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Voto de Marlon Guzman:
9
Voto de Marlon Guzman:
9
8.0
20,894
Drama
Frederick Manion (Ben Gazzara), un teniente del ejército, asesina fríamente al presunto violador de su mujer (Lee Remick). Ella contrata como abogado defensor a Paul Biegler (James Stewart), un honrado hombre de leyes. Durante el juicio se reflejarán todo tipo de emociones y pasiones, desde los celos a la rabia. Uno de los dramas judiciales más famosos de la historia del cine. (FILMAFFINITY)
12 de marzo de 2026
12 de marzo de 2026
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine muestra el particular caso de presunta violación protagonizado por Laura Manion (Lee Remick) y Frederick Manion (Ben Gazzara), llevado por Paul Bieger (James Stewart) y dirigido por Otto Preminger, una adaptacion del libro Anatomía de un asesinato de John Voelker publicada en 1958.
Desde un principio esta película tendría que ser impactante por la temática y el juicio que es llevado a cabo, sin embargo, lo que se expresa esa una perspicaz técnica cinematográfica con alusiones al sistema jurídico estadounidense, exaltando dicho sistema de una manera cómica por momentos y teatral por otros.
El abogado Paul Bieger intenta defender a Frederick Manion sobre el asesinato del hombre que supuestamente violó a su esposa. Este abogado describe una fascinación por el sistema jurídico de su país y un profundo respeto por las personas a las que quiere defender, además del gran aprecio hacia su amigo y también abogado Parnell Emmett McCarthy (Arthur O'Connell). La solución del problema y descubrir si realmente Laura fue violada no es la principal angustia de Paul, antes lo que le importa es encontrar una excusa real para que Frederick no vaya a la cárcel.
Desde un principio esta película tendría que ser impactante por la temática y el juicio que es llevado a cabo, sin embargo, lo que se expresa esa una perspicaz técnica cinematográfica con alusiones al sistema jurídico estadounidense, exaltando dicho sistema de una manera cómica por momentos y teatral por otros.
El abogado Paul Bieger intenta defender a Frederick Manion sobre el asesinato del hombre que supuestamente violó a su esposa. Este abogado describe una fascinación por el sistema jurídico de su país y un profundo respeto por las personas a las que quiere defender, además del gran aprecio hacia su amigo y también abogado Parnell Emmett McCarthy (Arthur O'Connell). La solución del problema y descubrir si realmente Laura fue violada no es la principal angustia de Paul, antes lo que le importa es encontrar una excusa real para que Frederick no vaya a la cárcel.

James Stewart, George C. Scott & Lee Remick
Por otra parte, Laura Manion, la cual desde un principio no se ve afectada por la supuesta violación exhibe su perspectiva desde el recuerdo y la defensa incondicional hacia su esposo. Esto implica que es interesante observar como la película va transitando por un camino donde los hechos no son lo importante sino la manera de defensa argumental y coherente en un juicio.
El juicio es maravilloso porque se ve la destreza del guion escrito por Wendell Curran Mayes y una puesta en escena muy teatral, donde el carisma y la coherencia argumental son el fin para persuadir a los jurados y el juez. El juicio está lleno de un debate dialéctico con espectadores que observan fijamente lo que acontece y son como una especie de espectadores de lujo, incluso en algunos momentos el guion transmite frases irónicas y divertidas en momentos tensos.
Esta película es el claro ejemplo de que el cine judicial requiere de guiones muy pulidos y entretenidos, sin duda ya es uno de los géneros favoritos por mi parte. Películas como Testigo de cargo (1957) de Billy Wilder, 12 hombres en pugna (1957) de Sidney Lumet o las más recientes Anatomía de una caida (2023) de Justine Triet y Jurado nº 2 (2024) de Clint Eastwood manifiestan una singular atracción por los dilemas tanto sociales como morales que se expresan en sus respectivos guiones.
El juicio es maravilloso porque se ve la destreza del guion escrito por Wendell Curran Mayes y una puesta en escena muy teatral, donde el carisma y la coherencia argumental son el fin para persuadir a los jurados y el juez. El juicio está lleno de un debate dialéctico con espectadores que observan fijamente lo que acontece y son como una especie de espectadores de lujo, incluso en algunos momentos el guion transmite frases irónicas y divertidas en momentos tensos.
Esta película es el claro ejemplo de que el cine judicial requiere de guiones muy pulidos y entretenidos, sin duda ya es uno de los géneros favoritos por mi parte. Películas como Testigo de cargo (1957) de Billy Wilder, 12 hombres en pugna (1957) de Sidney Lumet o las más recientes Anatomía de una caida (2023) de Justine Triet y Jurado nº 2 (2024) de Clint Eastwood manifiestan una singular atracción por los dilemas tanto sociales como morales que se expresan en sus respectivos guiones.
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