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Críticas 83
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
8
1 de octubre de 2008
95 de 107 usuarios han encontrado esta crítica útil
Que te jodan, Spike Lee, porque has conseguido hacer una película digna de tu mejor obra, que para mí siempre será Haz lo que debas. Que te jodan, Spike Lee, porque he disfrutado demasiado durante dos horas contemplando la angustia de un tipo que tiene que ir a la cárcel al día siguiente. Que te jodan, Spike Lee, porque has multiplicado por mil mis ganas de visitar Nueva York. Que te jodan, Spike Lee, por contar una historia de la lealtad a través de un tipo que puede contar con la de su padre, su novia, su perro y sus dos amigos de la niñez. Que te jodan, Spike Lee, porque has sabido retratar una ciudad a través de una simple frase ("Que te jodan") escrita en el espejo del cuarto de baño de un restaurante. Pues eso. Y no te ofendas.
6 de febrero de 2009
84 de 106 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando la mayoría de las opiniones de una película coinciden en destacar que la película es técnicamente insuperable, es que la historia flojea. O al menos que es superable. Y eso es lo que le ocurre al curioso caso de Benjamin Button, que debería ganar con toda justicia el oscar al maquillaje, a la fotografía y posiblemente a los mejores actores principales. Y también se lo llevaría si hubiera uno al mayor metraje. Pero chunga estaría la cosa si se hace con la estatuilla a la mejor película, aunque con la academia nunca se sabe.

Como todos saben, se trata de un señor que nace viejo, viejísimo, y que cumple los años hacia atrás. O, como alguien me apuntó, de un viejo que se convierte en Brad Pitt. Un punto de partida originalísimo y nunca antes explotado en la historia del cine que hace presagiar una gran película. El film va cumpliendo expectativas durante la primera hora, pero se cae estrepitosamente durante las casi dos horas restantes.

La primera parte de la película es, en efecto, un ejercicio de técnica que además se pone al servicio de una historia. Hay drama, comedia, humor, giros del guión y escenas meritorias en esta primera hora que se convierte además en un alarde del viejo Pitt. El guaperas --hasta de anciano decrépito es guapo el tío-- crece en un asilo, se relaciona de la mejor manera que puede con la gente que le rodea, se enrola en un pesquero y le toca irse a la guerra. Acaba la guerra y parece acabarse también el argumento. La película se centrará a partir de entonces en una tediosa y previsible historia de amor con la que Brad y Cate conseguirán dormirnos durante casi dos horas.
La cinta es una especie de Forrest Gump a la inversa pero falta de frescura, de ingenio, de una Jenny, un Buba y un teniente Damm que salven la situación. Aquí no hay nada de eso. Salvo al principio, no hay humor ni diversión ni nada que se le parezca. Sólo drama y pasteleo gordo. Eso sí, chicas, Brad es más guapo que Tom. Y además cuando está ya de chavalito, es decir, con 60 ó 70 años, tiene un aire a Fernando Torres. Ya véis en lo que se entretiene uno mientras no sólo espera, sino desea con con todas sus fuerzas que el tipo se convierta en un bebé. O sea, que la espiche ya de una vez por todas mientras el espectador no para de mirar el reloj.

Quizás la culpa sea del director, que ya podía haber contado en 100 ó 120 minutos toda la historia y no en 167, que ni la historia era la de Ben-Hur ni hacía falta regodearse tanto en determinados aspectos.
7 de noviembre de 2009
58 de 71 usuarios han encontrado esta crítica útil
Buscando a Eric es una peli que va de menos a más. Arranca con una sólida presentación de los personajes, sobre todo del protagonista (que por mucho que aparezca en los títulos de crédito no es Cantona sino otro Eric, apellidado Bishop), pero se va diluyendo a medida que avanza la historia y aparece el ídolo francés. Cantona se aparece al bueno de Bishop, cartero de profesión y aficionado del Manchester United, y le da consejos para recomponer su desastrosa vida. Cierto es que Bishop es una ruina, pero no más que otros personajes de Loach.

El mago del realismo social británico teje aquí una primera hora de ñoñerías entre Cantona y Bishop a la mayor gloria del futbolista francés, que directamente es pintado como el mejor jugador de la historia del fútbol. Ahí está Cantona metiendo goles, Cantona dando el mejor pase de la historia para que Dennis Irwin le marcara un golazo al Tottenham, Cantona subiéndose el cuello de la camisa y Cantona recorriéndose todo el campo para firmar un golazo digno de Maradona. No habría estado de más haber puesto también la entrevista en la que insultó al seleccionador francés y por la que dejó de ir a la selección de su país o la patada voladora que le metió a un aficionado, que sólo aparece de pasada.
Eric Cantona
Bueno, pues tras una hora de loa a Cantona y de apariciones mágicas de éste en el cuarto de Bishop, la cinta se va transformando y por fin la historia se convierte en uno de esos relatos duros extraídos de las calles del Reino Unido a los que tantos nos tiene acostumbrados Loach. Y ahí, ya sin Cantona, es donde la peli se mueve bien, donde va cogiendo interés, donde capta al espectador hasta tenerlo atrapado. Vuelve a haber amor, mafia, humillaciones, venganzas, lealtad, amistad y compañerismo. Y también humor. Y fútbol. Y Bishop empieza a parecerse al Joe de Mi nombre es Joe y comienza a luchar, a comerse la calle como hacía aquel entrañable personaje.

Así, la peli se viene arriba cada vez más, liberada ya del freno de mano que supone la loa continua a Cantona y se convierte en una buena película, sumamente atractiva. Y cuando uno piensa que la historia está bien, pero que ya le suena, que la ha visto antes firmada por el mismo director, entonces Loach sorprende con uno de los finales más originales que he visto en los últimos años. Un final genial que te hace acabar la peli con una sonrisa de las gordas.
15 de mayo de 2009
41 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
No soy objetivo con el cine policíaco francés de los sesenta y setenta. Me encantan estas películas, su estética, su elegancia, su fotografía, sus mujeres fatales, sus guaperas tipo Alain Delon y Jean Paul Belmondo, su comisario recto e infatigable en pos del asesino prófugo... El clan de los sicilianos es una maravilla del cine negro francés, también llamado polar. Es una cinta divertida, entretenida, que no da un momento de respiro, en la que a los muertos no se les ven las tripas ni corre la sangre, en la que los malos tienen su propia ética, en la que la narración pasa de París a Roma y de aquí a Nueva York pasando otra vez por París.

La primera media hora es espectacular y a partir de ahí la peli sigue un argumento más o menos clásico como es el robo de unas joyas. Que sí, que tendrá poca acción en los momentos claves, pero estoy enamorado de esta película. De ella y de la mujer de Aldo, claro, como Alain Delon.

La versión en la que la he visto es genial, porque las partes que fueron censuradas en España son unas tiernísimas escenas de cama que están en francés, algo que le da un puntito de erotismo mayor todavía. Para que nos demos cuenta de lo gilipollas que eran nuestros censores. O los que los mandaban.
3 de octubre de 2008
31 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un tipo aparentemente pasota, que se rebela ante quien le manda cualquier cosa, que se pelea hasta con su sombra, muy atormentado, en cuyo interior se generan a menudo fuertes conflictos, que se pasa la vida tratando de huir de algo y cuando lo consigue tiene que enfrentarse a su pasado, un guaperas nervioso hasta parecer sobreactuado... Es Rocky Graziano, es Eddie Felson, es Harper el investigador privado, es ese abogado borracho y casi acabado de Veredicto Final, es el patriarca mafioso irlandés de Camino a la Perdición, es un general de división experto en fugas, es Bucth Cassidy y es Luke, el tipo que se come 50 huevos en La leyenda del indomable.

Es Paul Newman, posiblemente el más grande, y esta es su primera película seria tras el fracaso del Cáliz de Plata. Se forja aquí ese indomable, ese perdedor empedernido que demostró que los guapos también son inteligentes. Es la vida de Rocky Graziano, un personaje de los bajos fondos que pasa su juventud de reformatorio en reformatorio, peleando con su padre y dándole disgustos a su madre, acumulando un odio que le sirve luego para vencer en el ring.
Y es una película sobre la traición, sobre el soborno, sobre cómo una noticia publicada en un periódico puede hundir una carrera, sobre el ascenso y la caída de cualquiera que alcance la fama y no se ande con ojo, sobre una Nueva York preciosa en blanco y negro en los años cincuenta, sobre un indomable al que sólo consigue aplacar una mujer.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Me gustaron mucho dos escenas:

1) Este Rocky es tan bruto que se va del cine cuando oye al protagonista de la peli que están viendo decirle te quiero a una mujer.

2) Newman convence a su novia para que vaya a verle entrenar, ya que no quiere ni oír hablar del boxeo. Le miente y le dice que allí no se pega nadie. Ella va, y cuando aparece por la puerta, Newman y su sparring comienzan a bailar sobre el ring. Genial.
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