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18 de mayo de 2025
18 de mayo de 2025
38 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las grandes sagas de terror siempre han sufrido de un bombardeo de secuelas por la fiebre de la audiencia, explotandose a sí mismas hasta que el serial killer no pueda más, no dé más dinero, y no cuando la víctima deje de agonizar. Hollywood es, una vez más, la parca que va de puerta en puerta para matar franquicias conocidas que ya estaban bajo tierra. O eso pensábamos.
En el año donde vamos a tener un reinicio de Sé lo que hicisteis el último verano, a un año de tener la séptima de Scream y posiblemente la sexta de Scary Movie, un regreso a Destino Final era la idea más obvia dentro de la poca creatividad de los estudios, así como también el último palazo —en sentido literal y figurado— que le faltaba a una franquicia lejos de sus premoniciones doradas.
Las dos últimas entregas de la saga son un esperpento visual que opera como divertimento en algunas muertes, aunque la quinta quisiera hacer algo distinto y cerrar el círculo. Pero la esencia de Destino Final nunca ha desaparecido de las producciones de terror más convincentes —la comedia de horror The Monkey— y otras desastrosas —Tarot, del año pasado, que era una copia descarada y mal hecha—.
En el año donde vamos a tener un reinicio de Sé lo que hicisteis el último verano, a un año de tener la séptima de Scream y posiblemente la sexta de Scary Movie, un regreso a Destino Final era la idea más obvia dentro de la poca creatividad de los estudios, así como también el último palazo —en sentido literal y figurado— que le faltaba a una franquicia lejos de sus premoniciones doradas.
Las dos últimas entregas de la saga son un esperpento visual que opera como divertimento en algunas muertes, aunque la quinta quisiera hacer algo distinto y cerrar el círculo. Pero la esencia de Destino Final nunca ha desaparecido de las producciones de terror más convincentes —la comedia de horror The Monkey— y otras desastrosas —Tarot, del año pasado, que era una copia descarada y mal hecha—.

Esta última película, Tarot, demuestra que Destino Final seguía con nosotros, esta vez con otra cara. Esa es la gracia de la franquicia, que tenía entregas idénticas en premisa con diferencias en la temática. Las diferenciamos por la película del avión, la del camión con los troncos o la de la montaña rusa —mi preferida y por mucho—. Destino Final había encontrado la fórmula de hacer siempre la misma película y contentar al público por ofrecer algo nuevo en cada entrega, por muy pequeño que fuera.
Viendo la sexta parte de la franquicia, me doy cuenta de lo mucho que disfruto de estas películas, de la misma forma que un futbolero se compra el FIFA cada año o alguien juega a un nuevo Assassin's Creed. Porque Destino Final puede ser nuestro Assassin's Creed del terror, aunque el género tenga muchas franquicias con opción a portar ese título. Es el mismo esqueleto de mecánicas de juego, pero ahora está ambientado en la época de los samuráis o en el antiguo Egipto.
Viendo la sexta parte de la franquicia, me doy cuenta de lo mucho que disfruto de estas películas, de la misma forma que un futbolero se compra el FIFA cada año o alguien juega a un nuevo Assassin's Creed. Porque Destino Final puede ser nuestro Assassin's Creed del terror, aunque el género tenga muchas franquicias con opción a portar ese título. Es el mismo esqueleto de mecánicas de juego, pero ahora está ambientado en la época de los samuráis o en el antiguo Egipto.

Brec Bassinger
Irónico que quiera más entregas de Destino Final, ahora que sé que han vuelto en muy buena forma, cuando antes critiqué la poca originalidad de los estudios. El prólogo te vende una entrega vintage de Destino Final y la mente hace lo suyo, empieza a pensar en infinitas combinaciones de la premisa con diferentes temáticas, como las redes hacían con los fan cast de las nuevas entregas de Knives Out. Mientras el pastel sepa bien, parece que no va a cansar. Viendo que, exista o no algo nuevo de la IP, otras películas le copiarán la premisa, mejor que lo hagan ellos mismos.
Algo que Tarot no hizo, por desconocimiento o por querer estrenar una colección de sustos forzados para adolescentes, es lo que Destino Final: Lazos de Sangre hace a la perfección, recuperando la esencia original de la saga. Esta historia no se podría contar de forma seria, ni muy dramática. Tantos funerales que acaban con las lágrimas. Tantas muertes que terminan en risas.
Desde su prólogo, la película demuestra un despliegue fabuloso de objetos importantes en pantalla, tensión casi hitchcockiana en el sentido más inverosímil, e ironía con la muerte y lo absurdo de la situación. Todo se lleva a lo imposible, sorprendiendo por sexta vez con coincidencias difíciles de predecir. Que digan lo que quieran, pero las secuencias que preparan las muertes, lo que más quiere ver el espectador, utilizan el entorno y sus posibilidades con un ingenio retorcido.
Espectador y película saben el tipo de espectáculo que hay. Por eso esta entrega en particular resulta tan efectiva: aplica lo conocido a un terreno más moderno, en el que reina la burla autoconsciente. Se crea expectación por la siguiente muerte, dejando pistas falsas, enfocando a objetos peligrosos del escenario y con un gran timing cómico en los cortes y partes de la preparación. Cada segmento va escalando en expectación, convirtiendo todo en un peligro y tensión.
Este reparto de futuras víctimas es funcional, aunque sin caras o personajes memorables, lo que tampoco supone un problema. La tensión de las set pieces funciona por las ganas de sorprenderte, la emoción de no saber por qué lado van a tirar, no porque la vida del personaje te importe, que casi nunca ocurre. Aquí la película conoce bien sus límites, rebajando los momentos dramáticos y dándole fuerza a la comedia negra de ver tantas muertes en la familia.
Porque esa es la novedad de la entrega, que se estrena más de diez años después de la quinta. La presencia de una familia como portadora de la maldición —o capricho de la muerte si le quieres poner otro nombre — que tanta fama dio. Así se fuerza menos el vínculo entre personajes, la premonición inicial tiene un enfoque diferente al resto y, en definitiva, aprovecha la posibilidad de contar lo mismo desde otra mirada: la colectiva, aunque tengamos una protagonista definida.
La famosa premisa, por tanto, da pie a una presunta paranoia inicial que, una vez que se hace realidad, comienza a escalar en diversión para el espectador y horror para la familia. La situación llega a lo absurdo, a la comedia macabra, y la manía persecutoria de los personajes vuelve a contagiarnos el miedo a la muerte. La escena con Tony Todd es el único fanservice que podrás ver, aunque sea más importante la preciosa y dolorosa coincidencia con la vida real.
No reinventa la rueda de la franquicia, pero sí que asegura diversión para los que suspenden la incredulidad cuando empiezan los trailers promocionales. Algo parecido a lo que se vivió con Smile 2, que terminó siendo una secuela, que lejos de cambiar la premisa, la llevaba a un nivel más demencial. Pudiendo haber sido un regreso a medio gas, o mucho peor: una fiesta del fanservice, Destino Final: Lazos de sangre nos devuelve al juego de antaño. Una mezcla adictiva de muertes explícitas y humor infernal.
Algo que Tarot no hizo, por desconocimiento o por querer estrenar una colección de sustos forzados para adolescentes, es lo que Destino Final: Lazos de Sangre hace a la perfección, recuperando la esencia original de la saga. Esta historia no se podría contar de forma seria, ni muy dramática. Tantos funerales que acaban con las lágrimas. Tantas muertes que terminan en risas.
Desde su prólogo, la película demuestra un despliegue fabuloso de objetos importantes en pantalla, tensión casi hitchcockiana en el sentido más inverosímil, e ironía con la muerte y lo absurdo de la situación. Todo se lleva a lo imposible, sorprendiendo por sexta vez con coincidencias difíciles de predecir. Que digan lo que quieran, pero las secuencias que preparan las muertes, lo que más quiere ver el espectador, utilizan el entorno y sus posibilidades con un ingenio retorcido.
Espectador y película saben el tipo de espectáculo que hay. Por eso esta entrega en particular resulta tan efectiva: aplica lo conocido a un terreno más moderno, en el que reina la burla autoconsciente. Se crea expectación por la siguiente muerte, dejando pistas falsas, enfocando a objetos peligrosos del escenario y con un gran timing cómico en los cortes y partes de la preparación. Cada segmento va escalando en expectación, convirtiendo todo en un peligro y tensión.
Este reparto de futuras víctimas es funcional, aunque sin caras o personajes memorables, lo que tampoco supone un problema. La tensión de las set pieces funciona por las ganas de sorprenderte, la emoción de no saber por qué lado van a tirar, no porque la vida del personaje te importe, que casi nunca ocurre. Aquí la película conoce bien sus límites, rebajando los momentos dramáticos y dándole fuerza a la comedia negra de ver tantas muertes en la familia.
Porque esa es la novedad de la entrega, que se estrena más de diez años después de la quinta. La presencia de una familia como portadora de la maldición —o capricho de la muerte si le quieres poner otro nombre — que tanta fama dio. Así se fuerza menos el vínculo entre personajes, la premonición inicial tiene un enfoque diferente al resto y, en definitiva, aprovecha la posibilidad de contar lo mismo desde otra mirada: la colectiva, aunque tengamos una protagonista definida.
La famosa premisa, por tanto, da pie a una presunta paranoia inicial que, una vez que se hace realidad, comienza a escalar en diversión para el espectador y horror para la familia. La situación llega a lo absurdo, a la comedia macabra, y la manía persecutoria de los personajes vuelve a contagiarnos el miedo a la muerte. La escena con Tony Todd es el único fanservice que podrás ver, aunque sea más importante la preciosa y dolorosa coincidencia con la vida real.
No reinventa la rueda de la franquicia, pero sí que asegura diversión para los que suspenden la incredulidad cuando empiezan los trailers promocionales. Algo parecido a lo que se vivió con Smile 2, que terminó siendo una secuela, que lejos de cambiar la premisa, la llevaba a un nivel más demencial. Pudiendo haber sido un regreso a medio gas, o mucho peor: una fiesta del fanservice, Destino Final: Lazos de sangre nos devuelve al juego de antaño. Una mezcla adictiva de muertes explícitas y humor infernal.
20 de diciembre de 2024
20 de diciembre de 2024
47 de 66 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es la película más original que vaya a ver este año. Tiene unas ganas inmensas de crear y romper el tono de la anterior escena. Es una idea loca, importante y caótica. Una lastima que cualquier atisbo de talento se haya manchado por los números musicales más espantosos que he visto en mi vida.
No soy mexicano, pero entiendo la reacción de la audiencia de México a la película. Tener a Selena Gómez con un español terrible, en vez de una actriz mexicana, parece una broma de mal gusto. No entiendo los aplausos que recibió en Cannes. Soy fanático del trabajo de Selena en otros proyectos, pero aquí mancha una idea muy potente al aprenderse fonéticamente las frases del guion. El español se le da mal.
Ese es el principal problema de Emilia Pérez. Hubo un problema de comunicación entre actores y guionistas -y traductores- para que todos entendieran lo mismo. Los actores recitan frases sin darles significado y los segmentos musicales carecen de ritmo y vocalización. Sin subtítulos es complicado entender algunos momentos.
No soy mexicano, pero entiendo la reacción de la audiencia de México a la película. Tener a Selena Gómez con un español terrible, en vez de una actriz mexicana, parece una broma de mal gusto. No entiendo los aplausos que recibió en Cannes. Soy fanático del trabajo de Selena en otros proyectos, pero aquí mancha una idea muy potente al aprenderse fonéticamente las frases del guion. El español se le da mal.
Ese es el principal problema de Emilia Pérez. Hubo un problema de comunicación entre actores y guionistas -y traductores- para que todos entendieran lo mismo. Los actores recitan frases sin darles significado y los segmentos musicales carecen de ritmo y vocalización. Sin subtítulos es complicado entender algunos momentos.

Ahora bien, la historia de Emilia es muy potente y realmente sensible. El tercer acto del filme, que se baña en el thriller, es impactante, aunque se manche por un número musical. Si bien valoro la valentía de hacer un musical sobre el narcotráfico, no todos los momentos eran apropiados para cantar. Y eso que me encantan los musicales.
Demencial en todos los sentidos. Zoe Saldaña es la que mejor trabaja. El resto es digno de visionado.
Demencial en todos los sentidos. Zoe Saldaña es la que mejor trabaja. El resto es digno de visionado.
28 de diciembre de 2024
28 de diciembre de 2024
26 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
El trailer y la promoción está vendiendo un tipo de película equivocado. Influye que la estrella protagonista sea conocida por la comedia, pero se trata de un drama con alivios cómicos que puede sacar algunas lágrimas. Puede buscar la lágrima fácil en algunos momentos, pero la vi en Navidad con la sala casi llena. Hay que disfrutar un poco de las cosas.
Nada que objetarle a Paco León en la comedia, demostrando que con carisma se puede salvar cualquier chiste del texto. El delivery del actor es bueno y se adapta bien en las escenas más dramáticas. Repito: la audiencia no espera un nivel tan alto de emoción por pensar que era una comedia española más.
Trata temas que afectan fácil y que dan para reflexión. No castiga a ningún personaje por el bien de la trama, que a veces se salta eventos y reacciones importantes, para dejar un final emotivo. Lo consigue, sin duda, aunque con un tramo final que está estirado artificialmente. Le sobran un par de giros dramáticos que solo sirven para reforzar la injusticia.
Nada que objetarle a Paco León en la comedia, demostrando que con carisma se puede salvar cualquier chiste del texto. El delivery del actor es bueno y se adapta bien en las escenas más dramáticas. Repito: la audiencia no espera un nivel tan alto de emoción por pensar que era una comedia española más.
Trata temas que afectan fácil y que dan para reflexión. No castiga a ningún personaje por el bien de la trama, que a veces se salta eventos y reacciones importantes, para dejar un final emotivo. Lo consigue, sin duda, aunque con un tramo final que está estirado artificialmente. Le sobran un par de giros dramáticos que solo sirven para reforzar la injusticia.

Me esperaba una comedia sobre un padre inmaduro e inexperto. Me encuentro con una entrañable lección de vida acerca de sobrellevar las cosas, con fantasías prejudiciales, y dar segundas oportunidades. Mentiría si dijera que lo he pasado bien en algunos tramos. Toca ciertas teclas que, dependiendo de la persona, pueden ser sensibles. No es una situación fácil.
Con sus exigencias, y un segmento con un croma verde que canta demasiado, es una obra honesta que aprovecha la fama del reparto para hacer algo con sentimiento. Me funciona y me ha emocionado.
Con sus exigencias, y un segmento con un croma verde que canta demasiado, es una obra honesta que aprovecha la fama del reparto para hacer algo con sentimiento. Me funciona y me ha emocionado.
11 de agosto de 2025
11 de agosto de 2025
31 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
La primera escena de Weapons es toda una declaración de intenciones, pone a prueba las expectativas de un espectador que está deseando salir de la sala de cine para decir que acaba de ver una obra maestra o la mayor decepción del año. Porque con el terror, especialmente en los fenómenos virales, parece que no existe un término medio, aunque vivamos en un mundo de grises.
Lo más llamativo de Weapons, la nueva película del director de Barbarian, es la narración no lineal de la historia, centrando la acción en seis personajes del pueblo que ha sufrido aquel bizarro suceso. De esas premisas que te venden una historia y que, desgraciadamente, provoca que cierto grupo de espectadores se decepcionen ante la resolución del misterio.
Sin desvelar mucho del desarrollo del relato, la acción inicia con el personaje de Julia Garner como los primeros ojos del espectador. La actriz interpreta el papel de la profesora que, al llegar a su clase como todas las mañanas, descubre que todos los niños han desaparecido a excepción de uno. Con la mirada puesta en la profesora, la película nos advierte de la subversión de expectativas que tendrá, empezando con una peculiar selección musical para acompañar la ya icónica huida de diecisiete niños — creo que era ese número — hacia la oscuridad.
Lo más llamativo de Weapons, la nueva película del director de Barbarian, es la narración no lineal de la historia, centrando la acción en seis personajes del pueblo que ha sufrido aquel bizarro suceso. De esas premisas que te venden una historia y que, desgraciadamente, provoca que cierto grupo de espectadores se decepcionen ante la resolución del misterio.
Sin desvelar mucho del desarrollo del relato, la acción inicia con el personaje de Julia Garner como los primeros ojos del espectador. La actriz interpreta el papel de la profesora que, al llegar a su clase como todas las mañanas, descubre que todos los niños han desaparecido a excepción de uno. Con la mirada puesta en la profesora, la película nos advierte de la subversión de expectativas que tendrá, empezando con una peculiar selección musical para acompañar la ya icónica huida de diecisiete niños — creo que era ese número — hacia la oscuridad.

Benedict Wong
Muy interesante como el director nos demuestra que la oscuridad ya estaba en estos personajes antes del suceso, que eran personas con problemas, adicciones y que estaban a un paso de la obsesión. La manía persecutoria de nuestra protagonista, al menos la del primer segmento, sirve para construir la primera sorpresa de Weapons: nadie es lo que parece, todos tenemos caras diferentes.
Sin duda alguna, la historia se beneficia de la forma de narrarla, pudiendo hilar con precisión cada conexión entre personajes y sucesos para que la experiencia sea más satisfactoria. Se dosifica la información para tener al espectador siempre alerta, ya sea por alguna escena silenciosa — las más terroríficas, para los que dicen que no da miedo — o por revivir el momento desde otro punto de vista.
Weapons juega con las perspectivas de un mismo misterio a la par que nos manipula para que pensemos lo que la película quiere que hagamos en ese momento. Lejos de ser tramposa, es fascinante, todo está medido para que parezca un circulo perfecto. Si bien el último tercio es el más arriesgado, creo que hay que empezar a ver el género de terror como una forma de contar historias con la posibilidad de mezclarse con otros géneros. Weapons no sería mejor si basara su idea en sustos efectistas para tirar las palomitas.
Sin duda alguna, la historia se beneficia de la forma de narrarla, pudiendo hilar con precisión cada conexión entre personajes y sucesos para que la experiencia sea más satisfactoria. Se dosifica la información para tener al espectador siempre alerta, ya sea por alguna escena silenciosa — las más terroríficas, para los que dicen que no da miedo — o por revivir el momento desde otro punto de vista.
Weapons juega con las perspectivas de un mismo misterio a la par que nos manipula para que pensemos lo que la película quiere que hagamos en ese momento. Lejos de ser tramposa, es fascinante, todo está medido para que parezca un circulo perfecto. Si bien el último tercio es el más arriesgado, creo que hay que empezar a ver el género de terror como una forma de contar historias con la posibilidad de mezclarse con otros géneros. Weapons no sería mejor si basara su idea en sustos efectistas para tirar las palomitas.

Ahí nace el punto más polémica de la película, aunque para mí sea, junto a la narración no lineal, de las mejores ideas que tiene: ser una comedia negra. Podría entender a los puristas del género que quieren horror en su máxima representación, pero yo soy de los que ven comedia por todas partes. Al igual que nuestra vida a veces es gris, también es una comedia muy jodida.
Considero una reacción natural reírse con algunos de los momentos de Weapons porque la propia película quiere que eso ocurra. Cuando se quiere callar y crear horror, tiene momentos con atmósferas muy bien conseguidas y un diseño sonoro, aunque basado en la ausencia de ruido, perfecto para la ocasión. Es tontería pensar que los momentos cómicos son sin querer o son causa de que Weapons sea una mala película, al contrario, es refrescante que tengamos una propuesta que no tenga miedo a mezclar el horror y la comedia de esta forma.
El espectador no saldrá igual de aterrado o conmocionado como con Devuélvemela, estreno de la semana pasada que se revuelca en la miseria de sus personajes, pero tampoco volverá indiferente a casa. Estamos en una época de bandos, de hablar en absolutos y de amar u odiar. Yo estoy asombrado con Weapons y su macabra propuesta de romper las expectativas del espectador, incluso las de su propio trailer promocional que vaticinaba la experiencia terrorífica de la década. Valoremos estas ideas originales antes de que salgan sus remakes.
Considero una reacción natural reírse con algunos de los momentos de Weapons porque la propia película quiere que eso ocurra. Cuando se quiere callar y crear horror, tiene momentos con atmósferas muy bien conseguidas y un diseño sonoro, aunque basado en la ausencia de ruido, perfecto para la ocasión. Es tontería pensar que los momentos cómicos son sin querer o son causa de que Weapons sea una mala película, al contrario, es refrescante que tengamos una propuesta que no tenga miedo a mezclar el horror y la comedia de esta forma.
El espectador no saldrá igual de aterrado o conmocionado como con Devuélvemela, estreno de la semana pasada que se revuelca en la miseria de sus personajes, pero tampoco volverá indiferente a casa. Estamos en una época de bandos, de hablar en absolutos y de amar u odiar. Yo estoy asombrado con Weapons y su macabra propuesta de romper las expectativas del espectador, incluso las de su propio trailer promocional que vaticinaba la experiencia terrorífica de la década. Valoremos estas ideas originales antes de que salgan sus remakes.
7
15 de agosto de 2025
15 de agosto de 2025
20 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
En 2021, no pude entrar el fenómeno de Nadie como sí que lo hizo el resto. La disfruté, pese a no ver la gran sorpresa de acción que todos nombraban en redes sociales. Hace cuatro años de eso, un grado universitario, lo único que recuerdo es su divertidísimo y violento acto final.
Esta secuela, que se estrena en el mejor momento para ofrecernos un espectáculo veraniego para reírse un buen rato, abraza todo lo que sembraron en el final de su primera parte, que servía para jugar con la dualidad del protagonista y para mostrar el inquebrantable vínculo que tiene con su familia.
Aquí no hay tiempo, tampoco ganas, para presentaciones, pues la duración alcanza con esfuerzo los noventa minutos. Lejos de ser un defecto, aunque sí que podrían haber añadido metraje para contar algo, es el mejor acierto de esta divertidisima y autoconsciente secuela. Hacía años que no me reía tanto en una sala de cine, una mezcla de tener un buen día, un poco de pavo y poder desconectar del mundo.
Esta secuela, que se estrena en el mejor momento para ofrecernos un espectáculo veraniego para reírse un buen rato, abraza todo lo que sembraron en el final de su primera parte, que servía para jugar con la dualidad del protagonista y para mostrar el inquebrantable vínculo que tiene con su familia.
Aquí no hay tiempo, tampoco ganas, para presentaciones, pues la duración alcanza con esfuerzo los noventa minutos. Lejos de ser un defecto, aunque sí que podrían haber añadido metraje para contar algo, es el mejor acierto de esta divertidisima y autoconsciente secuela. Hacía años que no me reía tanto en una sala de cine, una mezcla de tener un buen día, un poco de pavo y poder desconectar del mundo.

Viniendo de Karate Kid: Legends, una película que me cuesta creer que se haya estrenado en cines y no en plataformas, tengo la misma sensación con Nadie 2: es una película que podría haber sido un estreno original de Prime, pero que tiene mucho más carisma en su protagonista y dirección que la película de artes marciales —sin ser ninguna maravilla, Nadie 2 tiene ideas divertidas y gags memorables —.
Puede que la villana esté desaprovechada y que el tema de la violencia como legado familiar no se escribe con el fin de profundizar en él, pero Bob Odenkirk es toda una debilidad para el que escribe esto y la verdad es que el actor mezcla con gracia sus miradas fulminantes y la comedia inherente de que se le vaya la cabeza en un salón de recreativas.
Acabé hechizado, sin darle importancia a la escasa profundidad narrativa que tiene. La película perfecta para refrescarte en el cine, si es que llegas vivo y el calor no acaba contigo. Ojalá tener unas vacaciones así.
Puede que la villana esté desaprovechada y que el tema de la violencia como legado familiar no se escribe con el fin de profundizar en él, pero Bob Odenkirk es toda una debilidad para el que escribe esto y la verdad es que el actor mezcla con gracia sus miradas fulminantes y la comedia inherente de que se le vaya la cabeza en un salón de recreativas.
Acabé hechizado, sin darle importancia a la escasa profundidad narrativa que tiene. La película perfecta para refrescarte en el cine, si es que llegas vivo y el calor no acaba contigo. Ojalá tener unas vacaciones así.
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