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Voto de elviajero:
8
Voto de elviajero:
8
7.3
2,038
10 de julio de 2021
10 de julio de 2021
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una de las obras clave del cine político italiano de los 70, uno de los ejemplos paradigmáticos de "cine denuncia" y uno de los dramas judiciales más ácidos y emocionantes de la historia del celuloide, "Sacco y Vanzetti" cuenta la historia de dos anarquistas italianos residentes en EEUU que son detenidos en una redada, acusados de un crimen que no han cometido, y sometidos a un juicio-farsa donde la idea es castigar la ideología anarquista...y de paso mandar un aviso a los inmigrantes, especialmente a los italianos.
Con un estilo visual muy sobrio que deja protagonismo a los diálogos (excelentes, por cierto) y a la interacción entre los personajes, con un ritmo adecuado, pausado pero que no aburre, con interpretaciones correctas en general, salvo la de Gian Maria Volonté que es muy buena, la película consigue retratar la paranoia anticomunista (y antianarquista, por extensión), el racismo generalizado y la volátil situación social de la época. Y de paso muestra las tretas que el poder puede usar (y de hecho usa, entonces, ahora, y siempre) para quitarse de en medio a los que lo ponen en cuestión. Hay momentos, como el último alegato de Vanzetti, de una intensidad dramática que pone los pelos de punta, y otros, como el momento del cóctel, que hacen gala de un humor corrosivo muy fino.
Y tiene la que es en mi opinión una de las mejores bandas sonoras de la historia del cine.
Con un estilo visual muy sobrio que deja protagonismo a los diálogos (excelentes, por cierto) y a la interacción entre los personajes, con un ritmo adecuado, pausado pero que no aburre, con interpretaciones correctas en general, salvo la de Gian Maria Volonté que es muy buena, la película consigue retratar la paranoia anticomunista (y antianarquista, por extensión), el racismo generalizado y la volátil situación social de la época. Y de paso muestra las tretas que el poder puede usar (y de hecho usa, entonces, ahora, y siempre) para quitarse de en medio a los que lo ponen en cuestión. Hay momentos, como el último alegato de Vanzetti, de una intensidad dramática que pone los pelos de punta, y otros, como el momento del cóctel, que hacen gala de un humor corrosivo muy fino.
Y tiene la que es en mi opinión una de las mejores bandas sonoras de la historia del cine.
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