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Voto de CinefiloEnProceso:
7
Voto de CinefiloEnProceso:
7
5.7
55,885
Ciencia ficción. Acción
Dos razas de robots extraterrestres transformables (los villanos "decepticons" y los amistosos "autobots") llegan a la Tierra en busca de una misteriosa fuente de poder. En la guerra que estalla entre las dos razas, los hombres toman partido por los "autobots". Sam Witwicky (Shia LaBeouf), un avispado adolescente, que sólo desea conquistar a la bella Mikaela (Megan Fox), se convierte en la clave de una guerra que puede destruir a la humanidad. (FILMAFFINITY) [+]
28 de noviembre de 2024
28 de noviembre de 2024
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me he entretenido. Sé que es un resumen muy simple, pero eso es exactamente lo que me ha pasado al ver esta película. Hacía años que no la veía, y, sinceramente, la recordaba mucho peor. Hoy en día tenemos expectativas muy altas con el cine, pero hay que reconocer que producciones como esta cumplen su cometido: entretener.
No es una obra maestra ni lo pretende. Es una película diseñada para ofrecer hora y media (o dos) de diversión sin complicaciones. No busca reflexionar sobre la vida, ni plantear dilemas existenciales profundos. Es una película de robots gigantes y explosiones, y cumple con lo que promete.
La trama es tan simple como efectiva: un chico de instituto, marginado y pringado, termina siendo el héroe que salva el día y, de paso, consigue a la chica. No hay sub-tramas complejas sobre superación personal ni conflictos internos profundos. No hay traumas del pasado que resolver ni grandes dilemas morales. La historia avanza de manera lineal: de perdedor a héroe, y eso funciona. Porque aquí, lo importante no es el desarrollo del personaje, sino las explosiones, las batallas épicas entre Decepticons y Autobots, y el espectáculo visual.
No es una obra maestra ni lo pretende. Es una película diseñada para ofrecer hora y media (o dos) de diversión sin complicaciones. No busca reflexionar sobre la vida, ni plantear dilemas existenciales profundos. Es una película de robots gigantes y explosiones, y cumple con lo que promete.
La trama es tan simple como efectiva: un chico de instituto, marginado y pringado, termina siendo el héroe que salva el día y, de paso, consigue a la chica. No hay sub-tramas complejas sobre superación personal ni conflictos internos profundos. No hay traumas del pasado que resolver ni grandes dilemas morales. La historia avanza de manera lineal: de perdedor a héroe, y eso funciona. Porque aquí, lo importante no es el desarrollo del personaje, sino las explosiones, las batallas épicas entre Decepticons y Autobots, y el espectáculo visual.

La película mantiene un buen ritmo, con dosis de humor, acción y una coreografía visual que la hace muy llevadera. Michael Bay sabe exactamente qué quiere su público, y lo entrega con precisión: espectáculo puro.
Uno de los aspectos más destacables es, sin duda, el apartado técnico. Los efectos especiales son impresionantes, especialmente considerando que la película se estrenó en 2007. Han pasado casi 20 años, y sigue viéndose mejor que muchas producciones actuales, incluso aquellas con presupuestos mucho más elevados.
A diferencia de otras películas que envejecen mal y terminan pareciendo un videojuego de PlayStation 2, Transformers se mantiene visualmente impecable. Las explosiones y los combates son espectaculares, y esto es algo que merece reconocimiento. Cuando pensamos en efectos especiales que han resistido el paso del tiempo, siempre se menciona El Señor de los Anillos, pero lo que logró Michael Bay aquí no debe subestimarse.
Uno de los aspectos más destacables es, sin duda, el apartado técnico. Los efectos especiales son impresionantes, especialmente considerando que la película se estrenó en 2007. Han pasado casi 20 años, y sigue viéndose mejor que muchas producciones actuales, incluso aquellas con presupuestos mucho más elevados.
A diferencia de otras películas que envejecen mal y terminan pareciendo un videojuego de PlayStation 2, Transformers se mantiene visualmente impecable. Las explosiones y los combates son espectaculares, y esto es algo que merece reconocimiento. Cuando pensamos en efectos especiales que han resistido el paso del tiempo, siempre se menciona El Señor de los Anillos, pero lo que logró Michael Bay aquí no debe subestimarse.

Otro aspecto que merece ser mencionado es la banda sonora. Sé que, a día de hoy, la combinación de Michael Bay y Linkin Park en los créditos finales se ha convertido en un meme, pero la música de esta película tiene un peso importante.
Terminar con What I’ve Done de Linkin Park, acompañado de un discurso final grandilocuente, era un cierre épico para la época. Ese último golpe emocional te dejaba con una sensación de energía y motivación al salir del cine. La música no es simplemente un acompañamiento; es una parte esencial de la experiencia.
Re visionar Transformers ha sido como viajar en el tiempo. Me ha transportado a una época más sencilla, o al menos eso creíamos. En mi caso tenía poco más de 14 años y las preocupaciones eran prácticamente inexistentes, aprobar los exámenes y ni eso hacía bien.
Volver a verla me ha hecho sentir como en casa, me ha recordado esos días en los que todo parecía más simple y, sobre todo, me ha hecho disfrutar. No es una obra maestra del cine, pero tampoco lo pretende. Es entretenimiento puro y duro, y a veces eso es justo lo que necesitamos.
Por todo lo que me ha hecho sentir, creo que deberíamos valorarla más. Cumple su propósito a la perfección, y eso ya es digno de reconocimiento.
Eso sí, que quede claro: no pienso ver las demás películas de la saga. Me planto aquí.
Terminar con What I’ve Done de Linkin Park, acompañado de un discurso final grandilocuente, era un cierre épico para la época. Ese último golpe emocional te dejaba con una sensación de energía y motivación al salir del cine. La música no es simplemente un acompañamiento; es una parte esencial de la experiencia.
Re visionar Transformers ha sido como viajar en el tiempo. Me ha transportado a una época más sencilla, o al menos eso creíamos. En mi caso tenía poco más de 14 años y las preocupaciones eran prácticamente inexistentes, aprobar los exámenes y ni eso hacía bien.
Volver a verla me ha hecho sentir como en casa, me ha recordado esos días en los que todo parecía más simple y, sobre todo, me ha hecho disfrutar. No es una obra maestra del cine, pero tampoco lo pretende. Es entretenimiento puro y duro, y a veces eso es justo lo que necesitamos.
Por todo lo que me ha hecho sentir, creo que deberíamos valorarla más. Cumple su propósito a la perfección, y eso ya es digno de reconocimiento.
Eso sí, que quede claro: no pienso ver las demás películas de la saga. Me planto aquí.
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