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España España · Madrid
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Voto de Moody:
3
Voto de Moody:
3
Comedia Villaviciosa de al lado es un pueblo que está de capa caída. El antes próspero balneario de la localidad está a punto de cerrar. Pero todo parece cambiar cuando en el pueblo toca el Gordo de la lotería de Navidad. Sin embargo hay un pequeño "problema": el número del décimo se ha vendido íntegramente en el club de alterne del municipio, que a su vez lo ha repartido entre sus clientes en participaciones. Ahora, a los agraciados se les ... [+]
4 de abril de 2017
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Que la aparición de Valverde y Rellán sea lo mejor de la película con lo poco que están en pantalla es la muestra del bajo nivel como comedia de “Villaviciosa de al lado”, una película que se define como comedia pero que no consigue su objetivo ni por casualidad.

La película tira de recurso fácil para crear los chistes, para llevar a cabo sus gags. El humor de brocha gorda es lo suyo, y aunque de vez en cuando no tiene nada de malo tener en cartera un par de gracias de este tipo, no es recomendable utilizar este recurso constantemente. “Villaviciosa…” lo hace a cada momento, cuanto más obvio mejor, algo que deja de tener atractivo a los cinco minutos. Por si esto no fuese suficiente, el argumento de la película es básico y previsible, y no se hace nada para cambiar esta situación. La película se conforma con cubrir su expediente y con realizar lo que cree que va a ser necesario, y las situaciones, casi siempre caóticas y repetitivas, están rodadas de manera impersonal, sólo por ser grabadas. En cada momento se sabe qué personaje aparecerá y cuál será su diálogo. Al final todo muy aburrido y mejorable, y el espectador solo espera que los 90 minutos acaben cuanto antes.
Salva Reina
Como todos, los actores también tienen facturas que pagar e hipotecas que cancelar, y se esfuerzan por mantener el bajo nivel. Sus actuaciones son pobres y rutinarias, adaptándose a lo que el argumento escribe para ellos. El ridículo planteamiento y desarrollo que se hace de ellos les lleva a la mínima expresión. Su único cometido es recitar un arsenal de chistes rancios, pasados de moda y muy anticuados, y lo hacen sin mucha convicción. Unos porque entienden que no hay mucho más que hacer (Machi, Cuesta), otros porque es el nivel que tienen (Harlem, Plazaola). Curioso es el caso de Santos, verle ahora en el papel de un sucedáneo de Pablo Iglesias cuando hace bien poco le disfrutamos en una excelente recreación de Roldán.

“Villaviciosa de al lado” es una casposa comedia que recuerda más a lo que se hacía por aquí hace unos años que a las frescas y originales comedias actuales, en las que el término comedia tiene sentido. Si en algún momento G. Velilla pensó en articular una caricatura o crítica de la fauna política actual, todo debió quedarse por el camino, porque no puede estar más lejos de ello.
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