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7
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7
5.7
1,429
Drama
Finales de los años 90. Joanna, una joven que sueña con ser una gran escritora, consigue trabajo en una de las principales agencias literarias de Nueva York como ayudante de la directora. Entre otras tareas, Joanna ha de responder las numerosas cartas que envían los fans de uno de los escritores de la firma, el mítico J.D. Salinger, autor de “El guardián entre el centeno”. Apartándose del protocolo, Joanna imprimirá a sus respuestas un ... [+]
4 de junio de 2021
4 de junio de 2021
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
A partir de la novela autobiográfica de Joanna Rakoff, Philippe Falardeau traza un homenaje a una forma de entender la industria cultural de los libros y pasión por leer. El director, autor de piezas de gran sensibilidad, como Profesor Lazhar o La buena mentira, afila un poco más el colmillo sin despojar de humanidad a sus personajes.
Lo que, en un principio, podría parecer un atisbo de analogía con El diablo viste de Prada (con el Nueva York de los años 90 de fondo) deriva en un relato más centrado en el crecimiento emocional y profesional de una joven aspirante a escritora.
La historia trabaja muy bien los sueños de adolescencia, las primeras frustraciones (cuando los amigos maduran hacia otro lado y ya no comparten los mismos sueños), el saber elaborar los propios y llegar a conocerse y, sobre todo, cómo se consigue a través de una relación a varias bandas con el sector literario.
La película juega con la figura de J. D. Salinger y el impacto de su obra en una parte de la sociedad americana. Y lo hace por medio de una simpática subtrama que retrata con humor la fuerza empática de esa experiencia, a través de las cartas que los lectores le escriben al mismo Salinger.
Lo que, en un principio, podría parecer un atisbo de analogía con El diablo viste de Prada (con el Nueva York de los años 90 de fondo) deriva en un relato más centrado en el crecimiento emocional y profesional de una joven aspirante a escritora.
La historia trabaja muy bien los sueños de adolescencia, las primeras frustraciones (cuando los amigos maduran hacia otro lado y ya no comparten los mismos sueños), el saber elaborar los propios y llegar a conocerse y, sobre todo, cómo se consigue a través de una relación a varias bandas con el sector literario.
La película juega con la figura de J. D. Salinger y el impacto de su obra en una parte de la sociedad americana. Y lo hace por medio de una simpática subtrama que retrata con humor la fuerza empática de esa experiencia, a través de las cartas que los lectores le escriben al mismo Salinger.

Con algunos juegos de ruptura de la cuarta pared y algunas licencias coreográficas que la convierten en una propuesta un tanto curiosa, Sueños de una escritora en Nueva York consigue explicar muy bien cómo los libros nos transforman porque nos permiten, como explicaba C. S. Lewis, encontrarnos con nosotros mismos sin caer en el narcisismo, y aprender a madurar y asumir nuevas metas.
El conjunto del elenco es magistral, liderado por la figura madura y sibilinamente irónica que interpreta una fantástica Sigourney Weaver. También brilla en su balbuceo entre la infancia intelectual y la ilusión por avanzar con una gran chispa de ilusión de Margaret Qualley. Ambos roles y los demás secundarios que pueblan el film, especialmente en la agencia literaria, marcan un tono nostálgico (con algún momento sin duda más oscuro) de fino sentido del humor.
www.contraste.info
El conjunto del elenco es magistral, liderado por la figura madura y sibilinamente irónica que interpreta una fantástica Sigourney Weaver. También brilla en su balbuceo entre la infancia intelectual y la ilusión por avanzar con una gran chispa de ilusión de Margaret Qualley. Ambos roles y los demás secundarios que pueblan el film, especialmente en la agencia literaria, marcan un tono nostálgico (con algún momento sin duda más oscuro) de fino sentido del humor.
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