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Voto de davilochi:
8
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8
6.3
49
Drama. Comedia
André (Artur Gorishti), joven profesor de biología oriundo de Tirana, comienza a trabajar en una escuela de un pueblo remoto de las montañas albanesas. Allí descubre que el director (Agim Qirjaqi) se dedica, más que nada, a atribuir un eslogan político a cada clase. Observando la reacción de sus alumnos, André comprende que entre "Viva el espíritu revolucionario" y "El imperialismo americano es un tigre de papel" conviene que elija el ... [+]
28 de enero de 2011
28 de enero de 2011
10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Otra interesante obra que nos llega de los confines de Europa, de esa zona que como decía Ciorán está tan al borde del continente que casi se cae al abismo. Esta película de Xhuvani es una buena muestra de ello. Esta película casi podría verse como una secuela de "Smutek paní Snajdrové" (la cual aprovecho para recomendar), pues si en la primera veíamos el momento en que Enver Hoxha decidió aislar a Albania completamente del mundo exterior aquí podemos ver algunas de las consecuencias de aquella decisión atroz. Esta es una película que con un presupuesto muy bajo nos muestra la auténtica pantomima teatral que fueron los régimenes comunistas de Europa oriental. El problema venía tras la función, al bajar el telón, porque tras las telas rojas sufría la gente, moría la gente, el color rojo de éstas responde a la sangre derramada por la causa suprema del comunismo. Es por eso que este cine es tan necesario lejos de los relatos historicistas al más puro estilo de Ranke o de las penosas crónicas periodísticas que de vez en cuando aparecen en la prensa con motivo de éste o aquél aniversario y que nos hacen recordar lo que ocurría al otro lado del Telón de Acero. Pues bien, celebro la dimensión humana de este film de Xhuvani, más aún viniendo de un país tan desconocido para mí en el ámbito de lo cinematográfico.
El film nos retrotrae a principios de los años 80, a una pequeña aldea llamada Parrullat situada en el interior del país y aislada por la cruel orografía montañosa, en mitad de la nada. Desde Tirana, designado por la omnipotente autoridad del Partido, un joven profesor de biología arriba con el supuesto objetivo de mostrar a los niños los misterios de la naturaleza y el cuerpo humano. Sin embargo las cosas van a ser muy diferentes desde el principio. Por lo pronto será puesto al corriente de la situación en el pueblo y en la escuela, marcada por agudas divisiones. Pronto descubrirá que el secretario local del Partido disfruta de un poder omnimodo sobre los destinos de la comunidad local, por lo tanto será a éste y a su mano derecha en la escuela, el director, a los que tendrá que rendir absoluta pleitesía. Desde el primer momento comprobamos la total preeminencia del Partido sobre los asuntos escolares, de tal manera que la escuela estará más cercana a un campamento ideológico de adoctrinamiento que a un centro de enseñanza.
De este modo el Partido asignaba a la escuela regularmente la tarea de elaborar diferentes slogans (de ahí el nombre de la película) de contenido político con piedras que eran precariamente apuntaladas en la ladera de la montaña que dominaba el pueblo durante una penosa tarea. Por supuesto eran lemas del tipo: "El imperialismo americano es un tigre de papel" o "Viva el hombre revolucionario". Todo ello en medio del más absoluto clima de miseria: zapatos agujereados, ropas desgastadas, maquinaria agrícola desvencijada, viviendas en estado de derribo...
El film nos retrotrae a principios de los años 80, a una pequeña aldea llamada Parrullat situada en el interior del país y aislada por la cruel orografía montañosa, en mitad de la nada. Desde Tirana, designado por la omnipotente autoridad del Partido, un joven profesor de biología arriba con el supuesto objetivo de mostrar a los niños los misterios de la naturaleza y el cuerpo humano. Sin embargo las cosas van a ser muy diferentes desde el principio. Por lo pronto será puesto al corriente de la situación en el pueblo y en la escuela, marcada por agudas divisiones. Pronto descubrirá que el secretario local del Partido disfruta de un poder omnimodo sobre los destinos de la comunidad local, por lo tanto será a éste y a su mano derecha en la escuela, el director, a los que tendrá que rendir absoluta pleitesía. Desde el primer momento comprobamos la total preeminencia del Partido sobre los asuntos escolares, de tal manera que la escuela estará más cercana a un campamento ideológico de adoctrinamiento que a un centro de enseñanza.
De este modo el Partido asignaba a la escuela regularmente la tarea de elaborar diferentes slogans (de ahí el nombre de la película) de contenido político con piedras que eran precariamente apuntaladas en la ladera de la montaña que dominaba el pueblo durante una penosa tarea. Por supuesto eran lemas del tipo: "El imperialismo americano es un tigre de papel" o "Viva el hombre revolucionario". Todo ello en medio del más absoluto clima de miseria: zapatos agujereados, ropas desgastadas, maquinaria agrícola desvencijada, viviendas en estado de derribo...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Curiosamente pronto descubrimos que a la profesora de francés siempre le tocan los slogans más largos, pronto intuimos lo que nos será desvelado a lo largo del film: ésta rechaza completamente las insinuaciones del director de la escuela, de modo que éste, como medida de presión tratará de hacerle la vida imposible en la escuela en un claro abuso de poder. No sólo es difícil mantener la dignidad en una sociedad de este tipo, sino que hasta el amor puede llegar a hacerse imposible. Así, la profesora de francés y el profesor de biología, unidos por su dignidad y entereza serán separados precisamente por estos valores y por los celos del director, que no podía soportar que su objeto de deseo fuera disfrutado por otros, todo ello con el respaldo silencioso del Partido, claro, que cuenta con él como hombre pilar básico de su proyecto revolucionario en aquel pueblo dejado de la mano de Dios.
Sin embargo no es esto lo más interesante, si bien no podemos olvidar muchas cuestiones de gran importancia como la interiorización del estado policial en la mentalidad de los niños aún sin entender los por qués de tantas y tantas cosas, llegando a delatar a un compañero (anatemizado por herencia familiar) por confundir a China, aliado natural de los albaneses, con la URSS, paradigma del pecado para el régimen de Hoxha. O ese "jurado popular" que se podría resumir perfectamente en el secretario local del Partido que condena a un pobre inocente pastor de cabras a sabe Dios qué condena, supuestamente por atacar al régimen destrozando los slogans de la ladera (es el padre del niño del que hablábamos más arriba). Para mi gusto la escena más reveladora de la película es aquella que se da durante los preparativos de lo que va a ser el paso de un apparatchik del Partido por el camino de cabras que conecta el pueblo al mundo (una escena que a mí me recuerda al excelente mediometraje de Cristian Mungiu en "Cuentos de la Edad de Oro"). Uno de los habitantes del pueblo tenía a cargo desde tiempo inmemorial la elaboración de un slogan que se veía desde la carretera para este tipo de contingencias que no había sido revisado hasta el presente, éste hacía una loa de la lucha del Vietcong que comenzó precisamente en 1960, el año antes de que Hoxha decidiera apartar a Albania de la corrosiva influencia del mundo. La sorpresa del director de la escuela y el secretario local será mayúscula al ver que el lema de este buen hombre reza: "Vietnam vencerá". Cuando le dicen que la guerra había acabado hacía ya cinco años este no dará crédito, pero cuando se entere de que finalmente ganaron los vietnamitas tanto su mujer como él darán gracias a Dios. Lejos de lo puramente anecdótico este es un hermoso y trágico reflejo de ese reloj biológico albanés que quedó paralizado a principios de los 60 y que sólo hace veinte años que trata de mover sus agujas hacia delante.
El apparatchik ni tan siquiera se dignará de parar en el pueblo, para mayor consternación del secretario del Partido.
Sin embargo no es esto lo más interesante, si bien no podemos olvidar muchas cuestiones de gran importancia como la interiorización del estado policial en la mentalidad de los niños aún sin entender los por qués de tantas y tantas cosas, llegando a delatar a un compañero (anatemizado por herencia familiar) por confundir a China, aliado natural de los albaneses, con la URSS, paradigma del pecado para el régimen de Hoxha. O ese "jurado popular" que se podría resumir perfectamente en el secretario local del Partido que condena a un pobre inocente pastor de cabras a sabe Dios qué condena, supuestamente por atacar al régimen destrozando los slogans de la ladera (es el padre del niño del que hablábamos más arriba). Para mi gusto la escena más reveladora de la película es aquella que se da durante los preparativos de lo que va a ser el paso de un apparatchik del Partido por el camino de cabras que conecta el pueblo al mundo (una escena que a mí me recuerda al excelente mediometraje de Cristian Mungiu en "Cuentos de la Edad de Oro"). Uno de los habitantes del pueblo tenía a cargo desde tiempo inmemorial la elaboración de un slogan que se veía desde la carretera para este tipo de contingencias que no había sido revisado hasta el presente, éste hacía una loa de la lucha del Vietcong que comenzó precisamente en 1960, el año antes de que Hoxha decidiera apartar a Albania de la corrosiva influencia del mundo. La sorpresa del director de la escuela y el secretario local será mayúscula al ver que el lema de este buen hombre reza: "Vietnam vencerá". Cuando le dicen que la guerra había acabado hacía ya cinco años este no dará crédito, pero cuando se entere de que finalmente ganaron los vietnamitas tanto su mujer como él darán gracias a Dios. Lejos de lo puramente anecdótico este es un hermoso y trágico reflejo de ese reloj biológico albanés que quedó paralizado a principios de los 60 y que sólo hace veinte años que trata de mover sus agujas hacia delante.
El apparatchik ni tan siquiera se dignará de parar en el pueblo, para mayor consternación del secretario del Partido.
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