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Críticas 58
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
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14 de enero de 2023
89 de 112 usuarios han encontrado esta crítica útil
Se me llevan los demonios que revistas como Fotogramas ( la valora con 4 estrellas; estamos locos o qué) o programas de televisión como Días de Cine, sean benevolentes en sus críticas con este despropósito de película. Me gusta el cine experimental y arriesgado, así que, cuando fui a ver su primera película, Pieles, iba con las expectativas muy altas y me defraudó totalmente;en este caso, iba con las expectativas templadas, y me decepcionó aún más. Es obvio que es un mejunge sin sentido de imágenes que quiere provocar a toda costa, con una apuesta visual kitsch revulsiva y feista, -y a veces, risible- que trata de epatar a los ofendiditos de siempre, que intenta ser vanguardista, pero que se queda en una abigarrada aglutinación de influencias de videoartista aficionado. Incluso, Ángela Molina, que es una de mis actrices fetiche, no está nada creíble en este proyecto absurdo y huero, de contenido vacío que no aporta nada, sólo indignación por perder el tiempo visionándola.
22 de marzo de 2026
39 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al igual que su colega Coixet, Almodóvar suele firmar sus propios guiones y llevarlos a cabo. El problema reside cuando ese guion no es muy consistente y nadie se atreve a contrariarlo, como en el cuento del traje invisible del rey. La ironía del caso es que, precisamente, en esta película Almodóvar también extrae a relucir el tema como una especie de autocrítica. La cuestión es que en "Amarga Navidad" nos hallamos ante un mise-en-abyme almodovariano sobredimensionado, con un director y guionista (Almodóvar) que ha escrito un guión para rodar una película que trata de un director que escribe un guion de una directora de cine que también empieza a escribir un guion de su próxima película... ¡Dios mío! Es la gota que desborda el vaso del egotismo y del onanismo de nuestro director más internacional, una paja mental intrincada, que a él le debe parecer la repanocha, pero donde acaba recurriendo, una y otra vez, a los mismos temas de siempre -cansinos ya- de enfermedades y achaques, duelos de madres que no cicatrizan, el apoyo de una amiga íntima ante hechos dramáticos, desamores y decepciones sentimentales, directores de cine en crisis creativa y existencialista y la consiguiente vampirización de las vidas de su entorno... En fin, es como un juego de espejos vacío, exento ya de creatividad y frescura. O más bien, un corta y pega a martillos y poco inspirado de películas anteriores (Dolor y Gloria, La habitación de al lado, La Mala Educación…). Para colmo, la película resulta plana, lenta y escasamente creíble en el dramatismo de algunos de sus personajes, acompañada de una música machacona que intenta acentuarlo en vano a toda costa. A pesar de que ya la leí la opinión d algunos espectadores muy decepcionados con la película y que, a posteriori, coinciden con mi propio criterio, yo entre a verla como quien va a una cena de gala: esperando excesos, originalidad, dramatismo intenso, risas incómodas y, con suerte, alguna esplendorosa epifanía cinematográfica. Y salí… Bueno, como quien ha pagado menú degustación y se ha ido bastante decepcionado y con hambre. Eso sí, la decoración y el vestuario resulta de un perfeccionismo poco realista y algo estomagante. Con personajes que parecen que estrenen una prenda de Prada en cada escena rodada y con una decoración extraída tras una sesión fotográfica de la revista AD. Por lo demás, todo está donde debería: los colores saturados -chirriantes en una película que trata de ser dramática-, con personajes en un estado de cómodo aburguesamiento, pero aparentemente con dramas internos y complejos -por cierto, la mayoría de actores no resultan muy acertados en sus papeles, a pesar de que hacen lo que pueden para extraer lo mejor de sí mismos-, miradas y diálogos que prometen incendios, casi a punto de desencadenar paroxismos emocionales. Pero, a la postre, el fuego no prende; apenas chisporrotea como mechero sin gas. Mucho rouge, mucho diseño sesudo, pero poca sangre y poca intriga y tensión que trasladarle al espectador. Da la sensación de que la película se contempla a sí misma satisfecha, encantada de haberse conocido. Cada plano parece susurrar “mírame qué estupendo soy”, mientras la historia desdoblada y autoficcionada, algo despropósitada y desorientada, espera su turno en una esquina para provocar algo de interés en los espectadores. Spoiler: ese turno nunca llega, pese a que los personajes hablan como si estuvieran a punto de revelar el sentido de la vida… Y al final revelan, con suerte, el menú del día. Drama anunciado a bombo y platillo, intensidad prometida, pero todo queda en una especie de simulacro emocional, como un ensayo general que alguien decidió estrenar sin avisar y sin revisar a conciencia.. Y el ritmo… ay, el ritmo. No es lento, es contemplativo en el sentido más peligroso: el que te da tiempo a evadirte a ratos, pensando en pasarte por el supermercado, en el WhatsApp sin responder y en si te dejaste las luces encendidas de casa. Algo que nunca es buena señal. Lo más terrible es que no es un desastre. Ojalá lo fuera. Al menos habría algo que comentar con cierta pasión malévola. Pero no: es una decepción pulida y muy esteticista, casi de anuncio publicitario en algunos casos. Un gatillazo con excelente dirección artística, si es que eso existe. Para postre, el disparatado y sacrílego homenaje que realiza a Chavela Vargas la sosa de Amaia -interpretándose a sí misma-, es sonrojarte y de juzgado de Guardia. En definitiva, que uno sale del cine echando de menos al Almodóvar que te sorprendía gratamente y te removía por dentro. Este, en cambio, apenas despeina. Esperemos que no sea un ocaso irreversible.
23 de marzo de 2024
20 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desde su película, "Nieva en Benidorm", es obvio que la Coixet va de mal en peor. En este caso, con una película lenta, casi soporífera, malrrollera, aburrida, de fotografía feísta, con secundarios de relleno, de interés nulo y que dan mucha grima -en especial, el personaje y la actuación de Hugo Silva, que es casi de juzgado de guardia-; con escenas eróticas que pretenden ser la guinda del pastel, pero que son forzadas y desagradables y que rozan casi el bestialismo, a tenor de la panza y los berridos porcinos de su protagonista masculino. Y con demasiado metraje: perfectamente, con una hora y cuarto, hubiera podido contar los mismo. Es decir, la historia de una mujer que intenta adaptarse a la vida de un pueblo de la España vaciada, y que su único consuelo es hacer trueque sexual con un primate que la trata con un agujero donde meterse dentro. De ahí, que no se entienda que ella pierda toda su dignidad y se empecine a rabiar por éste energúmeno. No obstante, esto le da pie a la directora para lucirse con metáforas visuales trilladas y dando rienda a un patetismo del personaje femenino que es de vergüenza ajena. Con respecto a la interpretación de sus protagonistas principales, de lo peor de sus carreras. En especial, la de Laia Costa, que se dedica gran parte del metraje a poner cara de estreñida. Por supuesto, el final es uno de los más ridículos de la década.
Alaska Revelada (Miniserie de TV)
MiniserieDocumental
España2024
6.3
827
Documental, Intervenciones de: Olvido Gara "Alaska", Mario Vaquerizo ...
5
30 de diciembre de 2024
11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Haciendo una especie de paralelismo con los libros de memorias, este documental esta servido con una pose de naturalidad impostada y, sobre todo, con un punto de vista unívoco y un algo tedioso, -para los que somos fans, pero no a rabiar, supongo-, aportado tanto por la protagonista, como por toda la guarnición de fritanga pegajosa y aduladora, así como del resto de comparsa de sicofantes que comentan sus dones, sus gracias y sus logros, para mayor gloria de ésta. Es decir, apenas existe un punto de vista objetivo y de contraste, y sí mucho derroche de autocomplacencia, autoafirmación y una intención de poner las cosas claras de quién fue y hacia dónde va la cantante de Fangoria, a través de tres capítulos y de tres topicazos muy poco inspirados, como son la salud, el dinero y el amor. El problema añadido es que, por muy cuidadoso que pretenda ser el envoltorio audiovisual que lo arropa, gran parte de lo que se dice y aparece ha sido repetido hasta la saciedad y hasta la enésima potencia -y eso que, en mi caso, tampoco he seguido su biografía a pies puntillas-, por lo que no existe un mínimo de revulsivo para que el documental tome el vuelo de un producto interesante que nos devele algún resquicio novedoso, o por mucho que intente ser un canto al drama, al exceso, al barroquismo, a la ironía y a la frivolidad que ha acompañado al personaje, o por mucho que, con los años y con firme determinación, se haya hecho a sí misma y haya vivido una existencia de lo más variada y agitada. En fin, ni frío ni calor. Ni a todo láser, ni a todo trallazo. Más bien, resulta una travesía por el desierto audiovisual de los documentales, donde quizá gran parte de la culpa deba recaer en el planteamiento de sus directores y guionistas, que restan, más que aportan, brillo a la personalidad única y especial que posee Olvido Gara.
5 de mayo de 2020
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Matador es una película de transición entre la frivolidad de las primeras películas de su director y su posterior inmersión en el melodrama, más o menos, serio, de las etapas siguientes. Ante todo es un película simbolista en la que el director se sirve de Eros y Thanatos para ir dejando todo un caudal, a diestro y siniestro, de ambos conceptos. Para ello, se sirve de psicología de andar por casa, de la tauromaquia, de la filosofía de George Bataille en su obra "El Erotismo" así como de su habitual pastiche cañí sin contención alguna. Resultado: un thriller "Spanish style" donde cabe el humor, las snuff movies, toreros, el opus dei, modelos, diseñadores, abogadas y hasta una especie de Renfield protagonizado por Antonio Banderas que tiene visiones premonitorias y pasadas de lo que va a ocurrir o ha ocurrido. Tiene un comienzo realmente estimulante y prometedor, y una protagonista que se prefigura, con años de antelación, a la Katherine Tramell de Instinto Básico. Pero a mitad de la película, -con la obsesión de su director por desarrollar subtramas y personajes secundarios que no aportan nada- va perdiendo fuelle y su final se va haciendo muy previsible. A destacar la actuación y la química de sus protagonistas principales: Nacho Martinez y Assumpta Serna, de la que Almodovar tendría que haber extraído más partido y haber desarrollado y perfilado mejor sus personajes. En cambio, Carmen Maura y Eusebio Poncela están totalmente desperdiciados en papeles anodinos, algo insustanciales y prescindibles. Por su parte, la actuación de Antonio Banderas es brillante a veces, en tanto que en otras queda sobreactuada o muy poco creíble. Eva Cobo queda muy bien visualmente, pero es bastante mediocre como actriz. En definitiva, un película experimental, irregular, con fallos de guión, de definición de estilo y de escasez de medios, entre otros, pero con muchos aciertos que la hacen una "rara Avis" en la filmografía de su director.
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