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Voto de wambaelgodo:
8
Voto de wambaelgodo:
8
Drama. Romance En el Londres de la posguerra, en 1950, el famoso modisto Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis) y su hermana Cyril (Lesley Manville) están a la cabeza de la moda británica, vistiendo a la realeza y a toda mujer elegante de la época. Un día, el soltero Reynolds conoce a Alma (Vicky Krieps), una dulce joven que pronto se convierte en su musa y amante. Y su vida, hasta entonces cuidadosamente controlada y planificada, se ve alterada por la ... [+]
11 de marzo de 2018 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Paul Thomas Anderson no es un director fácil. Sus personajes obsesivos, atormentados y prisioneros de si mismos hacen que sus películas tomen siempre un cariz serpenteante en las que la narración, a veces repetitiva, acaba teniendo giros impredecibles en función de la personalidad de estos personajes.
La psicología forma parte de la película tanto como el guión. El caso de Reynolds es un ejercicio de estudio mental, meticuloso, egocéntrico, caprichoso, pero a la vez vulnerable en busca de protección, refugiándose en su hermana y cerrado cualquier influencia exterior que le aparte de su obra.
La misma perfección y meticulosidad de Anderson a la hora de filmar, mostrando cada detalle en el proceso de la obra, desde que la clienta entra por la puerta, sube las escaleras, se toma las medidas, se confecciona el vestido, se hace la prueba y en algún caso, se asiste al acontecimiento en que se luce el vestido. Formalmente la película no tiene pega: desde la música, la fotografía, el estilismo, la dirección de cada escena, todo aporta al marco perfecto para el trabajo de los actores: Daniel Day Lewis perfecto en el papel y alejado de histrionismos, lleva el peso de las escenas cruciales en los que la brillantez de su interpretación es lo más destacable.
Lesley Manville es capaz de decir más con una mirada más que otros con tres párrafos de texto. Impagable como madre-hermana siempre dispuesta a poner el punto racional al caos emocional del hemano, a librarle de lo desagradable del negocio y a ponerle en su sitio cuando debe hacerlo.
Y, por último Vicky Krieps, cuyo personaje siempre secundario, pero que acaba emergiendo y encontrando su sitio por el camino más impredecible.
Todo el marco de talento cinematográfico se agranda con un guión en el que los diálogos brillan con luz propia y las miradas forman parte del mismo, dicen más, en ocasiones que lo que explicitan las palabras.
Una película, que como todas las grandes películas, va más allá del tiempo que pasas sentado en la butaca.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La historia de amor es lo más destacable y sorprendente, por su inicio, su desarrollo y su desenlace. Todo es en inicio inverosímil, y todo acaba encajando en una configuración enrevesada de final feliz que de ningún modo podía preveerse.
La necesidad de ser vulnerable para que cada uno encuentre el equilibro dentro de un caos de perfeccionismo enfermizo es la pieza que completa el puzle de idas y venidas, de confrontaciones y de humilaciones. Todo ello, se compensa con unos cuantos hongos cocinados con mantequilla. Magnífica la escena en la que cocina Alma y Reynolds la observa y acaba comiendo bajo su mirada y donde abiertamente le dice que necesita que sea débil para cuidarlo y de este modo, sea capaz de amarla.
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