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Voto de Randle McMurphy:
10
Voto de Randle McMurphy:
10
8.0
70,895
Aventuras. Acción. Drama
Espartaco era un esclavo tracio que fue vendido como gladiador a Léntulo Batiato. En Italia promovió y dirigió la rebelión de los esclavos (73-71 a.C.) contra la República romana. A medida que recorrían el país, innumerables esclavos se iban sumando a la rebelión. Espartaco intentará llegar con su ejército al sur de Italia para poner rumbo a sus hogares. (FILMAFFINITY)
18 de febrero de 2018
18 de febrero de 2018
15 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gladiator de Ridley Scott; Lawrence de Arabia de David Lean; Braveheart de Mel Gibson; Acantilado Rojo de John Woo; Ben-Hur de William Wyler; Troya de Wolfgang Petersen; 300 de Zack Snyder; Napoleón de Abel Gance; Quo Vadis de Mervyn LeRoy; Ran de Akira Kurosawa; El rey Arturo de Antoine Fuqua; La caída del Impero Romano de Anthony Mann; Alejandro Magno de Oliver Stone; Valhalla Rising de Nicolas Winding Refn; o la mismísima Hércules de Disney de John Musker y Ron Clements, son sólo algunos ejemplos de grandes obras que el género épico ha regalado al cine. Pero ninguna llega a toserle a la prodigiosa y monumental Espartaco del Dios de Dioses, Stanley Kubrick.
Espartaco nació un cretino. Y cretino continuó, ¡pero con poder! (véase el lector El rey león, 1994, para entender mejor esta amalgama). Kubrick se embarcó en este proyecto ya empezado cuando Kirk Douglas mandó a Anthony Mann a su puñetera casa. Y menos mal, porque no hubiera quedado la obra maestra sin parangón que sólo Stanley podía crear. A nadie puede no gustar esta película. Lo tiene todo. Todo lo que es bueno, claro. Grandes diálogos. Magníficas interpretaciones. Épica banda sonora. Mejor fotografía. Inconmensurable puesta en escena. Perfectos decorados. Insuperables peinados (los mejores el peinado de Graco y el corte de pelo de Espartaco que inspira confianza). Y celestial dirección con un inmejorable sentido de todo y exquisita precisión* (ver en spoiler un claro y simple ejemplo de la inconmensurable precisión de esta obra cumbre).
Espartaco nació un cretino. Y cretino continuó, ¡pero con poder! (véase el lector El rey león, 1994, para entender mejor esta amalgama). Kubrick se embarcó en este proyecto ya empezado cuando Kirk Douglas mandó a Anthony Mann a su puñetera casa. Y menos mal, porque no hubiera quedado la obra maestra sin parangón que sólo Stanley podía crear. A nadie puede no gustar esta película. Lo tiene todo. Todo lo que es bueno, claro. Grandes diálogos. Magníficas interpretaciones. Épica banda sonora. Mejor fotografía. Inconmensurable puesta en escena. Perfectos decorados. Insuperables peinados (los mejores el peinado de Graco y el corte de pelo de Espartaco que inspira confianza). Y celestial dirección con un inmejorable sentido de todo y exquisita precisión* (ver en spoiler un claro y simple ejemplo de la inconmensurable precisión de esta obra cumbre).

Jean Simmons
Por favor, al igual que con la música, la lectura, el teatro, la comida, la pintura o las mujeres… consuman buen cine. Es arte. Es cultura. Es Kubrick. No malgasten su tiempo en idioteces. Lo digo en una lengua más internacional para que llegue a más gente y no sólo al español medio para así no malgastar yo mismo mi tiempo: Don’t waste your time! Visionen Espartaco. Gocen con semejante portento. Vean el cine de Kubrick y siempre estará vivo con nosotros. Conmigo, al menos, lo está. Como también lo están Napoleón, Mozart y algún otro más por ahí.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Cuando Varinia se encuentra chapoteando y canturreando tan plácidamente tal y como nuestro señor Dios todo poderoso la trajo al mundo, el majestuoso y varonil Espartaco se aproxima a ella y ésta al no esperarlo se lleva un susto. Magistral precisión en esta escena cuando Varinia se agita bruscamente en el agua hasta darse cuenta que es Espartaco quien la observa. Vemos todo ese proceso en la que Varinia, húmeda y mojada, queda medio fuera del agua sin que el brusco movimiento descubra sus pezones perfectamente cubiertos por el líquido elemento. Una vez más, genial Kubrick.
Todos con el dá.
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