La huella del crimen 2: El caso de Carmen BrotoEpisodio
Thriller. Drama
El episodio relata el asesinato de una prostituta de lujo en Barcelona, a finales de los años cuarenta. Séptimo episodio de la serie temática "La huella del crimen", producida por Pedro Costa Musté para TVE en 1985, y compuesta por seis episodios independientes. En 1991 se amplió con cinco episodios más y una película, 'Amantes', de Vicente Aranda. (FILMAFFINITY)
3 de mayo de 2022
3 de mayo de 2022
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Carmen Broto fue una joven y atractiva mujer aragonesa que llegó a Barcelona durante los primeros años del franquismo.
En poco tiempo pasó de trabajar como sirvienta a codearse con los más importantes círculos de poder del régimen. Su nuevo oficio como prostituta de lujo, le permitió acercarse a las personalidades más influyentes de la sociedad barcelonesa y conocer sus entresijos. Carmen llevó una vida desenfrenada, plagada de lujo, poder y dinero que le arrastró a una muerte truculenta.
Historia de una sirvienta que fue creciendo en los círculos sociales para acabar teniendo tanta información de los altos poderes que no hubo más que remedio que tratar de acabar con ella con la política metida por medio y mucha gente asustada de los que sabía.
Sirvió este capítulo para ver cómo alguien que no era nadie supo embaucar a ricos y poderosos hasta tenerlos todos en sus manos, eso sí su palabrería la llevo a la perdición y a una muerte que... No me ha parecido una buena interpretación de Silvia Tortosa. La recordaba como una actriz más capaz. Un 6.
En poco tiempo pasó de trabajar como sirvienta a codearse con los más importantes círculos de poder del régimen. Su nuevo oficio como prostituta de lujo, le permitió acercarse a las personalidades más influyentes de la sociedad barcelonesa y conocer sus entresijos. Carmen llevó una vida desenfrenada, plagada de lujo, poder y dinero que le arrastró a una muerte truculenta.
Historia de una sirvienta que fue creciendo en los círculos sociales para acabar teniendo tanta información de los altos poderes que no hubo más que remedio que tratar de acabar con ella con la política metida por medio y mucha gente asustada de los que sabía.
Sirvió este capítulo para ver cómo alguien que no era nadie supo embaucar a ricos y poderosos hasta tenerlos todos en sus manos, eso sí su palabrería la llevo a la perdición y a una muerte que... No me ha parecido una buena interpretación de Silvia Tortosa. La recordaba como una actriz más capaz. Un 6.
20 de junio de 2023
20 de junio de 2023
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Prostitución, miseria, la Barcelona de mediados de Siglo XX, corrupción policial y desesperanza.
Una nueva entrega de una de la series más interesante de la historia de la Televisión Española.
Escuché hace años un Potcast sobre la protagonista, Carmen Broto, y su subida a los altares de la prostitución y el lumpen en una sociedad timorata, hipócrita, con tremendas desigualdades sociales y muy clasista.
Ya avisa la cinta que la solución que da la película no es exactamente la oficial, que no la hay, sino laque patrocina la imaginación del director.
Se narra con pulso el ambiente, la sordidez del asunto, la vida bohemia de una Barcelona de los años después de la guerra civil. Las noches locas, el alcohol, los excesos de todo tipo, la vida delincuencial.
Silvia Tortosa lo borda, me parece creíble, sensible y dulce, pero firme y cruel cuando lo requiere el momento, el contexto o los personajes. Tiene sus matices y me convence. Quizá al final, cuanto más intensidad de drama se requiere decae un poco. Pero en general funciona.
Una nueva entrega de una de la series más interesante de la historia de la Televisión Española.
Escuché hace años un Potcast sobre la protagonista, Carmen Broto, y su subida a los altares de la prostitución y el lumpen en una sociedad timorata, hipócrita, con tremendas desigualdades sociales y muy clasista.
Ya avisa la cinta que la solución que da la película no es exactamente la oficial, que no la hay, sino laque patrocina la imaginación del director.
Se narra con pulso el ambiente, la sordidez del asunto, la vida bohemia de una Barcelona de los años después de la guerra civil. Las noches locas, el alcohol, los excesos de todo tipo, la vida delincuencial.
Silvia Tortosa lo borda, me parece creíble, sensible y dulce, pero firme y cruel cuando lo requiere el momento, el contexto o los personajes. Tiene sus matices y me convence. Quizá al final, cuanto más intensidad de drama se requiere decae un poco. Pero en general funciona.
27 de diciembre de 2024
27 de diciembre de 2024
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hola, ¿estás sola? Alma en suplicio. La vida es sueño. Pim, pam, pum... ¡Fuego!
Este/o es muy flojo, la idea general es buena (los tejemanejes o trapicheos putiferios sórdidos, mezquindades y miserias a quintales, del poder reinante, de cómo utilizan a la pobre gente, El apartamento, a, Cataluña, los bajos fondos, a los detritus o escoria, de la sociedad, al lumpemproletaiado, a los trepas sin escrúpulos, pequeños delincuentes, confidentes, putas y putos, mangantes y maleantes de todo tipo o pelaje, como humanos retretes, desahogo, vicio nefando, usar y tirar, de la cadena, trófica), pero está muy mal desarrollada, llena de baches, disparates e imposibles o imposibilidades, pero ahora, en el spoiler, me refiero, espacio que no tiempo, me gustaría señalar dos simpáticos hechos o sucesos que me han llamado especialmente la atención por la enormidad, y profundidad, del socavón u horror.
(Spoiler aquí mismo por falta de espacio más abajo, me repito)
Veamos: se supone que la Muro, ese Arrebato, y la Tortosa (que pone empeño y guapura o belleza, vulgar elegancia, pero que ya era un poco mayor para el personaje, debía tener unos quince más de los que le corresponden, a la en cuestión parguela, carne de cañón, morralla, víctima propiciatoria, porque hablan de ella como si tuviera unos veinte, novata recién llegada, de estreno como que digamos, y Silvia estaba o andaba por los cuarenta, y, además, no lo hace muy bien, se pasa, resulta artificial, aunque el guion tampoco ayuda nada) son amigas del alma que comparten, piso, habitación y hasta cama si la cosa se tercia, en el filo de la navaja, cuando el frío arrecia, cualquier sábana es trinchera, bueno, pues de buenas a primeras actúan de la forma más absurda, como si acabaran de conocerse hoy mismo, la una le pregunta a la otra si es virgen y la otra a la una que de qué vive para tanto que luce o destaca, lo cual, esa charla encamada, no tiene ningún sentido, que dos amigas del alma, qué sería de mi sin ti, comentan, no sepan sin la una es puta y la otra la virgen María, no hay quién se lo crea, ni al que asó la manteca, pues así estamos, partiendo la pana, nada menos que en la posguerra de Barcelona, Marsé Juan, Rabos de lagartija y lo que te rondaré morena y, ya de pasó, el Guinardó, con semejantes errores de bulto a cuestas o contrapelo, haciendo el indio, pues sigamos, la fiesta, al de nada (eso también está muy mal, que el proceso de auge y el de caída sean tan premiosos, urgentes o precipitados), tras haber hecho la calle en un suspiro, empata o zorrea, se hace su novia, con/de un ultramillonario (de ultraderecha, fascista), un canto en los dientes, lo soñado, la lotería le ha tocado, y, ni corta ni perezosa, no se le ocurre otra cosa que liarse con un manguta que pasaba por allí y que tiene las peores trazas (como en Desayuno en diamantes, la zorra y el zorro, Hepburn y Peppard, de profesión prostitución, entrambos, afinidades electivas, comparten, derrengan), y te temes lo peor, que lo mande todo al garete, que por idiota redomada non plus ultra lo eche todo a perder más pronto que tarde, pero no, falsa alarma, a toda vela viento en popa, y en pompa, el culo o culete, no solo no le afecta, sino que prospera, adecuadamente progresa, monta negocio emporio propio piojo, mejunjes sicalípticos, izas, rabizas y colipoterras, mediante, con todo dios, al dente, la mujer, el hombre y el engranaje, desde el más pringado hasta el más alto gerifalte, en jodienda apenas hay diferencia que exaltar valga la pena de toda la condición humana, sin que el ultramillonario (de ultraderecha, fascista) de nada se cosque o entere o una mierda le importe, lógicamente, la mar de creíble, ni siquiera participe, su buen nombre, ni se lleve una (salva sea la) parte contratante del final montante, sin que haga caja, a pan y agua, y así transcurren los tortuosos minutos hasta que un buen día (llega el invierno aunque no quieras, y una mañas gris al despertarnos sentimos un crujío muy frío y seco, cerramos los ojos y pensamos: se nos rompió el amor de tanto usarlo), o mejor más bien una (Viaje al fin de la) noche, el citado susodicho interfecto ultramillonario (de ultraderecha, fascista) se entera o/y enfada, mucho rasga las vestiduras, como Tarzán en la jungla o selva, golpes de pecho se da, a mansalva, como si no hubiera un mañana, y dice que hasta ahí podíamos llegar, por encima de su cada vez cadáver, mandó parar, la máquina, pie en pared pone, que es una vergüenza que ella le hubiera estado ocultando sus deslices o meneos más concupiscentes o libidinosos, sus dineros o engendros a todo ese venéreo respecto, cuando, como decíamos, en verdad, no había estado ocultando nada, lo había hecho a la luz del día o de las luces de la ciudad, con balcones a la calle, sin disimulo ninguno, a lo bestia, a toda hora, Broto bruta, cohecho, prevaricación, tráfico de influencias y de blancos y blancas, sodomía, pedofilia, cualquier parafilia que imagines, imagina, avive el seso y despierte, despierta, abre los ojos, de todo un poco como en botica, aunque claro, como comenta ella despechada, él ahora se quiere casar con una señoritinga de no te menees, del Toboso Dulcinea, no conoce, no se para en barras, y ya ella le sobra, no puede estar más a su vera, verita, vera (como en Casablanca cuando se hacían, o hacía, Claude Rains, los sorprendidos o escandalizados, la gente es muy escandalosa y espantable, todo le asusta, se lleva las manos a la cabeza por nada, saca la antorcha, tira la primera piedra, de que allí, en el Rick's Cafe mismamente, se jugara o estuvieran jugando o jugase, hipocresía, caradura, de cemento armado, todo el mundo), pero es que ella a continuación, a más a más, monta la de Dios es Cristo, se emborracha como una cuba y suelta por esa de piñón boquita lo que no está escrito, sapos y culebras, maricas o maricones todos, putas, putos, putísimos, de la gran puta hijos del rock and roll, bienvenidos,
Este/o es muy flojo, la idea general es buena (los tejemanejes o trapicheos putiferios sórdidos, mezquindades y miserias a quintales, del poder reinante, de cómo utilizan a la pobre gente, El apartamento, a, Cataluña, los bajos fondos, a los detritus o escoria, de la sociedad, al lumpemproletaiado, a los trepas sin escrúpulos, pequeños delincuentes, confidentes, putas y putos, mangantes y maleantes de todo tipo o pelaje, como humanos retretes, desahogo, vicio nefando, usar y tirar, de la cadena, trófica), pero está muy mal desarrollada, llena de baches, disparates e imposibles o imposibilidades, pero ahora, en el spoiler, me refiero, espacio que no tiempo, me gustaría señalar dos simpáticos hechos o sucesos que me han llamado especialmente la atención por la enormidad, y profundidad, del socavón u horror.
(Spoiler aquí mismo por falta de espacio más abajo, me repito)
Veamos: se supone que la Muro, ese Arrebato, y la Tortosa (que pone empeño y guapura o belleza, vulgar elegancia, pero que ya era un poco mayor para el personaje, debía tener unos quince más de los que le corresponden, a la en cuestión parguela, carne de cañón, morralla, víctima propiciatoria, porque hablan de ella como si tuviera unos veinte, novata recién llegada, de estreno como que digamos, y Silvia estaba o andaba por los cuarenta, y, además, no lo hace muy bien, se pasa, resulta artificial, aunque el guion tampoco ayuda nada) son amigas del alma que comparten, piso, habitación y hasta cama si la cosa se tercia, en el filo de la navaja, cuando el frío arrecia, cualquier sábana es trinchera, bueno, pues de buenas a primeras actúan de la forma más absurda, como si acabaran de conocerse hoy mismo, la una le pregunta a la otra si es virgen y la otra a la una que de qué vive para tanto que luce o destaca, lo cual, esa charla encamada, no tiene ningún sentido, que dos amigas del alma, qué sería de mi sin ti, comentan, no sepan sin la una es puta y la otra la virgen María, no hay quién se lo crea, ni al que asó la manteca, pues así estamos, partiendo la pana, nada menos que en la posguerra de Barcelona, Marsé Juan, Rabos de lagartija y lo que te rondaré morena y, ya de pasó, el Guinardó, con semejantes errores de bulto a cuestas o contrapelo, haciendo el indio, pues sigamos, la fiesta, al de nada (eso también está muy mal, que el proceso de auge y el de caída sean tan premiosos, urgentes o precipitados), tras haber hecho la calle en un suspiro, empata o zorrea, se hace su novia, con/de un ultramillonario (de ultraderecha, fascista), un canto en los dientes, lo soñado, la lotería le ha tocado, y, ni corta ni perezosa, no se le ocurre otra cosa que liarse con un manguta que pasaba por allí y que tiene las peores trazas (como en Desayuno en diamantes, la zorra y el zorro, Hepburn y Peppard, de profesión prostitución, entrambos, afinidades electivas, comparten, derrengan), y te temes lo peor, que lo mande todo al garete, que por idiota redomada non plus ultra lo eche todo a perder más pronto que tarde, pero no, falsa alarma, a toda vela viento en popa, y en pompa, el culo o culete, no solo no le afecta, sino que prospera, adecuadamente progresa, monta negocio emporio propio piojo, mejunjes sicalípticos, izas, rabizas y colipoterras, mediante, con todo dios, al dente, la mujer, el hombre y el engranaje, desde el más pringado hasta el más alto gerifalte, en jodienda apenas hay diferencia que exaltar valga la pena de toda la condición humana, sin que el ultramillonario (de ultraderecha, fascista) de nada se cosque o entere o una mierda le importe, lógicamente, la mar de creíble, ni siquiera participe, su buen nombre, ni se lleve una (salva sea la) parte contratante del final montante, sin que haga caja, a pan y agua, y así transcurren los tortuosos minutos hasta que un buen día (llega el invierno aunque no quieras, y una mañas gris al despertarnos sentimos un crujío muy frío y seco, cerramos los ojos y pensamos: se nos rompió el amor de tanto usarlo), o mejor más bien una (Viaje al fin de la) noche, el citado susodicho interfecto ultramillonario (de ultraderecha, fascista) se entera o/y enfada, mucho rasga las vestiduras, como Tarzán en la jungla o selva, golpes de pecho se da, a mansalva, como si no hubiera un mañana, y dice que hasta ahí podíamos llegar, por encima de su cada vez cadáver, mandó parar, la máquina, pie en pared pone, que es una vergüenza que ella le hubiera estado ocultando sus deslices o meneos más concupiscentes o libidinosos, sus dineros o engendros a todo ese venéreo respecto, cuando, como decíamos, en verdad, no había estado ocultando nada, lo había hecho a la luz del día o de las luces de la ciudad, con balcones a la calle, sin disimulo ninguno, a lo bestia, a toda hora, Broto bruta, cohecho, prevaricación, tráfico de influencias y de blancos y blancas, sodomía, pedofilia, cualquier parafilia que imagines, imagina, avive el seso y despierte, despierta, abre los ojos, de todo un poco como en botica, aunque claro, como comenta ella despechada, él ahora se quiere casar con una señoritinga de no te menees, del Toboso Dulcinea, no conoce, no se para en barras, y ya ella le sobra, no puede estar más a su vera, verita, vera (como en Casablanca cuando se hacían, o hacía, Claude Rains, los sorprendidos o escandalizados, la gente es muy escandalosa y espantable, todo le asusta, se lleva las manos a la cabeza por nada, saca la antorcha, tira la primera piedra, de que allí, en el Rick's Cafe mismamente, se jugara o estuvieran jugando o jugase, hipocresía, caradura, de cemento armado, todo el mundo), pero es que ella a continuación, a más a más, monta la de Dios es Cristo, se emborracha como una cuba y suelta por esa de piñón boquita lo que no está escrito, sapos y culebras, maricas o maricones todos, putas, putos, putísimos, de la gran puta hijos del rock and roll, bienvenidos,
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
a lo que añade, para que nada nos falte, la amenaza de que los va a denunciar tan seguramente, botarate, que van a saber lo que vale un peine, que no la conocen, sea, la más lista de la clase, intelectual cociente por las nubes, suma y sigue, sube que te sube, en el disparadero, explota mi puta cabeza, como si acabara de caerse de un guindo o tuviera o tuviese serios problemas mentales tan cognitivos, ni la o con un canuto, nadie al volante, pío pío, o como si buscara o buscase al fin y al cabo que de una vez por todas, a todo correr, la mataran a la pobre, dios, llévame, por la vía rápida, eutanasia, Pedro, Almodóvar, que estás en los cielos, obispo primero, todos los caminos llevan a Roma, bien está lo que bien acaba, muerta la perra, se acabó la rabia, qué descansada una se queda, aquí paz y después gloria, el Chungking express suicidio, el acabose definitivo, apocalipisis now, holocausto, yo me inmolo, con todo, vamos, kamikaze, sin luces ninguna (como Bruce Willis en La jungla de cristal cuando, en un, repente, obedeciendo órdenes, barrio de negros, se ponía un cartel en el que decía que odiaba, precisa casualmente, sí, a los negros), en fin, nacer para esto, sin comerlo ni beberlo, y como estas anécdotas estupefacientes psicotrópicas pericolosas varias más hasta en las sopas más calientes loco yo me estoy volviendo... (basta ya, esto podría ser interminable, debería parar, nunca mais).
¿A él no lo matan para tener a alguien a quien cargar tanto mochuelo, un chivo expiatorio, un culpable o responsable de tanta muerte o tumba, de un gatuperio descalzaperros tan acojonante o espantoso lisérgico?
Ella acaba como el rosario de la aurora, de la peor de las maneras, dando pena a la afrenta, y el mundo marcha o sigue con su rutinaria deriva burocrática asesina, a quién le importa, nada, los que mandan siguen mandando, de su capa un sayo, y los que obedecen, pringando, mientras agonizo, arriba y abajo, que la siguiente remesa pase, venga, siempre se repite la misma historia, ya no puedo más, ya no puedo más, estoy harto de rodar como una noria, vivir así es morir de amor, vivo sin vivir en mí y tan alta dicha espero que muero porque no muero, vamos.
¿A él no lo matan para tener a alguien a quien cargar tanto mochuelo, un chivo expiatorio, un culpable o responsable de tanta muerte o tumba, de un gatuperio descalzaperros tan acojonante o espantoso lisérgico?
Ella acaba como el rosario de la aurora, de la peor de las maneras, dando pena a la afrenta, y el mundo marcha o sigue con su rutinaria deriva burocrática asesina, a quién le importa, nada, los que mandan siguen mandando, de su capa un sayo, y los que obedecen, pringando, mientras agonizo, arriba y abajo, que la siguiente remesa pase, venga, siempre se repite la misma historia, ya no puedo más, ya no puedo más, estoy harto de rodar como una noria, vivir así es morir de amor, vivo sin vivir en mí y tan alta dicha espero que muero porque no muero, vamos.
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