Añadir a mi grupo de amigos/usuarios favoritos
Puedes añadirle por nombre de usuario o por email (si él/ella ha accedido a ser encontrado por correo)
También puedes añadir usuarios favoritos desde su perfil o desde sus críticas
Nombre de grupo
Crear nuevo grupo
Crear nuevo grupo
Modificar información del grupo
Aviso
Aviso
Aviso
Aviso
El siguiente(s) usuario(s):
Group actions
- Recomendaciones
- Estadísticas
- Sus votaciones a categorías
- Contacto
-
Compartir su perfil
Voto de Kick'Em Ars:
7
Voto de Kick'Em Ars:
7
7.2
148,453
Acción. Bélico. Aventuras. Fantástico
Adaptación del cómic de Frank Miller (autor del cómic 'Sin City') sobre la famosa batalla de las Termópilas (480 a.C.). El objetivo de Jerjes, emperador de Persia, era la conquista de Grecia, lo que desencadenó las Guerras Médicas. Dada la gravedad de la situación, el rey Leónidas de Esparta (Gerard Butler) y 300 espartanos se enfrentaron a un ejército persa que era inmensamente superior. (FILMAFFINITY)
7 de abril de 2007
7 de abril de 2007
28 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los espartanos, fuertes y recios, arrojaban desde un peñasco a los bebés enclenques o anómalos; inculcaban en sus hijos el odio al rival y la sed de sangre; les adiestraban en la milicia; eludían las muestras de ternura; cauterizaban sus heridas con espadas al rojo; en el fragor de la batalla declamaban jactanciosos; preferían dar un golpe de gracia con su lanza a los enemigos malheridos que hacerlos prisioneros; la victoria era sinónimo de gloria; hacer la guerra y ganarla era luchar por la razón y el orden, por la esperanza y la justicia, en fin, por la libertad.
El universo fascistoide creado por Frank Miller es recreado por Zack Snyder en una película preciosista y grandilocuente, un poema épico posmoderno donde la repulsión por la amputación del cuerpo humano se torna en truculenta delectación por mor del abuso del slow motion, que poetiza la barbarie, del exceso del primerísimo primer plano, que humaniza a los toscos personajes, y del predominio de colores cálidos en la fotografía (naranjas, amarillos, ocres…). 300 es un peplum esteticista en el que prima la belleza sobre el argumento y la anécdota sobre el dramatismo, un divertimento que logra entretener aunque uno no comulgue con el espíritu nacionalista y beligerante que emana. Y todo articulado como en un videojuego...
El universo fascistoide creado por Frank Miller es recreado por Zack Snyder en una película preciosista y grandilocuente, un poema épico posmoderno donde la repulsión por la amputación del cuerpo humano se torna en truculenta delectación por mor del abuso del slow motion, que poetiza la barbarie, del exceso del primerísimo primer plano, que humaniza a los toscos personajes, y del predominio de colores cálidos en la fotografía (naranjas, amarillos, ocres…). 300 es un peplum esteticista en el que prima la belleza sobre el argumento y la anécdota sobre el dramatismo, un divertimento que logra entretener aunque uno no comulgue con el espíritu nacionalista y beligerante que emana. Y todo articulado como en un videojuego...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La acción bélica recuerda a los movimientos capturados de los videojuegos hiperrealistas de última generación, el enfrentamiento de Leónidas contra el bestia alopécico de músculos anabólicos recuerda al enfrentamiento contra el gran Boss para pasar de pantalla en los videojuegos de toda la vida, abundan los puntos de vista propios de videojuego, como el plano cenital de los juegos de estrategia, o los travelings laterales de los juegos de scroll horizontal… Los personajes rozan el patetismo (excepción hecha de Leónidas, encarnado convincentemente por Gerard Butler) y, quizá, en la falta de pudor por la caricatura reside la gracia de la historia…
- Los arcadios, son vulgares trabajadores: no está en la mano de escultores y herreros hacer del mundo un lugar más libre y seguro; eso es para soldados espartanos.
- Los éforos, ancianos endogámicos (!), algo así como los jueces de hoy día, son lascivos y supersticiosos (seguramente más lo primero que lo segundo), y se aprovechan de virginales jovencitas embriagadas para usarlas de oráculos (y quién sabe qué más usos), pero sus decisiones no son justas; eso es para soldados espartanos.
- Los arcadios, son vulgares trabajadores: no está en la mano de escultores y herreros hacer del mundo un lugar más libre y seguro; eso es para soldados espartanos.
- Los éforos, ancianos endogámicos (!), algo así como los jueces de hoy día, son lascivos y supersticiosos (seguramente más lo primero que lo segundo), y se aprovechan de virginales jovencitas embriagadas para usarlas de oráculos (y quién sabe qué más usos), pero sus decisiones no son justas; eso es para soldados espartanos.

- El consejo, o los políticos, son idiotas en su mayoría, no saben ver más allá de sus narices en el mejor de los casos, que también los hay corruptos y con ansias de poder y que no piensan en el pueblo; eso es para soldados espartanos.
- Los persas, cuya (única) cualidad es su número, esclavos de los designios de Jerjes, su rey, su dios, un bigardón de 2 metros 20 con la voz engolada y las cejas depiladas (interpretado por el brasileño Rodrigo Santoro), paradigma del absolutismo. Los persas actúan en masa y cuantos más, mejor. Ser pocos les restaría fuerza; eso es para (300) soldados espartanos.
- Los persas, cuya (única) cualidad es su número, esclavos de los designios de Jerjes, su rey, su dios, un bigardón de 2 metros 20 con la voz engolada y las cejas depiladas (interpretado por el brasileño Rodrigo Santoro), paradigma del absolutismo. Los persas actúan en masa y cuantos más, mejor. Ser pocos les restaría fuerza; eso es para (300) soldados espartanos.
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana