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3
18 de enero de 2010
18 de enero de 2010
64 de 78 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película podría decirse que es una moderna interpretación de la bella novela de Oscar Wilde, "El retrato de Dorian Gray", a los que nos encantó el libro la película nos defraudará, pero para los que desconozcan al Dorian Gray de Wilde, puede que hasta les guste la película.
Como enamorada de esta sensorial novela me decepcionó sobre manera la ambientación, el argumento, y lo más importante: el tratamiento y la evolución de los personajes.
1. Ambientación: si habéis leído la novela habréis comprobado que la estética está realmente cuidada, plagada de flores y detalles, es realmente sensitiva, desde el inicio. En cambio, en la película, la casa de Dorian es fría, solitaria y hasta en cierto modo austera. Conclusión: se contradicen novela y película.
2. Argumento: esto realmente grave. La película no sigue el libro ni en el principio, por lo tanto os podéis imaginar el resto... Si hubiera seguido la novela fielmente sin exagerar el contenido morboso, hubiera sido mucho mejor... pero esto no vende, en cambio, exagerar y detallar situaciones escabrosas y sexuales, que en el libro ni se insinúan, sí que apetece a la audencia ávida de unas horas de evasión. También se debe añadir que la película no incluye numerosas escenas de cenas y salidas al campo que ayudan a mostrar claramente y en todo su esplendor el personaje de Lord Henry.
Como enamorada de esta sensorial novela me decepcionó sobre manera la ambientación, el argumento, y lo más importante: el tratamiento y la evolución de los personajes.
1. Ambientación: si habéis leído la novela habréis comprobado que la estética está realmente cuidada, plagada de flores y detalles, es realmente sensitiva, desde el inicio. En cambio, en la película, la casa de Dorian es fría, solitaria y hasta en cierto modo austera. Conclusión: se contradicen novela y película.
2. Argumento: esto realmente grave. La película no sigue el libro ni en el principio, por lo tanto os podéis imaginar el resto... Si hubiera seguido la novela fielmente sin exagerar el contenido morboso, hubiera sido mucho mejor... pero esto no vende, en cambio, exagerar y detallar situaciones escabrosas y sexuales, que en el libro ni se insinúan, sí que apetece a la audencia ávida de unas horas de evasión. También se debe añadir que la película no incluye numerosas escenas de cenas y salidas al campo que ayudan a mostrar claramente y en todo su esplendor el personaje de Lord Henry.

3. Tratamiento de los personajes: lo peor de la película, la gran diferencia entre un clásico y una película para el olvido. En la película, Dorian Gray es un necio pueblerino que gracias a la mala compañía de Lord Henry (que lo obliga a casi todo) se ve arrastrado a la mala vida, mientras Basil está abiertamente enamorado de él y lo quiere salvar de la perdición. Rotundamente no. Dorian nunca fue tan inocente, no fue obligado a nada por Henry, él deseaba ser su aprendiz y él determinó su destino. Puede que Basil estuviera enamorado de Dorian, pero en la novela nunca se llega a la vulgar culminación de la película. Las aventuras de Dorian en la novela tampoco se relatan, se sobreentiende que envuelven sexo y drogas, pero no se crea el "culebrón" de la película.
Las analepsis que se muestran en la película del maltrato que recibió Dorian de pequeño, no recuerdo que aparezcan en la novela.
Respecto a Lord Henry, en la película se pierde completamente este personaje limitándolo a la sombra de un vividor, olvidando su ingenio, sus frases oportunas, sus consejos, es el esteorotipo de Oscar Wilde, y se olvida, para finalizar mostrando a un cobarde solitario.
Las analepsis que se muestran en la película del maltrato que recibió Dorian de pequeño, no recuerdo que aparezcan en la novela.
Respecto a Lord Henry, en la película se pierde completamente este personaje limitándolo a la sombra de un vividor, olvidando su ingenio, sus frases oportunas, sus consejos, es el esteorotipo de Oscar Wilde, y se olvida, para finalizar mostrando a un cobarde solitario.
"El retraro de Dorian Gray" es mucho más que una quimera sobre la juventud y belleza eternas, y un retrato que envejece y muestra lo peor del protagonista.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El final de la película fue bochornoso, se acentúan los elementos sobrenaturales (retrato, eternidad) sobre la realidad de la novela, y la película se alarga y alarga incluyendo personajes sin fondo, carentes de interés, hasta que llega un final realmente casi accidental.
Leer esta novela incluye conocer la vida de Wilde, sin pretender hacer biografismo. Famosa fue la relación del autor con un joven (que decía haber leído "El retrato de Dorian Gray" más de 20 veces), que quiso ser Dorian Gray, y gracias a la denuncia del padre del joven, el escritor acabó en prisión, descubriendo a la hipócrita sociedad victoriana su homosexualidad, por entonces concebida como un crimen y una deshonra.
También puede ayudar a la interpretación de la obra la cita de Oscar Wilde respecto a los personajes y a él mismo: "Me gustaría ser como Dorian Gray, la gente cree que soy como Lord Henry, pero en realidad soy como Basil".
Como curiosidad: en la novela Dorian es rubio, pero en la película tiene el pelo castaño, y respecto a su atractivo, mientras en la novela siempre mantiene su atractivo; en mi opinión en la película su atractivo aumenta cuando su actitud empeora.
Leer esta novela incluye conocer la vida de Wilde, sin pretender hacer biografismo. Famosa fue la relación del autor con un joven (que decía haber leído "El retrato de Dorian Gray" más de 20 veces), que quiso ser Dorian Gray, y gracias a la denuncia del padre del joven, el escritor acabó en prisión, descubriendo a la hipócrita sociedad victoriana su homosexualidad, por entonces concebida como un crimen y una deshonra.
También puede ayudar a la interpretación de la obra la cita de Oscar Wilde respecto a los personajes y a él mismo: "Me gustaría ser como Dorian Gray, la gente cree que soy como Lord Henry, pero en realidad soy como Basil".
Como curiosidad: en la novela Dorian es rubio, pero en la película tiene el pelo castaño, y respecto a su atractivo, mientras en la novela siempre mantiene su atractivo; en mi opinión en la película su atractivo aumenta cuando su actitud empeora.
6 de septiembre de 2013
6 de septiembre de 2013
16 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Silencio.
Aprehender un Gruppo di famiglia in un interno (Luchino Visconti, 1974) es difícil, la exquisitez requiere reposo, calma y atención. El diletante necesita del escondrijo del Profesor (Burt Lancaster).
Vivir, olvidar, adormecerse en los brazos del arte, encerrado en un magnífico palazzo italiano… es la decisión del Profesor, después de abandonar decepcionado su carrera, de sufrir la Segunda Guerra Mundial, de fracasar su matrimonio.
Su presencia tan sólo se ve perturbada por los desalmados galeristas y su impertérrito servicio, hasta la luz parece respetar su atemporal descanso…
Menos la marquesa Brumonti (Silvana Mangano), la misma vergüenza de su clase osa colarse en su casa, y eso es tan sólo el principio. A marchas forzadas se adentra en el segundo piso de la vivienda, dedicado, en principio, a albergar el paraíso borgiano del maduro Profesor, proyecto que cambiará radical e involuntariamente.
Empiezan las obras, el trasiego, los ruidos, el desconcierto, la llegada de personas, de soniquetes humanos. A la marquesa la acompaña una juvenil corte, su hija Lietta (Claudia Marsani); el novio de ésta, Stefano (Stefano Patrizi); y el apuesto amante mantenido, Konrad Hübel (Helmut Berger).
Aprehender un Gruppo di famiglia in un interno (Luchino Visconti, 1974) es difícil, la exquisitez requiere reposo, calma y atención. El diletante necesita del escondrijo del Profesor (Burt Lancaster).
Vivir, olvidar, adormecerse en los brazos del arte, encerrado en un magnífico palazzo italiano… es la decisión del Profesor, después de abandonar decepcionado su carrera, de sufrir la Segunda Guerra Mundial, de fracasar su matrimonio.
Su presencia tan sólo se ve perturbada por los desalmados galeristas y su impertérrito servicio, hasta la luz parece respetar su atemporal descanso…
Menos la marquesa Brumonti (Silvana Mangano), la misma vergüenza de su clase osa colarse en su casa, y eso es tan sólo el principio. A marchas forzadas se adentra en el segundo piso de la vivienda, dedicado, en principio, a albergar el paraíso borgiano del maduro Profesor, proyecto que cambiará radical e involuntariamente.
Empiezan las obras, el trasiego, los ruidos, el desconcierto, la llegada de personas, de soniquetes humanos. A la marquesa la acompaña una juvenil corte, su hija Lietta (Claudia Marsani); el novio de ésta, Stefano (Stefano Patrizi); y el apuesto amante mantenido, Konrad Hübel (Helmut Berger).

Helmut Berger & Burt Lancaster
Todos los ojos apuntan a Konrad, el joven alemán, con un pasado que parecía prometedor, pero que se truncó por turbias y tortuosas circunstancias y acciones. La definición del oficio de Konrad por parte de Lietta clarifica perfectamente su presente situación.
El film está polarizado por las relaciones del alemán con el resto de personajes, y por el contacto que entablan los nobles con el estadounidense. Paradójicamente, Konrad Hübel es el único que consigue acercarse verdaderamente al Profesor, y entablar con él una relación casi filial. Sus embates dialógicos son majestuosos.
El Profesor que rechaza constantemente el contacto con los habitantes del segundo piso, ve en el incorregible Konrad un atisbo de luz, de verdadera conexión espiritual e intelectual, sin embargo, el joven es demasiado inestable, se interesa por todo y nada, es inconstante y mutable; tan pronto es un aguerrido y cultivado marxista, como un despreciable advenedizo, que pretende aprovechar y succionar hasta la más nimia oportunidad que le ofrece la nobleza en el lodazal de sus riquezas. Desde luego, las sumas de dinero que necesita, a causa de sus derroteros, son significativas al respecto.
El film está polarizado por las relaciones del alemán con el resto de personajes, y por el contacto que entablan los nobles con el estadounidense. Paradójicamente, Konrad Hübel es el único que consigue acercarse verdaderamente al Profesor, y entablar con él una relación casi filial. Sus embates dialógicos son majestuosos.
El Profesor que rechaza constantemente el contacto con los habitantes del segundo piso, ve en el incorregible Konrad un atisbo de luz, de verdadera conexión espiritual e intelectual, sin embargo, el joven es demasiado inestable, se interesa por todo y nada, es inconstante y mutable; tan pronto es un aguerrido y cultivado marxista, como un despreciable advenedizo, que pretende aprovechar y succionar hasta la más nimia oportunidad que le ofrece la nobleza en el lodazal de sus riquezas. Desde luego, las sumas de dinero que necesita, a causa de sus derroteros, son significativas al respecto.

Claudia Cardinale
En la pareja de Lietta y Stefano, el alemán también ocupa un lugar muy íntimo, tal vez demasiado, porque la hija de la marquesa se siente escandalosamente más atraída por el amante de su madre, que por su novio, al que trata bastante fraternalmente. De hecho, en la versión censurada de Gruppo di famiglia in un interno, a estos jóvenes se les presentaba como hermanos, no como pareja; por lo que contemplando el film desde esa perspectiva, se oscurece mucho más la relación de Lietta y Stefano en la versión censurada, que en la original.
Asimismo, su trato es similar al de otros tríos emblemáticos, como el de Jules et Jim (Truffaut, 1961), aunque se acerca más al carnal grupo de The Dreamers (Bertolucci, 2003).
Como curiosidad, esta película ha tenido varias traducciones “libres” del título: Confidencias fue el título español, en Hispanoamérica se llamó Grupo de familia, Conversation Piece el del ámbito anglosajón, Gewalt und Leidenschaft en alemán y Violence et Passion en francés. Son títulos bastante generales y simplones, puede que el que más se aproxime a la sucinta significación original sea el inglés.
Stefano y Konrad protagonizan un duro encuentro ideológico, que tiene hondas repercusiones, ya que mina los cimientos del círculo en el que se encuentran, y produce la deflagración final.
Mientras tanto, el divertimento entre Konrad y Bianca es básico, se reduce a una transacción tan simple, como vulgar; acertadamente, el amante se encarga de remarcar su animal papel para la deshonrada e ignorante marquesa.
Volviendo al otro pilar del film, el Profesor, despierta poco a poco de su letargo con ese pintoresco grupo, presencia tremendas discusiones, confesiones degradantes, e incluso le proponen atractivas tentaciones.
Esa familia que se aprovecha de él, acaba siendo su última verdadera familia. Ya no cuentan los serviciales e inopinados criados, ni el arte, sino su vida; esos seres le producen una dolorosa anagnórisis consigo mismo, su juventud, su familia, hasta alcanza a recordar a su esposa (bellísima aparición de Claudia Cardinale), a la que, impotente, no pudo aconsejar en su día, como lamentablemente, tampoco podrá hacerlo con el magnético Hübel. Berger muestra una interpretación próxima a la del apasionado protagonista de "Ludwig II" (Visconti, 1972), personaje que encarnó justamente dos años antes de atreverse con el de Konrad Hübel.
Sin embargo, la salvación del sabio es tardía, y tristemente el espectador conoce el destino del Profesor desde los créditos, magníficamente escogidos, con la primera estampida que precede la "Sinfonía Concertante K364", de Mozart, casi a modo de Big Bang. Excelente metáfora del film.
El Profesor interrumpe su letargo en su cenotafio, para contemplar el presente de la Italia, y con ello la caída en desgracia de la nobleza, de las iniciativas marxistas y los ideales del Mayo del 68; la proliferación de atentados e intentos de golpes de Estado; así como la eterna lucha agónica con el tiempo; la atracción fatal que provoca la juventud; el dilema de rechazar el presente, pero mirar atrás con demasiada melancolía; aceptar la soledad gustosamente, pero darse cuenta que es mera cobardía; superponer la perfección y la seguridad que aporta el arte, ante la imperfecta e inconstante vida humana…
Y el ritmo vital prosigue, martilleando cada segundo. El Profesor se parece mucho más de lo que cree al personaje novelesco que vive una situación cercana a la del protagonista de El séptimo sello (Bergman, 1957).
Crítica completa publicada en http://www.ojocritico.com/author/annamontesespejo/
Asimismo, su trato es similar al de otros tríos emblemáticos, como el de Jules et Jim (Truffaut, 1961), aunque se acerca más al carnal grupo de The Dreamers (Bertolucci, 2003).
Como curiosidad, esta película ha tenido varias traducciones “libres” del título: Confidencias fue el título español, en Hispanoamérica se llamó Grupo de familia, Conversation Piece el del ámbito anglosajón, Gewalt und Leidenschaft en alemán y Violence et Passion en francés. Son títulos bastante generales y simplones, puede que el que más se aproxime a la sucinta significación original sea el inglés.
Stefano y Konrad protagonizan un duro encuentro ideológico, que tiene hondas repercusiones, ya que mina los cimientos del círculo en el que se encuentran, y produce la deflagración final.
Mientras tanto, el divertimento entre Konrad y Bianca es básico, se reduce a una transacción tan simple, como vulgar; acertadamente, el amante se encarga de remarcar su animal papel para la deshonrada e ignorante marquesa.
Volviendo al otro pilar del film, el Profesor, despierta poco a poco de su letargo con ese pintoresco grupo, presencia tremendas discusiones, confesiones degradantes, e incluso le proponen atractivas tentaciones.
Esa familia que se aprovecha de él, acaba siendo su última verdadera familia. Ya no cuentan los serviciales e inopinados criados, ni el arte, sino su vida; esos seres le producen una dolorosa anagnórisis consigo mismo, su juventud, su familia, hasta alcanza a recordar a su esposa (bellísima aparición de Claudia Cardinale), a la que, impotente, no pudo aconsejar en su día, como lamentablemente, tampoco podrá hacerlo con el magnético Hübel. Berger muestra una interpretación próxima a la del apasionado protagonista de "Ludwig II" (Visconti, 1972), personaje que encarnó justamente dos años antes de atreverse con el de Konrad Hübel.
Sin embargo, la salvación del sabio es tardía, y tristemente el espectador conoce el destino del Profesor desde los créditos, magníficamente escogidos, con la primera estampida que precede la "Sinfonía Concertante K364", de Mozart, casi a modo de Big Bang. Excelente metáfora del film.
El Profesor interrumpe su letargo en su cenotafio, para contemplar el presente de la Italia, y con ello la caída en desgracia de la nobleza, de las iniciativas marxistas y los ideales del Mayo del 68; la proliferación de atentados e intentos de golpes de Estado; así como la eterna lucha agónica con el tiempo; la atracción fatal que provoca la juventud; el dilema de rechazar el presente, pero mirar atrás con demasiada melancolía; aceptar la soledad gustosamente, pero darse cuenta que es mera cobardía; superponer la perfección y la seguridad que aporta el arte, ante la imperfecta e inconstante vida humana…
Y el ritmo vital prosigue, martilleando cada segundo. El Profesor se parece mucho más de lo que cree al personaje novelesco que vive una situación cercana a la del protagonista de El séptimo sello (Bergman, 1957).
Crítica completa publicada en http://www.ojocritico.com/author/annamontesespejo/
CortometrajeAnimación
1989Animación
8
3 de agosto de 2013
3 de agosto de 2013
15 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Jan Svankmajer demuestra una vez más su dominio de la brutalidad vista como juego, y suavizada por una técnica aparentemente inofensiva.
Vemos como los miembros de ese hombre, casi ajenos a él, se le van uniendo; y, a la vez lo manipulan, de modo que el director llega a cosificar al ser humano de un modo tremendo (recordemos, que antes que la cabeza, aparecen las manos...), erigiéndose como una especie de dios creador, que curiosamente, moldea con una sustancia, cercana al barro que aparece en muchos mitos (el título es muy explícito en este sentido).
Se incluyen algunos momentos graciosos (el del vaso de agua), aunque contrastados por la explicitez de los viscosos órganos... y el crudo final... Un ser humano ahogado por su propia dimensión, en un mundo no hecho a su medida, que le sume en la oscuridad; negándole, de este modo la visión del cosmos, así como cualquier otra seguridad...
Esa luz puede que también sea un símbolo de la divinidad huída, en cuanto la persona ya está formada (también podría ser símbolo del crecimiento, la maduración, etc.)... de hecho, la bombilla toma tintes nietzscheanos, si se interpreta desde esa perspectiva...
Svankmajer deslumbra por su lucidez, su habilidad técnica, y conseguir transmitir tanto con tan poco, y en tan poco tiempo; pero no es apto, ni para todos los estómagos, ni para todas las mentes que no deseen adentrarse en los oscuros recovecos del ser humano, aunque sea través de la simple y tosca arcilla.
Vemos como los miembros de ese hombre, casi ajenos a él, se le van uniendo; y, a la vez lo manipulan, de modo que el director llega a cosificar al ser humano de un modo tremendo (recordemos, que antes que la cabeza, aparecen las manos...), erigiéndose como una especie de dios creador, que curiosamente, moldea con una sustancia, cercana al barro que aparece en muchos mitos (el título es muy explícito en este sentido).
Se incluyen algunos momentos graciosos (el del vaso de agua), aunque contrastados por la explicitez de los viscosos órganos... y el crudo final... Un ser humano ahogado por su propia dimensión, en un mundo no hecho a su medida, que le sume en la oscuridad; negándole, de este modo la visión del cosmos, así como cualquier otra seguridad...
Esa luz puede que también sea un símbolo de la divinidad huída, en cuanto la persona ya está formada (también podría ser símbolo del crecimiento, la maduración, etc.)... de hecho, la bombilla toma tintes nietzscheanos, si se interpreta desde esa perspectiva...
Svankmajer deslumbra por su lucidez, su habilidad técnica, y conseguir transmitir tanto con tan poco, y en tan poco tiempo; pero no es apto, ni para todos los estómagos, ni para todas las mentes que no deseen adentrarse en los oscuros recovecos del ser humano, aunque sea través de la simple y tosca arcilla.
9
22 de julio de 2013
22 de julio de 2013
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Encuentro pocas pegas a esta película. Una de ellas es su ritmo, la recreación en ciertas imágenes es excesiva, en mi opinión. También hubiera preferido que se ahondara en el recorrido vital de los hijos, el niño y la adolescente; y me han faltado referencias a la abuela.
A pesar de ello, mi opinión es que en una película maravillosa, desprende unos valores, un pensamiento y una lucha por la propia dignidad humana encomiables.
La aparición de la abuela es muy emotiva, además de hacer una referencia muy lúcida y sensible a la "Flor de Coleridge" (recordemos la planta que debe cuidar la chica, para que florezca, metáfora evidente del proceso de madurez). Es una escena preciosa, la de la nieta en el regazo de su abuela, con la flor (¿es una flor?) de papel. Así como el parlamento del pequeño protagonista, que desprende una sabiduría que emociona hondamente al espectador.
Otros personajes que me han interesado, son el del empresario japonés, el del padre, y en menor medida el del novio de la vecina (con sus referencias "meta-cinematográficas"). En la relación de estos es relevante la crítica social-laboral del momento. Y entonces, intervienen retazos de la sutil banda sonora (desde clásicos, como Beethoven; al ejercicio de piano de la hija con "Summertime", de Gershwin).
El tratamiento de las relaciones amorosas, más allá de idealismos varios, es exquisito y extrañamente preciso. Ahora recuerdo la escena, en que el niño descubre que está enamorado de la hija de su maestro, y de fondo se proyecta un documental, sobre los fenómenos meteorológicos. La identificación de ésos con los sentimientos de Yang-Yang son exactos (me recordaron a una descripción que da del amor el protagonista de "Rayuela", de Cortázar; muy propios del Romanticismo, por otra parte).
Sin duda, una película que deja huella, y que te hace querer ser mejor persona. Como dice la madre, no todo es tan complicado, y ojalá, nunca nos sintamos viejos.
A pesar de ello, mi opinión es que en una película maravillosa, desprende unos valores, un pensamiento y una lucha por la propia dignidad humana encomiables.
La aparición de la abuela es muy emotiva, además de hacer una referencia muy lúcida y sensible a la "Flor de Coleridge" (recordemos la planta que debe cuidar la chica, para que florezca, metáfora evidente del proceso de madurez). Es una escena preciosa, la de la nieta en el regazo de su abuela, con la flor (¿es una flor?) de papel. Así como el parlamento del pequeño protagonista, que desprende una sabiduría que emociona hondamente al espectador.
Otros personajes que me han interesado, son el del empresario japonés, el del padre, y en menor medida el del novio de la vecina (con sus referencias "meta-cinematográficas"). En la relación de estos es relevante la crítica social-laboral del momento. Y entonces, intervienen retazos de la sutil banda sonora (desde clásicos, como Beethoven; al ejercicio de piano de la hija con "Summertime", de Gershwin).
El tratamiento de las relaciones amorosas, más allá de idealismos varios, es exquisito y extrañamente preciso. Ahora recuerdo la escena, en que el niño descubre que está enamorado de la hija de su maestro, y de fondo se proyecta un documental, sobre los fenómenos meteorológicos. La identificación de ésos con los sentimientos de Yang-Yang son exactos (me recordaron a una descripción que da del amor el protagonista de "Rayuela", de Cortázar; muy propios del Romanticismo, por otra parte).
Sin duda, una película que deja huella, y que te hace querer ser mejor persona. Como dice la madre, no todo es tan complicado, y ojalá, nunca nos sintamos viejos.
8
25 de julio de 2013
25 de julio de 2013
9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tan Solo breves detalles perjudican esta magnífica película. A ojos del espectador, o al menos ante los míos, el juego de Kitty con Cross era evidente desde su primer encuentro; comprendo que ese juego de revelaciones es clave en esta película (y en el juego con el espectador), y es uno de los mayores aciertos de Lang, pero a mi me ha flojeado un poco.
Bennett tampoco convence, quedaba bien como novia dominada y usada, pero no alcanza el nivel de "femme fatale" necesario para producir un verdadero rechazo en el espectador. Es decir, no he dejado de verla como la chica loca por su novio, y dispuesta a todo por él, incluso a lo más bajo... Y realmente, no creo que el personaje hubiera engatusado a los críticos de arte...
La escena clave de "Perversidad" (cuando Cross pinta las uñas a Kitty), además de magistral y actuar a modo de resumen de todo el film, no irradia toda la fuerza que debería, durante todo el visionado solo pensaba en cómo hubiera interpretado el papel Bette Davis (aunque no hubiese dado el pego como chica sumisa).
Bennett tampoco convence, quedaba bien como novia dominada y usada, pero no alcanza el nivel de "femme fatale" necesario para producir un verdadero rechazo en el espectador. Es decir, no he dejado de verla como la chica loca por su novio, y dispuesta a todo por él, incluso a lo más bajo... Y realmente, no creo que el personaje hubiera engatusado a los críticos de arte...
La escena clave de "Perversidad" (cuando Cross pinta las uñas a Kitty), además de magistral y actuar a modo de resumen de todo el film, no irradia toda la fuerza que debería, durante todo el visionado solo pensaba en cómo hubiera interpretado el papel Bette Davis (aunque no hubiese dado el pego como chica sumisa).

Joan Bennett & Edward G. Robinson
No soy demasiado fan del cine negro, pero "Perversidad" me ha gustado porque ¡tenía momentos verdaderamente hilarantes! Como la "reconciliación" de Adele con su primer marido, las constantes discusiones entre ésta y Cross, etc. (un poco W.Allen, aunque en otro tono).
Y respecto a la degradación moral del protagonista, me ha recordado mucho a "El ángel azul", con una Dietrich cruelísima, pero fantástica en su papel, que lleva al protagonista al extremo expresionista y grotesco.
En cambio, en "Perversidad" no encontramos en la relación ese punto grotesco de Sternberg (puede que sí lo haya al final), sino que el protagonista está tan inocentemente enamorado de Kitty, como ella misma de su chico; y es capaz de prostituir su obra, como la mujer su corazón (y cuerpo).
Aunque Cross queda un poco tipificado como el simple que al final reacciona y se sale con la suya, a no ser por los remordimientos...(este aspecto también recuerda bastante a W.Allen, aunque le hubiera dado otro punto, sin duda).
Y respecto a la degradación moral del protagonista, me ha recordado mucho a "El ángel azul", con una Dietrich cruelísima, pero fantástica en su papel, que lleva al protagonista al extremo expresionista y grotesco.
En cambio, en "Perversidad" no encontramos en la relación ese punto grotesco de Sternberg (puede que sí lo haya al final), sino que el protagonista está tan inocentemente enamorado de Kitty, como ella misma de su chico; y es capaz de prostituir su obra, como la mujer su corazón (y cuerpo).
Aunque Cross queda un poco tipificado como el simple que al final reacciona y se sale con la suya, a no ser por los remordimientos...(este aspecto también recuerda bastante a W.Allen, aunque le hubiera dado otro punto, sin duda).

Joan Bennett & Edward G. Robinson
Película bastante bien llevada, aunque como comento en los spoilers, el final se pudo haber mejorado; a "Perversidad" le falta garra, carácter y sobre todo, una verdadera femme fatale, en la que pudiera descansar todo el peso dramático del film.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Sin embargo, tengo dudas sobre por qué Cross deja que Kitty firme sus cuadros... ¿Solamente por amor? ¿Por qué cree que él no los sabría "vender"? (recordemos la relación "turbia" de Kitty con el crítico de arte...) ¿Por qué se cree un fracasado? Puede que sea un cúmulo de todos estos sentimientos...
El final de "Perversidad" era un poco previsible a partir de la conversación del tren con los policías, en mi opinión, el film tendría que haber finalizado cuando lo salvan los vecinos de morir ahorcado, ya que el espectador conoce a que futuro está condenado.
El final de "Perversidad" era un poco previsible a partir de la conversación del tren con los policías, en mi opinión, el film tendría que haber finalizado cuando lo salvan los vecinos de morir ahorcado, ya que el espectador conoce a que futuro está condenado.
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