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Voto de elviajero:
7
Voto de elviajero:
7
Thriller. Terror Distrito de St. Pauli, Hamburgo, años 70. Un barrio de ambiente nocturno frecuentado por bebedores, prostitutas, adictos al juego y otras almas solitarias. A primera vista, Fritz "Fiete" Honka es un perdedor. El hombre de la cara deformada deambula por las noches buscando mujeres solitarias en el antro del barrio, "El guante dorado". Nadie entre los asiduos sospecha que el aparentemente inofensivo Fiete es en realidad un monstruo. (FILMAFFINITY) [+]
1 de junio de 2021 Sé el primero en valorar esta crítica
Fritz Honka debía ser un tipo bastante repugnante: un alcohólico más feo que picio, obseso sexual e impotente que humillaba y asesinaba viejas borrachas y furcias de desguace y luego convivía semanas con sus restos en descomposición. Para contar sus andanzas el amigo Fatih Akin utiliza un tono frío y distante, una estética feísta y una narrativa sin florituras, y no se corta a la hora de entrar en detalles escabrosos, aunque tampoco se regodea excesivamente en la sangre ni la violencia explícita. Podríamos decir que ha acertado de pleno al elegir esta forma de contar la historia, un retrato naturalista de un tipo repulsivo que se mueve en un ambiente mugriento, sin glamour, sin mitificación, sin justificaciones de baratillo. Y un retrato naturalista también del Hamburgo más cutre y sus habitantes, una galería de personajes degenerados física y mentalmente, dominados por un alcoholismo destructivo y en muchos casos traumatizados por los ecos del nazismo y la guerra. No creo que esta historia pudiese contarse de otra manera de todos modos: la película es desagradable y deprimente porque refleja una realidad igual de desagradable y deprimente.
Jonas Dassler
El trabajo de ambientación, así como el vestuario y el maquillaje, es sobresaliente, y consigue que sintamos de manera casi literalmente física la estrechez y la peste del hogar del asesino y la atmósfera decadente y chunga del bar donde se emborracha. La recreación del aspecto de los escenarios y los personajes es minuciosamente precisa, de hecho en los créditos finales se muestran fotos reales del asesino, sus víctimas y los lugares por los que andaban y cuesta diferenciarlas de lo visto en la propia película. También las interpretaciones rayan a gran nivel, especialmente un Jonas Dassler que consigue hacerse francamente repulsivo. Era la idea sin duda, así que buen trabajo.

Hay algunos fallos también, claro, la pareja de jóvenes que se inventa Akin no acaba de encajar con el resto de los personajes y la película funcionaría igual de bien sin ellos, y el desenlace llega de forma un poco abrupta.

En resumen, no es la mejor película de Fatih Akin, pero es un film bastante apreciable al que además hay que agradecerle que le devuelva a las historias de asesinos en serie la crudeza y el realismo que miles de versiones descafeinadas y estilizadas de este tipo de figuras han ido enterrando. Nadie podrá tomar al Fritz Honka de esta película por un antihéroe carismático ni convertirlo en un icono de la cultura popular. Y mejor así.
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