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Austria Austria · Ciudadano del mundo
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Comedia Esta es la historia de Napoleon Dynamite (Jon Heder), un joven que vive en la zona rural de Idaho con su abuela y su hermano de 31 años, y a quien su doble condición de bailarín y ninja le ayudan a triunfar sobre la adversidad. (FILMAFFINITY)
15 de febrero de 2009
15 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gran película “independiente” de la MTV, acrónimo por el que es famosa Music Television. Para quien no la conozca: estamos hablando de unas de las cadenas de TV por cable más importantes de la Historia, que se hizo famosa por difundir valores tan esenciales en la cultura americana como los de Jackass, los Osbourne, Britney Spears o Tom Green. Lo que se dice un modelo de comportamiento en la oda a lo superficial y en la perpetuación de lo banal en pro de los estereotipos sociales, la cultura del sexo y EMINEM.
Esta película destapa las vergüenzas de un entendidillo más con cámara en mano (el señor Hess, claro), que a fuerza de planos subjetivos (el eje protagónico de su vida) resume su cuestionable capacidad intelectual, de la que se desprende una magnífica impostura ergo, una virgen (por inexplorada en el campo empírico) existencia. Inmaculada vida de redondeada puntita goteante de Jared Hess. Posiblemente, lo que aprendió de cine se debió a un ciclo audiovisual de la secundaria y por esta razón no tiene ni puta idea de lo que hace, habrá que perdonarle, suficiente tiene con ser un ingenuo.
En Napoleón nos encontramos a un retrasado mental (desde el punto de vista clínico, claro) que intenta ser expuesto al espectador medio como un ejemplo peripatético de Freak, friki o, usando la expresión castellana, extravagante bicho raro. Con una crueldad a prueba de bombas, el director pone al personaje principal de esta obra en un sinfín de situaciones con pretensiones de comicidad, explotando su ridiculez y estupidez con el único objetivo del escarnio público del protagonista y, por qué no decirlo, del estereotipo social. El director no sólo se ríe de él (o de ellos, según como se mire), sino que desea que nosotros también lo hagamos porque estos seres humanos (los retrasados mentales), sus familias (también retrasados mentales) y amigos (emigrantes mongos sólo pueden ser sus amigos), merecen que les demostremos nuestro profundo desprecio. Para ello debemos evitar expresar cualquier reacción mínimamente respetuosa.
El número de risas que esta comedia ha reflejado en mi boca es cero. A estas alturas, reírme de un deficiente (que se mueve por la vida actuando como tal, sin gags o golpes de efecto) no forma parte de mi código moral. Si algún día cambio de opinión, se lo haré saber con la primera risotada al primer hombre con síndrome de Down que me encuentre por aquí cerca. Si no se da por enterado, le daré una colleja y le escupiré en su cara moldeada por la peculiar enfermedad mental.
La visión de la sociedad que se plantea en la película, además de carecer de originalidad en la sátira y empaque en la crítica, adolece de un extraño paroxismo que hace del esperpento una prueba fallida.
Las actuaciones tuvieron su aquel. El "gran" dire Jared Hess les dijo a los retrasados: “actuad como si os hubieseis metido tres rulas de “Tranquimazin”, con eso y una ligera acentuación de la subnormalidad daréis el pego".
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
En el spoiler debo señalar que los tres puntos de mi nota tienen una raíz estética, puesto que me gusta el aspecto general de la cinta, sobre todo en la visible gama cromática y en la textura, con ciertas reminiscencias de pintura al óleo.

El final es grande, gigantesco diría yo, porque aquí es donde se destapan los razonamientos de cartón piedra de los excelsos detractores del cine Hollywoodiense y de su inmutable bolsa de valores morales. La incoherencia se percibe en uno de ellos (tan antiguos como Cher, al menos) que es el de “sé tú mismo, si lo eres, el mundo te aceptará tal como eres, te aclamarán, te harán presidente, conseguirás a la chica y se olvidarán de que eres un Freak, un retrasado mental con síndrome de Down, una mancha en el cuadro, escoria imprescindible, carne para la cámara de gas”. Genial el final, predecible, eso sí, pero genial, muy original eso de que el público se levante y aclame al tipo del que se estuvieron riendo durante toda la cinta, ante la mirada frustrada de la pareja popular. Muy original, sin duda, happy end. Lo nunca visto…
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