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Voto de Ugrafiator:
8
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8
7.1
352
Documental
Nos lleva al espectador a la trastienda de una de las más grandes instituciones de conocimiento del mundo. La película examina cómo esta legendaria institución ha seguido con sus actividades habituales adaptándose a la vez a la revolución digital. Muestra que las bibliotecas informan y educan de múltiples formas: libros, conciertos, conferencias, clases y mucho más. (FILMAFFINITY)
23 de febrero de 2021
23 de febrero de 2021
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
A finales de 2007 me sorprendió un video creado, literalmente, como "iniciador de conversación". Su título es "Information R/evolution". Sus autores eran el profesor Michael Wesch y algunos alumnos suyos.
En cinco minutos y medio desarrollaba, con el fondo de alguna música apropiada de leitmotiv y con un simpático montaje, primero 'analógico' y luego 'digital', una serie de tesis sobre la (r)evolución en el tratamiento de la información a partir del desarrollo de Internet y con ello los cambios en lo que se considera la jerarquía de las categorías y el propio acceso a su creación y a su desarrollo, ya sea en tanto etiquetas o en tanto ramificaciones temáticas. Todo ello, como digo, en un video de 2007, esto es, antes de que los hashtags de twitter se multiplicaran exponencialmente. El video a día de hoy tiene menos de un millón de visitas, trece años después, pero sigue siendo muy capaz de generar conversación.
El documental "Ex Libris" de Frederick Wiseman dura, en cambio, más de tres horas y, formalmente, es preciasamente lo opuesto a aquel pequeño y breve video. Pero da para hablar de lo mismo. Aunque formalmente sean distintos, la clave es la misma: explicar algo que es, totalmente, miscelánea.
Wiseman, en su personalísima línea, descarta la posibilidad de la más mínima narración (y por tanto de la 'intervención'), descarta las infografías, los mapas, los subtítulos o los intertítulos. Descarta cualquier modificación más allá de la que el montaje y sus elecciones conllevan. En su línea, se limita a captar escenas reales, charlas reales, exposiciones reales, gestos reales, detalles reales.
Y así y todo, sin el más mínimo aditivo, nos adentra totalmente en el qué, el cómo y el para qué de la institución que explora y retrata, en este caso la Biblioteca Pública de Nueva York.
Trata obviamente la constante readaptación a los nuevos tratamientos de la informacion, y con ello a las necesidades de las personas usuarias, las necesidades de las empresas y de otras instituciones, y las necesidades totalmente plurales, cambiantes y abiertas de la sociedad en su conjunto.
Sin músicas a no ser que se den en el momento real filmado, sin locuciones en off, sin más que el montaje inteligente y bien rítmico de todas las piezas, el panorama que despliega Wiseman es a la vez perfecto e imperfecto. Es un preciso retrato del paisaje cultural y humano en toda su extensión, pero deja al espectador la tarea de generar con su propia percepción su opinión sobre los aspectos del conjunto: por ejemplo sobre los equilibrios de una gestión público-privada, sobre las brechas sociales y la brecha digital, sobre la conexión-desconexión constante del individuo respecto a las fuentes de información.
Uno puede maravillarse con los pequeños o no tan pequeños episodios del documental, y de sus tres horas (resumen de ni sé cuántas decenas de horas grabadas) uno puede extraer y proyectar muchas más horas posibles de búsqueda de información, precisamente motivado porque también estas tres horas de documento son un "iniciador de conversación".
Una frase clave es la de que "todo es miscelánea". En una biblioteca todo lo es. Y en todos los sistemas públicos de biblioteca del mundo. Y Wiseman nos explica muy bien la esencia de la NYPL, sus 92 localizaciones, sus 53 millones de items y sus innumerables actividades culturales. Y lo cuadra.
En cinco minutos y medio desarrollaba, con el fondo de alguna música apropiada de leitmotiv y con un simpático montaje, primero 'analógico' y luego 'digital', una serie de tesis sobre la (r)evolución en el tratamiento de la información a partir del desarrollo de Internet y con ello los cambios en lo que se considera la jerarquía de las categorías y el propio acceso a su creación y a su desarrollo, ya sea en tanto etiquetas o en tanto ramificaciones temáticas. Todo ello, como digo, en un video de 2007, esto es, antes de que los hashtags de twitter se multiplicaran exponencialmente. El video a día de hoy tiene menos de un millón de visitas, trece años después, pero sigue siendo muy capaz de generar conversación.
El documental "Ex Libris" de Frederick Wiseman dura, en cambio, más de tres horas y, formalmente, es preciasamente lo opuesto a aquel pequeño y breve video. Pero da para hablar de lo mismo. Aunque formalmente sean distintos, la clave es la misma: explicar algo que es, totalmente, miscelánea.
Wiseman, en su personalísima línea, descarta la posibilidad de la más mínima narración (y por tanto de la 'intervención'), descarta las infografías, los mapas, los subtítulos o los intertítulos. Descarta cualquier modificación más allá de la que el montaje y sus elecciones conllevan. En su línea, se limita a captar escenas reales, charlas reales, exposiciones reales, gestos reales, detalles reales.
Y así y todo, sin el más mínimo aditivo, nos adentra totalmente en el qué, el cómo y el para qué de la institución que explora y retrata, en este caso la Biblioteca Pública de Nueva York.
Trata obviamente la constante readaptación a los nuevos tratamientos de la informacion, y con ello a las necesidades de las personas usuarias, las necesidades de las empresas y de otras instituciones, y las necesidades totalmente plurales, cambiantes y abiertas de la sociedad en su conjunto.
Sin músicas a no ser que se den en el momento real filmado, sin locuciones en off, sin más que el montaje inteligente y bien rítmico de todas las piezas, el panorama que despliega Wiseman es a la vez perfecto e imperfecto. Es un preciso retrato del paisaje cultural y humano en toda su extensión, pero deja al espectador la tarea de generar con su propia percepción su opinión sobre los aspectos del conjunto: por ejemplo sobre los equilibrios de una gestión público-privada, sobre las brechas sociales y la brecha digital, sobre la conexión-desconexión constante del individuo respecto a las fuentes de información.
Uno puede maravillarse con los pequeños o no tan pequeños episodios del documental, y de sus tres horas (resumen de ni sé cuántas decenas de horas grabadas) uno puede extraer y proyectar muchas más horas posibles de búsqueda de información, precisamente motivado porque también estas tres horas de documento son un "iniciador de conversación".
Una frase clave es la de que "todo es miscelánea". En una biblioteca todo lo es. Y en todos los sistemas públicos de biblioteca del mundo. Y Wiseman nos explica muy bien la esencia de la NYPL, sus 92 localizaciones, sus 53 millones de items y sus innumerables actividades culturales. Y lo cuadra.
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Vídeo musicalAnimación
20204.8
29
- Nuraly Tursunkojoev
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