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Buscando justicia

Drama Historia real del joven abogado Bryan Stevenson (Jordan) y de su histórica batalla por la justicia. Después de licenciarse en Harvard, Bryan recibe ofertas de trabajo muy lucrativas. Pero él prefiere poner rumbo a Alabama para defender a personas que han sido condenadas erróneamente o que carecían de recursos para tener una representación legal adecuada, y lo hace con el apoyo de la activista local Eva Ansley (Larson). Uno de sus ... [+]
Críticas 47
Críticas ordenadas por utilidad
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7
3 de marzo de 2020
46 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil
Se equivocan de persona, afirma el personaje interpretado por Jamie Foxx cuando es injustamente detenido. A lo que el policía le replica: "se exactamente qué clase de persona eres". Soy inocente afirma otro condenado, recibiendo por toda contestación: "es igual, si no eres tú, el culpable será otro negro igual que tú". Y la respuesta con la que lidia un tercer procesado es igual de rotunda: "sólo con mirarte tengo la certeza de que eres culpable".

El sistema judicial acaba refrendando esas espontáneas y profundas convicciones policiales porque el racismo trasciende la balanza de la justicia, su principio de que todos son iguales ante la ley. Los despoja (en este caso a los negros o afroamericanos) de su consustancial condición de personas dejándolos sin derechos y situándolos al margen del sistema judicial. A los negros se les aplica otra principio de igualdad muy distinto (no todos los principios de igualdad son iguales), letal para ellos: todos los negros son iguales, distintos e inferiores a los blancos. Así opera el racismo, distorsionando una realidad desde su raíz más profunda. Se les condena por ser negros y la única manera de la que pueden salir airosos es demostrar que son blancos, algo del todo imposible.
Jamie Foxx & Michael B. Jordan
Sobre reflexiones parecidas se extiende este contenido y comedido alegato judicial contra el racismo y, en menor medida, también contra la pena de muerte, más centrado en la repercusión a todos los niveles de quienes lo padecen que en los racistas. Estos últimos, por más que se demuestre su absoluta falta de moralidad, su corrupción retorciendo y utilizando a su antojo el sistema judicial para condenar a personas que saben inocentes, apenas son juzgados, su culpabilidad siempre aparece difuminada.

Tiene un punto en común, quizá no suficientemente tratado (spoilers), y más de una referencia a la icónica y excepcional "Matar a un ruiseñor" (Robert Mulligan,1962), ya que se desarrolla en el mismo lugar, en Alabama, aunque unos 50-60 años después, con lo que se pone de manifiesto la gran resistencia del racismo a desaparecer.

Es notable en todos los sentidos, manteniendo el interés y describiendo ordenada y desapasionadamente los hechos en los que se inspira, sin exceso de sentimentalismo, con una excepción, que lejos de perjudicarle le beneficia. Eso sí, es previsible y algo monótona, le falta chispa, especialmente en la construcción de su pareja protagonista, unos abogados presentados con demasiada sobriedad, sin matices cinematográficamente hablando, aunque los siempre excelentes Michael B.Jordan y Brie Larson lo compensen con su particular carisma, Lo que contrasta con los papeles secundarios, algunos de lo más minimalista, mejor construidos y excelentemente interpretados, lo que constituye un gran acierto del director y de los responsables del casting.
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spoiler:
Comparte con " Matar a un Ruiseñor" un aspecto concreto, el componente sexual como detonante de la injusticia. Aquí tratan de inculpar por todos los medios al personaje interpretado por Jaime Foxx porque había mantenido relaciones sexuales con una mujer blanca, algo que el racismo no puede tolerar de ninguna manera, por lo que acaban falseando todas las pruebas para inculparlo. Esa conducta atenta contra su primer y fundamental postulado, la radical distinción racial de unos frente a otros, y constituye una prueba viviente de que no existe tal antagonismo racial, que incluso se atraen.

También creo que no trata con suficiente detalle el hecho de que la absolución final del protagonista se produzca después de que su caso saliera en los medios. Los medios de comunicación le volvieron a otorgar al acusado la condición de persona, incluso de persona relevante (no todos los blancos salen en los medios), alguien al que el sistema judicial ya no puede expulsar con tanta facilidad, como si no existiera. Precisamente por eso muchos abogados acaban recurriendo a los medios como agua de mayo, como una inestimable ayuda en su defensa, porque les otorga a sus defendidos una visibilidad y una notoriedad extra, porque les confiere humanidad, lo que dificulta la acción punitiva de los jueces.
6
5 de marzo de 2020
29 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
Transcurrido un razonable periodo de cuarentena autoimpuesta y recuperado ya de los estragos soporíferos causados por el multi-oscarizado “Parásito” que me dejó para el arrastre, acudo nuevamente a las salas para ver “Cuestión de justicia”, una película que he disfrutado mucho.

Que un joven renuncie a un próspero -y lucrativo- futuro como abogado por ayudar a los más desfavorecidos del sistema legal estadounidense es ya digno de mención; pero si además añadimos unas buenas interpretaciones, diálogos inteligentes y un mensaje esperanzador, contamos con todo lo necesario para disfrutar de un espectáculo francamente entretenido.

El argumento no puede ser más sencillo y la temática ha sido tratada en el cine en múltiples ocasiones, con lo que se vuelve a demostrar que con pocos –pero buenos- ingredientes puede aún cocinarse un magnífico cocido.
JLB
8
27 de febrero de 2020
20 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Buscando Justicia nos cuenta la historia de un abogado que hizo historia en cuanto a su lucha por la verdadera justicia. Con una duración de 136 minutos, desde el principio hasta casi el final veremos un verdadero drama con todas las letras, gracias a las excelentes actuaciones y un manejo de historia que va de menos a más. Just Mercy aprueba, y por mucho.

La película de Cretton logra que, como espectadores, podamos sentirnos bastante identificados con los personajes principales, sobre todo con los que interpretan Michael B Jordan y Jamie Foxx. Y no estoy hablando exclusivamente de ser un abogado o ser alguien acusado falsamente y próximo a morir en la silla eléctrica. sino de las sensaciones que estos dos personajes van experimentando a lo largo de la trama: decepción, ira, tristeza y venganza, por nombrar algunos. Si bien la película se puede llegar a sentir lenta por momentos, personalmente logra enganchar desde el primer momento.

Tal como decía arriba, las actuaciones de todos los personajes son buenas (no muchos deslumbran), pero más las de Foxx y Jordan, al ser los más principales dentro de la narrativa y, a su vez, los que más importancia tienen y más van a estar desarrollados. La química entre ellos además es muy buena, logrando que uno verdaderamente sienta que se apoyan mutuamente frente a todas las adversidades que se les presentan. 
Michael B. Jordan
El director logró contar correctamente una historia conmovedora, que está bastante bien acompañada por las actuaciones. También quiero destacar el contexto que hay detrás, que termina siendo bastante más profundo de lo que parece. La música también me pareció bastante correcta y bien utilizada en los momentos de mayor conmoción, sobre todo en algunos personajes determinados (que no mencionaré por spoilers). 
6
23 de enero de 2020
16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nada más empezar la película hay uno de los presos que canta, le tratan con brutalidad, pero él canta. Canta para huir de toda la injusticia, canta para sentirse libre, canta para estar con sus seres queridos, canta para estar lo más lejos posible de ese lugar. Canta porque no hay justicia para él.

Duro drama que me recuerda algo al caso de Steven Avery. Y aunque uno es blanco y el protagonista es negro, los casos se parecen a excepción de que uno es motivado por temas raciales y el otro por estatus social. Falsificación de pruebas y testimonios forzados, lo que haga falta con tal de pillar y hacer pagar a alguien. Y si además es el paleto o el negro del pueblo, mejor.
¿Cuántos casos habrá habido más de gente erróneamente condenada a base de manipulación por parte de aquellos que se supone que juraron proteger y servir? Cargos policiales que abusan de su poder impunemente.

No nos olvidemos de aquellos que murieron en la cárcel de manera injusta, ya que fácilmente podríamos experimentar este tipo de "justicia" en nuestras carnes. Tampoco hay que olvidar a aquellos que hacen todo lo posible para poner remedio a estas atrocidades.
Le he dado un 6/10.

Saludos.
7
1 de marzo de 2020
13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bryan Stevenson (Michael B. Jordan), recién licenciado en Derecho por Harvard llega a Monroeville a finales de los años ochenta con el objetivo de defender a los negros encarcelados en el corredor de la muerte. Son víctimas de sentencias racistas por parte de tribunales arbitrarios. Alabama sigue llenas de hombres entre rejas por ser negros.

Todo este estado de cosas se hacen evidentes cuando Stevenson solicita abrir el juicio de Johnny D. McMillan (un espléndido Jamie Foxx), convicto por la muerte de una chica blanca, todo ello sin pruebas irrefutables, más bien al contrario. Stevenson pretende reabrir el caso haciendo que el testigo principal (blanco), se retracte de la falsa acusación que en su momento hizo. Si la cosa no va bien, McMillan será ejecutado.

Buena la dirección Destin Cretton que sigue un guion bien escrito por él mismo junto a Andrew Lanham, adaptación del libro de memorias de Bryan Stevenson (2014): Jut Mercy: A Story of Justice and Redemption. La historia se mueve en el terreno predecible de un filme basado en hechos reales. En ocasiones el guion parece simple, con tendencia a aleccionar, con sobrados subrayados sobre el racismo y lo mala que es la policía de Alabama. A cambio, mantiene la tensión sobre el destino del encausado McMillan, incluso aunque se prevea lo que va a ocurrir.
Michael B. Jordan & Jamie Foxx
No es un filme original, pues Hollywood ha hecho ya otras películas sobre la pena de muerte en clave de melodrama procesal y carcelario. Pero aporta la novedad de que, además de denunciar la pena capital, también cuestiona la Justicia, o sea la conjunción jurisdicción-policía en el Sur, donde los negros acusados son prácticamente prejuzgados con procesos e investigaciones irregulares. Podemos presenciar a lo largo del metraje situaciones violentas de racistas blancos contra negros indefensos, o por parte de las fuerzas del orden y de la justicia.

El reparto es un valor y sostén de la película gracias a los actores, con un brillante Michael B. Jordan que está muy convincente, al igual que Jamie Foxx, más contenido que en otras ocasiones; y hay que sumar la estupenda Brie Larson en el papel de Eva Ansley, la principal ayudante de Stevenson en la organización que funda (Equal Justice Initiative). Destaca igualmente el sutil trabajo de Rob Morgan que interpreta al reo que será ajusticiado.
Este cuarto largometraje de Cretton es una propuesta tradicional que tiene el sabor de las películas clásicas de juicios, con momentos genuinos y trascendentes en los cuales se sintoniza (empatiza) con los personajes principales. Sin embargo la película, por más que interesante, no acierta a calar sustancialmente, no tiene la fuerza ni la entidad que a priori parece querer asumir como cinta. De esta guisa, la obra de Cretton, siendo notable, no alcanza el sobresaliente.
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