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Voto de Kikivall:
7
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7
Drama Dos amigos heterosexuales que trabajan juntos como deshollinadores empiezan a replantearse sus certezas alrededor de su sexualidad a raíz de dos sucesos que sacuden sus vidas. Uno le cuenta a otro que, a pesar de no considerarse gay, ha tenido un encuentro sexual casual con otro hombre. Su amigo, por su parte, lleva tiempo sintiéndose mujer en unos sueños recurrentes en los que es seducida por David Bowie. Sacar a la luz estos secretos ... [+]
12 de junio de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dos amigos y compañeros de trabajo como deshollinadores, ambos heterosexuales, se cuentan intimidades. El supervisor (Thorbjorn Harr), sentado en la mesa relata un sueño donde David Bowie emana bondad y belleza y le estaba mirando como si fuera una mujer.

Cuando el plano, su empleado (Jan Gunnar Roise) le cuenta que unos días atrás ha mantenido una relación sexual con un hombre por primera vez en su vida. Cuando su supervisor dice que no sabía que era gay, el empleado dice "No lo soy".

La cosa es como que ambos empiezan a replantearse sus certezas alrededor de su sexualidad, a raíz de estos dos sucesos. Sacar a la luz estos secretos pondrá a prueba su amistad, sus vidas familiares y su propia identidad.

Reparto y otros aspectos técnicos

Están bien en el reparto Thornbørjn Harr y Jann Gunnar Røise principalmente, acompañados por Siri Forber, Birgitte Larsen o Theo Dhal, entre otros. La música juega un papel importante, con la ondulante banda sonora jazzera de Peder Capjon Kjellsby.
También está la interpretación musical del supervisor con su coro y su grupo de orquesta. Aparece descalzo, con una bata roja y pantalones cortos y dirige un breve canto de alabanza y una danza lenta y sensual, caricias incluidas.

Cecilie Semec, como directora de fotografía, hace uso de planos lentos muy bien llevados, en la observación minuciosa de los personajes, con un brillo permanentemente etéreo.

El problema de la culpa y la conciencia

Resulta que el empleado le cuenta su relación gay a su esposa (Siri Forberg), veinte años de matrimonio, manteniendo que no cree que sea una infidelidad porque no le ha mentido. Ella no lo ve así y no se podrá quitar de la cabeza el suceso, y le manifiesta su preocupación de que pueda ser gay.

Clave de la experiencia es que el marido admite que le excitó que un hombre le mirara con deseo. Curiosamente conmovedora la idea de que los hombres quieren sentirse deseados, en formas que no se adecuan al molde tipo.
Ella, confundida, acaba por rechazarlo, no le permite tener sexo, incluso decide irse a dormir a otra cama.

El supervisor y su voz cambiada

De otro lado, el supervisor, que canta en un coro, está perplejo pues nota un cambio en su voz, que suena un poco más aguda. La directora del del grupo (Nasrin Khusrawi) le hace sacar la lengua y le ayuda diciéndole que el problema está en su mente y que es fruto del estrés.

No sólo esto, le invita a sacar su lengua, la profesora toma la lengua entre sus manos con una especie de tela, lo cual suena a cosa graciosa, pero los personajes lo toman muy en serio.

Ocurre también, que, para este personaje, el sueño con David Bowie se hace recurrente y disfruta con la sensación de que lo miren como a una mujer. Bowie lo mira en el sueño como nunca nadie lo había hecho.

Sobre el ser bisexual y la identidad

Esta cinta dirigida y escrita por D. J. Haugerud, noruego, deviene especie de psicodrama sexual, por ese discurso con disquisiciones minuciosas y a veces fatigosas sobre el significado del amor, el sexo y la fidelidad. Reflexiones rígidas y argumentos severos sobre la sexualidad.
También se puede decir que son hygge, porque la película nos brinda líneas de diálogo íntimo, de agradable convivencia, con sentimientos de bienestar y satisfacción. Más bien de cultura nórdica.

Pudiera parecer especie de vacuna contra lo que se denomina “masculinidad tóxica”: cuestionar reflexivamente y con sensibilidad, humor y franqueza, el asunto homoséxico.

Ambos protagonistas masculinos parecen acoger con agrado una nueva vivencia de vulnerabilidad, de un lado femenino prexistente y desaprovechado, que no equivale a debilidad, sino a libertad personal.

Pero apunto que la bisexualidad humana, lo femenino y lo masculino en cada ser, está descrita por el psicoanálisis desde hace décadas. Freud, Jung, etc. ya dijeron en cada persona hay mezcla de características del propio sexo como del contrario, el anima (lo femenino), el animus (lo masculino), etc.

Incluso Jung afirmó, con la llegada de la vejez, en el hombre, el lado femenino sale a le luz que deviene más dulce y compasivo; en tanto que en la mujer aflora su oculto lado masculino y se torna más activa y dominante.
Los hijos

El guion de Haugerud expande hábilmente sus pensamientos sobre los roles y expectativas de género al observar a los hijos adolescentes de los dos protagonistas.

El hijo mayor del deshollinador, Hans Petter (Hadrian Jenum Skaaland), se mete en problemas en la escuela por preguntar cuánto ganan los padres de otros estudiantes compañeros.

También se pregunta el joven por qué dos mujeres desconocidas se sintieron libres de pedirle a él y a su padre que cargaran con un refrigerador por ser hombres, y luego apenas les agradecieron, como una falta importante.

El hijo del supervisor, Klaus (Theo Dahl), está inseguro acerca de sus notas en todos los ámbitos, temiendo que sus calificaciones mediocres lo lleven a un futuro de estudios y trabajos con escaso nivel. Quiere ser influencer como su novia.

Por ir clausurando

La historia de esta cinta parece especie de devaneo-romance escandinavo donde los hombres de atreven a experimentar sexual, onírica y psicológicamente de su dimensión femenina, sin enfrentarse a prejuicios violentos o suposiciones binarias del mundo exterior, salvando la pareja del subordinado, cuya relación homosexual es vivida con pesar y ambivalencia por su mujer.
Esta discordia doméstica es manejada con madurez, sesgo civilizado en casa y un exceso de racionalizaciones, que son defensa contra la angustia.

La escritura de Haugerud es reflexiva y está plagada de ideas sustanciales, especie de experimento mental. Lo mejor es que la palabra de los personajes se toma al pie de la letra, pero sin juzgar ni valorar cínicamente su comportamiento.

Revista Encadenados: https://encadenados.org/criticas/sex-3/
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