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Críticas 5
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
Dragon Ball GT (Serie de TV)
SerieAnimación
Japón1996
6.0
30,434
Animación
9
27 de octubre de 2024
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay mucho fan de esta mega-franquicia que pone las bases en la etapa Z. Sin embargo, Dragon Ball no nace en Z, sino en el clásico que todos conocemos en donde disfrutamos de un pequeño Goku viviendo aventuras con sus amigos Krilin, Bulma, Yamcha, Woolong y todos los demás. No era un shōnen en el sentido moderno, basando su sustancia en el sentido de las peleas, sino una serie de aventuras con el añadido de tener momentos de lucha, con torneos o enfrentamientos concretos, pero sin abandonar de ningún modo el componente de descubrimiento que ofrece el género de aventuras y, desde luego, sin apartar la comedia que tanto caracteriza a los productos provenientes del país nipón (incluyendo algunos momentos picantes).

Desde luego, Z sentó las bases para lo que acabaría siendo el "padre" de los shōnen modernos. Pero creo que la mayoría de seguidores de Dragon Ball puede coincidir en que Z tiene bastante relleno. Y no hablo tanto de los episodios en los que la trama no avanza (porque apenas se añadían tramas secundarias que ofreciesen interés), sino por alargar de manera enfermiza los combates con miradas o cargas de ki innecesariamente interminables durante los combates. Posteriormente se encargarían de corregir esto con un "remake" llamado Dragon Ball Kai que aparta el relleno y reduciendo la serie a 98 episodios, cuando el producto original alcanza los 291.
Dragon Ball GT puede ser un jarro de agua fría para muchos. Al fin y al cabo, que en aquella época el mayor héroe de nuestra infancia volviese a ser un niño después de todo lo que habíamos visto podía sentarle mal a cualquiera. A mí, sin embargo, me gustó desde el principio. ¡Volvían las aventuras! Goku, en compañía de Trunks y su nieta Pan, se embarcan en un viaje por el universo para encontrar unas bolas de dragón que, de no volver a su sitio de origen en un año, provocarán la destrucción de la Tierra.

Me encanta el toque cyberpunk que presenta GT, tan de ese anime de la época, recordándome por su estética a obras como la OVA de Alita Battle Angel. La nave, los planetas... todo presenta una personalidad nueva. Hay episodios que me gustan mucho, como que Goku salve a un planeta de los impuestos abusivos de un tirano. Pero lo interesante es que durante su viaje se encontrarán con un enemigo que dará forma a la auténtica trama de Dragon Ball GT: las consecuencias.
Por ahí suelo leer que GT es muy infantil. Para mí, desde luego, es la contrario. Gustándome Z, es comprensible ver como una "trampa argumental" las mismas bolas de dragón, como un comodín para nuestros protagonistas cuando las cosas salen mal. De hecho, hay algún momento en Z donde los personajes usan las bolas de dragón varias veces seguidas para restaurar todo a como estaba antes. La cuestión es que aunque las bolas de dragón sean late motiv de la franquicia, si las conviertes en el comodín, el deus ex maquina recurrente, la trama pierda cualquier tipo de tensión o sentido dramático. Y creo que GT se las apaña para que todo lo visto en el clásico de Dragon Ball y en Z tenga sentido aportando un componente dramático a los "caprichos divinos" de los personajes.

Pero antes de descubrir que tanto deseo provocará el fin del universo, Goku tiene que hacer frente a un villano con un trasfondo absolutamente genial. Baby, un experimento surgido de los restos de la antigua raza de los Tsufur, extintos después de los ataques y las conquistas de los saiyan bajo el reinado del Rey Vegeta, padre de Vegeta, surge como una pesadilla para nuestros protagonistas, dispuesto a destrozar todo lo que Goku quiere y amenazando con vengarse exterminando a todos los saiyans. Es un villano con una motivación, que lleva a los protagonistas a tomar partido en el legado de una raza de guerreros y conquistadores que sembraron el caos en el pasado. Sinceramente, no creo que haya mejor villano en términos de justificación y trasfondo, y eso que Z tiene muy buenos villanos. Pero si bien destruir el universo o ser el más fuerte puede ser interesante, creo que Baby añade varias dimensiones al concepto de amenaza presentado en la franquicia.

Posteriormente, es cierto que el arco de Super C17 o el regreso de antiguos villanos deja bastante que desear. Super C17 tiene un diseño fascinante, pero parece que los guionistas en este caso no sabían muy bien cómo justificar su aparición, así que recurrieron un poco a la inventiva. Pero el arco de los dragones, por otro lado, es el gran final que la franquicia se merece. Cada dragón encarnando uno de los deseos que habíamos visto en el pasado. Aún recuerdo la risa que me dio cuando dragón nació del deseo de Woolong al pedir las bragas de Bulma. Son la representación del mal, de una energía negativa que surge como consecuencia de un mundo que no ha sabido vivir aceptando la muerte o que las cosas suceden de un modo y a veces hay que dejarlo estar, sin tener que recurrir a la magia o algo similar.

Añadimos a todo esto varias cosas:
- Los diseños de los personajes son una pasada, destacando Goku en SSJ4.
- La banda sonora es una delicia.
- El opening, con el tema Dan Dan Kokoro Hikareteku, es posiblemente uno de los mejores de toda la historia del sector anime.
- Una duración más que correcta, 64 episodios.
- Un sentido del homenaje encomiable.
- Un final magnífico.
Terminator Zero (Serie de TV)
SerieAnimación
Japón2024
6.0
1,030
Animación, Voz: André Holland, Rosario Dawson ...
8
1 de septiembre de 2024
13 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
La verdad es que me están sorprendiendo muchas críticas negativas que estoy viendo por aquí. Desde luego, 'Terminator Zero' no está en el mismo escalón donde se posan 'Terminator' y 'Terminator 2: El juicio final'. Pero eso es imposible, porque estamos hablando de una duología cuyas virtudes van más allá de aspectos puramente fílmicos. Desde que James Cameron abandonara la franquicia (aunque a veces ha participado de manera más o menos tímida en alguna producción), la saga apenas ha tenido buenos momentos. T3 fue un desastre que sólo sirvió para insultar el final de T2. 'Salvation', por su parte, aunque me parezca una película más que digna (y con un Kyle Reese magnífico), tiene el defecto de seguir manteniéndose como una secuela, lo cual sigue haciendo que el final de T2 carezca de importancia. Personalmente, 'Salvation' prefiero verla como una precuela de T1 y T2. Y bueno, esos experimentos llamados 'Genisys' y 'Dark Fate', insultos mayúsculos, prefiero hacer como si no existiesen.
Realmente considero que toda la saga 'Terminator' se reduce a tres obras: 'Terminator', 'Terminator 2: El juicio final' y el videojuego 'Terminator: Resistance'. Por favor, si aún no habéis jugado a 'Resistance', hacedlo. Como videojuego, será muy simple, pero como pieza de la saga, es una obra magnífica.

La cuestión es que desde que se anunció un anime de 'Terminator' para Netflix estuve interesado en el proyecto. Al fin y al cabo Netflix es capaz de lo peor, pero también de lo mejor, y ya nos había entregado animes excelentes como 'Cyberpunk: Edgerunners' por parte de Trigger. Y lo cierto es que he estado enganchado y atento durante más de tres horas. Estaba interesado en todo lo que me estaba mostrando 'Terminator Zero' y me estaba haciendo varias preguntas: ¿Por qué Tokyo? ¿Por qué en 1997 hay cosas tan avanzadas? ¿Quién es la chica que envían al pasado? ¿Qué es Kokoro?

Durante el desarrollo de la serie, se van descubriendo nuevos aspectos de la trama que generan nuevas preguntas y la gran mayoría son respondidas durante su desenlace. La idea me parece bastante acertada. Es una obra que no insulta el legado icónico de nombres como "John Connor", "Sarah Connor", "Skynet" o "el día del juicio final". Y creo que es un movimiento muy inteligente llevar esta trama a un lugar paralelo a la historia que todos conocemos, introduciendo elementos novedosos para una línea temporal que para nada afecta a la trama original de la franquicia. Al fin y al cabo, para los más puristas de 'Terminator', y ahí me incluiría perfectamente, la saga siempre se reducirá a T1 y T2, añadiendo un complemento sobresaliente como es 'Resistance'.
'Terminator Zero' es algo distinto, es una perspectiva diferente, que apuesta por abrazar el tono más existencial de la franquicia. Hay un debate filosófico continuo a lo largo de los episodios que dan la clave al porqué de todo el conflicto de la obra, aportando profundidad en el choque humano-máquina. La idea de presentar otra IA (que no es Skynet ni sustituye a Skynet como pasaba en 'Genisys' y 'Dark Fate') me parece algo bastante acertado. Siempre he pensado que el gran villano de la saga no es tanto Skynet como el tiempo. Y en este anime, esta vez nuestros protagonistas aprovechan el tiempo para adelantarse a Skynet.

Como anime, siempre aplaudiré la naturaleza propia de la animación asiática. Puede que 'Terminator Zero' no esté en el mismo saco donde se encuentran los grandes animes de los últimos años en cuanto a calidad de la animación y demás, pero como anime en sí mantiene las virtudes propias de su medio, como son el uso de la violencia sin ningún tipo de censura, ausencia de complejos a la hora de mostrar algunos desnudos puntuales y tramas que provocan la reflexión y el análisis en el espectador.

La ambientación y el trabajo musical han hecho que disfrute de una obra del género cyberpunk que me ha recordado, por momentos, a grandes animes de la vieja escuela.

Lo dicho, no es una maravilla, pero desde luego queda justificado el interés de cierto público que buscaba algo que no manchase un legado ya bastante mancillado y, por otro lado, que aportase elementos más o menos frescos a la "mitología Terminator".
19 de julio de 2025
29 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil
En cierto momento, dejé de ir al cine a ver películas de Marvel, con muy pocas excepciones. Es sencillo, no me interesaba el tipo de producto que se estaba ofreciendo, me dije a mí mismo que esto no es para mí. Creo que es importante saber qué es lo que realmente interesa a uno. Mi pequeña dosis de rabia no estaba tanto en lo que hacían, sino en lo que no hacían. Si este tipo de producto funciona, estupendo, sigue así. ¿Pero qué pasa con ese otro público que demanda un blockbuster más reflexivo, artístico, preciosista y visceral? Por eso amé Logan (2017), porque era algo tan jodidamente distinto a lo que se estaba haciendo en la casa de las ideas en la gran pantalla, que fue como una sobredosis de vitaminas cinéfilas que me impulsaba a seguir creyendo que otro camino era posible.

Yo soy un defensor de la idea que se vendió en el evento DC Fandome de 2020. La idea era que había hueco para todo. Para lo que quisiese hacer Warner, para The Batman de Reeves, para proyectos como Joker o para la visión de Zack Snyder. Sin embargo, esto no ha sido así. Al final, la ZSJL sólo fue una excusa para utilizarla a modo de cebo y ganarse unas cuantas suscripciones. En efecto, ganamos al conseguir que se hiciese la película, una obra maravillosa que disfrutaremos siempre, pero perdimos al creer que lo hicieron para redimirse de sus errores.
Así pues, ahora tenemos a este Superman. El de verdad, el real, el que todos reconocemos. ¿Porque es así, no? Pues lo cierto es que me apena que este pueda ser el Superman que reclame la gente. Personalmente, soy un fan de Superman que en términos cinéfilos no sabe decidirse sobre qué película de Superman es mejor, si Superman The Movie, Superman Returns o Man of Steel. Las tres son películas con lecturas fascinantes sobre el personaje y si mitología. ¿Pero qué tiene de interesante esta visión del personaje que me ofrece Gunn?

¿Quizá las escenas de acción? Un mercadillo de escenas marvelizadas sin dramatismo ni sensación de que los "enemigos" supongan una amenaza más allá de que el protagonista reciba palizas cada pocos minutos.

¿El romance? Lois a veces cruza esa fina línea en la que se pasa de lo profesional a lo condescendiente. A veces ama, pero a veces es pragmática. ¿Un amor así es posible?

¿El villano? No queda clara la motivación. ¿Por qué odia a Superman? ¿Por qué hace lo que hace? ¿Y por qué tiene lo que tiene?
¿El origen del personaje? ¿Sabéis por qué es tan importante contar el origen de un personaje? Porque es la clave que marca el tono de la composición dramática. "Es que he visto el origen muchas veces", dicen algunos. Pero yo lo que he visto es que, en efecto, el origen de este Superman es otro muy diferente a los que hemos visto en otras propuestas cinematográficas. ¿Sabéis por qué Gunn no ha mostrado este origen con un prólogo? Porque no hay cojones de hacer un prólogo de 15 minutos en el que cuentes que todo el planeta Krypton es un lugar lleno de supremacistas y conquistadores -sexuales incluso- dispuestos a dominar el universo.

La conclusión de esto último es que el carácter mitológico del personaje se desvanece en la película o se sustituye por la idea contraria a la esencia del personaje. Si Superman era la proyección del hijo de Dios que viene a salvarnos y darnos esperanza, ahora Superman es el Anticristo, el hijo del diablo que viene a sembrar la duda.

Claro, Superman salva a una ardilla, eso es cierto.

Pero el tipo que se disfrazaba de Clark Kent para ocultar su divinidad ahora es Clark Kent en sí, abrazando una suerte de voluntad heredada de la ignorancia rústica y pueblerina de sus padres no biológicos, y jugando a ponerse una S en un pijama intentando demostrar que puede ser alguien que puede ayudar.
Pero con calma, según el momento.
Y bueno, la S ya no significa esperanza. Es la S de Superman y punto. La llevan los robots y la lleva la borracha de la prima, pero no significa nada.

Nada de esto importaría ni lo más mínimo si se hubiese dejado que el proyecto anterior terminase. Pero en lugar de buscar la convivencia entre propuestas, se abrazó el egoísmo más vil y el orgullo más indecente. Esto es una sustitución. Y nos han cambiado un producto premium por un lote de productos en oferta.

Ahora toca disfrutar de este Superman. Disfruten, disfruten lo votado. Pero yo dibujo una sonrisa en mi cara, porque del mismo modo que alguien se interesó por hacer una secuela tardía del Superman del Donner o Villeneuve hizo una secuela de Blade Runner, dentro de unos años llegará alguien que verá MoS, BvS y ZSJL y dirá "coño, vamos a darle un cierre a esto". Y lo tendremos. No es una suposición, es una evidencia.

Pero ahora disfrutemos del Olsen mojabragas.
Devil May Cry (Serie de TV)
SerieAnimación
Estados Unidos2025
6.6
1,049
3
6 de abril de 2025
10 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si no eres conocedor de la franquicia o jugador de los videojuegos, es probable que este producto pueda parecer entretenido. ¡Incluso bueno! Al fin y al cabo, la serie maneja bien el ritmo, hay un buen soundtrack, el episodio 6 tiene una animación estupenda, el uso del 3D no molesta y en general todo meramente entretenido. Por supuesto, es importante decir que si se da el caso mencionado y no es conocedor de la franquicia, es posible que toda esa oleada de referencias de la que hace gala la serie no funcione. Aunque, por otro lado, puede que el hecho de ignorar toda esa información haga la serie mucho más disfrutable. El problema es otro...

¿Y por qué no contamos una historia sobre las fronteras entre países? Ya sabéis, una historia con escala de grises, que nos hablen sobre los peligros de dejar que cualquiera migre sin ningún tipo de control por parte de los Estados, del peligro que puede suponer dejar entrar a terroristas y que pongan en jaque nuestros hogares. Pero contemos también la otra cara de la moneda, acerca de esos refugiados que no tienen culpa de la guerra, que son oprimidos en sus lugares de origen por dictadores y que buscan un lugar seguro para sus hijos. Tratemos el tema de cómo los países del primer mundo rechazan a estas personas llegando incluso a acabar con sus vidas, que convierten la guerra en un negocio bombardeando esos lugares y aprovechando sus recursos para sus propios intereses mientras esas pobres víctimas se mueren de hambre o son esclavizadas. Y ponemos la bandera estadounidense por ahí, pero con sutileza, que no se note la crítica.
Ahora juega a Devil May Cry, Devil May Cry 2 (es una mierda, pero total, la serie no para de referenciarlo), Devil May Cry 3, Devil May Cry 4 y Devil May Cry 5. Intenta extraer de alguno de esos videojuegos un atisbo de algo de esto, de toda esta propaganda. A otro con el panfleto.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Que Dante pueda ser reducido por disparos o armas de electrochoque hace mucha gracia, sobre todo cuando recuerdas el balazo que le metió Lady en la cabeza en DMC3, la escena de la espada Alastor en DMC1 o el empalamiento por parte de Nero en Devil May Cry 4.
30 de agosto de 2025 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Yo era un chaval joven, ilusionado con las posibilidades que me ofrecía la vida. Estudiaba una carrera de filosofía, vivía compartiendo piso con unos chavales con los que pasaba las noches enganchado al Crash Bandicoot 3 e intentaba ligar sin éxito con chicas como un buen zagal inocentón dispuesto a todo. Un ingenuo, pero feliz. Era feliz. Pero un día pequé de la mayor de las ingenuidades. ¿Por qué lo hice? Podría haber seguido insistiendo a esa chica que me gustaba. O aumentar mis conocimientos de filosofía leyendo al loquillo de Hegel y su dialéctica. Quizá habría bastado con echar unas partidas a la consola con los amigos o salir a dar un paseo por la ciudad y disfrutar de la placidez de sus calles.

Pero ese día decidí ir a ver Prometheus... y todo cambió. ¿Por qué, Ridley Scott, por qué?

Aquello pareció un combate de boxeo. El cine era un ring y yo un púgil de barrio. No fui consciente del dolor de algunas tortas recibidas hasta más tarde, cuando terminó la película.
El primer golpe lo encajé demasiado rápido cuando vi a esas figuras místicas de la cinta original de 'Alien, el octavo pasajero' sin la forma monstruosa y horrenda que uno podía vislumbrar en aquella cinta. Ni trompa tenían. Al final, todo era mentira y sólo era un traje con aires de turista selvático. Era un grupo del departamento de relaciones públicas de GloboGym (ese gimnasio de Ben Stiller cuyo eslogan era "En GloboGym somos mejores que usted y lo sabemos, inscríbase hoy mismo"). Total, que Ridley Scott hace gala de su buen hacer con los escenarios, acompañado por una buena composición musical por parte de Marc Streitenfeld, y nos enseña a uno de esos señoritos blanquitos y fuertes bebiendo un líquido negro pasado de vueltas. Parecía vino peleón (más tarde descubriremos que es bastante peleón).

El caso es que el líquido tiene en cuenta el contexto, porque si bien todas sus aplicaciones vistas a lo largo de la película dan a entender que ese líquido es un patógeno que arrasa con todo creando horrores cósmicos y pesadillas cósmicas por doquier, si te lo tomas temprano un lunes y te tiras por una cascada resulta que es el cóctel perfecto para crear la vida en la Tierra. Yo ya me sentía regular en ese momento, pero al mismo tiempo interesado. ¿Qué me quieres contar, Scott?
Pero no contentos con darnos la vida de un modo bastante arbitrario, resulta que además de relaciones públicas, eran artistas. Hicieron turismo durante mucho tiempo en nuestro planeta y pintaron las mismas coordenadas en diferentes lugares de la Tierra. Unos cachondos, desde luego. El asunto es que la doctora Elizabeth Shaw y su noviete concluyen que eso es una invitación, cero dudas. ¿Una invitación a qué? Ah, chorprecha.

El bueno de Ridley se acostumbró en ese momento a hacer cosas raras del estilo "ey, lo que estreno en los cines hay que complementarlo con unos cortometrajes que contextualizan lo que se va a ver en la peli". Lo de meter todo el metraje en la peli es que super de los 80, tía, osea, es que para qué. Y resulta que hay un cortometraje en el que se ve a un Peter Weyland un poco más joven y referenciando algunos temas que vamos a ver en esta película, como la búsqueda de nuestro origen o la relación de los humanos con las divinidades.

Total, que despertamos un tiempo después y vemos a un sintético en la nave Prometheus viendo cine clásico, aprendiendo un supuesto idioma a base raíces comunes entre todos los idiomas de la tierra o algo así y cuando la tripulación se despierta del criosueño y se reúnen vemos a un Peter Weyland prácticamente a las puertas de la muerte en un holograma afirmando que seguramente ya estará muerto, pero que esta expedición merecerá la pena. Porque aquí viene ese primer gran puñetazo que recibí en la sala de cine, y es que resulta que toda la peña que se ha apuntado a ese viaje espacial vete tú a saber por qué y para qué, no tiene ni siquiera idea de adónde van. ¿Hola? "Pero se entiende que habrán ofrecido un montón de pasta". ¿Tú lo harías? ¿Tú te irías al quinto coño del universo desconocido a una misión de la cual no tienes nada de información? ¿Lo dejas todo? Pues esta gente sí. Ni se leyó la letra pequeña. ¿Quiere mi firma? ¿La quiere normal o en cursiva?

Para ese punto, ya había desconectado en cierta medida, pero... en fin, descubramos el pastel. ¡Y qué pastel! Está ahí el personaje de Charlize Theron tope seria, imponiendo su autoridad, ridiculizando al sintético David y diciendo que sus mechas rubias valen más que todas las creencias de la doctora Shaw y su noviete. Porque ojo, ojo, ojo... que casi se me olvida. Resulta que uno de los miembros de la tripulación, una vez que estos dos terminan su presentación sobre lo que esperan encontrar en el nivel 223, les pregunta sobre si tienen alguna prueba que respalde su teoría sobre esos supuestos ingenieros (a la mierda de lo "space-jockey") que nos han creado y que esperan ver allí. Y la tía, la doctora, la intelectual de mercadillo, le escupe en la cara que no tiene ni idea, pero que es lo que ha decidido creer. Con todo su c*** moreno. No querías té, pues toma dos tazas.

Yo ya no sabía si Ridley Scott se estaba descojonando de mí y en realidad esto era una "Scary Movie" del universo Alien. ¿Saldría en algún momento Anna Faris? Yo qué sé. La cosa es que toda esta movida es únicamente el principio de la peli. Aún no ha pasado nada, pero los pilares de esta cinta tienen menos estabilidad que la capacidad musical de Bad Bunny.

Ahora sí, ahora sí que me tengo que ir a la zona de spoilers para hablar de ciertas cosas, pero no sin antes mencionar un detalle fundamental, y es que cuando la Prometheus llega a ese planeta, resulta que es Navidad, pero la película nos está diciendo que lo de abrir regalos mejor otro día, porque el planeta es el "level 223", que hace referencia al texto de Levítico 22:3, que en resumen nos habla de las consecuencias de acercarse a algo sagrado en su estado impuro. Me caigo muerta, Mari Carmen.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
En cierto momento, ese combate de boxeo del que hablaba pasa a ser un juego de "tocapelotismo" de campeonato. Una detrás de otra. De acuerdo, me quieren vender una película del universo Alien pero que no va de xenomorfos. Y yo encantado con ello, de hecho cuando fui al cine estaba emocionado por ver a esa sociedad la cual sólo conocíamos por los restos fosilizados de uno de ellos en la nave encontrada en el nivel 426. Pero resulta que no. Desde la nave encuentran un complejo para nada natural, porque como bien dice el noviete de la doctora, Dios no construye en líneas rectas. Te has sacado un título con eso, hermano. Venga, más referencias evangélicas, que hoy se venden baratas.

Antes de que nuestra bien estimada tripulación entra en la nave, la doctora le dice a un compi que suelte el arma, que viva la paz, la noche y el amor. Yo no soy un experto en expediciones, pero si yo voy a un lugar desconocido, en otro jodido planeta o satélite o lo que sea, me sentiría más seguro con un arma. Pero bueno, típico topicazo de que la ciencia está en contra de la violencia (curioso, cuando la guerra es uno de los motivos por los que la ciencia avanza). En fin, entran a la nave. Ven agüita de coco cayendo del techo y el noviete deduce que ahí se tiene que respirar de puta madre sin casco. De nuevo, no soy ningún experto, pero más allá de que allá oxígeno, qué hay de los virus, bacterias, patógenos y demás cosas que puedes encontrarte en una atmósfera desconocida. ¿Precauciones? Nuestro eslogan es que quien tenga miedo a vivir, que no nazca.
Y entonces ven un mural. Sí, ese puñetero mural. Madre mía la de peña que ha intentado arreglar ese desaguisado. La que has liado Scott, manda cojones. El mural que vemos presenta la figura "divina" y adorada de un xenomorfo, pero en cierta medida distintos a los que hemos conocido en las películas anteriores. El punto en ese momento es "ok, estos ingenieros tienen una relación muy cercana con los xenomorfos". Espérate, que hay movida. Porque al final de la película veremos a un xenomorfo muy particular, uno que muestra un comportamiento diferente y que tiene un aspecto más humano. A ese ser se le conoce como "diácono". Al parecer, lo que vemos en el mural también es un diácono, dado que la cabezas coinciden, pero el que vemos al final es el resultado de un experimento loco por parte del sintético David, cuando extrae de líquido negro de una de las vasijas halladas en la instalación que habían visitado. Esa gota la coloca en una copa, invitando al noviete de la doctora Shaw a beber. Luego, la parejita hace el amor (previamente nos comentan que la doctora no podía tener hijos). Al día siguiente, el noviete se despiete con los ojos que tendría cualquier yonqui a las seis de la mañana durante la movida madrileña. Más tarde, ya con el noviete muerto a causa de una intoxicación por el patógeno, nos dicen que Shaw está embarazada. Lo de la cesárea es un momentazo, y no porque no me guste. De hecho, me parece una escena que está de puta madre, pero a partir de aquí la doctora Shaw es poco menos que Rambo y la aguanta todo. Ella se va metiendo chutes y aguanta todo lo que le echen. La cosa es que acaba sacando de su cuerpo (flipa porque le dicen que está embarzada de varios meses) un calamar. Yo me tomaría ese momento bastante en serio sabiendo los precios de una tapa de pulpo a la gallega en Galicia. Ella se pira dejando ahí al calamar. Que nadie se piense que alguien va a preguntar por el bicho. Nadie dice nada, nadie se entera de lo que ha pasado, a pesar de que la operación ha sido realizada en el módulo de Charlize Theron, que es la que maneja el cotarro. Y al final de la peli el calamar -gigante ahora- mantiene una charla con un ingeniero, lo impregna y de ahí sale un diácono. Buen rollo, colega.

Me hace gracia la peña que dice que Scott no tiene culpa, que el guion es de Lindelof. Sí, Scott no leyó esa mierda antes de filmarla. No me jodan, señores.

Aún no me he recuperado de esta paliza.
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