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Críticas 11
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
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29 de marzo de 2025 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Busca el enganche facilón. ¿Dónde situamos el atentado? En un bar de Bilbao. ¿Quién nos ha de dar asco? Un periodista huraño y una familia millonaria. ¿De quién nos hemos de compadecer? De unos moros tan pobres como esforzados en sus humildes trabajos.

Y puedo seguir. ¿Qué redime al periodista huraño? Una enfermedad terminal. ¿Cómo es el policía bueno? Una mujer embarazada. ¿Y los policías malos? Ya se lo imaginan.

Escenarios y personajes vulgares, y argumento sacado de una máquina de hacer thrillers para Netflix. Habrá quien se entretenga con esto, no lo dudo. Pues que le aproveche.

PD: Mención especial a los puntazos de humor escatológico.
10 de agosto de 2026 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dos buenas adaptaciones del mito de Homero se han hecho en los últimos años: la de Nolan (¡presente!) y la de Uberto Pasolini (la de Ralph Fiennes, 'El regreso de Ulises', para que nos entendamos todos).

Siendo ambas productos del mismo tiempo, dejan el interesante ejercicio de verlas y compararlas. Yo no voy a complicar ese ejercicio contrastivo, solo voy a explicar la virtud principal de cada película:

Empiezo por la del divino Nolan. Su película brilla por alineación total entre producción y autoría. Puede que el guion y la dirección del divino Nolan no sean un monumento al detalle nimio y a la perfección (¿cuándo lo ha sido?), pero a estas alturas negar que posee una visión del cine ambiciosa, aturdidora y deslumbrante es de necios. Pero lo más importante es que toda ambición nolaniana, por loca que sea, encuentra quien se la financie hasta agotar el último céntimo. Siendo el favorito de Zeus, puede levantar colosos sin temor a ofender a los dioses olímpicos. Como cuando hay un eclipse total y en lo más alto del cielo diurno emerge un satélite, incomparable en tamaño a la grandeza del astro rey, pero en ese momento la luna es capaz de apagar al sol durante varios minutos, oscureciendo los verdes pastos de la tierra; así son las producciones del divino Nolan, que escribe un guion notable, dirige un rodaje decente, pero a base de capital levanta un espectáculo verdaderamente homérico.
Anne Hathaway & Tom Holland
En cuanto a Pasolini, de muchas argucias, hace un cine más de silencios heroicos, de interpretaciones titánicas, de diálogos bellamente escritos. Para quien no la haya visto, solamente diré que Pasolini reinterpreta el final de la Odisea, que se correspondería con la segunda mitad de la película de Nolan. El regreso a Ítaca, el disfraz de mendigo y toda la pesca. Aquí sí hay un guion escrito y mil veces reescrito. Y la fuerza del guion se ve en la batalla final, tan difícil de rodar sin caer en el ridículo, salvo que el director lo tenga todo bien pensado de antemano y bien soportado en el papel.

Lamentablemente no la he visto en 70mm, ni en IMAX. Si es usted pobre como yo y la ve en una pantalla normal, notará algunos cortes extraños y algunas escenas en las que el objeto importante queda fuera de cuadro o mutilado. Así son los favoritos de Zeus, en lo bueno y en lo malo.

Ambas recientes películas son más que notables entretenimientos. Y, oigan, démonos con un canto en los dientes los que amamos los clásicos griegos y el cine, porque servidor tuvo que tragarse cada cosa en otros tiempos (cf. la incalificable Antígona de Bertolt Brecht de 1992)...
6 de mayo de 2026 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mi interpretación de la alegoría la voy a dejar en la zona de spoilers. Creo que uno de los grandes alicientes de este tipo de cine es resolver el enigma poético que se plantea.
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La alegoría en cuestión me parece bellísima. Y, sin embargo, me cuesta darle más puntuación a esta interesante película. Porque, por un lado, el lenguaje cinematográfico de Alain Resnais es para sentarse y tomar notas (que es lo que yo he hecho). Por el otro, la prosa poética de Marguerite Duras me impide creerme la historia.

Entre el minuto 45 y la hora y poco, toda esa charla en el café es una clase magistral sobre cómo rodar una conversación plagada de flashbacks.

En el tramo final hay un breve plano que no creo que olvide pronto: la francesa es cortejada por otro hombre y vemos al japonés, en una mesa lejana, mirándola con un cigarrillo entre los dedos, incapaz de dar una sola calada, ni para relajarse ni para disimular que la mira, muerto de celos como está.
Eiji Okada & Emmanuelle Riva
Nadie menciona la música, pero es excelente.

Lo de las interpretaciones, en particular, la de Emmanuelle Riva, es meritorio. No es nada fácil transformar los versos de Marguerite Duras en diálogos, pero ambos protagonistas defienden el difícil texto con mucha dignidad.

Gracias a la música, los actores y la realización, la película logra ser algo más que una interesante alegoría. Gracias a ellos la película, a ratos, logra ser un melodrama emotivo.

El guion, nominado al Oscar, es lo que me parece más flojo. Bellísima idea, bonita trama romántica, interesantes personajes, hermosas localizaciones, pero exceso de poesía, rozando lo incomprensible, en las acciones, diálogos y decisiones de los personajes.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Chico japonés, llamado Hiroshima, conoce a chica francesa, sin nombre. De Hiroshima no sabemos mucho. De chica sin nombre sabemos que tuvo un trágico romance con un chico alemán, llamado Nevers**. Hiroshima es una obvia alusión al bombardeo nuclear, mientras que Nevers (ciudad francesa ocupada) representa la Segunda Guerra Mundial.

Chica francesa no es capaz de olvidar a Nevers. Chica francesa no es capaz de permitirse amar a Hiroshima. Pero ama a Hiroshima. Chica francesa no será capaz de olvidar a Hiroshima. Pero está olvidando a Nevers, sustituido por la pasión explosiva de Hiroshima.

Al final olvida el trágico romance de Nevers. Olvida la Segunda Guerra Mundial. Pero Nevers se ha vuelto a repetir encarnado en Hiroshima.

La tragedia de la tragedia es que a Hiroshima también lo olvidará y que Hiroshima se volverá a repetir.

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** El chico japonés llega a preguntarle a la chica francesa si ella es Nevers. La chica francesa contesta "¡Nevers, jamás!". Más allá del juego de palabras con el inglés ("¡Nevers, never!"), creo que la chica francesa interpreta que el japonés le ha querido preguntar: "¿Recuerdas a Nevers?". Y su respuesta implica que ha olvidado a Nevers, su amor alemán.
Emmanuelle Riva & Eiji Okada
Me parece coherente con el extraño idiolecto que plantea Marguerite Duras, en que los personajes en ocasiones dicen unas cosas y entienden otras (como hacemos cuando hablamos con alguien que no domina nuestro idioma, el mismo exceso inferencial por intentar comprender los errores gramaticales de un interlocutor extranjero).
1 de mayo de 2026 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
«Yo me llamo Edgar Neville. Algunos de ustedes lo sabrán. Yo lo sabía hace mucho más tiempo, claro, antes incluso de terminar el bachillerato». Así hablaba Edgar Neville delante de la cámara en una entrevista que le hicieron para RTVE.

Otros hablan detrás de la pantalla. ¿Y qué dicen? Muchos dicen que Neville es una bella excepción en el poco estimable «cine de posguerra». Yo aún no estoy versado en este momento cinematográfico, así que no lo sé, solo recojo lo que muchos dicen.

Lo que sí sé es que Edgar Neville hacía lo suyo. Sirva una anécdota que he podido leer en esta misma web: la censura le pidió un final, pero él se negó y la censura dijo "bueno, vale". El final que se filmó y montó fue el que a Neville le dio la gana. Se lo podía permitir siendo conde de Berlanga de Duero, popular dramaturgo, amigo de la farándula local, y de la farándula de Hollywood, de Chaplin, de Lubitsch, de los productores de la Metro.
Siendo amigo de tan poderosas figuras tal vez esperaríamos una película mucho más elitista en su elección de localizaciones y personajes. Y nos equivocaríamos.

Por localizaciones tenemos, además de los arrabales de Madrid y sus corralas, las cocinas en que servían cenas por 1 duro, los decadentes teatros de variedades y los casinos de mala nota. (Que haya casinos debió sorprender al público de entonces, pues estos salones llevaban prohibidos desde Primo de Rivera y se mantuvieron cerrados durante la República y a lo largo del Franquismo, pero aquí se admite porque la historia se ambienta en el siglo XIX).

Por personajes nos salen jóvenes opositores, cupleteras de escaso talento, hombres cargados de espaldas que acuden al casino, policías con carraspera, vecinos que se pelean en comisaría y niños que juegan a toros y toreros en las calles madrileñas.

Pero no se engañen, lo arriba citado es una capa que da vida y realidad al relato. Pronto a nuestro atolondrado protagonista se le aparece un fantasma interpretado por un muy carismático Félix de Pomés. De Félix leo en la Wikipedia que era «actor, guionista y director de cine español además de futbolista y campeón de esgrima». Un actor que metió goles con el FC Barcelona (uno, en realidad, y en un amistoso, según cuenta la web del club) y que participó en dos olimpiadas. Empieza a resultarme interesante eso del cine de posguerra...
"No se asuste por esta herida que ve en el cuello. Es la causa de mi muerte". Y nuestro atolondrado protagonista tampoco se asusta mucho. Sigue con la misma cara de galán tonto también cuando descubre una ciudad subterránea poblada y administrada por unos misteriosos jorobados.

Cabe destacar también al pintoresco geólogo enloquecido por sus investigaciones. Graciosísimo, la verdad. Además, a través de este personaje, se nos explica el origen de la ciudad subterránea. Esto ahora lo llaman «lore», es decir, dar detalles sobre el mundo que se ha inventado el escritor de la película o el cuento. Y esto del lore trae de cabeza a los guionistas actuales, pues no son capaces de introducir dichas explicaciones sin romper el ritmo, el tono o la verosimilitud de los diálogos y, sobre todo, sin darnos la lata con un exceso de información. Aquí se resuelve de maravilla. Un diez para los guionistas.

También es destacable como los jorobados justifican su estancia en aquella ciudad: «aquí vivimos y trabajamos sin sentir el desprecio y la conmiseración de los demás mortales, y somos felices».

La película avanza así, con enorme ligereza. Un enigma en un papel lo resuelve un comisario en medio minuto fingiendo gran esfuerzo. Y el atontado protagonista va de una peripecia a otra, como me ocurre a mí en los sueños que recuerdo. Pero la película está hecha de tal modo que damos por buenas estas inconsistencias: yo me las trago con una sonrisa y tú me entretienes con una nueva fantasía. No obstante, resta seriedad al conjunto, y emparenta a la película con aquellas novelillas de adolescentes detectives que leíamos en el cole.

Por último, yo diría que el escenógrafo se inspiró en El Golem de Paul Wegener, y lo hace con enorme brillantez. Como única crítica en este apartado diré que me habría gustado ver más motivos hebreos en la decoración de la ciudad subterránea. Se supone que son ruinas judías, ¿no?

El punto fuerte del filme es la sensación de historia de duermevela que transmite y el sentido del humor que, como se ve en la cita de Neville que encabeza la crítica, formaban parte de la retranca natural del autor.

En resumen, un delirio amable, lleno de encanto visual y de humor costumbrista, que a ratos recuerda a un mal sueño y a ratos a un libro juvenil de aventuras. Obra simpática, fantasiosa y bien contada.
19 de diciembre de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Suscribo la crítica mejor valorada (la del usuario txoniman).

Como en las grandes producciones de antaño, dirección y guión están en departamentos separados. Nada se mezcla. Profesionales centrados en llevar su papel a la perfección. Y el resultado es una verdadera obra de arte, en el fondo y en la forma.

Bravo por el señor Wright, bravo por los tres guionistas italianos, bravo por el elenco y bravo por el resto de la nómina. Y, por supuesto, bravísimo Luca Marinelli, un Duce magnético, inmejorable.
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