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Miniserie
2026
5
26 de abril de 2026
26 de abril de 2026
13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Después de estar viendo Los no elegidos (o Unchosen, según la plataforma) y, siendo honesto, tengo un sabor de boca bastante tibio, casi de plástico.
El argumento nos presenta una especie de thriller de culto religioso en un entorno de thriller psicológico, siguiendo a una joven en una comunidad cerrada donde los "elegidos" se separan del resto del mundo —los no elegidos—, hasta que un forastero rompe la ilusión, desvelando que la fe es solo una fachada para un control aterrador, rozando el drama personal intenso.
Para ser honesto, me acerqué a "Los No Elegidos" con esa mezcla de esperanza y escepticismo que genera el cine de género actual, pero el resultado me ha dejado en un limbo de indiferencia bastante incómodo.
El argumento, que sobre el papel promete una deconstrucción del mito del "héroe predestinado" al centrarse en los marginados que se quedan a las sombras mientras el elegido salva el mundo, termina enredándose en su propia premisa.
El argumento nos presenta una especie de thriller de culto religioso en un entorno de thriller psicológico, siguiendo a una joven en una comunidad cerrada donde los "elegidos" se separan del resto del mundo —los no elegidos—, hasta que un forastero rompe la ilusión, desvelando que la fe es solo una fachada para un control aterrador, rozando el drama personal intenso.
Para ser honesto, me acerqué a "Los No Elegidos" con esa mezcla de esperanza y escepticismo que genera el cine de género actual, pero el resultado me ha dejado en un limbo de indiferencia bastante incómodo.
El argumento, que sobre el papel promete una deconstrucción del mito del "héroe predestinado" al centrarse en los marginados que se quedan a las sombras mientras el elegido salva el mundo, termina enredándose en su propia premisa.

Lo que empieza como una propuesta fresca sobre la irrelevancia y el trauma de ser el "personaje secundario" de tu propia vida, se diluye rápidamente en un drama existencialista que no sabe si quiere ser una sátira mordaz o una tragedia solemne, quedándose en un "ni chicha ni limoná".
Lo Bueno: Si buscas algo "culty" (de culto) y un ambiente sofocante, lo tiene. La atmósfera es densa, a menudo descrita como una mezcla inestable entre drama de personajes y misterio psicológico. Por momentos, la actuación de algunos secundarios logra sostener una trama que a menudo se siente excesivamente melodramática o lenta, especialmente en los primeros episodios. Visualmente, a veces tiene destellos de gran factura, con un manejo de la fotografía que subraya el aislamiento de la comunidad.
Lo Malo (o mi crítica tibia): Honestamente, me ha parecido irregular. El ritmo es, por decir poco, a paso de tortuga al principio. Se nota que quieren extender esto para varias temporadas, lo que provoca que la trama principal se estanque en dilemas innecesarios en lugar de avanzar con fuerza.
Lo Bueno: Si buscas algo "culty" (de culto) y un ambiente sofocante, lo tiene. La atmósfera es densa, a menudo descrita como una mezcla inestable entre drama de personajes y misterio psicológico. Por momentos, la actuación de algunos secundarios logra sostener una trama que a menudo se siente excesivamente melodramática o lenta, especialmente en los primeros episodios. Visualmente, a veces tiene destellos de gran factura, con un manejo de la fotografía que subraya el aislamiento de la comunidad.
Lo Malo (o mi crítica tibia): Honestamente, me ha parecido irregular. El ritmo es, por decir poco, a paso de tortuga al principio. Se nota que quieren extender esto para varias temporadas, lo que provoca que la trama principal se estanque en dilemas innecesarios en lugar de avanzar con fuerza.

El diseño de producción a menudo se ve barato —casi como una telenovela—, lo que rompe la inmersión, y los anacronismos o las licencias artísticas demasiado forzadas me sacan por completo de la historia, haciéndola sentir más como una reimaginación caprichosa que una obra sólida.
En conclusión: ¿Qué opino? Que es un producto de "ver y olvidar". Es "pasable", no terrible, pero tampoco memorable. Es ese tipo de serie que parece pretender ser una obra maestra profunda sobre la libertad y la fe, pero se queda en un thriller de fin de semana con pretensiones intelectuales.
"No todos los llamados son elegidos, pero todos los elegidos parecen tener un guionista bastante flojo."
En conclusión: ¿Qué opino? Que es un producto de "ver y olvidar". Es "pasable", no terrible, pero tampoco memorable. Es ese tipo de serie que parece pretender ser una obra maestra profunda sobre la libertad y la fe, pero se queda en un thriller de fin de semana con pretensiones intelectuales.
"No todos los llamados son elegidos, pero todos los elegidos parecen tener un guionista bastante flojo."
6 de junio de 2026
6 de junio de 2026
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Acabo de salir del cine tras ver Backrooms (2026), la salvajada cinematográfica entre David Lynch y Freud distribuida por A24 y dirigida por el jovencísimo Kane Parsons, y todavía siento que las luces fluorescentes de mi salón me están juzgando. Qué viaje tan jodidamente claustrofóbico, perturbador y extrañamente hipnótico. Fui al cine esperando el típico susto fácil sacado de un hilo de internet y me encontré con una obra maestra de la tensión moderna que redefine por completo el horror existencial.
El argumento es una genialidad construida sobre la desesperación. Seguimos a Clark, interpretado de forma magistral por Chiwetel Ejiofor, un arquitecto frustrado y dueño de una tienda de muebles en decadencia que, literalmente, duerme en su propio negocio porque no tiene adónde ir. Su vida da un vuelco cuando descubre un portal dimensional en el sótano del almacén: un laberinto infinito de oficinas vacías, moquetas húmedas y paredes de un amarillo enfermizo. Al desaparecer en este limbo, su terapeuta, la doctora Mary Kline (Renate Reinsve), decide cruzar el umbral para rescatarlo, solo para descubrir que el lugar no solo está habitado por entidades espeluznantes, sino que se alimenta y replica los traumas y recuerdos de quienes se pierden en él.
El argumento es una genialidad construida sobre la desesperación. Seguimos a Clark, interpretado de forma magistral por Chiwetel Ejiofor, un arquitecto frustrado y dueño de una tienda de muebles en decadencia que, literalmente, duerme en su propio negocio porque no tiene adónde ir. Su vida da un vuelco cuando descubre un portal dimensional en el sótano del almacén: un laberinto infinito de oficinas vacías, moquetas húmedas y paredes de un amarillo enfermizo. Al desaparecer en este limbo, su terapeuta, la doctora Mary Kline (Renate Reinsve), decide cruzar el umbral para rescatarlo, solo para descubrir que el lugar no solo está habitado por entidades espeluznantes, sino que se alimenta y replica los traumas y recuerdos de quienes se pierden en él.

Renate Reinsve
La película es una jodida delicia perturbadora. Kane Parsons toma la estética de los espacios liminales y el "found footage" y los eleva a la categoría de arte. Esa textura rugosa que evoca al VHS, combinada con una iluminación de tubos fluorescentes que parpadean con un zumbido ensordecedor, genera una ansiedad tan real que casi puedes oler la humedad de la alfombra. No necesitas oscuridad para pasar miedo; aquí el terror te deslumbra a plena luz del día en pasillos que no terminan nunca.
Analizando lo bueno y lo malo, la balanza se inclina masivamente hacia lo positivo.
Lo bueno: La atmósfera opresiva es impecable, las actuaciones de Ejiofor y Reinsve le dan una gravedad emocional brutal a una premisa de internet, y la criatura "Still Life" es puro combustible para pesadillas.
Lo malo: Hacia el tercer acto, la narrativa se vuelve tan abstracta y laberíntica como el propio lugar, lo que puede frustrar a quienes busquen explicaciones masticadas o un desenlace tradicional con un monstruo derrotado.
Analizando lo bueno y lo malo, la balanza se inclina masivamente hacia lo positivo.
Lo bueno: La atmósfera opresiva es impecable, las actuaciones de Ejiofor y Reinsve le dan una gravedad emocional brutal a una premisa de internet, y la criatura "Still Life" es puro combustible para pesadillas.
Lo malo: Hacia el tercer acto, la narrativa se vuelve tan abstracta y laberíntica como el propio lugar, lo que puede frustrar a quienes busquen explicaciones masticadas o un desenlace tradicional con un monstruo derrotado.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Me quedo grabado a fuego el clímax psicológico de la película, coronado por esa frase famosa de la doctora Mary que resume perfectamente la metáfora del film: "Todos tenemos nuestros bucles. Comportamientos que nos hacen caminar en círculos... pensando que cada vez te llevará a un lugar nuevo, pero no es así".
En resumen: una experiencia sensorial angustiante, brillante y obligatoria para cualquiera que quiera ver cómo el internet se traga vivas a las fórmulas clásicas de Hollywood.
La escena final es una absoluta locura psicológica que te deja la cabeza rota. Justo cuando crees que la doctora Mary Kline ha logrado "salvar" a Clark y escapar de ese infierno amarillo, la película te asesta el golpe definitivo.
Tras un caótico y asfixiante tercer acto huyendo de la entidad Still Life, Mary y Clark logran llegar a lo que parece ser el núcleo o la "oficina central" de los Backrooms, el clímax en la oficina central. En este espacio, las paredes ya no son solo amarillas, sino que están formadas por proyecciones distorsionadas de los recuerdos más dolorosos de la infancia de Clark y sus fracasos personales. El entorno se vuelve físicamente inestable, deformándose como si la arquitectura estuviera viva.
En resumen: una experiencia sensorial angustiante, brillante y obligatoria para cualquiera que quiera ver cómo el internet se traga vivas a las fórmulas clásicas de Hollywood.
La escena final es una absoluta locura psicológica que te deja la cabeza rota. Justo cuando crees que la doctora Mary Kline ha logrado "salvar" a Clark y escapar de ese infierno amarillo, la película te asesta el golpe definitivo.
Tras un caótico y asfixiante tercer acto huyendo de la entidad Still Life, Mary y Clark logran llegar a lo que parece ser el núcleo o la "oficina central" de los Backrooms, el clímax en la oficina central. En este espacio, las paredes ya no son solo amarillas, sino que están formadas por proyecciones distorsionadas de los recuerdos más dolorosos de la infancia de Clark y sus fracasos personales. El entorno se vuelve físicamente inestable, deformándose como si la arquitectura estuviera viva.

Chiwetel Ejiofor
Mary agarra a Clark del brazo para cruzar la última puerta que emite una luz cegadora, la cual promete devolverlos a la realidad del sótano de la tienda de muebles. Sin embargo, justo antes de dar el paso, el zumbido de las luces fluorescentes cesa por completo (un silencio absoluto que hiela la sangre).
Mary mira a Clark a los ojos y nota algo terrorífico: sus pupilas están completamente dilatadas y fijas, y su piel tiene una textura sutilmente artificial, casi plástica, idéntica a los maniquíes de su tienda de muebles en decadencia. No es el Clark real. Los Backrooms, alimentándose del trauma y la culpa de Mary por no haber salvado a otros pacientes en el pasado, han creado una réplica exacta de Clark para mantenerla atrapada en el bucle perpetuo.
El verdadero Clark aparece de fondo, a lo lejos en el pasillo, demacrado, atrapado dentro de una pared de cristal que se funde con la estructura, gritando sin sonido. La copia de Clark le sonríe a Mary y, con una voz extrañamente calmada, repite la desgarradora frase de la película: "¿Ves? Al final siempre volvemos al mismo lugar". Es el fundido a negro existencial
Te deja con un vacío en el estómago tremendo.
Mary mira a Clark a los ojos y nota algo terrorífico: sus pupilas están completamente dilatadas y fijas, y su piel tiene una textura sutilmente artificial, casi plástica, idéntica a los maniquíes de su tienda de muebles en decadencia. No es el Clark real. Los Backrooms, alimentándose del trauma y la culpa de Mary por no haber salvado a otros pacientes en el pasado, han creado una réplica exacta de Clark para mantenerla atrapada en el bucle perpetuo.
El verdadero Clark aparece de fondo, a lo lejos en el pasillo, demacrado, atrapado dentro de una pared de cristal que se funde con la estructura, gritando sin sonido. La copia de Clark le sonríe a Mary y, con una voz extrañamente calmada, repite la desgarradora frase de la película: "¿Ves? Al final siempre volvemos al mismo lugar". Es el fundido a negro existencial
Te deja con un vacío en el estómago tremendo.
25 de abril de 2026
25 de abril de 2026
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película genera paradojas constantes, que emocionan poco a poco, y te traspasan el corazón.
Después de ver "Un poeta" (2025), la nueva y arriesgada apuesta del director colombiano Simón Mesa Soto, y sigo con el corazón encogido y una sonrisa incómoda congelada en el rostro. Siendo honesto, no es la típica película que esperas de la región; es una mezcla de sátira feroz y melancolía andante que me ha dejado pensando si el arte no es, al final, la más bella de las pérdidas de tiempo.
El argumento me atrapó por su patetismo honesto: seguimos a Óscar Restrepo, un tipo de 50 años, "fracasado", alcohólico y viviendo con su madre, que se aferra a su identidad de "poeta" como un náufrago a una tabla podrida.
Todo cambia —o empeora— cuando intenta redimirse ayudando a Yurlady, una adolescente de escasos recursos con un talento innato para el verso, arrastrándola, quizás, a su mismo infierno de mediocridad para que sea poetisa, en vez de ser una influencia positiva para que tenga una vida profesional con otro trabajo con un buen sueldo.
Después de ver "Un poeta" (2025), la nueva y arriesgada apuesta del director colombiano Simón Mesa Soto, y sigo con el corazón encogido y una sonrisa incómoda congelada en el rostro. Siendo honesto, no es la típica película que esperas de la región; es una mezcla de sátira feroz y melancolía andante que me ha dejado pensando si el arte no es, al final, la más bella de las pérdidas de tiempo.
El argumento me atrapó por su patetismo honesto: seguimos a Óscar Restrepo, un tipo de 50 años, "fracasado", alcohólico y viviendo con su madre, que se aferra a su identidad de "poeta" como un náufrago a una tabla podrida.
Todo cambia —o empeora— cuando intenta redimirse ayudando a Yurlady, una adolescente de escasos recursos con un talento innato para el verso, arrastrándola, quizás, a su mismo infierno de mediocridad para que sea poetisa, en vez de ser una influencia positiva para que tenga una vida profesional con otro trabajo con un buen sueldo.

Lo que opino de esta joya es que Mesa Soto ha logrado retratar el "mundillo" literario de Medellín con una fidelidad dolorosa. Lo mejor, sin duda, es la actuación de Ubeimar Ríos (quien interpreta a Óscar); no parece que actúe, es ese fracasado arrogante y tierno que da vergüenza ajena y ternura a partes iguales.
Además, el nivel visual es hipnótico: rodada en 16mm, la cámara en mano y los planos cerrados convierten a la ciudad en una textura sucia y nostálgica, gris y deslucida, tal como la psique del protagonista. Es un cine directo, visceral y sin artificios.
Lo malo, o al menos lo que puede chocar a algunos, es que el ritmo decae por momentos y ciertas escenas se alargan más de la cuenta, volviéndose un tanto pretenciosa en su afán de no definir si el arte es algo glorioso o un simple chiste de mal gusto.
Aun así, la química entre Ríos y la joven actriz que interpreta a Yurlady sostiene la película, convirtiéndola en una tragicomedia que critica a todos por igual: a los burgueses, a los pobres, a los profesores y a los estudiantes. Es una radiografía de la obstinación de seguir siendo artista en un mundo que ya no necesita versos.
Además, el nivel visual es hipnótico: rodada en 16mm, la cámara en mano y los planos cerrados convierten a la ciudad en una textura sucia y nostálgica, gris y deslucida, tal como la psique del protagonista. Es un cine directo, visceral y sin artificios.
Lo malo, o al menos lo que puede chocar a algunos, es que el ritmo decae por momentos y ciertas escenas se alargan más de la cuenta, volviéndose un tanto pretenciosa en su afán de no definir si el arte es algo glorioso o un simple chiste de mal gusto.
Aun así, la química entre Ríos y la joven actriz que interpreta a Yurlady sostiene la película, convirtiéndola en una tragicomedia que critica a todos por igual: a los burgueses, a los pobres, a los profesores y a los estudiantes. Es una radiografía de la obstinación de seguir siendo artista en un mundo que ya no necesita versos.

Ubeimar Rios
Es una obra esencialmente colombiana, premiada en Cannes, que se atreve a preguntar: ¿Se puede vivir de la poesía sin morir de hambre?. "Un poeta: La luminosa carrera de quien decidió no tener futuro".
19 de abril de 2026
19 de abril de 2026
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Proyecto Hail Mary" (o Proyecto salvación) de Andy Weir es, para mí, la definición perfecta de lo que debería ser la ciencia ficción moderna: una carta de amor a la inteligencia humana y a la supervivencia.
La historia nos pone en la piel de Ryland Grace, quien despierta en una nave espacial sin recordar ni su nombre ni por qué está ahí, solo para descubrir que es la última esperanza de la Tierra frente a una amenaza solar catastrófica.
Lo que más me fascina es su estructura. Weir logra que un argumento basado en la física, la química y la biología sea tan adictivo como un thriller de acción. Grace no es un superhéroe; es un científico que utiliza el método científico para resolver problemas de vida o muerte.
Pero el alma real del libro aparece cuando entra en juego "el otro": esa inesperada amistad interplanetaria que rompe cualquier barrera lingüística o biológica. Es una interpretación conmovedora sobre la empatía universal; nos dice que, sin importar de qué planeta vengas, la curiosidad y el sacrificio son lenguajes compartidos.
La historia nos pone en la piel de Ryland Grace, quien despierta en una nave espacial sin recordar ni su nombre ni por qué está ahí, solo para descubrir que es la última esperanza de la Tierra frente a una amenaza solar catastrófica.
Lo que más me fascina es su estructura. Weir logra que un argumento basado en la física, la química y la biología sea tan adictivo como un thriller de acción. Grace no es un superhéroe; es un científico que utiliza el método científico para resolver problemas de vida o muerte.
Pero el alma real del libro aparece cuando entra en juego "el otro": esa inesperada amistad interplanetaria que rompe cualquier barrera lingüística o biológica. Es una interpretación conmovedora sobre la empatía universal; nos dice que, sin importar de qué planeta vengas, la curiosidad y el sacrificio son lenguajes compartidos.

Sandra Hüller
El libro es una explosión para la imaginación visual. Desde la descripción técnica de la nave Hail Mary hasta la biología alienígena, todo se siente tangible, casi como si pudieras tocar las texturas de ese nuevo mundo.
La crítica ha sido casi unánime en alabar cómo Weir recupera el optimismo que a veces le falta al género, alejándose del pesimismo distópico para recordarnos que somos capaces de cosas increíbles cuando colaboramos. Se le podrían poner otros dos títulos: «Amnesia espacial y dos cadáveres: una guía de viaje» y «Cómo salvar el mundo sin recordar cómo te llamas»
En mi opinión, es una obra maestra de la divulgación disfrazada de ficción. Me dejó con una sensación de asombro constante y una de las frases más memorables que resumen toda la ética del libro: "Tú eres mi amigo y yo voy a salvarte". Es un recordatorio de que, incluso en la inmensidad del vacío, nadie debería estar solo.
La crítica ha sido casi unánime en alabar cómo Weir recupera el optimismo que a veces le falta al género, alejándose del pesimismo distópico para recordarnos que somos capaces de cosas increíbles cuando colaboramos. Se le podrían poner otros dos títulos: «Amnesia espacial y dos cadáveres: una guía de viaje» y «Cómo salvar el mundo sin recordar cómo te llamas»
En mi opinión, es una obra maestra de la divulgación disfrazada de ficción. Me dejó con una sensación de asombro constante y una de las frases más memorables que resumen toda la ética del libro: "Tú eres mi amigo y yo voy a salvarte". Es un recordatorio de que, incluso en la inmensidad del vacío, nadie debería estar solo.
6
28 de abril de 2026
28 de abril de 2026
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Charlie Theron da lo máximo.
En mi opinión, Apex es ese tipo de pelis que te encuentras un domingo en Netflix y dices "venga, va", y te encuentras con un producto que, aunque no va a ganar un Oscar, te mantiene en tensión absoluta. La trama es directa: Sasha (una impasible y física Theron), tras una tragedia escalando, se va a buscarse a sí misma haciendo kayak y senderismo por la Australia profunda. Lo que encuentra no es paz interior, sino a Ben (un Taron Egerton que está pasadísimo de rosca y da mal rollo del bueno), un psicópata que decide cazarla por diversión.
Lo bueno: La película brilla por su físico. Al menos, no deshonra la esencia sangrienta del personaje original (la acción es sólida y brutal), pero lo malo es que se olvida de generar verdadera tensión, prefiriendo la espectacularidad de los efectos especiales a la atmósfera de terror.
Se nota que es un thriller de supervivencia de alto presupuesto para ser streaming. La química de tensión entre Theron y Egerton es brutal; él es un depredador seductor y de repente cambia a ser un monstruo en segundos. Las escenas de acción, escalada y, sobre todo, kayak por los rápidos están rodadas con un realismo que te hace sentir el frío del agua.
En mi opinión, Apex es ese tipo de pelis que te encuentras un domingo en Netflix y dices "venga, va", y te encuentras con un producto que, aunque no va a ganar un Oscar, te mantiene en tensión absoluta. La trama es directa: Sasha (una impasible y física Theron), tras una tragedia escalando, se va a buscarse a sí misma haciendo kayak y senderismo por la Australia profunda. Lo que encuentra no es paz interior, sino a Ben (un Taron Egerton que está pasadísimo de rosca y da mal rollo del bueno), un psicópata que decide cazarla por diversión.
Lo bueno: La película brilla por su físico. Al menos, no deshonra la esencia sangrienta del personaje original (la acción es sólida y brutal), pero lo malo es que se olvida de generar verdadera tensión, prefiriendo la espectacularidad de los efectos especiales a la atmósfera de terror.
Se nota que es un thriller de supervivencia de alto presupuesto para ser streaming. La química de tensión entre Theron y Egerton es brutal; él es un depredador seductor y de repente cambia a ser un monstruo en segundos. Las escenas de acción, escalada y, sobre todo, kayak por los rápidos están rodadas con un realismo que te hace sentir el frío del agua.

Charlize Theron
Lo malo: La historia es muy predecible. Es un refrito de «The Most Dangerous Game» y «Deliverance» sin aportar nada nuevo al género. A veces, el guion abusa de la "suerte" del protagonista y el desarrollo de personajes es casi nulo: son arquetipos.
A nivel visual, reconozco que es apabullante; los escenarios salvajes y el rediseño de la criatura bajo la dirección de la nueva tecnología de captura de movimiento son, sin duda, lo mejor de la cinta. Es una gozada técnica, un festín para los ojos que justifica la entrada en formato gigante. El director de fotografía Lawrence Sher logra que el outback australiano se vea precioso, amenazante y muy inmersivo. La música acompaña, aunque a ratos suena a imitación barata de Hanna (de los Chemical Brothers), buscando un ritmo electrónico constante que a veces no pega con la inmensidad natural, pero sí con la tensión.
Frase icónica (o que resume la peli):«Solo necesito un río, un mapa y que no me maten en los próximos noventa minutos».En resumen:Si buscas una obra maestra, huye. Pero si quieres 90 minutos de acción trepidante, paisajes increíbles y ver a Charlize Theron sobrevivir a todo lo que le echen, es un sólido "guilty pleasure".Lo mejor: La intensidad física y la belleza visual.Lo peor: Un guion de usar y tirar.
A nivel visual, reconozco que es apabullante; los escenarios salvajes y el rediseño de la criatura bajo la dirección de la nueva tecnología de captura de movimiento son, sin duda, lo mejor de la cinta. Es una gozada técnica, un festín para los ojos que justifica la entrada en formato gigante. El director de fotografía Lawrence Sher logra que el outback australiano se vea precioso, amenazante y muy inmersivo. La música acompaña, aunque a ratos suena a imitación barata de Hanna (de los Chemical Brothers), buscando un ritmo electrónico constante que a veces no pega con la inmensidad natural, pero sí con la tensión.
Frase icónica (o que resume la peli):«Solo necesito un río, un mapa y que no me maten en los próximos noventa minutos».En resumen:Si buscas una obra maestra, huye. Pero si quieres 90 minutos de acción trepidante, paisajes increíbles y ver a Charlize Theron sobrevivir a todo lo que le echen, es un sólido "guilty pleasure".Lo mejor: La intensidad física y la belleza visual.Lo peor: Un guion de usar y tirar.

Taron Egerton
En mi opinión, la película intenta vendernos una reinvención existencialista del cazador alienígena, pero termina sintiéndose como una pasarela de moda CGI con ínfulas filosóficas. La crítica general parece coincidir en que es un espectáculo visual, pero poco más.
Sin embargo, el argumento es una tibia colección de clichés disfrazados de "reflexión sobre el cazador y la presa". La trama se estanca en subtramas innecesarias que buscan una profundidad que la franquicia nunca necesitó y que aquí no logra alcanzar.
En definitiva, Depredador Dominante es un desfile de píxeles bonitos con una historia que se vuelve predecible y lenta. Se nota que es un producto estirado para vender entradas, no para contar una buena historia. "Tan sofisticada que olvidó tener colmillos."
Sin embargo, el argumento es una tibia colección de clichés disfrazados de "reflexión sobre el cazador y la presa". La trama se estanca en subtramas innecesarias que buscan una profundidad que la franquicia nunca necesitó y que aquí no logra alcanzar.
En definitiva, Depredador Dominante es un desfile de píxeles bonitos con una historia que se vuelve predecible y lenta. Se nota que es un producto estirado para vender entradas, no para contar una buena historia. "Tan sofisticada que olvidó tener colmillos."
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Lo que empieza como un drama introspectivo se convierte en un "tú la llevas" nivel mortal. Ben la acosa, la persigue y la pone al límite en una naturaleza que no perdona errores. Al final, la película nos pregunta quién es realmente el depredador dominante: el que tiene el arma y la mala leche, o la que no tiene nada que perder y sabe cómo usar el entorno para sobrevivir.
Básicamente, es una partida de ajedrez donde el tablero son rocas y rápidos, y las piezas sangran.
Básicamente, es una partida de ajedrez donde el tablero son rocas y rápidos, y las piezas sangran.
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