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Críticas 175
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
4
9 de julio de 2025
746 de 1093 usuarios han encontrado esta crítica útil
Superman ha vuelto y no es lo que esperabas.

Superman o #Supermierda, como se refieren a él en la película, no es el superhéroe que viste en la peli de Richard Donner con el eterno Christopher Reeve, ni el de Henry Cavill liderado por Zack Snyder. Es otra cosa. Y eso, tengo que admitir, es como debe ser.

Después de la trilogía del caballero oscuro de Nolan y con el ascenso de Marvel, Warner tenía que poner sus cartas sobre la mesa. Para eso, junto a Snyder (que venía de adaptar Watchmen), prepararon las bases y el tono de una nueva era de DC: un punto de realismo, una pizca de oscuridad y un Hans Zimmer que huía de los leitmotivs superheroicos. Así llegó El hombre de acero. Gustara o no, tenía su estilo. Y eso es válido.

Entonces, ¿qué tenía que hacer James Gunn para el reinicio? Pues justo lo que ha hecho: alejarse de todo eso y crear algo nuevo. Aquí no hay historia de origen. Superman lleva tres años mostrando quién es, y ya no hay oscuridad ni ese "realismo". Tenemos otra cosa. Algo colorido, casi hortera, que... por desgracia, se parece demasiado a Marvel. Y claro, recordemos de dónde viene Gunn: la trilogía de Guardianes, fresca, musical, con humor. Luego vino el Thor de Taika Waititi, con ese mismo tono. Gunn ya lo aplicó en DC con El Escuadrón Suicida.
Nicholas Hoult
Vale, ya ves por dónde voy. Gunn ha dado un giro completo al universo DC pero, y aquí viene mi gran problema, ha virado demasiado hacia lo que ya hacía Marvel. Ha marvelizado DC. Y eso es justo lo que Warner siempre ha intentado. Cuando Marvel sacaba una peli por personaje para luego hacer Avengers, ellos quisieron hacer lo mismo... pero sin paciencia. Les salió el tiro por la culata. De repente teníamos a Superman y Batman juntos en una peli que quería ser el Civil War de DC. Metieron a Wonder Woman (que luego sí tendría una película propia, y maravillosa, por cierto), y luego a Aquaman, a Flash... y al robot negro que no interesó a nadie pero quedaba bien en la foto. Todo a lo loco y con Zack Snyder dejando a medias su Justice League.

Y metieron a Joss Whedon, el de Avengers, que marvelizó esa Justice League incompleta. Colores, efectos... y chiste, chiste, chiste. Cada cinco minutos, un alivio cómico.
Marvel me encanta. Lo ha hecho mejor siempre. Pero cuando DC copia su fórmula, le sale rana. Y eso es justo lo que creo que ha pasado aquí. No sé cuánta libertad ha tenido Gunn, cuántas escenas ha tenido que volver a rodar, ni cuánto están derrochando en marketing... Pero la película, y vuelvo al hashtag, para mí es #Supermierda.
Antes de entrar en spoilers, voy a hacer una valoración general de por qué no me ha gustado y por qué creo que el nuevo universo DC ha nacido muerto.
Gunn ha hecho una película de DC que parece tan tonta como el Love & Thunder de Taika Waititi. Todos conocemos su estilo. Lo hemos visto muchas veces. Pero al menos sus Guardianes tienen alma, aunque sean todos idiotas. En Superman, todos, TODOS, son idiotas, pero no hay alma. No hay corazón. No hay empatía. No hay humanidad. Es un vacío constante. Superman es un capullo. Un niñato con rabietas que recibe más hostias de las que da. Y Gunn se las apaña para meter momentos cómicos cada cinco minutos. Y lo peor: en una premiere con más de 500 personas... apenas se rió nadie. Otro punto negativo. Ese humor absurdo tan suyo, aquí no entra. Te saca. Hay momentos en los que la peli te pide emoción, te da un poquito... y justo cuando podría calar, lo corta con un chiste. Te saca del drama con una gracieta. Esto a veces funciona, pero aquí no. Aquí molesta y a veces resta.

Y cuando digo que todos son tontos, es literal. No me gustó ningún personaje. Lois Lane es absurda. No tiene nada de la periodista valiente que investiga y se la juega. Aquí su función es que ella dude de si quiere o no quiere a Superman. No aporta nada. Parece que Gunn se olvida de ella y de vez en cuando la mete para que haga cualquier cosa. Y para que ella parezca lista, Gunn pone a su alrededor estereotipos: rubias tontas, pechos enormes, dando saltitos. Bochornoso.

Una retaíla de secundarios absurdos que están solo para soltar chistes y rellenar tiempo, mientras olvidamos lo más preocupante: no hay trama. Pero eso lo explico bien en la parte con spoilers.

Para terminar esta parte: esta película falla en todo. Cuando quiere ser épica, no lo es. Cuando quiere ser romántica, no lo es. Cuando quiere hacer humor, no lo consigue. Y lo peor: cuando quiere hablar de lo que significa ser Superman, no lo transmite. Es larga y carece de alma.

Pero no todo es negativo. Hay un personaje que me ha gustado. Uno. Nicholas Hoult como Lex Luthor. No daba un duro por él. Pero me ha sorprendido. Se come la pantalla. Es lo mejor de la película. Me habría encantado que él fuera el protagonista, porque Superman me aburría.
Además, recuperan el leitmotiv de la peli original (aunque abusan) y los efectos especiales son una locura.

Mola porque hacen CGI de día. Eso es complicadísimo que cuele tan bien. Porque la oscuridad disimula, pero aquí se atreven a ir a plena luz... y les sale bien. Muy bien. La acción es constante y está muy bien hecha. Pero cuando toda esa acción no sirve a una historia, se convierte en ruido. Gunn ha dirigido acción muchas veces y muy bien. Guardianes 3 es una maravilla y tiene muchísima alma. Pero aquí no sé qué ha pasado. Me da mucha pena. Soy muy fan de DC. Soy muy fan de James Gunn. Pero su estilo, para mí, no cuadra con Superman. Me parece bien que esté como showrunner de DC. Pero creo que él no debería haber dirigido esta peli. Ha marcado un tono y un estilo que, si va a ser el del nuevo DCU... para mí, ha nacido muerto.

Pero, como siempre, es mi opinión. Quizás me equivoco. Después de la premiere hablé con mucha gente y a todos les encantó. Así que quizás soy yo. Quizás me hago mayor. Quizás exijo más al cine de superhéroes. O quizás simplemente... soy de los que Henry Cavill les tocó la patata.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Ahora sí, vamos a la zona con spoilers.

El argumento de la película brilla por su ausencia. Es un sinsentido. Podríamos decir que la peli va de cómo Lex Luthor intenta hacer ver al mundo que hay que destruir a Superman, que es una amenaza. Superman cree que tiene poder para decidir lo que es “hacer el bien”, el mundo duda sobre ello. Luthor plantea que, si se vuelve contra ellos, podría ser una amenaza enorme e imparable…

¿Os suena un poco a Batman vs Superman? Pues es exactamente la misma reflexión sobre Superman, pero peor llevada.

Para hacernos una idea más global de lo que ocurre, la película empieza con una pelea contra un tal Ultraman que hace añicos a Superman. Después tenemos hora y media de paja y relleno para, al final, volver a tener esa misma pelea otra vez… y que Superman gane de la manera más absurda posible: con un deus ex machina llamado Krypto. Un personaje que sirve para dar por culo toda la peli, para vender merchandising, para que la gente diga “¡qué mono!” o, mi favorito, para que James Gunn lo saque en cualquier escena cuando no sabe por dónde tirar o cómo cerrarla, y genere caos para cortar el diálogo o la acción.
Eso es básicamente la película. Pero lo más absurdo es que, entre toda esa paja y relleno, lo que vemos todo el rato es a Lex Luthor intentando matar a Superman. Y lo más grave: la forma de matarlo la tiene desde el minuto uno. Tiene a Ultraman, que consigue derrotar a Superman por primera vez en su vida. Puede matarlo. Pero no. El guion decide dar vueltas y vueltas, metiendo política y burocracia sin sentido, para finalmente volver al punto de partida: que se enfrente de nuevo Ultraman contra Superman e intente matarlo. En fin… el absurdo total de la trama.

Cuando la peli empieza y ves que Superman es un capullo, lo primero que pensé fue que era arriesgado, pero que tendría un arco. Una evolución. Que acabaría convirtiéndose en el Superman que debe ser. Pues no. No hay nada de eso. Empieza siendo un capullo y acaba siendo el mismo capullo.

Y si recordamos las otras pelis y series de Superman, los padres (tanto los de Krypton como los de la Tierra) siempre han sido figuras clave. Son quienes marcan su destino, quienes le enseñan el valor del sacrificio, de la justicia, de la esperanza. Bueno, pues Gunn los convierte en un chiste. Literal. Hay una escena en la que el padre terrícola se sienta con Clark. Sabes que va a venir el típico discurso que le ayudará a levantarse frente a las adversidades que plantea la trama (adversidades, por llamarlas de alguna manera). Pues esa escena, además de estar peor escrita que muchas de las que ya hemos visto antes en otras pelis o series de Superman, Gunn se encarga de que la corte la madre diciendo: “eres un pardillo”. Así. Básicamente, convierte a los padres en dos paletos.

En fin. Lo dicho. A mí no me ha gustado. Pero sé que está hecha para que sea un reinicio al 100%. Para gente que, seguramente, no soy yo. Así que si he vomitado bilis, lo siento. Tampoco es que me haya enfadado. Simplemente no es una peli hecha para mí, y creo que se podría haber hecho mucho mejor.
Ahora bien, voy a dormir igual de bien esta noche. Y seguramente, si James Gunn hace más cosas, las veré. Porque Guardianes de la Galaxia 2 no me gustó, y sin embargo nos regaló una maravillosa tercera parte. No siempre se puede acertar. Y menos aún con un personaje tan complejo de llevar a la gran pantalla como lo es Superman.
18 de septiembre de 2025
504 de 871 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hacía mucho tiempo que una película no me gustaba tantísimo. La estaba viendo con la boca abierta, disfrutando cada plano, cada segundo, qué barbaridad. Sin duda, es desde YA mi película favorita de 2025.

Adaptación dicen que bastante libre de la novela Vineland. No he tenido el placer de leerla, así que disculpadme si no la referencio más. Lo que sí puedo contarte sin pisarte nada es que seguimos a un grupete de revolucionarios a los que les explota el pasado en la cara. Los persigue un Sean Penn loquísimo e implacable, de esos antagonistas que te incomodan con solo entrar en plano. Y hasta aquí de trama, porque tiene giros muy jugosos que merece la pena descubrir en la sala.

Además de Sean Penn, que está increíble, su forma de andar, sus gestos, su voz, tenemos un elenco espectacular. Benicio del Toro haciendo de un profesor de kárate, bueno, un sensei, de esos a los que les confías la vida y a los que llamarías cuando te da un ataque de ansiedad porque transmiten pura paz y serenidad. Y Leonardo DiCaprio en un papel súper loco, una especie de Lebowski de los Coen pero con una enorme crisis nerviosa. Lo que me he reído con su personaje no tiene nombre, increíble. Entre él y Benicio hay una mini buddy movie escondida dentro de la película: uno es un manojo de nervios que se rompe por cualquier cosa, el otro es zen absoluto. Ese contraste es oro. Y alrededor de todo esto aparecen presencias que suman y mucho, con una hija que te gana en dos escenas y un par de secundarios que entran y salen para tensar aún más todo el pastel.
Teyana Taylor
La película va como un tiro. Son casi tres horas, pero una vez entras en ella te pasa volando. Es verdad que hay un tramo, casi antes de llegar a la mitad, donde estaba siendo consciente en la sala de cine de que tendría que haber meado antes de entrar, porque tuve la sensación de que iba a ponerse densa. Pero oye, despega y no te suelta. Es un constante subidón que te hace quedarte pegado a la butaca, y cuando parece que te deja respirar se va por otro camino. Maravillosa.

Son muchas películas en una. Tienes la de terroristas, la de sociedades secretas, la de persecuciones, la de acción, y lo mejor es cómo Paul Thomas Anderson equilibra todo en una atmósfera super tensa pero también utiliza el humor negro, súper bien medido. Cada alivio cómico está metido de manera muy inteligente. Porque la película es súper tensa, muchísimo, estás todo el rato sufriendo y es tan atípica que no tienes ni idea de por dónde va a ir. No es como una película en la que dices: vale, aquí pasará esto y esto otro. Hay cosas previsibles, sí, pero el cómo se van a resolver no te lo ves venir, y lo resuelve genial. Ese “respiro y otra vez al lío” lo marca sobre todo DiCaprio, que te partes el culo de risa. A carcajadas estaba en la sala. Qué personaje más descafeinado y qué bien lo hace el tío.
Leonardo DiCaprio
Hablemos del director, que aquí el mérito también hay que dárselo a él. No es que sea yo el fan número uno de Anderson, pero he de reconocer que aquí ha hecho mi peli favorita de su filmografía. Anderson es muy versátil: igual te hace Boogie Nights, comedia dramática súper ácida sobre los inicios del porno con un Mark Wahlberg estupendo, que te suelta un Pozos de ambición con Daniel Day-Lewis como uno de los villanos más interesantes del cine. Magnolia, drama de historias cruzadas que te deja KO. Y también puede hacer un Licorice Pizza yendo al romance adolescente en su estilo. Es un autor que, se mueva por donde se mueva, siempre sorprende. Empezó abrazando el exceso a nivel estético, luego pasó a algo más minimalista, y aquí vuelve a ese exceso de una manera que yo personalmente echaba en falta. Lo ves en la puesta en escena, el ritmo, la atmósfera, en cómo te lanza de un tono a otro sin perderte.

Visualmente es un espectáculo. Está rodada en celuloide, 35mm, con ese grano que le da un toque más ochentero, y en varias secuencias se ha tirado a lo grande con formato VistaVision. Se nota en los paisajes, en la persecución de coches (una escena memorable, está rodada increíble), en la escala. La cámara se mueve y lo hace con clase.

La música de la película contrasta muchísimo. Una especie de melodías de tensión con toques de jazz, piano, guitarra, pero muy caótica, con notas discordantes y con mucha presencia en las escenas. Llega a ser tan excesivo el acompañamiento musical que logra aumentar la tensión durante toda la película. Te tiene con el culo prieto todo el rato y te genera muchísima ansiedad. A mí me encanta cuando una banda sonora no es un fondo, sino un personaje, porque se apodera de los nervios. Aquí pasa. Hay momentos que parecen querer sacarte de la butaca de puro nervio, y otros que, curiosamente, te calman medio minuto para que el siguiente golpe te pille peor.

Otra cosa que me funciona mucho es la lectura política que mete de manera sutil, implícita. La peli no intenta aleccionar ni darte respuestas cerradas ni venderte una tesis. Te mete en una espiral donde se tocan muchos temas: estado, vigilancia, terrorismo, violencia, xenofobia, homofobia, feminismo. Todo eso está sin que la película se ponga intensita, que era el riesgo. Además, todo son temas candentes a día de hoy en USA.

Steven Spielberg, que ya dice haberla visto hasta 3 veces dijo: “Qué película tan increíble, Dios mío”, y no le falta razón. En el pase que estuve yo, estaban Daniel Monzón, David Trueba y Pedro Almodóvar, y la verdad es que no hablé con ellos, pero les vi salir de la sala con una sonrisa enorme, la misma que tenía yo.

Vuelvo a repetir, para mí, la mejor película de 2025
8 de enero de 2025
31 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
Imagina que en tu vejez estás en una residencia de ancianos y uno de los internos se dedica a hacerle la vida imposible a todos, hasta el punto de ser casi un supervillano, más psicópata que el Joker. Esa es la premisa de The Rule of Jenny Penn, una película que tuve la suerte de ver en el Festival de Cine de Sitges 2024, sentado a pocas butacas de su equipo y del mismísimo Geoffrey Rush, nuestro querido Capitán Barbosa de Piratas del Caribe.

En esta película disfrutamos de un duelo de interpretaciones con dos actorazos: el ya mencionado Geoffrey Rush y John Lithgow, quien da un miedo que te cagas.

El personaje de Geoffrey Rush es un juez que, tras sufrir un ictus, es ingresado en una residencia. Allí se queda atrapado, convencido de que se recuperará en unos días y podrá salir. Sin embargo, no solo no podrá abandonar la residencia, sino que además está atrapado dentro de su propio cuerpo, que no responde como él querría.

Para colmo, uno de los internos, interpretado por John Lithgow, es un tipo realmente perturbador. Lleva consigo una muñeca sin ojos que utiliza como marioneta, Jenny Penn, y se dedica a atormentar a los demás internos de una manera sádica que sobrepasa los límites de la locura. Este hombre se las arregla para moverse por toda la residencia sin ser detectado, aparenta ser inofensivo ante los asistentes sociales, pero convierte la vida de los demás en un infierno. Algunos internos, por su grado de demencia, ni siquiera son conscientes de lo que les está haciendo, mientras que otros son víctimas de un tirano al que no pueden desenmascarar.
Los dos intérpretes ofrecen un duelo actoral increíble. Geoffrey Rush y John Lithgow, ambos actores consagrados, levantan la película con registros que les permiten explorar muchísimos matices.

La película me ha parecido muy interesante. La premisa es original y oye, es algo fresco; no recuerdo haber visto una película con esta temática. Creo que situaciones similares pueden ser bastante reales, aunque no lleguen al nivel sádico que vemos aquí. Hubo momentos que, honestamente, me dieron miedo.

Clasificaría esta película con un 6 sobre 10. La vi cansadísimo en una sesión a las 23:30 de la noche, pero se me pasó volando. Lo más importante: no me dormí, y a esas horas suelo sufrir narcolepsia fílmica. Así que te recomiendo que la veas porque es muy curiosa.
14 de noviembre de 2025
27 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un viaje onírico que une diferentes historias a través de sueños, o eso creo haber entendido, haciendo un recorrido desde el cine, creo.

La fotografía es verdaderamente hipnótica, cómo juega con el encadenamiento de planos, luces, reflejos y encuadres preciosos. Cada historia tiene una paleta de colores y un diseño diferente, forzando que se vean totalmente distintas entre sí, casi como si fueran películas, o cortos, que nada tienen que ver unas con otras.

Sin embargo, no me he enterado de nada. Vale que será todo tan inconexo e inverosímil como lo son los sueños, pero no he logrado entender nada de lo que estaba viendo, hasta el punto de que la mayor virtud que encontraba en la película era que podía pasar cualquier cosa que no tuviese nada que ver, porque ese era su juego.

Sinceramente, esta película no es para mí. Ganó el premio del jurado en Cannes y veo muy buenas críticas sobre ella, pero yo me he sentido como un tonto viéndola. De esas películas que, cuando las terminas, dices: debo no entender nada de cine.
26 de diciembre de 2025
27 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
No esperaba que esta secuela de las aventuras de Rob Cole me fuera a gustar tanto. Han pasado doce años desde aquella primera adaptación al cine y, siendo sincero, ni he leído los libros ni sabía siquiera que la historia continuaba. Por eso encontrarme que se estrenaba El Médico 2 ha sido una sorpresa bastante agradable.

La primera peli la he visto varias veces y me sigue funcionando siempre. Es de esas que no todo el mundo conoce y me parece un peliculón. Tenía super asumido que era una historia cerrada y que ir más allá iba a ser forzar la máquina. Vamos, que me esperaba que la segunda parte fuera horrible e innecesaria. Lo curioso es que no intentan competir volviendo a hacer lo mismo, sino que te dan algo distinto, ampliando el universo y manteniendo el tono sin traicionar lo que hacía especial a la primera. De hecho, podría definirse sin problemas como El Médico visita Juego de Tronos, por ese peso que le dan a las intrigas, los conflictos de poder y un tono más oscuro.
Tom Payne
¿Es mejor que la primera? No lo tengo tan claro, pero sí diría que está a la misma altura, que no es poco. Entretenida de principio a fin porque no paran de pasar cosas, muy bien escrita y dirigida, y con unos personajes que enganchan tanto del lado de los héroes como de los villanos. Es de esas películas largas que te pasan volando cuando están tan bien hechas. Y sabiendo que hay más libros, es inevitable quedarse con ganas de una tercera parte.
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