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Voto de Gilbert:
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8
7.4
3,170
15 de febrero de 2010
15 de febrero de 2010
25 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Norte de África. Segunda Guerra Mundial. Un calor asfixiante. Un penal militar acoge a desertores, ladrones, cobardes, insubordinados y demás ralea del ejército británico.
Les espera el Sargento Mayor para doblegarlos y que sigan sirviendo a su graciosa Majestad. Pero no se esperen la típica gansada americana de sargento chusquero soltando tacos a tutiplén, no. Esto es disciplina inglesa, más refinada, más humillante, más acorde con las normas, y más cruel. Sí, grita. Sí, también hay testosterona por doquier. Sí, tal vez también es chusquero. Pero a la inglesa. O sea, que estricta observancia al libro del Rey.
Los primeros cuarenta y cinco minutos son un tour de force físico que agotan hasta al espectador. Por suerte ahora hace un frío del carajo, que sino seguro que también hubiese sudado la gota gorda.
Sean Connery y Sir Michael Redgrave están bien, como casi siempre. Pero el que está para levantarse y aplaudir es Harry Andrews como un aterrador, estupendo y creíble sargento cabrón. No hay caricatura de brocha gorda a lo Kubrick, es cine de verdad a lo Lumet.
Les espera el Sargento Mayor para doblegarlos y que sigan sirviendo a su graciosa Majestad. Pero no se esperen la típica gansada americana de sargento chusquero soltando tacos a tutiplén, no. Esto es disciplina inglesa, más refinada, más humillante, más acorde con las normas, y más cruel. Sí, grita. Sí, también hay testosterona por doquier. Sí, tal vez también es chusquero. Pero a la inglesa. O sea, que estricta observancia al libro del Rey.
Los primeros cuarenta y cinco minutos son un tour de force físico que agotan hasta al espectador. Por suerte ahora hace un frío del carajo, que sino seguro que también hubiese sudado la gota gorda.
Sean Connery y Sir Michael Redgrave están bien, como casi siempre. Pero el que está para levantarse y aplaudir es Harry Andrews como un aterrador, estupendo y creíble sargento cabrón. No hay caricatura de brocha gorda a lo Kubrick, es cine de verdad a lo Lumet.
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