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Voto de Carlos CF:
9
Voto de Carlos CF:
9
6.3
3,065
5 de diciembre de 2023
5 de diciembre de 2023
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Palmason nos presenta en el comienzo a Lucas, un pastor danés al que se le encomienda la apostólica misión de viajar a tierras islandesas con el fin de construir allí una iglesia y fotografiar a los habitantes que en el camino se cruce. La tarea que en un principio se le antoja como relativamente sencilla y provechosa para él y su futuro, muestra su cara oscura desde el momento en el que su viaje comienza. A medida que avanza la cinta, las desfavorables condiciones climáticas y las salvajes e inhóspitas tierras islandesas transforman aquellas ideas primerizas rebosantes de ilusión de Lucas en desesperación y lo castigan de forma tanto física como espiritual.
Ragnar, por su parte, es un hombre islandés que deberá guiar al pastor hasta la localización donde se ha de construir la iglesia y ayudarle en la construcción de esta. Lo que Ragnar representa es a un líder natural que pone todos sus sentidos al servicio de la tarea de la que en cada momento se esté ocupando. El anciano islandés se comporta como lo hace la naturaleza, que más que expandirse ante él vive en su interior. Como ser humano que es, Ragnar se ha adaptado al entorno natural, aprovechando lo que éste le ofrece, respetándolo y caminando junto a él, nunca percibiéndolos alejados, sino inmiscuidos en una relación de dependencia que nadie se atrevería a poner en duda.
Ragnar, por su parte, es un hombre islandés que deberá guiar al pastor hasta la localización donde se ha de construir la iglesia y ayudarle en la construcción de esta. Lo que Ragnar representa es a un líder natural que pone todos sus sentidos al servicio de la tarea de la que en cada momento se esté ocupando. El anciano islandés se comporta como lo hace la naturaleza, que más que expandirse ante él vive en su interior. Como ser humano que es, Ragnar se ha adaptado al entorno natural, aprovechando lo que éste le ofrece, respetándolo y caminando junto a él, nunca percibiéndolos alejados, sino inmiscuidos en una relación de dependencia que nadie se atrevería a poner en duda.

Lo que se nos propone es un enfrentamiento entre el idealismo y la debilidad del pastor, representándolo como un turista que ha elegido mal su destino, con la clarividencia y la fuerza de Ragnar, hombre de la tierra y, lo que es más importante, de su tierra.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El danés fotografía y escribe, pero se nos presenta como alguien incapaz de llevar a cabo las tareas que los habitantes que le acompañan a lo largo del viaje realizan. Peor aún, lo que muestra es desinterés e incluso repulsión hacia todas aquellas actividades que les han mantenido con vida y sin las cuales el destino de la misión se habría desmoronado.
La escena de la primera pelea entre el religioso y el guía es un perfecto resumen de toda esta disputa entre contrarios. En esta reñida y rabiosa pugna se están enfrentando espiritualidad y materialismo. Aunque la complexión física de Ragnar sea superior, puede que sea el respeto que éste le profesa al aura de misterio religioso que desprende el pastor lo que le hace incapaz de derribarlo. Su concepción de que este último se encuentra en un plano espiritual superior. Asimismo, el desprecio que el pastor siente hacia la vulgaridad y mundanidad del islandés, hacia su vida en ningún caso dirigida por la palabra de Dios, además de una fuerza extra suministrada por su orgullo, consigue mantenerlo en pie.
La escena de la primera pelea entre el religioso y el guía es un perfecto resumen de toda esta disputa entre contrarios. En esta reñida y rabiosa pugna se están enfrentando espiritualidad y materialismo. Aunque la complexión física de Ragnar sea superior, puede que sea el respeto que éste le profesa al aura de misterio religioso que desprende el pastor lo que le hace incapaz de derribarlo. Su concepción de que este último se encuentra en un plano espiritual superior. Asimismo, el desprecio que el pastor siente hacia la vulgaridad y mundanidad del islandés, hacia su vida en ningún caso dirigida por la palabra de Dios, además de una fuerza extra suministrada por su orgullo, consigue mantenerlo en pie.

Por último, es la fotografía la que hace de la cinta una verdadera obra maestra, y no solo por su belleza y perfección técnica, sino su incontestable capacidad de acompañar y contar con precisión y maestría los sentimientos y situaciones que se tratan de transmitir, acentuándolos. Ninguna toma de la película se advierte impostada ni artificial, sino como una pieza más de un bello, equilibrado y transcendental conjunto.
“No aspiro a ser ningún erudito. Cuanto más viejo me hago, más entiendo que sé lo que sé y que lo que pienso no importa. Estoy seguro de que todos somos pequeños, insignificantes”.
“No aspiro a ser ningún erudito. Cuanto más viejo me hago, más entiendo que sé lo que sé y que lo que pienso no importa. Estoy seguro de que todos somos pequeños, insignificantes”.
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