arrow
Haz click aquí para copiar la URL
España España · Madrid
Críticas de Servadac
Ordenadas por:
333 críticas
<< 1 10 19 20 21 67 >>
9
21 de noviembre de 2010
96 de 126 usuarios han encontrado esta crítica útil
1) Empezad el texto con un análisis filológico del título en su versión original. Onibaba viene del vocablo ryukyuense Oni, que significa 'mala' y de la palabra kanto 'baba', que designa el líquido que sale del hocico de los bóvidos. Juntos, expresan que el sujeto alberga aviesas intenciones.

2) Resulta de buen tono citar a algún erudito autóctono. Como bien señala Motori Norinaga en su obra capital 'El mito y el logos en el orificio de en medio', si te caes al hoyo te estozolas.

3) Conviene dejar bien claro que, en las cintas japonesas, el viento, los juncos y las aguas SIEMPRE sobreactúan.

4) Utilizad, genéricamente, la palabra 'chino' para hablar de cualquier cinta de filiación asiática. Frases como 'los chinos no la saben manejar' (la cámara, se entiende) son muy apropiadas para situarse un par de escalones intelectuales por encima de la obra criticada.

5) Desconcertad al lector con comentarios acerca de la incorrecta dicción de los actores japoneses en su idioma vernáculo. Es sabido que los 'chinos' gritan mucho y vocalizan mal.

6) No olvidéis incluir algún comentario satírico-burlesco; en ese sentido, es eficaz hacer bromitas con el nombre del autor: Kaneto Shindô, más conocido entre sus familiares por el apodo de Kan Sinô.

7) Si os asombra cómo, con un mínimo de elementos, el director inventa un hábitat real que es puro cine; nos muestra cómo se deshumanizan las personas en determinadas circunstancias de rigor extremo; inquieta con una presencia demoníaca que desfigura el alma y las facciones; dibuja el ansia de comer y fornicar a dentelladas; crea espacios al subir la línea horizontal; encuadra los planos con una brillantez extrema; ilumina de forma portentosa cuerpos, rasgos y lugares; levanta una mitología simple de lo primordial…

Si después de ver la cinta comprendéis que nunca olvidaréis ese agujero. Ni los juncos y las ondas infectadas. Ni la blancura de los pechos. Ni el peso muerto de la carne asesinada. Ni los gestos de hambre. Ni las miradas rebosantes de sudor. Ni la máscara adherida al rostro de la vieja –que no es vieja.

Ni el sonido mínimo y perfecto. Ni el uso casi abstracto del silencio.

Si, como digo, os sucede todo eso: negadlo sin contemplaciones. Un crítico feroz no puede andarse con sensiblerías.

8) Aunque saquéis todos los datos de esa fuente inagotable, JAMÁS citéis la Wikipedia.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Servadac
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
6
27 de noviembre de 2010
83 de 100 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bienvenidos a Boonmee, una cinta que, al modo de ciertas narraciones orientales, contiene varias cintas.

1) Costumbrismo tailandés rural y lento. Lentísimo. Nos sitúa al límite del sueño o del sopor. Planos largos, personajes estáticos, inacción. Palabra intrascendente. Para resistir el peso de los párpados, se recomienda contemplar composiciones y paisajes, líneas verticales y cortes de factura magistral.

¿Aún estáis despiertos?

2) Fantasmagoría familiar, hombres-bestia. Un espectro viene a visitarnos, anuncia el fin. Desaparece la frontera (si la hubo) entre ser humano y animal. Fantasmas en ingenua transparencia, hombres mono que bordean lo irrisorio. Diálogos desconcertantes:

- Esto es producto de mi karma.
- ¿A qué te refieres?
- A mi enfermedad. Tal vez he matado demasiados comunistas.
- No importa, lo que cuenta es la intención.
- También he matado infinidad de bichos en mis plantaciones.

La cabezada nos acecha. No arranca la película y ya ha pasado más de media hora.

Aguantad.

3) Cuento del pez y la princesa. Interesante, con aires frescos de mitología. Un bagre –rezan los subtítulos (yo dudo que lo fuera en esas latitudes)– posee a una princesa. La fotografía nos ofrece tonos fríos y cascada al fondo. Planos subjetivos y cercanos.

Algo se mueve, mordemos el anzuelo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Servadac
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
8
16 de julio de 2008
81 de 97 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine se entreteje misteriosamente con los hilos que gobiernan nuestras vidas.

Yo tenía una novia y nuestra relación estaba agonizando. Fuimos a ver una película de José Luis Cuerda: La marrana. Con semejante título la cosa no podía acabar bien. Al salir del cine, dimos por concluida, para siempre, nuestra afinidad. Y cada uno por su lado.

===

Al cabo de unos meses, me presentaron a la madre de mis hijos. Quedamos para ver Las mejores intenciones, de Bille August, discípulo de Bergman.

Ingmar Bergman no quiso rodar la vida de sus propios padres. Redactó el guión y se hizo a un lado. Con gesto sobrio –la procesión iba por dentro– cedió la dirección a Bille August. El alumno supo merecer la confianza del maestro.

Minicine o microcine o cine infinitesimal. Butacas rojas y sala diminuta. Ahí estábamos los dos mirando la pantalla, mirándonos al bies, como si la proyección se hiciera en varios planos: interno y exterior. Mientras los padres de Ingmar Bergman se daban puñaladas, yo buscaba alguna frase de película que me ayudara a declararme.

- ¿Quieres pasar el resto de tus días a mi lado?
- No.

Después de tanto tiempo, aún seguimos juntos.

===

O sea que acabé con La marrana... y comencé con Las mejores intenciones.
Servadac
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
9
4 de julio de 2010
70 de 75 usuarios han encontrado esta crítica útil
Umberto D. es un retrato inolvidable de la dignidad. Captura el flujo de las horas. Nos muestra que existir consiste en una serie de sucesos no dramáticos. Encuentra poesía en cada escena. Elude las elipsis. Emociona fragmentando lo sencillo: rutinas, quehaceres cotidianos. No es perfecta (alguna línea de diálogo parece recitada en exclusiva para el espectador, algún encuentro se percibe muy medido). Como la vida vista desde el fin, cada pieza encaja/desafina en su lugar, formando un cuadro de amargura.

Umberto D. se apoya en cierto patetismo: la sociedad humilla al pobre a base de pequeñas y frecuentes dentelladas. Miríadas de insectos diminutos se afanan tristemente en construir el nido de la soledad. El hombre aquí no es ni siquiera un lobo para el hombre.

La cámara, en un contrapicado suave, sigue a Umberto. Una bombilla cuelga en medio de la habitación. El cable es fino y tenue como un hilo. Oímos el trajín y vemos los reflejos.

Umberto mira afuera. Se pasa de la luz de una existencia en ruinas a la oscuridad que reina al otro lado.

Cruza el tranvía iluminado por una farola.

Umberto abre la ventana.

La cámara, con un temblor ligero y expresivo, encuadra el rostro del anciano.

Un zum severo, aterrador, dibuja un pensamiento.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Servadac
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
8
11 de marzo de 2012
65 de 67 usuarios han encontrado esta crítica útil
Después de los créditos –impresos sobre un cuadro casi abstracto de asfalto y lluvia–, empieza propiamente la película: dos figuras, con gabardina y paraguas, cruzan el plano de izquierda a derecha. Un autobús con plataforma –que recuerda a las novelas de Maigret– se desplaza hacia el fondo. Suponemos que el plano se centrará en el autobús, pero una furgoneta oscura –una Citroën ‘dos caballos’– avanza en sentido contrario y tuerce hacia la izquierda: es ella la protagonista… Pero, inopinadamente, la cámara se detiene frente a un poste y deja que la furgoneta salga del encuadre. El poste ocupa el centro. Tiene pintada una flecha que señala justo hacia la ‘otra’ dirección.

Se corta el plano y aparece, de nuevo, la furgoneta oscura.

¿Por qué comento un plano como éste, tan aparentemente insustancial?

Por la sencilla razón de que, a mi modo de ver, en ese plano se resume el juego que plantea la película. Las direcciones aparentes, los caminos trazados, no son aquellos por los que discurrirá la historia. Cuando una flecha apunta a la derecha, es probable que la cinta gire hacia la izquierda… o, incluso, que ignore la flecha por completo.

Y ahora, en el spoiler, la escena culminante.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Servadac
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
<< 1 10 19 20 21 67 >>
Preguntas más frecuentes | Política de privacidad / condiciones de uso | Configuración de privacidad | Ir a Versión MÓVIL
© 2002-2019 Filmaffinity - Movieaffinity | Filmaffinity es una página de recomendación de cine y series basada en la afinidad entre sus usuarios.
Filmaffinity es un medio independiente, y su principal prioridad es la privacidad, mantenimiento y seguridad de los datos de sus usuarios,
información que no comparte fuera de la web con ninguna entidad y/o empresa, bajo ninguna circunstancia.
All Rights Reserved - Todos los derechos reservados