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Voto de magda_strikes_back:
8
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8
Drama La joven y ambiciosa Nomi Malone (Elizabeth Berkley) viaja a Las Vegas con el objetivo de convertirse en una estrella del espectáculo. Empieza trabajando como bailarina de strip-tease, pero acaba consiguiendo una audición para cantar en el coro de una obra del Casino Stardust, donde trabaja la starlette Cristal (Gina Gershon). Sin embargo, Nomi no tardará en darse cuenta de que el mundo que la rodea es más duro y menos brillante de lo que pensaba. (FILMAFFINITY) [+]
24 de julio de 2025 3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Que Paul Verhoeven es un señoro lo sabemos todos. No un cualquiera, uno que domina el caos, se ríe del buen gusto y te lanza una bomba de purpurina en la cara mientras se fuma un puro imaginario. Pero Showgirls es otra cosa. Es color, es rabia, es sudor, es una sinfonía de neón, tetas, ambición y desesperación. Es una película que lo da todo y no pide perdón por nada. Y eso, querides, es revolucionario.

La he visto en todas las formas posibles: DVD, blu-ray, con comentarios del director, analizada, defendida, insultada. Pero ninguna experiencia como verla sola en la quinta fila del Phenomena. Sola, pero acompañada por la energía brutal de Nomi Malone y el estallido continuo de luz, música y carne que te aplasta como un tsunami dorado.

La fotografía es de otro mundo. Los planos abiertos tienen una fuerza telúrica. Esa Las Vegas que es todo decorado, todo mentira, pero también todo verdad. El escenario como campo de batalla. Las coreografías imposibles, los cuerpos al límite. El vestuario: egipcio, BDSM motero, dorados griegos, pezones metalizados, pedrería everywhere. Cada look es una declaración de guerra. Cada número, una apoteosis.
Kyle MacLachlan & Elizabeth Berkley
El guión era caduco incluso en el 95, pero nos da igual. No venimos aquí por un guión medido al milímetro, sino por el viaje, por el desborde, por ese universo donde todo es demasiado y, por eso mismo, funciona. Anora no puede ni soñar con acercarse a Nomi Malone, que está speedica de principio a fin y solo parece encontrar algo de paz cuando se mete una raya de cocaína. Y ni así. Porque Nomi no descansa, Nomi arde.

Es un personaje a la defensiva, salvaje, pero también ingenua. Cree en el sueño americano como quien cree en un espejismo, y por supuesto, se estrella. Y aún así, ¿qué hace cuando llega a la cima? Vengar a su amiga. Elegir la dignidad sobre el estrellato. Una reina. Una diosa. En la sala se oyen aplausos, gritos, vítores. Es imposible no rendirse ante ella. Yo le rezo. Cada vez.

Y el polvo en la piscina. Hablemos del polvo en la piscina. Qué demonios fue eso. Una escena antológica, lisérgica, casi sobrenatural. ¿Ese movimiento existe? ¿Es real? ¿Es Elizabeth Berkley o una entidad sexual de otro plano de existencia? Sinceramente, no merecemos compartir planeta con ella.
Kyle MacLachlan & Elizabeth Berkley
Me duele, profundamente, que películas como esta, donde las actrices se arriesgan, se entregan, se muestran sin miedo, terminen por marcar negativamente sus carreras. Todo por darlo todo. Por servir coño, sí. Porque el mundo no estaba preparado. Y tal vez aún no lo esté. Pero ya es hora de madurar. De dejar de ser reprimidos de mierda.

Showgirls no es un placer culpable. Es una obra radical, incómoda, bellísima en su fealdad, emocionante en su exceso. Es el cine en su forma más cruda, más pop, más honesta. Y sí, se dice Versays. Viva Nomi Malone. Viva Paul Verhoeven. Y que nunca nos falte la gasolina del escándalo.
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