Park
2016 

5,4
242
30 de junio de 2017
30 de junio de 2017
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
La primera película que he visto este año en esa gran y muy atractiva iniciativa de Filmin que es el Atlántida Film Festival, es esta obra griega, a la que le tenía ganas tras su premio en la sección 'Nuevos Directores' del Festival de San Sebastián.
Visto lo visto, lo cierto es que no me parece gran cosa, pese a algunos evidentes aciertos. Está facturada con cierto estilo -no demasiado original en cualquier caso- y es observadora, pero tiene el problema de que le falta chicha argumental. Es más de esas que sólo reflejan la cotidianidad de unos personajes más que contar propiamente una historia. Algunas ideas están bien, tiene un interesante poso de reflexión en la parte final (la fiesta con los turistas daneses en la playa, especialmente), y los nihilistas y perdidos chicos que la protagonizan no están mal dirigidos.
Por otra parte, y como se ha comentado, es cierto que esto es como si Larry Clark hubiera hecho una película en Grecia, aunque sin su explicitud sexual y nudista.
Visto lo visto, lo cierto es que no me parece gran cosa, pese a algunos evidentes aciertos. Está facturada con cierto estilo -no demasiado original en cualquier caso- y es observadora, pero tiene el problema de que le falta chicha argumental. Es más de esas que sólo reflejan la cotidianidad de unos personajes más que contar propiamente una historia. Algunas ideas están bien, tiene un interesante poso de reflexión en la parte final (la fiesta con los turistas daneses en la playa, especialmente), y los nihilistas y perdidos chicos que la protagonizan no están mal dirigidos.
Por otra parte, y como se ha comentado, es cierto que esto es como si Larry Clark hubiera hecho una película en Grecia, aunque sin su explicitud sexual y nudista.
Nota: 5,5
4 de junio de 2017
4 de junio de 2017
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El nuevo cine griego ha cogido un rumbo del que es difícil apartar la mirada (también mantenerla sin pestañear). Nuevos realizadores abarcan temas tan destructivos como la sociedad en la que conviven, y desde puntos de vista tan distintos como extremistas todos son capaces de sacar una misma conclusión, una ausencia de virtudes en la sociedad que avanza por este futuro que para ellos resulta tan marcadamente incierto.
Así conocemos a Sofia Exarchou, novata en lo de afrontar largometrajes, que con Park demuestra tener claros los conceptos que quiere representar con su cine. No en vano consiguió varios galardones con la película. Desde hace años vemos como las jóvenes promesas nos muestran una Grecia vacía de valores, derruida desde sus pilares más fundamentales. Park no se aleja para nada de esta idea, es más, la enfatiza desde sus primeros planos al concentrar parte de la acción en una ya abandonada Villa Olímpica, un terreno industrializado y decadente, donde algunos jóvenes (unos todavía niños, otros abandonando poco a poco la adolescencia) cursan ejercicios físicos que se alejan de toda legalidad deportiva. Con unos pocos minutos donde aproxima la cámara a sus cuerpos y rostros exhaustos por el esfuerzo mientras compañeros gritan sin cesar, demuestra su interés por dignificar una generación perdida sin límites concretos. Solo unos minutos que bastan para crear toda la historia, pero donde Sofia solo ha mostrado la punta del iceberg.
Así conocemos a Sofia Exarchou, novata en lo de afrontar largometrajes, que con Park demuestra tener claros los conceptos que quiere representar con su cine. No en vano consiguió varios galardones con la película. Desde hace años vemos como las jóvenes promesas nos muestran una Grecia vacía de valores, derruida desde sus pilares más fundamentales. Park no se aleja para nada de esta idea, es más, la enfatiza desde sus primeros planos al concentrar parte de la acción en una ya abandonada Villa Olímpica, un terreno industrializado y decadente, donde algunos jóvenes (unos todavía niños, otros abandonando poco a poco la adolescencia) cursan ejercicios físicos que se alejan de toda legalidad deportiva. Con unos pocos minutos donde aproxima la cámara a sus cuerpos y rostros exhaustos por el esfuerzo mientras compañeros gritan sin cesar, demuestra su interés por dignificar una generación perdida sin límites concretos. Solo unos minutos que bastan para crear toda la historia, pero donde Sofia solo ha mostrado la punta del iceberg.

Siendo los adultos una simple anécdota en esta historia, Exarchou emplea distintas técnicas narrativas para llegar a unos mismos temas recurrentes, como la dispersión de la sociedad (griega), la llegada a la etapa adulta y la sexualidad. Con unos pocos personajes aborda todos los flancos desde varios puntos de vista, estirando alegorías y alejándose en cierto modo de la constante de directores como Giorgios Lanthimos, Athina Rachel Tsangari o Alexandros Avranas, todos dispuestos a utilizar el absurdo y la frialdad como discurso para esta misma meta, empleando como excusa las maleables mentes de jóvenes con un mundo todavía por descubrir. Ella prefiere llevar lo físico a un punto más emocional (Attenberg, debut de Tsangari, se mantenía en una línea entre el bien y el mal), aprovechando lo impredecible de la actuación de sus jóvenes y la fiereza de sus respuestas emotivas para resultar más cercana.
Pero es una proximidad fantasma cuando solo el físico parece estar al alcance de nuestras manos, no así unos sentimientos depravados por su sinceridad y tendencia a lo primitivo. Contraponiendo a un espacio frío, metálico y zafio, la realizadora se afana en mostrar la naturaleza en su estado de gracia, sin conseguir que ese entorno manipule sus actos.
Pero es una proximidad fantasma cuando solo el físico parece estar al alcance de nuestras manos, no así unos sentimientos depravados por su sinceridad y tendencia a lo primitivo. Contraponiendo a un espacio frío, metálico y zafio, la realizadora se afana en mostrar la naturaleza en su estado de gracia, sin conseguir que ese entorno manipule sus actos.

Sofia Exarchou vacía sus intenciones de elementos dispersos: no hay música, apenas unos pocos planos generales que nos sitúen, sin discursos preestablecidos. Aglutina a la masa para el caos, reuniendo a los jóvenes ante actividades físicas, sin implicaciones sentimentales, un pulso con la fuerza social. En cambio aísla a unos pocos para conseguir lo contrario, el caos interno, el que se convierte en reflexión personal y transmite un mensaje de crecimiento, instaurando pequeñas grietas en su hilo conductor, más perdidos cuando más cerca están de romper cualquier lazo que quedara con la inocencia. Es tal vez la joven gimnasta el personaje más maleable para los efectos que se buscan con Park, permitiendo jugar con las formas de su cuerpo y con algo que simula sentimientos encontrados ante el uso del mismo y su implicación.
Ya sabéis, la juventud es salvaje, indómita si los límites no están presentes. Siempre dispuestos a dejarnos llevar por los tornillos sin fin de la vida nos amoldamos al amor productivo de los animales como un canto a la universalidad, a los cuerpos cercenados por el ejercicio como un abuso del circo, las peleas gratuitas como un alimentado estatus social y los turistas en el papel de peones que con su dinero y distancia moral tienen para comprar sus bocadillos de amor y circo. Y todos estamos tristes una vez más. El vacío siempre nos acompaña con el “nuevo cine griego” y aún así somos los primeros en consumirlo. Park nos quiere dejar exhaustos, como si de una carrera sin meta se tratara.
Crítica para www.cinemaldito.com
@CineMaldito
Ya sabéis, la juventud es salvaje, indómita si los límites no están presentes. Siempre dispuestos a dejarnos llevar por los tornillos sin fin de la vida nos amoldamos al amor productivo de los animales como un canto a la universalidad, a los cuerpos cercenados por el ejercicio como un abuso del circo, las peleas gratuitas como un alimentado estatus social y los turistas en el papel de peones que con su dinero y distancia moral tienen para comprar sus bocadillos de amor y circo. Y todos estamos tristes una vez más. El vacío siempre nos acompaña con el “nuevo cine griego” y aún así somos los primeros en consumirlo. Park nos quiere dejar exhaustos, como si de una carrera sin meta se tratara.
Crítica para www.cinemaldito.com
@CineMaldito
7 de julio de 2017
7 de julio de 2017
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película sobre unos niños y pre-adolescentes quinquis griegos que dejan correr el verano en los alrededores de unas instalaciones deportivas abandonadas. Tiene momentos potentes y algunas reflexiones tristes sobre el que parece un desalentador porvenir sin atisbos de mejorar, que junto con la actuación de la fémina con más protagonista es lo mejor del film. Tanto él como el joven más adulto, sobre el que se acaba centrando la historia, dibujan en sus rostros la impotencia, rabia, carencias y altibajos emocionales que sufren de forma muy expresiva. La BSO también es notable, aunque puede ser uno de los pocos casos que luzca mejor sola que con imágenes y podrían haberla explotado mejor. La película tiene aspectos interesantes aunque da la sensación de tener un argumento sin rumbo, como sus protagonistas, postales varias del enclave y su gente sin realmente un hilo conductor. Seguramente sea su intención pero provoca que no acabe de enganchar ni cautivar. Con momentos que parece que vaya in crescendo y vaya a explotar, pero esto nunca acaba de pasar. A ratos excesivamente ruidosa e hiper vitaminada y demasiado calmada en otros, con una sensación de irregularidad. Pero aún en la balanza de méritos y defectos, hay que reconocerle que tiene algo especial.
21 de julio de 2017
21 de julio de 2017
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Acabo de ver la película que más me ha defraudado este año en el Atlántida, yo que tuve la ocasión de poder asistir al último festival de Cine de San Sebastián, me quedo chafado y me pregunto cómo esta película pudo ganar al Premio Nuevos directores, con las maravillosas “Bar Bahar” y “María y los demás” dentro de la misma categoría.
La cinta es una ópera prima dirigida por la griega Sofia Exarchou, eso sí aparte del premio en San Sebastián ha cosechado números premios en diversos festivales internacionales.
La acción se desarrolla en una ya abandonada Villa Olímpica, un terreno industrializado y decadente, donde algunos jóvenes (unos todavía niños, otros abandonando poco a poco la adolescencia) cursan ejercicios físicos que se alejan de toda legalidad deportiva. La directora emplea distintas técnicas narrativas para llegar a unos mismos temas recurrentes, como la dispersión de la sociedad griega, la llegada a la etapa adulta y la sexualidad.
La película carece de un guion propio, todo lo que nos cuenta no tiene sentido argumental, no hay música, prácticamente no hay conversaciones y no hay ningún tipo de sentimentalismo.
Si la directora, lo que pretendía con esta película era dejarnos exhaustos, lo ha conseguido. Yo me he llevado una gran desilusión.
Lo mejor: La idea
Lo peor: El resto
La cinta es una ópera prima dirigida por la griega Sofia Exarchou, eso sí aparte del premio en San Sebastián ha cosechado números premios en diversos festivales internacionales.
La acción se desarrolla en una ya abandonada Villa Olímpica, un terreno industrializado y decadente, donde algunos jóvenes (unos todavía niños, otros abandonando poco a poco la adolescencia) cursan ejercicios físicos que se alejan de toda legalidad deportiva. La directora emplea distintas técnicas narrativas para llegar a unos mismos temas recurrentes, como la dispersión de la sociedad griega, la llegada a la etapa adulta y la sexualidad.
La película carece de un guion propio, todo lo que nos cuenta no tiene sentido argumental, no hay música, prácticamente no hay conversaciones y no hay ningún tipo de sentimentalismo.
Si la directora, lo que pretendía con esta película era dejarnos exhaustos, lo ha conseguido. Yo me he llevado una gran desilusión.
Lo mejor: La idea
Lo peor: El resto
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