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España España · Cáceres
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Voto de Sinhué:
7
Voto de Sinhué:
7
Drama En un intento desesperado por alcanzar Europa y agazapados ante una pista de aterrizaje en Camerún, un niño de seis años y su hermana mayor esperan para colarse en las bodegas de un avión. No demasiado lejos, un activista medioambiental contempla la terrible imagen de un elefante, muerto y sin colmillos. No solo tiene que luchar contra la caza furtiva, sino que también tendrá que reencontrarse con los problemas de su hija recién llegada ... [+]
19 de marzo de 2020
7 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
África es un continente al que se le ha vaciado de riqueza, no se le ha permitido gestionar su propio destino y cuando sus empobrecidas gentes quieren iniciar el mismo camino que sus materias primas se les corta el paso, no sin antes rematarles con la puntilla del engaño y la extorsión.

En el mundo que nos ha tocado vivir solo se practica la bondad, solidaridad y respeto medioambiental, en las campañas publicitarias, sobre todo si hay refrescos o coches de por medio. La verdad tiene bastante más que ver con lo que nos cuenta Salvador Calvo en este escalofriante drama, en que convergen tres relatos vitales con la inmigración de fondo.
El director madrileño de Los Últimos de Filipinas traslada a la pantalla grande esas ráfagas de telediario, a las que nos hemos vuelto inmunes, donde aparecen pateras, concertinas o muertes de menores, para cambiar de manera inmediata a la última hora de un reality, cuando no al anuncio de un perfume que nos haga olvidar ese hedor inoportuno. Interioriza en los titulares y pone rostro y nombre a esos ilusos insistentes que quieren comer todos los días, aunque sea en nuestros cubos de basura.
Salvador Calvo & Luis Tosar
Para muchos, porque sino revertiríamos la situación, Adú es un peligroso enemigo que intenta acabar con nuestro nivel de vida que, aunque él no lo sepa, hemos alcanzado con sus minas, maderas, marfil, pozos petrolíferos, pesca...; por eso hay que recibirle con doce kilómetros de dobles vallas dentadas, de seis metros de altura, porque los occidentales tenemos mala conciencia.

El testimonio del tozudo activista (Luis Tosar), actúa de contrapunto, es el europeo que se refugia en el continente negro por algo más que convicciones; y aunque sus vivencias, aliñadas con un momento familiar explosivo, son la carátula del film, lo suyo no deja de ser una aventurilla, comparado con el amargo éxodo de quienes consiguen llegar al monte Gurugú y divisan desde allí lo que consideran puertas del paraíso vigiladas por guardias civiles, víctimas también de las propias órdenes.
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