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Voto de Quatermain80:
7
Voto de Quatermain80:
7
Acción Nueva York, 11 de febrero de 1946. El gángster Lucky Luciano, principal responsable, en los años 30, de los sangrientos enfrentamientos entre distintas bandas mafiosas, es expulsado de los Estados Unidos. Condenado en principio a 35 años de prisión, la pena quedó reducida a sólo nueve por los servicios prestados al ejército norteamericano. De regreso a Italia, transforma rápidamente Sicilia en el centro mundial del tráfico de heroína. ... [+]
3 de noviembre de 2009
15 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una muy interesante y documentada película del siempre comprometido Francesco Rosi, quien ya había abordado el fenómeno mafioso-criminal en su anterior "Salvatore Giuliano". En esta ocasión se centra en la figura de uno de los mafiosos más importantes y decisivos de la historia, Salvatore Lucania, alias Lucky Luciano.

Es poco conocido que este personaje, tal y como muestra detalladamente el filme, fue el gran modernizador de los negocios criminales en los EE UU, pudiendo afirmarse que la "Cosa Nostra", esto es, una especie de holding mafioso a uno y otro lado del Atlántico y con bases en New York y Sicilia, es obra suya. La película de Rosi trata de mostrar, en todo momento, las innumerables conexiones de Luciano y su mundo con el poder político, económico e incluso militar. Así, desarrolla un relato no lineal, elaborado a partir de diversos momentos señalados en la carrera del "capo": su ascenso al poder vía asesinato de sus predecesores, su salida de la cárcel con destino a Italia (en pago a sus servicios a la inteligencia norteamericana durante el desembarco aliado en Sicilia en la segunda guerra mundial), la "cumbre mafiosa" en el hotel Delle Palme de Palermo, etc. Esta estructura aporta un tono documental a la película, y sin embargo, ello no afecta en demasía a la labor e intensidad de las interpretaciones, bastante correctas, con un efectivo Gian Maria Volonté a la cabeza. Se alterna la voz en off, que enmarca los acontecimientos en su contexto, con los diálogos de los personajes, que si bien no son brillantes tampoco resultan superfluos o inadecuados. La fotografía, a cargo de Pasqualino De Santis, me pareció acertada y consecuente. Sí puede resultar un inconveniente el que la película exija, para ser disfrutada plenamente, de ciertos conocimientos previos acerca del personaje y las circunstancias históricas en que se mueve, pues en el caso contrario, es fácil perderse en la fragmentación del relato.

Estamos, por tanto, ante una película con afán de reconstrucción histórica, al que se añade una voluntad didáctica y denunciatoria que es característica del director, uno de los mejores especialistas en cine de corte político. Aparte de mostrarnos la apasionante historia de Luciano (que en realidad supera toda ficción), el objetivo de Rosi parece apuntar más a la clase política, ya sea italiana o estadounidense, a la que se acusa de utilizar la Mafia en su provecho, unas veces como enemigo al que hay que destruir, y otras como al amigo oculto al que hay que tolerar, en pago a sus favores y servicios. Como Rosi hace decir a Luciano, en el interrogatorio, eso es lo que les interesa a todos, "policía, políticos, militares... en la seguridad de que la gente normal no sabe nada, ni se enterará de nada".
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