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Críticas 147
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
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20 de julio de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gran parte de su metraje es un drama adolescente en el que no cabe la esperanza por ninguna parte. Jugando con los poderes sobrenaturales de Carrie, la película se convierte lentamente en una de las historias en contra del acoso más famosas de nuestro tiempo. Ya no solo en el cine, sino también en la literatura, que es donde tiene su origen.

Los fanáticos del terror que ven las películas con lupa, valorando la calidad de la obra en relación al miedo que ha pasado, no serán fanáticos de esta versión de Carrie. Se busca el terror por la rama psicológica y no por el camino fácil de sustos y sorpresas. De hecho, produce más terror el acoso incesante a la protagonista que cualquier elemento demoníaco que pueda aparecer, porque Carrie, antes de tener poderes, ya estaba maldita.

Tiene una duración sorprendente de primeras, aunque luego se entienda por el ritmo que tiene el relato: casi no se para en ningún personaje, centrándose más en la miseria de Carrie y los golpes que le propicia su entorno. Se construye un interesantísimo hilo entre la sangre menstrual y la de un asesinato, al igual que la constante presencia de un escudo religioso como símbolo, más bien excusa, de la sobre protección de la madre de Carrie.
Sissy Spacek & Piper Laurie
Antes del conocido segmento del baile de graduación, De Palma ya nos deleita con una dirección exquisita y un par de imágenes filmadas con una dioptría dividida que le dan personalidad a los planos, además de reforzar lo incómodo de la historia con esos planos atípicos.

Una vez inicia la fiesta de promoción, Carrie se vuelve inmortal. Difícil olvidar la imagen de una adolescente rota bañada en rojo. De esos momentos que pasan a la historia del cine. De Palma la ejecuta de forma impredecible y creativa, jugando con la pantalla y partiendo el mundo interno y externo de la protagonista. Una decisión estética que suma a la escena y le da reconocimientos al cineasta.

El director no solo brilla en el icónico tramo final, también sobresale en la que puede ser la única escena bonita del filme: aquella en la que la cámara da vueltas en círculos. Una excelente demostración de creatividad y saber dentro del medio. Que todos los bullies tengan a su Carrie.
19 de junio de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La tendencia actual de revivir el pasado es algo que me dejó de gustar hace tiempo, cuando el fanservice superheroico pasó de ser una recompensa por estar ahí durante años a convertirse en el aliciente principal y máquina de humo para cada nuevo proyecto. Ahora todas las franquicias vuelven, de distinta forma y con otras caras.

Dentro de las posibilidades que existen para explotar una saga ya conocida, el remake live action es con seguridad la peor de todas. Tampoco es que sea fan de revivir películas enterradas porque casi siempre salen mal, no como la nueva de Destino Final, pero adaptar a imagen real los códigos de una película animada siempre saldrá mal.

Sin embargo, da dinero. Mucho dinero. Me hacen gracia los detractores de Disney que se piensan que porque Blancanieves haya sido un fracaso en taquilla y crítica, la empresa perderá su posición en la mente del consumidor. El espectador tiene memoria a corto plazo y opiniones caducas, recordemos. El live action de Lilo y Stitch está cerca del billón de dólares, símbolo de que la polémica con Blancanieves duró lo que aguantó la película en cartelera. El público general quiere revivir historias pasadas, subir una foto con su pareja en el cine sin sacar el flash de la cámara y, siguiendo esta última corriente de las fotos generadas por inteligencia artificial, cumplir el deseo morboso de: ¿Cómo se vería esto en la vida real?
Gerard Butler
Entiendo ese último pensamiento, aunque no te aguante una película entera y se quede en la anécdota inicial —que ahora las redes sociales ya te solucionan con imágenes de Padre de Familia en la vida real—. Lo que no entenderé es la gracia de ver algo idéntico e indudablemente peor. Porque la animación parte del mundo interno de cada artista y, a diferencia de las películas en acción real, el límite es el cielo. Todo es posible.

En ese aspecto, el remake de Como entrenar a tu dragón hace un buen trabajo. Mantiene el carácter cartoon de los personajes y situaciones, pese a tratarse de un mundo real con personas de carne y hueso. Tiene un reparto funcional en la comedia y unos secundarios de oro, especialmente el personaje que interpreta Nick Frost. Además, parece que han demostrado que las quejas anteriores a cambios del reparto en anteriores remakes de películas animadas era más fruto del odio en redes que de una queja real por el cambio del personaje. Aquí no se montó ni un cuarto del revuelo que se formó en el pasado.
Resulta innecesario hablar de la historia en sí, del brillante manejo del camino del héroe aplicado a su protagonista, la impresionante banda sonora y la saludable moraleja del relato porque son cosas que la obra original, ya un clásico dentro de la animación de este siglo, ya tenía. Si la ves con la original borrosa, la experiencia será mejor, pues será lo más cercano a disfrutar de lo mismo por primera vez. Lo único bueno que tiene la existencia de estos refritos, aunque en realidad consista en un truco mental.

Con un gran diseño de producción y efectos visuales ejemplares para el resto de producciones similares, estamos ante uno de los remakes más sólidos que se han hecho. Tiene al mismo responsable que en la animada para, en palabras del propio director, evitar que hicieran algo sin alma si de todas formas iban a hacer esta película, por lo que quiso replicar plano por plano a la historia original. Sigue siendo un reto volver a plasmar los sucesos del filme de 2010 en acción real, como también un precioso recordatorio de lo que han conseguido con esa propuesta original de hace décadas. Algo que parece que escasea en la actualidad.

Este remake es muy bueno en lo que la gente más esperaba: los dragones. Casi no hay segmentos donde los visuales sean malos y las secuencias de vuelo son los mejores momentos. Repito lo de la banda sonora porque la situación lo requiere: es impresionante.

Si tuviera fresca la obra original, estaría escribiendo de otra forma. Reconozco haberme emocionado en el cine porque la historia sigue funcionando. Las consecuencias que tenga en la industria, cada vez más centrada en rehacer películas nuevas sin crear nuevas y potentes franquicias, son inevitables y un reflejo de los tiempos tan raros que nos toca vivir. Y eso que no hay dragones.
12 de junio de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Irónicamente, tuve una sonrisa de oreja a oreja durante toda la película. Sebastian Stan lleva saltando de proyecto raro (Fresh) en proyecto raro (esta película) desde el colofón que supuso Avengers: Endgame para el género. Es de los pocos actores que han salido, aunque siga haciendo películas en Marvel, de esa espiral para construirse una buena carrera. Siendo un actor conocido mundialmente, sus películas se venden con su propuesta y no solo con la presencia del actor.

Claro que Fresh es un historia completamente normal si la comparas con la agobiante y pesadillesca Un Hombre Diferente. Su primera media hora es todo un ejercicio de no ceder ante lo que ves en pantalla. No toca nada complicado de entender o ver, es que tiene una ejecución muy particular a la hora de reflejar visualmente la mente del protagonista. Vemos, a través de su mirada, las consecuencias de vivir sin quererse a uno mismo y no mejorar la autoestima.

Ofrece una meta historia que reflexiona acerca de lo comentado. Conocemos el inevitable comportamiento que tienen algunas personas con Edward y sus cambios cuando se somete a la cirugía estética. El anuncio de televisión que se muestra en el primer tercio del filme es un divertido reflejo de lo que quiere contar y satirizar la historia. Quiere desligarse de los prejuicios, no sin antes indagar en ellos y el motivo real de las inseguridades. Una extraña paradoja que la película intenta resumir, aunque no sea así del todo, en que si estás seguro de ti mismo no tendrás problema.
Sebastian Stan & Adam Pearson
Con un maquillaje destacable, nos adentramos en los horrores de Edward y la lucha interna tras su cambio. Pudiéndose quedar en el drama con body horror, se siente más cómoda en la comedia negra reflexiva. Uno no se espera casi ningún suceso de la historia y eso es digno de puntualizar. Además de la increíble performance de Sebastian Stan, que bien pudo estar nominado por esta película y no por su Trump "ficticio".

Sebastian Stan se ha vuelto, al menos para mí, un actor al que estar pendiente de sus proyectos. Si se arriesga con propuestas así, yo me sumo al barco. Un filme incómodo, profundo y trágicamente gracioso.
22 de mayo de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
A mí esto me ha parecido buenísimo. Puede ser un inicio coloquial, pero también es sincero. Tras haber visto Nickel Boys, una película que tiene la misma idea de mostrar la acción en primera persona, pensaba que el formato no me iba a sorprender. Puede que la trama sea más sencilla de lo que piense y su final demasiado efectista, no importa, su forma me conquistó desde el primer minuto.

Trata la trillada historia de espíritus en una casa a la que una nueva familia se muda con una gran peculiaridad: la cámara, nosotros, es la presencia que habita entre las cuatro paredes. Por lo que los encuadres se condicionan por lo que ve la figura incorpórea, dejándonos un par de grandes segmentos filmados al estilo voyeur. El punto de vista es subjetivo, sin contar con la presencia de un personaje más. Solo es eso.

La duración ayuda a que los planos subjetivos, casi todos rodados en pequeños planos secuencia, no resulten reiterativos. La historia, que se acerca más al drama familiar que al terror convencional, beneficia a la posición de la cámara. Somos testigos (casi) omnipresentes que ven sin poder actuar.
Callina Liang & Chris Sullivan
Aquí la forma es muy superior al contenido, pues la historia, salvo sus puntos importantes, se desarrolla por una vía fácil, incluso olvidando caminos interesantes a mitad de relato. Sin embargo, la mirada es distinta que la de una película convencional y eso cambia la experiencia de la historia, que sería menos efectiva si se hubiera filmado de la forma corriente. El blocking, marcado por la cámara que se mueve de forma irreal, da pie a lecturas simbólicas y cuadros dentro de cuadros.

El eterno debate de qué pesa más, si el cómo o el qué, aquí tiene respuesta, aunque solo aplica a Presence. Su propuesta es tan fresca y creativa que veo con mejores ojos todo lo demás. Es un gran experimento.
17 de mayo de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hecha con cuatro duros, los colegas de la carrera y mucha fe. Un hito dentro del cine independiente americano que catapultó a Kevin Smith dentro de Hollywood. Una comedia mordaz que no se quiere callar en ningún momento. Entendiendo a los que no son fanáticos de su comedia negra, yo estoy fascinado por la enseñanza cinematográfica que nos deja Clerks.

Aquí todo es el guion. Los actores no son especialmente buenos —de hecho, la actriz de Caitlin solo hizo esta película— y todo queda en manos del poder de la historia. ¿Qué historia? Sí, efectivamente, no hay una gran historia detrás, sino que Clerks se mueve entre la premisa más mundana posible: un día de trabajo en el que no te tocaba currar. No hay adornos, ni un giro sorprendente. Aquí solo hay espacio para las sandeces, machistadas y reflexiones sobre la política de trabajo en Star Wars.

La imagen no es muy buena y el blanco y negro fue una decisión económica y no una decisión creativa que aporte a la historia. Aunque hilando muy fino, la falta de color refleja las vidas que llevan nuestros protagonistas. Tardes grises y vacías en las que tienes que cobrar a personajes variopintos. Ojalá la vida real fuera tan divertida como esta película. Ningún cliente defrauda.
Tiene un montaje bastante amateur, utilizando planos inserto para ocultar algún fallo de la toma porque tampoco encuentro otra explicación lógica a los planos bisagra de escenas. No estoy hablando de los momentos de Jay y Bob el silencioso porque, irónicamente, su silencio marca el inicio de un dúo clave en la carrera del director.

Clerks se ríe de todo a través de un protagonista que no quisieras tener como amigo, aunque te diviertas un rato con la impulsividad de sus actos y su inmadurez extrema. Criticar actitudes de los personajes como si la película lo premiase es estúpido, por eso creo que la comedia negra no envejeció del todo y se mantiene fresca. Ahí había diálogos ágiles, metralleta de chistes y una autoconsciencia sublime. Son unos capullos, pero quieres saber en qué nuevo lío se van a meter.

Deja un retrogusto nihilista en el que parece que nada importa en esta vida porque en nada empieza un nuevo día. Tiene, en el fondo, un acertado discurso sobre vivir en automático, madurar y ser consciente de tus actos. Sin dejar las referencias a la cultura pop por metro cuadrado.
Me sigue encantando. Tiene un chiste muy bestia que no le puede encajar bien a todo el mundo, aunque sea una demostración del excelente guion de Smith. Nada está hecho por casualidad y todo chiste tiene una segunda ronda más ingeniosa. De las comedias más rápidas y frescas que puedas ver. Ningún personaje escucha al que está hablando y parece que hablan en x2 de velocidad. Es desternillante.
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