más famosos de la historia del cine. (FILMAFFINITY)
17 de mayo de 2015
17 de mayo de 2015
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Antes que nada, mi renovado asombro ante la disparidad de criterios. Algunos 10 y algunos 2. Naturalmente estoy más cerca de los primeros.
Se puede criticar algo de esta película pero no reconocer que es un clásico más de medio siglo después no tiene un pase.
Aparte de la interpretación, lo mejor de la película es para mí la ambigüedad de todo, el tira y afloja, la indefinición que se aclara como una gran pirueta al final.
Ya se sabe que las películas de procesos tienen la mitad ganada porque el mismo proceso es en sí dramático con los papeles bien repartidos. Pero aquí se ha aprovechado eso de una manera magistral.
Bastaría la presencia de James Stewart, que nunca falla, pero es que todos los demás cumplen con creces. La cara de palo de Ben Gazzara se explica bien al final, como la frivolidad de su mujer. A saber qué había en realidad en esa pareja.
En fin, cuando una película aguanta como lo hace esta es porque hay arte.
Se puede criticar algo de esta película pero no reconocer que es un clásico más de medio siglo después no tiene un pase.
Aparte de la interpretación, lo mejor de la película es para mí la ambigüedad de todo, el tira y afloja, la indefinición que se aclara como una gran pirueta al final.
Ya se sabe que las películas de procesos tienen la mitad ganada porque el mismo proceso es en sí dramático con los papeles bien repartidos. Pero aquí se ha aprovechado eso de una manera magistral.
Bastaría la presencia de James Stewart, que nunca falla, pero es que todos los demás cumplen con creces. La cara de palo de Ben Gazzara se explica bien al final, como la frivolidad de su mujer. A saber qué había en realidad en esa pareja.
En fin, cuando una película aguanta como lo hace esta es porque hay arte.
30 de setiembre de 2020
30 de setiembre de 2020
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si usted está pensando en cometer un delito que sea en el pacífico pueblo de "Anatomía de un asesinato". En el peor de los casos le pillarán y será juzgado por un tribunal de personas entrañables y comprensivas. Si lo condenan lo razonable sería que su destino fuera la cárcel de las buenas personas, es decir: la penitenciaría de Shawshank de la película "Cadena perpetua". En ambos lugares sus habitantes son más buenos que un perro lazarillo.
El pueblo de "Anatomía de un asesinato" es una postal del pintor Norman Rockwell. El clima es perfecto, y los gorriones con su trinar dan los buenos días a los parroquianos. El espectador malpensado esperará, sin éxito, un giro argumental que ensucie aquellas limpias calles, pero nada logra mancillar la recta moral de la película, ni siquiera el asesinato. El teniente Manion (Ben Gazzara) en un arrebato matará de un disparo al presunto violador de su mujer y el juicio posterior se convertirá en la atracción de un pueblo donde nunca ocurre nada.
El pueblo de "Anatomía de un asesinato" es una postal del pintor Norman Rockwell. El clima es perfecto, y los gorriones con su trinar dan los buenos días a los parroquianos. El espectador malpensado esperará, sin éxito, un giro argumental que ensucie aquellas limpias calles, pero nada logra mancillar la recta moral de la película, ni siquiera el asesinato. El teniente Manion (Ben Gazzara) en un arrebato matará de un disparo al presunto violador de su mujer y el juicio posterior se convertirá en la atracción de un pueblo donde nunca ocurre nada.

Precisamente la peor parada es la sexy esposa del militar acusado, que turba con sus coqueterías la serenidad del pueblo. Lee Remick interpreta a una lolita pop que despierta el deseo de los hombres y deja tras de sí un rastro de color en el blanco y negro de la película. No importa el veredicto final del juicio contra Manion porque a ojos del espectador la condenada es ella.
La escena del juez, ese abuelito bonachón, paseando madrugador por las calles residenciales es de una placidez contagiosa. Su caminar sereno es la metáfora de un mundo moral en perfecto equilibrio. La América soñada por el macarthismo en una escena magistral.
La escena del juez, ese abuelito bonachón, paseando madrugador por las calles residenciales es de una placidez contagiosa. Su caminar sereno es la metáfora de un mundo moral en perfecto equilibrio. La América soñada por el macarthismo en una escena magistral.
10 de junio de 2007
10 de junio de 2007
18 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pues la verdad, me esperaba alguna novedad. Cómo esta película existen unas cuantas de la época, basada en tramas judiciales, en discursos en juicios y en asesinatos.
Para mí no aporta nada nuevo, sín embargo se deja ver, tiene algún que otro diálogo interesante y alguna que otra sátira del protagonista Stewart, que como siempre lo hace perfecto. También se debe destacar la actuación de Ben Gazzara, con una cara de chulo....Ya deja entrever el tema de los malos tratos en la mujer.
En resumen, metraje excesivo, para una cinta que no aporta nada nuevo y que a ratos se hace pesada.Pese a todo recomendable para los amantes de las películas judiciales
Para mí no aporta nada nuevo, sín embargo se deja ver, tiene algún que otro diálogo interesante y alguna que otra sátira del protagonista Stewart, que como siempre lo hace perfecto. También se debe destacar la actuación de Ben Gazzara, con una cara de chulo....Ya deja entrever el tema de los malos tratos en la mujer.
En resumen, metraje excesivo, para una cinta que no aporta nada nuevo y que a ratos se hace pesada.Pese a todo recomendable para los amantes de las películas judiciales
18 de enero de 2013
18 de enero de 2013
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Para una fanática del cine judicial como lo soy yo, el pulso narrativo que un director maneja es imprescindible. Otto Preminger logra en "Anatomía de un asesinato" dar cátedra al respecto.
Las más de 2 horas y media de metraje apenas se sienten y el argumento, tan intrigante como perfecto, se antoja crepuscular.
Los planos de Preminger son geniales, y eso que durante 2 tercios del film sólo se mueve en una sala de juzgado.
Aún así lo que más destaco son los diálogos, de una delicia suprema, siempre me ha gustado la forma en que se expresan en los dramas judiciales (y eso que a mí ni de lejos que me gusta la legislatura) pero la obra de Preminger supera a casi todas sus oponentes. No sólo contiene frases contundentes, o diálogos inteligentes, sino que también abre espacio al humor.
El reparto está en la cúspide, Stewart a la altura de sus aportes con Hitchcock, Lee Remick marca la ambigüedad requerida por el guión de una manera soberbia, Gazzara hace su debut a lo grande, y el resto del reparto se luce portentosamente cuando le toca.
Las más de 2 horas y media de metraje apenas se sienten y el argumento, tan intrigante como perfecto, se antoja crepuscular.
Los planos de Preminger son geniales, y eso que durante 2 tercios del film sólo se mueve en una sala de juzgado.
Aún así lo que más destaco son los diálogos, de una delicia suprema, siempre me ha gustado la forma en que se expresan en los dramas judiciales (y eso que a mí ni de lejos que me gusta la legislatura) pero la obra de Preminger supera a casi todas sus oponentes. No sólo contiene frases contundentes, o diálogos inteligentes, sino que también abre espacio al humor.
El reparto está en la cúspide, Stewart a la altura de sus aportes con Hitchcock, Lee Remick marca la ambigüedad requerida por el guión de una manera soberbia, Gazzara hace su debut a lo grande, y el resto del reparto se luce portentosamente cuando le toca.
Lo mejor: la ambigüedad constante de la historia y el final.
Lo peor: la introducción de los personajes es excesivamente larga.
Lo peor: la introducción de los personajes es excesivamente larga.
8 de setiembre de 2008
8 de setiembre de 2008
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
¡Qué placer es verlo a Stewart en uno de sus mejores papeles! Es tan creíble su actuación, tan desenvuelta, fresca y por momentos pedagógica. No creo que un aspirante a actor se pueda perder los momentos de Stewart frente al estrado, desafiando a la fiscalía y al juez. La película no me pareció gran cosa, a decir verdad, pero la frescura de ese, ya entonces, maduro actor me pareció insuperable. Los trabajos de Kathryn Grant y de Lee Remick están a la altura del guión y de sus personajes. La película es ideal para los estudiantes de cine, por la sencilla razón de que sabe contar con las imágenes muchísimo (además de que muestra otro tanto sobre "las normas sociales" de fines de los cincuenta). La película no decepciona en ningún momento, siempre lo mantiene a uno espectante, generando una atmósfera de suspenso que recorre las casi dos horas y media que dura el film (y siempre estamos esperando el momento en que el acusado pierda los estribos, porque algo en él no nos resulta del todo creíble).
Sólo véanla, la van a pasar bien entre la música de jazz y las pantomimas de Stewart sobre el estrado.
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