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Voto de Colectivo Cinema89:
2
Drama Robert, un joven periodista que vive y trabaja en Londres, descubre la relación que unió, desde la niñez, a su padre con el sacerdote José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, fallecido en 1975. (FILMAFFINITY)
27 de marzo de 2011
91 de 158 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sin entrar en el aspecto estrictamente coyuntural, y sin pasar a cuestionar los intereses ocultos que alimentan esta operación un tanto apologética respaldada por el Opus Dei, poco positivo puede destacarse, sino subrayar la mediocridad como director de Roland Joffé, un director del que acertamos a condenar incluso sus filmes más alabados: el sobrevalorado 'Los gritos del silencio', el tendencioso 'La misión', una obra tan vacía como 'Vatel'. Ahora llega este 'Encontrarás dragones', cuya ambiguedad y trazo grueso invalidan la pericia inicial que su propuesta implica.

Es evidente que en un mundo dominado por 'Torrentes' y toda esa sarta de desechos del celuloide -y del pensamiento-, la propuesta cultista de Joffé llame la atención... pero bajo la fachada no queda nada digno de mentar.

Así, el film adolece de los siguientes defectos, que anulan, conforme el metraje avanza, la totalidad de la obra:

- Superficial retrato del biografiado, incapaz de explicar las motivaciones que le llevan a afrontar la religión como fin último. Se diría que el exceso de corrección impide a su autor "mojarse" debidamente. El film, se aproxima así, al más rancio "cine-estampita" facturado por el cinema español durante la década de 1950.

- Espectacularismo gratuito (gruas, panorámicas inertes, escenas de masas, pretensiones corales, etc.) en una historia, a priori, necesariamente intimista, pero que degenera en tedioso espectáculo colectivo: una burda forma de omitir el problema central: Escrivá de Balaguer.

- Incapacidad propia de su director para articular el discurso narrativo en un único frente, lo que reforzaría enteros su interés: una historia resulta interesante (la biografía de Escrivá), otra (la de su amigo-"traidor" de infancia) invalida el interés de la función, al estar calcada del folletín estilo Hollywood.

- Montaje por acumulación, con especial tendencia al simbolismo visual sin continuidad, bien barato dada la negligencia estética del director: Joffé no es Tarkovsky: inútil pretender explicar la experiencia mística por medio de la banalidad más prosaica.

- Intérpretes ora ausentes, ora estereotipados. La mediocridad de los actores, total y absoluta, es otra buena lacra: el actor que carga con el papel del fundador de la Obra carece de fuerza, no ya digamos entidad como para creerse un papel que le viene grande, muy grande. Los restantes personajes meramente posan.

- Discurso edificante y ramplón, con metáforas tan burdas como la del grano de cacao arrojada al comienzo de la función, lo que hace que la película parezca filmada como hace cincuenta años. Este discurso, en ocasiones incluso didáctico, sume el film en un tedioso -e ilustrativo- ejercicio demostrativo, tan barato como ineficaz.

Nos encontramos, en definitiva, ante una baratija vulgar y ruidosa, apta para el consumo de las masas y de los seguidores más acríticos del Opus Dei.
Colectivo Cinema89
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